martes, junio 12, 2012

Qué se puede hacer con el dinero del rescate


Tras el acuerdo de rescate financiero del sábado, lo que más trascendencia está teniendo en el debate público es cómo llamarlo, en lo que me parece un ejercicio de infantilismo digno de ser estudiado por psicólogos. Se repite la estúpida actitud del gobierno de ZP, que se negaba a llamar a la crisis por su nombre, y ahora es el PP el que se niega a decir “rescate” como si fuera la palabra tabú. De lo que menos gente habla es de la enormidad de la cifra ofrecida, cien mil millones de euros, dieciséis billones de las antiguas pesetas, un número completamente inabarcable, inimaginable, incontable.

Seguro que hay muchos ejemplos de esos de que si ponemos esa cifra en billetes de veinte euros llegaría hasta muy lejos. De hecho podemos hacerlo, a ver, a ver…. 100.000.000.000 entre 20 son 5.000.000.000, cinco mil millones de billetes de 20 euros. Si cada uno de ellos mide unos 15 centímetros, multiplicando la cifra anterior por 0,15 y dividiendo el total entre 1.000 obtenemos la bonita, y sujeta a error, cifra de 750.000 kilómetros de distancia, como ir de la Tierra a la Luna en una cinta de billetes de 20. Demencial, sí, pero tampoco me dice mucho, la Luna está muy lejos, pero si estuviera el doble de lejos tampoco me daría cuenta… Me parece mucho más práctico observar ejemplos de cuánto dinero suponen algunas políticas o ideas que asociamos siempre como muy caras, y compararlas con esa cifra de ayuda, para saber realmente la dimensión de lo que tenemos delante. Pues bien, hay gente que ha hecho este ejercicio y el resultado es, aviso, deprimente. Este maravilloso enlace muestra ejemplos comparativos en relación a la carrera espacial, una de las niñas bonitas de mis ojos, que actualmente se encuentra en crisis, tanto tecnológica como, para variar, económica. Resulta que el presupuesto Anual de la NASA, la agencia espacial norteamericana, es para este 2012 de 14.400 millones de euros, es mucho, sí, pero no llega ni a dos tercios del agujero de Bankia!!! Es decir, con el desfalco de esa única entidad se podría pagar durante año y medio el mayor programa espacial del mundo. Si comparamos con programas espaciales más pequeños las cifras son sonrojantes. La ESA, Agencai Espacial europea, presupuesta para 2012 unos 4.020 millones de euros, una sexta parte del Bankiagujero, y el programa ruso se estima en unos 2.000 millones, vamos, lo que perdió banco en ocho meses el año pasado. Si estas cifras no les parecen suficientes, esta web ha realizado algunos cálculos muy interesantes referidos a proyectos emblemáticos del pasado que arrojan cifras asombrosas., todos ellos convenientemente actualizados a la inflación transcurrida desde que se pusieron en marcha. El proyecto de la Estación Espacial Internacional, nuestra “casa” permanente en el espacio, que se lleva desarrollando desde hace más de una década, ha costado, lanzamientos excluidos, en torno a sesenta mil millones de euros, unos dos tercios del rescate, por lo que con ese agujero podíamos haber sufragado nosotros solitos el coste de todo el complejo. Aún más asombroso, el cálculo del programa Apollo, que nos permitió llegar a la Luna, y que se sitúa en al imaginación colectiva como lo más ambicioso y faraónico desarrollado en el campo de la carrera espacial, sitúa su coste en la orquilla que va de los cien mil a los ciento cuarenta mil millones de euros, una cifra superior a la del rescate sí pero, como señala la web, repartida en cerca de una década, por lo que a la hora de realizar el sacrificio de pago es bastante más fácil de ejecutar que el Bankiarazo y compañía. Podíamos haber llegado a la Luna y nos hemos estrellado…

Y si nos vamos más lejos, mi depresión personal aumenta. La sonsa curisoity, que en agosto llegará a Marte tras siete meses de viaje, ha supuesto unos dos mil millones de euros, por lo que el agujero de Bankia habría permitido manda una flota de doce, DOCE, naves. Incluso apunta la web a que el importe completo del rescate sería suficiente para sufragar la tan ansiada (y cada vez más retrasada) misión tripulada a Marte, siendo también en ese caso un gasto a realizar de manera progresiva en una serie de años. Viendo estas cosas no se si ponerme a llorar o, armado de varios cohetes, ir desde mi trabajo a la cercana torre Kio sede de Bankia y ponerme a disparárselo para que sepan lo que es bueno. El próximo que opine que la carrera espacial es cara que se de una vuelta por la sucursal de su banco……

lunes, junio 11, 2012

Mama, mama, me han intervenido!!!!


Finalmente fue este Sábado. Como colofón a los múltiples rumores de la semana, en la tarde del Sábado España fue intervenida formalmente. Hasta entonces se podía decir que estábamos tutelados, nos miraban y vigilaban, pero manteníamos nuestra soberanía para hacer frente a nuestros pagos y responsabilidades. Ya no. Se acabó la ilusión. Entramos en un mundo nuevo y desconocido, cuya única certeza es que, en materia de procedimientos, se ha actuado como en las antiguas devaluaciones. Se niega en redondo hasta que, en un fin de semana, se hace.

El gobierno canta alabanzas de este hecho, porque le ha tocado a él sufrirlo, y la oposición maldades, porque no ha sucedido de mientras gobernaba, y de las reacciones oficiales habidas pocas se han salido de este manido y previsible guión. La sensación personal es que el Sábado no sólo se hizo historia, que también, sino que fue un día triste. Triste para la economía y para el país, porque asumimos públicamente ante el mundo que el desmadre que hemos organizado en nuestro sistema financiero no lo podemos arreglar solos. Triste porque supone el fracaso de los últimos cuatro años de la política económica ante la crisis, suicidamente negacionista en un principio, desnortada y errática después, y atropellada, voluntariosa pero sin consistencia en estos últimos meses. Tanto PSOE como PP han encarnado en los últimos años el fracaso de la dirigencia política española, que ni supo ni quiso ver a lo que se enfrentaba, trató de eludirlo y finalmente se ha tenido que rendir ante la evidencia. También es triste porque supone el fracaso de la gestión privada. Las entidades nacionalizadas, en las que, es cierto, había presencia de políticos en su gestión, han usado criterios privados de gestión que se han traducido en enormes pérdidas, que aún no somos capaces de estimar, pero no son sólo ellas las únicas involucradas en ese problema. El resto de entidades del sistema financiero poseen vergüenzas que tratan de cubrir de una manera más o menos descara, y son miles las empresas del sector no financiero las que están endeudadas hasta límites insoportables, producto todo ello de una gestión cortoplacista, irresponsable y necia, que soñaba con que las vacas gordas nunca se iban a terminar, y que el mundo de jauja en el que nos habíamos embarcado seguiría indefinidamente, porque sino eran unos ya vendrían otros a pagárnoslo. Es cierto, en otras épocas también hubo crisis, y comportamientos similares, que entran dentro del rango esperable de la estupidez humana, pero una de las diferencias fundamentales de esta con respecto a las anteriores es que nos ha superado. Solos somos incapaces arreglar nuestro propio desastre, es tan inmenso que no tenemos recursos para ello. Esto no es la estafa de Banesto, en la que unos pillos se lo llevaron limpio, o lo de Afinsa, u otros casos por el estilo, no. Esto es el caso de España, que como país se declara incapaz de hacer frente a las deudas de su banca, y que necesita la ayuda del resto del mundo, empezando por Europa, para sobrevivir a su deuda. Tremendo. Más allá de lo que se venda como rescate “blando” o ausente de condicionalidad, que no duden que la habrá, el mundo financiero de este país ha cambiado por completo, las reglas ya no serán las mismas y las decisiones no se adoptarán en España, sino que vendrán impuestas desde fuera, por parte de quienes paguen la fiesta que nos hemos corrido. Pueden verlo de todas las maneras posibles, pero no soy capaz de evitar el sentimiento de tristeza en el fondo.

Si al menos les sirve para aumentar su ego, tan maltrecho como el del país, supongo, sepan que durante estos días estamos viviendo en el país más importante del mundo. Todos los ojos se fijan en ostros, Obama sale a dar ruedas de prensa hablando de fondo de “Spain”, se organizan videoconferencias trasatlánticas donde España es el centro del debate y en cualquier mercadillo financiero asiático se habla de los bonos de “Spanish Kingdom”. Sí, somos muy importantes, pero como supondrán, no por nuestras bondades, sino por el peligro que suponemos si nos derrumbamos. Un gigante con pies de barro. Sí, eso es lo que somos.

viernes, junio 08, 2012

La literatura, Roth y Bradbury


Ya han visto que tengo poca capacidad de influencia, y que mi llamamiento a nombrar a González Páramo como gobernador del Banco de España no ha sido oído ni escuchado. Empiezo a pensar que el único sitio en el que ejerzo auténtica influencia es en mi casa, y porque vivo sólo… Bueno, para olvidar lso sinsabores de una semana económicamente no tan mala pero que nos sigue presionando sin cesar, vayamos a las cosas que realmente importan en la vida, como los buenos libros, y como ayer les comentaba, algo tendré que decir del premiado Philip Roth y el desaparecido Ray Bradbury.

Y que quieren que les diga de Roth que no les haya comentado ya. Desde esta columna varios han sido mis llamamientos a que dejen todo lo que están haciendo y cojan una novela de Roth, cualquiera, son todas excelentes, y se metan en su mundo. Un mundo que al principio les va a parecer oscuro, desasosegante, retorcido y cargado de sensaciones malas, pero que luego van a sentir tan real y próximo que les dará aún más miedo. Nadie como Roth, a mi modo de ver, ha descrito la vida humana y las sensaciones de las personas con la precisión con la que él lo hace. Cuando sus personajes sufren, sufren, y sufrimos con y, muy importante, por ellos. Cuando en “sale el espectro” el protagonista se siente avergonzado porque le gotea la meada por tener, a su edad, una próstata tan inútil como suele ser habitual, uno acaba mirándose los calzoncillos en búsqueda de gotitas, porque al leerlos e siente mojado y humillado, si leemos “indignación” nos sentiremos tan agrios y molestos como el narrador al “oír” el falso, hipócrita y moralizante discurso del rector universitario que trata de esconder las vergüenzas que se producen en su campus en medio de una moralina adusta y vacía, tan hueca como falsa, con “el mal de Portnoy” en medio de muchos momentos de auténtica carcajada, nos esconderemos en el baño con el protagonista y nos masturbaremos compulsivamente, y sin usar las manos para ello, y así en tantas y tantas obras, decenas, que no dejan de mostrar a personajes que no triunfan, que no son exitosos, que más allá de su habitual condición de judíos en un país de gentiles, encarnan al ciudadano medio, lleno de pasiones, pulsiones y deseos, que se ven confrontados a los deseos, muchas veces opuestos, de los demás, y al freno que la sociedad le impone, y como consecuencia de todo ello aflora la frustración, el enojo y la asunción del fracaso de los sueños. Sus novelas son complejas, cierto, y sean largas o cortas, requieren el tiempo necesario que demandan para ser comprendidas en su integridad, pero es imposible abandonarlas, y, una vez leídas, olvidarlas. Tiene varias cosas en común el arte de Roth y el de Bradbury, no sólo porque los dos son grandes escritores, que también, sino porque ambos presentan visiones nada idílicas de la sociedad. Bradbury, conocido sobre todo por sus novelas de ciencia ficción como “Fahrenheit 451” o “Crónicas marcianas” decía muchas veces que a el no le gustaba escribir sobre el futuro, sino fantasear, imaginar otra sociedad, y que el contexto futurista se lo ponía más fácil. Sus visión de una sociedad en la que la cultura es perseguida y destruida pudo inspirarse en la forma en los pogromos nazis de los años treinta, pero es en estos tiempos en donde se ha llegado a la perfección en lo que hace al desprecio de la cultura, el arte y la creación, en la que todo es arte, lo que viene a querer decir que nada lo es, y en la que le letrado, el culto, es despreciado como raro y altivo, y se le observa como un extraño. Ya no es necesario que la policía queme los libros para combatirlos, basta con que la sociedad no los valore y ponga la tele.

Hubo en los ochenta una adaptación de “Crónicas marcianas” con Rock Hudson como protagonista que me gustó mucho, y que más que en la ciencia, como la novela, incidía mucho en la sensación de los perdidos exploradores humanos ante el contacto con la civilización marciana, su soledad, su curiosidad ante lo desconocido, sus miedos, sus esperanzas… en mostrar esas facetas también coincidían Roth y Bradbury. No deja de ser un cruel y retorcido homenaje a la memoria del californiano fallecido que en este país el título de una de sus novelas, las crónicas, sea para muchos nada más que el recuerdo de un programa de telebasura que, como en Fahrenheit, destruía la cultura.

jueves, junio 07, 2012

González Páramo debe ser el Gobernador


Ayer fue un día muy intenso en lo literario, y que me gustaría comentar como es debido. Y es que un Premio Príncipe de Asturias a Philip Roth y la muerte de Ray Bradbury se merecen todo el espacio del mundo, pero hoy se toma en España una decisión de enorme trascendencia y, antes de que se produzca, deseo expresar claramente cual es mi postura y, con ello, animar al gobierno a que la siga, por su propio bien y, sobre todo, en beneficio del país. Y es que hoy se nombra al Gobernador del Banco de España en sustitución de MAFO.

En estos momentos la institución, el Banco de España, atraviesa una de las peores crisis de su historia. Su prestigio se encuentra completamente arruinado y su imagen es desastrosa, ya que tras el derrumbe de Bankia se ha comprobado que, o bien por omisión, o por acción frenada por superiores jerárquicos o políticos, la labor de supervisión e inspección de la entidad ha sido completamente anulada. Y en medio del desastre financiero que estamos viviendo el papel del Banco de España es fundamental, prioritario, decisivo. Por ello el nombrar al gobernador, que siempre es un acto importante, se convierte hoy mismo en la prueba de hasta que punto el gobierno está dispuesto a dejar a un lado sus intereses políticos y personales y opta por hacer lo que debe en momentos tan cruciales como los presentes. Cuatro son los candidatos que han sonado en las quinielas. El primero es Luis Linde, el más deseado por el Ministro de Economía Luís de Guindos. Nombrado hace pocas semanas Consejero de la institución, tiene un bajo perfil y escasa experiencia en la materia. Su principal baza es que, con 67 años, dejaría el cargo dentro de tres, por lo que permitiría al PP realizar otro nombramiento a una persona que le dejaría durante ocho años al mando de la institución, controlando así el banco caiga el PP o no del gobierno. No debe ser escogido. Un segundo nombre es el de Fernando Bécker, actualmente en el consejo de Iberdrola. Por afinidad personal es el candidato favorito de Mariano Rajoy. No posee experiencia en la materia y sería, de los cuatro, la peor elección posible, al ser la más sesgada políticamente y menos técnica. El tercer candidato es Antonio Saínz de Vicuña, actualmente responsable de asuntos legales del BCE. De formación jurista, posee poca experiencia en materia económica y monetaria, pese a que tiene buenos contactos en la entidad de Frankfurt. Es un candidato bien visto por el gobierno, especialmente tras lo sucedido en el pasado Verano, donde se rumorea que fue Vicuña quien filtró a Rajoy la carta que el BCE mandó a Zapatero con sus exigencias, entre otras de reforma constitucional, para ofrecer apoyo en el mercado de deuda. Escogerle sería un mal menor por la imagen del candidato, pero un fallo por su falta de conocimiento en la materia propiamente económica. El cuarto candidato es José Manuel González Páramo, hasta hace pocas semanas representante español en el Consejo de Gobierno del BCE. Dotado de una amplia experiencia en política monetaria, puesta en práctica y valor a lo largo de estos años, y poseedor de los mejores contactos posibles en Frankfurt, Bruselas y Berlín, González Páramos no es sólo el candidato natural a ocupar esa plaza, sino el mejor, y de hecho el único de entre los disponibles capaz de cumplir los requisitos necesarios para afrontar, al menos en condiciones, la larga travesía que le espera a la institución de la plaza de Cibeles. Es el candidato del BCE, Berlín y la Comisión Europea, y es visto con recelo desde el gobierno. Y obviamente debe ser el escogido.

Además, y desde ese puesto, González Páramo no sólo debe llevar a cabo la reforma financiera y el control de las entidades, sino que muy probablemente actúe como el Comisario puesto por Bruselas para tutelar las reformas y el conjunto de la política económica de España, dado el rescate financiero al que nos dirigimos, preludio de la más que probable intervención plena del país. Como le he señalado a mucha gente, él es “nuestro Monti”, nuestro tecnócrata, que sería investido de poder y mando en caso de derrumbe del gobierno. Tenerlo en el Banco de España sería colocarlo de manera óptima en el puesto de supervisor general sin que hubiera necesidad de cambiar gobierno alguno. Que sea anunciado hoy y nombrado mañana.

miércoles, junio 06, 2012

Philip Roth, Príncipe de Asturias

Le han dado el Premio Príncipe de Asturias a Philip Roth!!! Qué maravillosa noticia, y que premio más justamente concedido. Leer cualquiera de sus novelas es una experiencia fascinante, no sólo por lo bien que escribe, sino por cómo el lector se descubre desnudo, virgen ante el torrente que son sus historias, que te emocionan y transforman. Enhorabuena, Maestro!!!!

La “Sele”


Viniendo hoy en el metro camino al trabajo he visto a un par de chicas completamente abstraídas en sus apuntes. Sin levantar los ojos de los papeles, parase el tren o siguiera su marcha, daban un último repaso a unas hojas, que me han parecido de física, y transmitían tanto nervio como entrega a la labor que llevaban a cabo. Ayer empezó la selectividad en Madrid, y hoy les toca un día completo, he pensado. Que sus nervios no les traicionen y les permitan mostrar todo lo que saben, el poso de las horas que han dedicado a estudiar a lo largo de este año.

Ahora ha cambiado mucho, pero la “sele” sigue siendo la gran prueba que divide el mundo educativo en España en un antes y un después. Es el único examen obligatorio para todo el mundo sobre un temario anual y el que posee un resultado que realmente sí condiciona tu futuro. Con los años ha ido perdiendo peso porque se ha dulcificado la forma de realizarlo, y al explosión de universidades privadas, que sólo requieren un aprobado para poder acceder a ellas, ha restado importancia a la nota final de corte, pero aún así es una prueba importante y decisiva. Muchos aspiran a realizar carreras que piden notas muy altas, como determinadas ingenierías o profesiones sanitarias, y unas simples décimas pueden ser la diferencia entre lograrlo o no. Cuando yo la hice, en el verano de 1990, no estaba muy obsesionado con la nota final, porque no aspiraba a ese tipo de carreras, pero sí me quitaba el sueño el mero hecho del examen en sí, el pasarlo o no, y el qué sucedería si suspendía. Como la Unión europea con el euro, no tenía un plan B. En mi personal percepción de la vida los dos días de la selectividad son de los peores que he vivido. Entonces si suspendías en Junio tenías que ir a Septiembre, lo que significaba que pocas plazas universitarias quedarían libres, y la presión era muy alta de cara a lo que se anticipaba un horrible verano. Estudiaba en el instituto de Durango, a diez kilómetros de Elorrio, pero el examen, como sucede ahora, no tenía lugar en el propio instituto, sino en el campus que la Universidad del País Vasco tiene en Lejona, una montaña perdida en medio del mundo en la margen derecha de la ría, un complejo que para nosotros, pobres alumnos de pueblo, se nos hacía gigantesco, y que nunca habíamos visto antes de hacer los exámenes. Allí, en medio de la nada, en aulas que no nos sonaban de nada, rodeados de profesores universitarios que daban miedo de sólo pensar en ellos, entre inmensos pasillos que, vistos con el paso del tiempo, sólo han ido a peor, y entre edificios unidos unos con otros en una especie de caos informe y sinsentido, mis compañeros y yo pasamos un par de días angustiosos, en los que nos tuvimos que levantar muy temprano para coger el autobús escolar con destino a Durango, allí coger otro autobús escolar para ir a Lejona y pasarnos todo el día en medio de aquel lugar, con exámenes mañana y tarde, y luego todo el camino de vuelta para llegar a casa agotado muy tarde, cerca de las 22 horas. Dos días que se nos hicieron eternos, en los que nos dio para perdernos en medio del complejo y casi no presentarnos a alguna de las pruebas porque no había manera de saber dónde estábamos, en el que por primera vez en mi vida tuve una completa sensación de soledad y desamparo. Dos días para olvidar.

Y luego a esperar la nota, unos cuantos días más, no recuerdo cuántos, en los que estábamos como los toreros en capilla, rezando algo, pero sobre todo pasando miedo. El día que tocaba ir al instituto a recoger el resultado estaba muy nervioso, casi histérico. El aprobado estaba seguro, casi todo el mundo lo sacaba, pero ¿con qué nota? Cogí el libro amarillo con las calificaciones y cuando vi el 6,44 que me quedaba como resultado empecé a saltar de alegría como pocas veces lo he hecho en público, con la sensación de haber sacado un diez redondo. Ese 6,44 me habría las puertas a mucha de las carreras que había preseleccionado (industriales, física, matemáticas, empresariales, económicas) y me la cerraba a otras que también ansiaba, como arquitectura, pero me supo a gloria. Y todavía hoy así de dulce lo recuerdo.

martes, junio 05, 2012

Pan O Circo


Qué sabios eran los romanos… creo que lo inventaron todo. Cuanto más leo sobre su mundo, sus élites y su pueblo llano menos diferencias encuentro entre su sociedad y la nuestra. Salvo el capitalismo (vivían a base de esclavos) la electricidad, las patas fritas y el chocolate, nada de entonces nos es ajeno. Inventaron el agua corriente, la cúpula, las autovías, las elecciones consulares, la compra de voto en las elecciones, los prostíbulos, la justicia, la corrupción de la justicia, y los juegos populares en grandes estadios, para regocijo y disfrute del pueblo, y lograr así su total sometimiento.

Resulta curioso que sea precisamente el Coliseo la mayor de las ruinas que asociamos a la antigua Roma. No los palacios imperiales, o los templos dedicados al culto, no, sino un edificio inmenso que albergaba espectáculos para la plebe, sufragados por los emperadores de al ciudad de Roma. Durante muchos días, más de la mitad del año, en el Coliseo se celebraban juegos de todo tipo, tanto de gladiadores como de fieras, y a falta de televisión y “gran marrano 12” la arena jugaba el papel de las pantallas de nuestras casas. El emperador sabía que los juegos cumplían una doble misión, de entretenimiento y de sometimiento, porque de mientras el pueblo se lo pasara en grande con el espectáculo que el poder le ofrecía no se rebelaría contra ese mismo poder que le sangraba a impuestos, obligaciones y mandatos, y que le mantenía en un estado de vida fronterizo con la pobreza más absoluta. En épocas de hambre, o de guerras generalizadas, que imponían un mayor sacrificio a la población de la ciudad, el número de espectáculos en el Coliseo aumentaba, y con ellos su complejidad. Hay estudios sobre los cientos, miles de animales salvajes que eran capturados cada año para satisfacer la demanda de ocio de una población que cada vez pedía más, y a la que no dejaba de ofrecérsele carnaza de manera sangrienta, sí, pero siempre a su gusto. Por ello la planificación, mantenimiento y control de las actividades que allí se daban fue una de las labores más importantes a lo largo de la época imperial, y pese al voluble comportamiento de los emperadores respecto a la gestión de su imperio, todos ellos mantuvieron el Coliseo como uno de los centros de poder más importantes, que no podía ser descuidado en ningún momento. Cuenta la historia, no se si es cierta, pero merece serlo, que un emperador tuvo la duda de, en uno de sus viajes de regreso por el Mediterráneo, de si llenar la última de las trirremes que componía la flota de grano para alimentar al pueblo o de arena para reponer la que faltaba en el foso del Coliseo. Era una época de hambre y penuria en la ciudad, y escogió… la arena. Seguro que acertó, porque con un foso recompuesto la viveza de la lucha sería mayor, y el enfervorizado graderío no saldría de sí de gozo al contemplar nuevas batallas sobre fondo nuevo. Sólo la decadencia del imperio trajo consigo el abandono de estas prácticas y, con ello, de las instalaciones, y es que ante la caída del poder imperial y el despoblamiento progresivo de Roma ya no era necesario entretener a nadie. Todo esto, que nos puede sonar muy lejano, se repite hoy en nuestra sociedad día tras día, en nuestro país con el fútbol, para el que se construyen los mejores estadios y se pagan millonadas subvencionadas por el poder público, solamente para mantener entretenida a la gente y que no se preocupe por sus problemas diarios, entre ellos el de vivir engañada por el estado para el que trabaja.

Dirán los más optimistas que esto es cierto, pero que si se expresa libremente, el pueblo renunciará a este engaño y mostrará su deseo de libertad y conocimiento. Pues va a ser que no. El resultado del referéndum celebrado en unas pedanías de Cáceres este fin de semana, en el que los votantes han preferido sufragar las corridas de toros en vez de destinar el dinero de esos festejos a la creación de empleo local (o a pagar deudas, ¿esos ayuntamientos no deben nada?) muestra que España, uno de los países más incultos de Europa, sigue viviendo a base de pan y circo, y que cuando no hay dinero para ambos, el circo es lo primero. Triste, sí, pero nada sorprendente.

jueves, mayo 31, 2012

Los hispabonos


Bueno, ya lo hemos conseguido. España es el centro de atención del mundo, pero no por ser los más importantes, sino por ser los causantes de las más graves preocupaciones. Deshonroso puesto y más horrenda aún su causa. Lo único bueno es que empezarán a escudriñarnos y puede que se enteren que las fallas se celebran en la quebrada Comunidad Valenciana, los San Fermines en la mucho más solvente Comunidad Foral Navarra y que la Semana Santa de Sevilla se celebra al sur, en una región muy grande, con mucho turismo y aún más paro. La diversidad regional llevada al campo económico.

Y puede que alguno escuche a los presidentes de las CCAA españolas pedir la creación de algo llamado hispabonos para financiarlas, y dirán ¿qué es eso? Pues como los eurobonos que pedimos para Europa pero a nivel español. Y algún sagaz preguntará que cómo no habiendo desarrollado ese instrumento para un país y hecho y derecho como el suyo lo solicitan para un ente extraño a medio hacer llamado Unión Europea, y esa pregunta tiene muy difícil contestación. ¿Qué son los hispabonos? Hasta hace unas semanas cada CCAA emitía su propia deuda pública en los mercados, pagando por ella un diferencial, una prima de riesgo, respecto al bono más seguro de su entorno, que es el del reino de España. Y con la prima de ayer a 540 puntos y el bono español a 10 años a 6,4% no hay CCAA española que se financie a menos de ese 6,4%, y pagará más caro cuanta peor sea su solvencia. Así, las emisiones de Navarra o el País Vasco, que son las más sólidas dada su menor afectación de la crisis y, sobre todo, su capacidad recaudatoria propia derivada del concierto económico, pagarán poco más por encima, pero las emisiones de Cataluña o Comunidad Valenciana puede que se sitúen 200 puntos básicos por encima, y no sería extraño verles pagar intereses superiores al 8%, imposibles de asumir. Por ello desde hace tiempo hay muchas CCAA que piden la creación de los hispabonos, que serían bonos emitidos por el Reino de España, destinados a la financiación autonómica, respaldados por el estado central, que cotizarían más alto que los bonos nacionales que hasta ahora se emiten, por encima del 540 de ayer, pero en todo caso por debajo de los límites que marcan ahora las CCAA más insolventes. De esta manera el organismo supraregional, España, asume parte del coste de la financiación de las regiones más díscolas, rebajando su tipo efectivo, haciendo que las más solventes paguen un poco más. Esto es lo que se denomina “mutualización” de la deuda, y es lo mismo que, a escala europea, mucha gente le pide a Alemania para financiar a los países del sur. Si la versión española no se ha creado hasta ahora es, a parte de la situación de emergencia que vivimos, porque no se sabe está seguro de cómo repercutir correctamente los costes de la emisión entre las CCAA para evitar los riesgos morales. Supongamos, en un extremo, que las CCAA “buenas” emiten al 0% y las “malas” al 5%, y que el hispabono global sale a un 2,5%. Las que emitían a un 0% salen perdiendo porque su coste ha crecido en medio punto, y no quieren colaborar, mientras que las malas se ahorran 2,5 puntos y se sienten más relajadas, por lo que pueden aplazar sus recortes y no agobiarse ante la situación. Mal acuerdo para ambas. Lo lógico es que el emisor, España, reequilibre los costes, de tal manera que, por ejemplo, en vez de el 2,5% lineal, cobre a la CCAA buena un 1% y a la mala un 4%, de tal manera que limita los costes y beneficios de la emisión en aras de que todos queden satisfechos, o al menos no enfadados unos contra otros.

En la práctica no está claro como hacer esta distribución, como ponderar esos costes y repartirlos, y ese es el principal escollo a su creación en España. Se rumorea que este Viernes el Consejo de Ministros puede aprobar un formato de hispabonos, por lo que veríamos que sistema ofrece. El ejemplo anterior, unido al grave problema de la inexistencia de un sistema fiscal conjunto (que en España, como en cualquier otro país unificado, sí existe) es lo que argumenta Alemania y el norte de Europa para no crear Eurobonos. El riesgo moral de que los países del sur acaben siendo financiados por los del norte sin que les puedan exigir contraprestaciones (impuestos) es el gran escollo del debate.

Me cojo vacaciones mañana Viernes y el Lunes. Hasta el Martes 5 de Junio. Cuídense de la actualidad y traten de ser lo más felices posibles.

miércoles, mayo 30, 2012

Derrumbados sobre la lona


Hoy ha sido un día demoledor para España pero, tristemente, nada sorprendente. La nefasta gestión de la crisis de Bankia no ha sido sino el último y más significativo episodio de la labor de un gobierno completamente sobrepasado por los acontecimientos que ha perdido el control de la situación que, como el conjunto de la clase política española, sigue sin ser consciente de la gravedad del momento que vivimos, en el plano económico como el social. El rescate financiero ya está en marcha, y si hasta ayer se podía decir que el gobierno estaba tutelado, desde hoy se puede afirmar que está, estamos, intervenidos. Se acabó nuestra soberanía como país. Dado lo que hemos hecho con ella quizás sea lo mejor que pueda pasar……

Un gran artículo sobre lo que estamos viviendo es este, de Garicano. Por favor, que alguien le haga caso.

Aleix Saló y la simiocracia


La contemplación de cómo nos vamos enquistando en este pozo llamado crisis produce, como mínimo, una enorme y profunda melancolía, que tiende a atraparte y hacerte caer en lo más hondo. Quizás la mejor manera de huir de ese sentimiento sea, aparte de coger un vuelo y largarse de España, verlo todo desde el prisma del humor, sin perder realismo ni acidez, pero darle a todo un toque divertido, irreverente y cachondo. Más allá de las viñetas diarias de la prensa, que han encontrado un filón en esto de los bancos, creo que el dibujante Aleix Saló es quién mejor ha plasmado nuestras miserias y cómo nos han llevado hasta aquí.

Saló, a quien puede conocer en persona este pasado fin de semana en las casetas de la feria del libro, publicó hace no mucho tiempo un cómic llamado Españistán, en el que relataba la historia de cómo una burbuja había dejado colgados de la brocha a todos los habitantes del país de idéntico nombre. Ácido y colorista, el cómic se vendió bien, pero cuando en base al mismo se hizo un corto de dibujos animados y se colgó en la web su éxito se disparó, las ventas crecieron y Saló, creo que muy a su pesar, empezó a convertirse en un personaje más mediático y al que se le preguntaba su opinión sobre cómo salir de este lío en el que nos hemos metido. Hace unos meses sacó un segundo cómic, llamado simiocracia, en el que iba un poco más allá. El dibujo es más esquemático, con menos color de fondo, y ya no incide tanto en cómo le afecta al españistano de a pie la crisis, sino la misma historia de la formación del desastre, de la burbuja, desde 2009 en adelante. Saló no se corta un pelo, y muestra de una manera muy gráfica (claro, es un cómic, jejeje) cómo se establecen las relaciones de poder, dependencia y sumisión entre partidos político, banca, empresas, acreedores, instituciones y demás organismos rectores de este país, y cómo entre todos ellos se hace fuerte la consigna de aguantar “como sea” y lanzar el problema hacia delante para evadirlo y, si es inevitable, que le pille a otro. Todo esto le hace llegar a la conclusión de que los ciudadanos estamos en manos no de gestores, sino de simios, auténticos monos inútiles que nos han conducido hasta este despropósito, contando eso sí con la inestimable colaboración de cada uno de los españolitos, que se sumaron al frenesí en al burbuja, emborrachados de dinero fácil, y dieron rienda suelta a su codicia pensando que el mundo era jauja, sin preocuparse por el futuro en lo más mínimo. Nuevamente simiocracia cuenta con un vídeo en la web que, en apenas seis minutos, relata nuestra historia de los últimos años, de una manera en la que es imposible no morirse de ris, pero que una vez visto te deja con un poso de cabreo e indignación que no tiene límites. Si hasta ahora no he puesto en el artículo los enlaces de los vídeos es porque en esta entrevista que le han hecho al dibujante me los han metido juntos, y me ahorran el trabajo. En ella Saló se muestra optimista, no tanto hacia el futuro, sino al papel que deben jugar las nuevas generaciones de españoles, los jóvenes, los aún no corrompidos por el sistema, que son los únicos que pueden limpiarlo y devolverle a este país no ya su prestigio perdido, sino al menos su decencia y vergüenza para poder mirarse al espejo. En un chat de ayer mismo señalaba el dibujante que, parafraseando el clásico, un mono podría cruzar la península saltando de "jeta" en "jeta" sin llegar a tocar el suelo. Y si eso era posible en el pasado, al contrario que con los árboles, ahora mismo es más factible que nunca.

En el fondo Saló ha actualizado, al lenguaje de nuestro tiempo, la esencia del Lazarillo de Tormes, el mejor tratado de sociología hispánica que jamás se haya escrito. El episodio en el que el ciego pega a Lázaro porque descubre que le roba uvas, dado que él robaba muchas y no se quejaba, sigue definiéndonos, porque hasta que la burbuja estalló todos dejábamos robar mucho si cada uno robaba lo que consideraba necesario. Vean los vídeos de Saló, compren sus cómics (no, no cobro comisión por ello) diviértanse y reflexiones sobre cómo hemos llegado hasta aquí y, sobre todo, lo mucho que tenemos que cambiar para salir.

martes, mayo 29, 2012

España debe pedir el rescate financiero YA


Ayer Rajoy celebró su primera rueda de prensa en España desde que es presidente del gobierno, bueno el hacerlo, nefasto el haber tardado tanto. Casi todas las preguntas fueron sobre Bankia, y trató de eludirlas como pudo. A la pregunta de si España acudirá al rescate europeo de los bancos ofreció un rotundo NO, pero creo que él sabe que eso no va a ser así. Mi consejo es que dejemos nuestro orgullo infantil en el baúl de los recuerdos (uuu) y solicitemos ese rescate antes de que nos lo impongan, porque no tenemos recursos propios para rescatar a Bankia y a todo lo que vendrá detrás.

El final del desastroso día de ayer fue, como diría el propio Rajoy, colosal. BFA, la matriz de BAnkia, admitió que sus cuentas de 2011 eran tan falsas como las del déficit griego, y que donde dijo que había ganado 30 millones de euros realmente había perdido 3.300, así, por las buenas. Bien, esto es mentir, falsear, engañar, lo que ustedes quieran, y hace perder toda la confianza en las finanzas españolas. Desde ayer cualquier inversionista sabe que las cuentas que se presentan por parte de las entidades en este país pueden ser completamente falsas, y esto nos pone en el nivel griego, por lo que la manida frase de “España no es Grecia” ya no puede ser usada, al menos desde mi punto de vista. Al desastre de Bankia debemos sumarle los agujeros de CatalunyaCaixa, NovaCaixaGalicia y otras entidades menores que andan por ahí en un estado completamente zombi. La idea que surge poco a poco es la de unificarlas todas en la práctica, dado que deben ser nacionalizadas si no se quiere evitar su quiebra, dada la insolvencia de sus cuentas. ¿Cuánto dinero puede suponer este proceso para las aras públicas? Muchísimo, demasiado…. Las cifras bailan sin parar y marean por su dimensión, llegándose a valores de 60.000 millones de euros, diez billones de las antiguas (veremos a ver por cuanto tiempo) pesetas, aunque en esta cifra estarían incorporados los requerimientos de capital de entidades bancarias pequeñas no intervenidas, como Popular o Sabadell. En todo caso esos valores aún pueden variar en función del resultado de las auditorías privadas contratadas que, tanto por la imagen propia como por su interés en el asunto, no darán valores menores a los anteriormente citados, y si seguramente los harán crecer. Es decir, tenemos que meter todo ese dinero, extraído de recursos públicos, en el capital de las entidades, con lo que el estado (nosotros) se hará cargo de ellas y pasará varios, muchos años, controlándolas, a la espera de que den beneficios y pueda desprenderse de esos activos. Las vías para aportar esos recursos que se están comentando son dos. La primera es emitir nueva deuda pública para recaudar el dinero e inyectarlo a las entidades. Con una prima de riesgo como la de ayer, 510, la emisión sería carísima y España no sería capaz de afrontarla, lo que nos llevaría inevitablemente al rescate. La segunda vía, más retorcida, es crear esos títulos de deuda pero no venderlos en el mercado, sino dárselos directamente a la entidad nacionalizada, y que ella, con esas garantías, que en el argot se denomina “colateral” acuda al BCE para que le preste el dinero líquido. En este caso España se ahorra gran parte del diferencial de la prima de riesgo (no todo, porque algo, poco, cobraría el BCE) y daría un margen temporal de actuación, pero obviamente exige que el BCE (Alemania) diga que está de acuerdo, y en todo caso es probable que de aceptar exija contraprestaciones en forma de nuevos recortes y promesas, dado que ya no se fía mucho de España, sus entidades y su gobierno. Como ven, estamos bastante atrapados y con pocas salidas. Sobre como afecta todo esto a la contabilidad nacional, sí aumentará el déficit, la deuda o ambos, la respuesta es muy compleja, y esta web pude ayudarles a entenderlo un poco.

En fin, casi cuatro años después de la caída de Lehman Brothers y la recapitalización de la banca norteamericana, el que, ingenua y chulescamente se vendía como el mejor sistema financiero del mundo se descubre que era como todos los demás, un enorme agujero lleno de cosas oscuras y malolientes, y que necesita ayuda pública para no arrastrar al país en su caída. Entre medias de todo esto nos hemos quedado sin recursos propios, hemos destrozado el mercado de trabajo y dejado a la economía patria en un estado de abatimiento digno de la gran depresión. Bankia va a ser nuestro Lehman Brothers, y nos va a llevar al rescate europeo. Agárrense, empiezan los momentos de la verdad.

lunes, mayo 28, 2012

Bankia entre las sombras


Hay muchos planes ideales para una mañana de sábado de finales de mayo, anticipo pleno del verano, soleada y radiante como pocas, y quedarse en casa viendo la rueda de prensa de José Ignacio Goirigolzarri, Goiri, nuevo presidente de Bankia, explicando las inmensas necesidades de capital de la entidad no es de los más apetecibles, pero es lo que tocaba, así que no me fui a ningún lado y me tragué toda la comparecencia y las preguntas posteriores. En su descargo, hay que elogiar a Goiri que haya contestado el sólo a más preguntas sobre este asunto que todos los demás implicados, gobierno incluido, pero pocas cosas más podré decir buenas sobe él y la entidad que preside.

Si los anuncios del jueves, 15.000 millones, y el viernes, 19.000 millones, parecían una especie de subasta de la vergüenza, o mejor, de la desvergüenza, la confirmación de las cifras el Sábado nos dejó a muchos sumidos en una preocupación que aparentemente no se reflejaba en el rostro de Goiri. “Cómo vamos a hacer frente a esto”, “de dónde va a salir la pasta para cubrir este agujero” y demás reflexiones me venían a la cabeza mientras que cifras y más cifras salían del televisor sin soporte ni credibilidad alguna. Cuando, en las preguntas, Goiri reitera una y otra vez que lo que se va a hacer es aportar capital y no recibir un préstamo, y que por tanto no se va a devolver nada, empiezo a entender su cierta tranquilidad, y mi nerviosismo. Vaya, así que no prestaremos dinero a Bankia, sino que nos subiremos en su barco a afrontar la tormenta y, si no nos ahogamos, llegaremos a sacar rendimiento de todo esto. Y si todo va mal, pues todo perdido. Y en medio de esos dos escenarios una previsible y larga travesía por el desierto en el que miles de millones de euros de capital público, obtenidos vía colocación directa o entregados para ser usados como colateral ante el BCE van a aumentar el conjunto de la deuda pública española, en una cifra de entorno al 2% del PIB. Maravilloso, esto cada vez se parece más a Irlanda. Si no está nada claro cómo se va a obtener el dinero, lo que sí quedo más o menos despejado es el panorama de los antiguos gestores de la caja banco, o como se quiera llamar. No deben preocuparse por el momento, y conociendo a este país, no lo harán nunca. Quizás algún día alguien ose a hacerles una entrevista y preguntarles, antes de los anuncios, qué papel tuvieron en la descapitalización, ruina y quiebra de la cuarta entidad financiera de España, y de empantanar al erario público en una trampa que deja al caso Banesto convertido en un juego de niños. No creo que haya comparecencias parlamentarias, seguro que no hay juicios, y menos condenas. Es probable que un par de años, o menos, todos los anteriores componentes del consejo de administración de Bankia, que dimitieron el viernes por la tarde, tengan un nuevo puesto, muy bien remunerado, sino en otra entidad financiera seguro que en un ente público de distinta relevancia, pero muy bien remunerado y considerado. ¿Dónde colocamos a Rato? ¿A Olivas? ¿y MAFO cuando deje el Banco de España? Eran preguntas que se hacían la semana pasada cuando este escándalo aún estaba por cuantificarse. Supongo que ellos estarán muy tranquilos, viendo como los que mandaron construir el aeropuerto de Ciudad Real o el de Castellón no han sido procesados ni acusados de nada. Se unirán a la ingente cantidad de directivos de uno y otro signo que, entre todos, han arruinado a este país con la complacencia e inestimable colaboración de todos y cada uno de los españoles, que hemos gastado sin control alguno y aplaudido con las orejas cuando se derrochaba sin fin, siempre que alguno de los euros malgastados cayera en nuestro bolsillo o pueblo. Así se escribe la crónica de una sociedad enferma, que acaba postrada por el mal que ella misma contribuyó a crear, y que ni supo no quiso remediar a tiempo.

Hubo un detalle de la rueda de prensa que me pareció sintomático. Goiri hablaba frente a un atril y a su espalda un proyector mostraba en una pantalla el powerpoint que iba desgranando las cifras que trataba de explicar. En un momento dado el proyector, o el ordenador, empezaron a fallar, y Goiri terminó su discurso de pies con el fondo de una pantalla completamente negra. Esto permitió a los reporteros gráficos hacer unas fotos en las que un claroscuro digno de Caravaggio preside en todas las informaciones sobre la comparecencia. El rostro de Goiri brilla frente a esa oscuridad que le rodea. Más le vale que así sea, si no quiere acabar atrapado por la negrura.

viernes, mayo 25, 2012

La música, el crecimiento y el sexo (para MLLP)


Que la música es de lo mejor que hay en esta vida no necesito proclamarlo muy alto. Lo vivo, lo siento y así lo expreso de manera constante. Oír, interpretar, asistir a un concierto, sentir como el sonido penetra en uno mismo generando un placer difícil de expresar es algo que todos hemos vivido al escuchar temas, grupos y compositores que nos llegan. De hecho este pasado Miércoles por la noche tuve una nueva oportunidad de comprobar hasta que punto la simbiosis entre intérprete e instrumento genera belleza en casa de mi amigo MLLP, cuyo dominio de la guitarra empieza a ser profesional.

Sin embargo, siempre está la duda de si la música produce beneficios al escuchante que le pone atención porque le gusta o a todo el mundo, esté atento o no al tema en cuestión. Se han hecho así experimentos con embrazadas, haciendo que los bebes que portan en su seno “oigan2 piezas de Mozart y comprobando si eso generaba a posteriori un mejor desarrollo y, aunque hay casos, la evidencia aún no es muy consistente. Un experimento similar, mucho más modesto, pero igualmente interesante, ha sido llevado a cabo por tres estudiantes de bachillerato de Valencia, tratando de comprobar como distintas músicas afectan al desarrolló de una misma planta. La idea es muy sencilla. Cogieron varias plantas de lenteja, que crece rápido y hace que el experimento no se dilate mucho en el tiempo, y las plantaron cada una de ellas en un mismo recipiente, insonorizado del exterior, pero que disponía de un auricular que proporcionaba música al vegetativo oyente. Hicieron cuatro “escenarios”, en uno de ellos la planta no tenía música, la segunda planta no tenía nada más que un pitido constante, la tercera escuchaba heavy metal y la cuarta tenía a San Johan Sebastian Bach como mecedor de cuna. Los cuatro recipientes han sido sometidos a las mismas condiciones de luz, humedad e irrigación, y al cabo de ocho días, que es al parecer lo que tarda en brotar la planta en cuestión se pudieron ve los resultados del experimento. ¿Hubo variaciones entre las plantas? Pues la respuesta es que sí, y significativas. La que más había crecido, con diferencia, es la que escuchaba a Bach, mientras que las que no escuchaban nada o tenían el pitido constante habían crecido menos. En último lugar estaban las marchosas plantas heavys, que habían crecido menos, quizás porque habían gastado parte de sus energías en bailar como locas o habían empleado el hierro de la tierra en fabricar tachuelas en vez de hojas. La cuestión es que, de una manera un tanto simplista, pero muy intuitiva, se observa que la música tiene un efecto sobre el crecimiento del brote, porque frente al silencio o la constancia ejerce un papel en la planta, de refuerzo según se aprecia en el caso de Bach, y aletargamiento en el caso de los ruidosos heavys. Evidentemente el pequeño tamaño muestral del experimento impide obtener conclusiones firmes, pero es curioso que la variación del crecimiento haya sido tan significativa, y que el resultado, que Bach es lo mejor que hay en el mundo, se haya alcanzado a la primera. Vaya desde aquí mi felicitación a esos chavales, que han tenido esta idea tan original como divertida, y que muestra en forma de tallo verde lo que antes les comentaba, que es que la música es una parte fundamental, maravillosa, de nuestras vidas, y los que disfrutamos con ella no nos imaginamos la posibilidad de renunciar a su escucha. En medio del ruido diario que nos aturde en todo momento (más en un entorno urbano) en el que es imposible entrar en una tienda sin que un hilo musical sinsentido invada nuestros oídos, deleitarse con la música que a uno le gusta es uno de los mayores placeres que imaginar pueda, verdad??

Una duda respecto al experimento que las lentejas es si ese efecto también se da en personas, que son seres vivos infinitamente más complejos que los vegetales. Yo creo que, dad la complejidad, ese efecto es aún más intenso, y que no escuchar a Bach, o lo que uno guste, lo eleva más allá de lo imaginable ¿hace crecer, entonces? ¿Hace “reproducir”? Curiosamente ayer, en una entrevista en el país, Slash, guitarrista del grupo Guns&Roses (los clásicos gusanos rosas de los noventa) decía, justo al final, que, literalmente, “La música debe moverte a hacer algo. Llorar, alegrarte, rebelarte, ponerte cachondo y que te folles a alguien…” Vamos, lo que viene a ser la versión heavy de las lentejas trepadoras, jejeje

jueves, mayo 24, 2012

Mario Fernández y la polémica de Eurovegas


Ayer Mario Fernández, presidente del grupo Kutxabank, una de las entidades financieras más sólidas de España, y no sólo porque mi hipoteca y nómina estén allí, la armó bien gorda no al terciar sobre el sueldo de los banqueros o las provisiones o le asunto de Bankia, no. En una charla celebrada en Vitoria sobre el contexto económico vasco y español dijo, literalmente que, “salvo un norteamericano que quiere montar una especie de casa de putas cerca de Madrid, nadie va a crear 2.500 puestos de trabajo” y todo el mundo entendió que se refería el proyecto de Eurovegas y se organizó la polémica padre.

Vaya por delante que tengo mis serias dudas de que lo de Eurovegas llegue a realizarse, porque no sería la primera vez ni la última que una inversión de ese tipo se plantea en España y todas las anteriores han acabado con unas preciosas maquetas abandonadas en un sótano. Sin embargo parece que esta vez la cosa va más en serio, y el promotor del tinglado es un millonario forrado a cuenta de complejos como este, por lo que pudiera ser que, finalmente, algo se construya en España. ¿Sería bueno o malo? Más allá de que guste un negocio como este o no, que de todo habrá, me parece que es la extensión natural del modelo de país que hemos creado, por lo que no se cual es el motivo de alarma o queja. A ver si me explico. España no vive de la industria, de la I+D, de las nuevas tecnologías ni, incluso, de las viejas. Nuestra principal industria es el turismo, basado en el clima soleado y la costa sobreexplotada. Decenas de millones de turistas vienen cada año, convirtiéndonos en una de las principales potencias del sector en el mundo. Es nuestra principal fuente de divisas, y en varias regiones la única vía para crear empleo y riqueza. Creo que son tres los modelos de turismo masivo que se han desarrollado en España (el rural y de interior aún están en mantillas y se debieran potenciar). Uno es el clásico, familiar, de fin de semana, puente o Agosto, que ya ha alcanzado su techo y tiende a perder peso en el conjunto. Otro, con enorme proyección, es el residencial con el objeto de que los ricos jubilados europeos acaben sus días en nuestras costas, convirtiendo a España en la “Florida” del frió y rico norte de Europa. Esta variante ha crecido mucho en los últimos años al calor del boom inmobiliario en la costa, y creo, no me peguen, que es la alternativa económica a la que puede y debe aspirar España en una futura y deseable Europa unificada (a Florida no le va tan mal en EEUU) viviendo a costa de nuestras “chicas de oro”. La tercera variante es lo que podríamos denominar turismo “bizarro” basado en el lema “ven aquí y haz lo que no puedes en tu país”. Botellones internacionales, riadas de desatados adolescentes europeos que, vía charter, pasan un fin de semana o muchos más días, de alcohol, sexo y juerga sin límite en los municipios de la costa, fiestas que nunca acaban salvo que se termine la bebida… todos los años vemos las quejas de los vecinos de las localidades que acogen estas invasiones mientras que los ayuntamientos se frotan las manos con los ingresos que sacan. Pero más allá la costa española se convierte en verano en el “juergódromo” de Europa, en el que imperan pocas restricciones, escasos límites, ningún horario, y se busca que todo el que quiera divertirse sin freno venga a España. El “balconing” que ahora está tritemente de moda no es sino la última de las malas derivadas de esta política de ocio promovida por el ayuntamiento, como decía la canción, pero que es una enorme fuente de ingresos para los hosteleros y los fabricantes de productos líquidos, sólidos e inhalantes, y por supuesto, la forma de recaudar más sencilla y cómoda posible para cualquier administración. La juerga es muy muy muy rentable.

Pues bien, Eurovegas no es sino la extensión sofisticada, cara y hortera de ese modelo, buscando un segmento de público algo diferente, de mayor edad y, tachántachán, mayor poder adquisitivo, pero el modelo es el mismo: ocio desenfrenado, vicio, juerga, y garantías de que se haga lo que se haga quedará impune, y que además entronca con el paisaje nacional, lleno de lupanares a la salida de cada pueblo sin que nadie proteste porque todo el mundo, pese a negarlo, los usa. Así, como decía antes, puede gustar o no, pero la expresión “casa de putas” usada por Fernández no es sino una manera muy castiza, pero bastante apropiada, para describirlo.

miércoles, mayo 23, 2012

A Apple (también) le sale a devolver


Creo que les comenté de pasada que hace una semana tuve cita para hacer la declaración de la renta, en la administración de Montalbán, centro puro de Madrid, al lado de Cibeles. Tenía reserva para las 18 horas, y llegué un poco antes, por lo que me senté en la zona de espera sita enfrente a los puestos desde los que los funcionarios elaboraban las declaraciones. Había allí un poco de todo, pero lo primero que pensé en cuanto me senté, y es cierto, es en la palabra “pringados” Sí, allí estábamos los pringados asalariados, a los que Hacienda ata muy en corto, y que no pueden eludir sus impuestos.

Y es que somos esos, los asalariados con nómina, los que soportamos la carga fiscal real del país, los que pagamos los impuestos directos y los que no podemos hacer mucha cosa para disminuir nuestra contribución, salvo desgravar comprándose un piso carísimo, tener un hijo de por vida o depositar el dinero en un plan de pensiones que vaya usted a saber lo que sucederá con él. Autónomos, empresas, profesionales liberales, todos los demás eluden, de una manera u otra, el IRPF, y las empresas el de sociedades, bien mediante argucias legales o, directamente, evadiendo. Pensando en esto me quedé con un titular que publicaba El País el pasado Martes, que no sólo no me sorprendió, sino que me hizo girar la cabeza suavemente y decir en bajito… ves, David, cómo eres un pringado…. Apple ha logrado que sui declaración del impuesto de sociedades en España le salga a devolver. Sí, sí, la empresa “cool” por antonomasia, la más chic, in, o como quieran definirla, recurre a las mismas trampas contables que todas las demás para no paga impuestos en nuestro país, y tampoco en otros, tranquilos. Todas las ventas se realizan con base a la matriz europea sita en Irlanda, debido no al clima, sino al bajo impuesto de sociedades que allí rige. A partir de ahí la filial española de Apple importa los productos de Irlanda a un precio muy alto, de tal manera que no obtiene prácticamente margen de beneficio en las ventas con respecto al precio de origen. Súmenle a esto costes fijos de los locales, sueldos y salarios, y algunas bonificaciones y el beneficio declarado por Appel en España es…. Negativo!!! Así que los únicos impuestos que paga la manzanita dorada en España son los derivados de las cotizaciones sociales de sus empleados, el IBI de los locales y el santo IVA de las ventas. Del margen de ganancia y del volumen de venta y del beneficio obtenido, nada de nada, por lo que puede estar seguro de que el bar donde hoy se tome un aperitivo ha contribuido al fisco más que el imperio español de Steve Jobs, que era muy listo para todo, no sólo para diseñar y vender. Esta táctica, que podemos denominar irlandesa, no la practica sólo Apple, desde luego. Prácticamente todas las empresas informáticas la llevan a cabo, y muchas otras compañías. Hace un tiempo se organizó una polémica al descubrirse que las ventas a través de Internet de ZARA también se facturaban en Irlanda, y no dejaban euro alguno al erario español. En aquel momento la compañía sacó un retorcido comunicado tratando de tapar todo el jaleo y anunció que en el futuro eso ya no sucedería. Deshecho el ruido mediático me apuesto lo que quieran a que todo sigue igual, y que ZARA tampoco deja nada en las arcas patrias. Y esto no es un problema español, sino mundial. La tecnología y los caros abogados permiten eludir los impuestos por parte de las grandes empresas en prácticamente todas sus filiales, por lo que al final su contribución al sostenimiento de los costes de las naciones en las que operan suele ser casi nula. Por ello, cuando se habla de “armonización fiscal” o de subir los impuestos a los “más ricos” a mi me entra la risa floja, el meneo de cabeza y el bocadillo mental con la palabra “pringado” dirigida a quién me lo está contando.

Una reflexión colateral que no puedo evitar al respecto. Es muy paradójico, cuando no surrealista, que sean precisamente los productos de Apple, los Iphone, los Ipad y todo lo que empiece por “I”, tan modernos y guays, los que han permitido que las redes sociales se disparen en el mundo, se organicen los movimientos indignados, y sirvan como medio de denuncia para reclamar un cambio de modelo económico y social. Qué pensará el indignado que acampa en una plaza si se entera que él paga más impuestos al año que la empresa que ha fabricado su maravilloso y “megachic” móvil desde el que escribe a diestro y siniestro contra, entre otras cosas, la evasión de impuestos…

martes, mayo 22, 2012

De Chicago a Kabul


Ha concluido la reunión que la OTAN ha celebrado en Chicago. Un curioso encuentro en el que, pese a la trascendencia de lo tratado, la información sobre el mismo se ha centrado en la situación económica europea, y en los contactos de Rajoy con Merkel, Obama y Monti. Para muchos el único recuerdo de esta noticia será el haber podido disfrutar del magnífico skyline de Chicago, uno de los mejores y más abigarrados del mundo (no olvidemos que allí se inventó el rascacielos) y de su espectacular arquitectura, a orillas del lago Michigan, que hace de mar para una ciudad que es todo un mundo.

Pero de la cumbre de la OTAN en sí se ha hablado poco, y era muy importante. El tema puede tratarse de muchas formas, pero la esencia de lo que se discutía era cómo largarse de Afganistán de la manera más rápida posible sin que parezca que estamos huyendo. Llevamos diez años y medio en Afagnistán y la situación internacional ha cambiado mucho. Las potencias occidentales ya no temen al terrorismo como antes, el 11S empieza a estar más en la memoria que en la agenda diaria, Bin Laden cayó hace un año y lo que sucede en las montañas afganas sólo logra alcanzar las portadas de los periódicos cuando el número de militares patrios asesinados rebasa un valor cada vez más alto. Si a eso le sumamos la delicada situación económica que atraviesan los países de la coalición que controla, es un decir, Afganistán, es normal que se plantee la retirada como la única alternativa posible. El plan es que para 2014 el grueso de las tropas hayan desaparecido y sólo permanezcan en el país pequeños contingentes dedicados a labores de formación y espionaje (lo primero se dice, lo segundo no) corriendo el gobierno afgano con la responsabilidad de controlar todo su territorio. Esta hoja de ruta, como se dice ahora, tiene tres problemas prácticos que aún no están resueltos. El menor, y no pequeño, es quién pagará el coste de mantener al estado afgano, dado que hasta ahora la seguridad del país corría a cargo de los presupuestos de defensa de los países ocupantes. Para esto se ha previsto una conferencia de donantes que aporten financiación al régimen de Kabul a medida que el repliegue sea efectivo y vaya tomando el control con la idea de que sea para 2024 cuando el país posea la autonomía financiera como para sufragar los gastos, fecha que se me antoja muy lejana. El segundo problema, inmenso, es el papel de Pakistán en todo esto. A corto plazo es necesario recomponer las relaciones con Islamabad aunque sólo sea para que colabore con el esfuerzo logístico de la retirada de tropas y materiales, labor que con la frontera y espacio aéreo paquistaní cerrado como está ahora mismo sería mucho más compleja y, ahí duele, cara. Sin embargo, es obvio que más allá de esta necesidad del momento es fundamental que Pakistán juegue un papel decisorio a medio y largo plazo en todo lo que tenga que ver con Afganistán. Su amplia y porosa frontera compartida, y la amenaza terrorista que ataca a ambas naciones son motivos más que suficientes como para que la estabilidad en Kabul interese mucho a Islamabad, y que las potencias occidentales vuelvan a recuperar la confianza del aliado paquistaní de cara a que ejerza un cierto papel de tutor sobre el estado afgano. Ahora mismo las relaciones de la coalición con Pakistán son desastrosas, tras la serie de incidentes que, comenzando con la incursión que acabó con la vida de Bin Laden en su territorio, han acabado con la vida de numerosos soldados paquistaníes y han puesto negro sobre blanco el doble juego que ese país lleva mucho tiempo realizando, tanto con su apoyo a los países aliados como, encubiertamente, a los talibanes y otros grupos islamistas radicales. Puede que Pakistán sea la auténtica pieza maestra en este juego, y a día de hoy casi todo está por hacer en ese campo.

Y el tercer problema es el obvio. ¿Alguien cree que Afganistán es viable? Con una insurgencia talibán que mantiene una presión constante en todo el territorio, y que ha mantenido acuarteladas a la mayor parte de las tropas occidentales en sus refugios, muchos son los que temen que la retirada de las tropas aliadas devolverá a Afganistán a su estado previo al de 2001, con un gobierno títere controlado por la milicia islamista o, en todo caso, una situación muy volátil de continuos enfrentamientos entre fracciones rivales por el poder. Y no olvidemos que, aunque muy debilitada, Al Queda sigue viva, por lo que pudiera volver a asentarse, o al menos intentarlo, en un Afganistán muy revuelto. Como verán, hay mucho trabajo aún por hacer.

lunes, mayo 21, 2012

Echando al culpa a otros de nuestros problemas


Hemos llegado a un punto en nuestra sociedad en el que nadie asume sus responsabilidades por nada de lo que sucede, tenga más o menos culpa en ello. Si un niño rompe un cristal sen seguida saldrán sus padres a echar la culpa a quien puso ese cristal en ese punto, o a la presión social que hace que su chico no tenga otra diversión que la de arrojar piedras y destrozar cosas, o argumentos similares con tal de que el que arrojó la piedra, el chico, quede inmune. Parece que asumir la culpa es de pringados, y que escaquearse, evadirla y endosársela a otros es lo moderno y “enrollado”.

Si esto resulta algo sin sentido en el caso de los niños, en el de los adultos es estúpido, cuando no criminal. Llevamos dos semanas de desparrame “Bankiario” en el que cada día que pasa conocemos con mayor certeza el deplorable estado en el que se encontraba ese banco intervenido, pero aquí nadie se ha hecho responsable de esa situación, y asistimos a una ceremonia de la confusión digan de un vodevil, que sería para morirse de risa si no fuera porque no hay nada gracioso en esta historia. Resulta que los directivos de la entidad, con el cesado Rodrigo Rato a al cabeza, no son responsables de lo que ha sucedido, y que no sabían nada sobre el desfase patrimonial que reflejaban las cuentas que no fueron auditadas. A Rato se le cesa pero ahora lo importante es saber dónde se le coloca, no que explique lo que ha pasado y su papel en todo ello. La Comunidad de Madrid, que algo pinta en todo esto a través de SU antigua caja, a tomado las de Villadiego y ha salido con unas declaraciones de Esperanza Aguirre en las que dice que la fusión entre Caja Madrid y Bancaja se hizo a punta de pistola, y que ellos se oponían, lo que no puede ser más falso. No ha dicho nada sobre el intento de colocar hace un par de años a Ignacio González, vicepresidente de la comunidad, como Presidente del grupo fusionado, quizás porque en ese momento no se veía la pistola humeante y sí un montón de dinero y poder al que echarle el guante. Los demás miembros del consejo de administración, representantes del PSOE, IU, sindicatos y ayuntamientos varios, no han dicho nada, salvo que se oponen con toda su energía  ala posibilidad de reducir el tamaño del consejo y, por tanto, quedarse fuera del mismo y no cobrar sus sustanciosas dietas ni acceder a cuotas de poder e influencia de las que no disponen amparados en sus siglas. De la gestión diaria de la entidad no son responsables, o al menos se desprende de sus afirmaciones, y sólo les ha faltado decir, como el exvicepresidente de la CAM, que no tenían ni idea ni de lo que hacían ni de lo que firmaban. Eso sí, la nómina y la dieta era mensualmente retribuida, y así debe mantenerse en el futuro “por el bien de la entidad”. PP y PSOE se acusan mutuamente del desastre. Los actuales gobernantes, a los que les ha estallado el caso en las manos, y que tienen bastante culpa de lo sucedido, tratan de echar el muerto a la herencia del malvado ZP, herencia envenenada, sí, pero que no llega hasta todos los rincones del planeta. El PSOE ve carnaza y ataca al PP por su mala gestión, que ha sido desastrosa, pero nada dice de que Bankia ya era un monstruo ingobernable en la época de ZP y no se hizo nada para salvo mirar hacia otro lado y esperar a que vinieran los siguientes y se comieran el marrón, como así ha sido. Y todos se han puesto de acuerdo para echarle la culpa al Banco de España, y cargar sobre las espaldas de MAFO, el gobernador, este muerto y tratar de hacer dos entierros en uno. MAFO viene del PSOE, pero éste le odia por considerarle un traidor, y el PP espera a que su mandato acabe en unas pocas semanas para largarle lo más lejos posible. Y entre medias el prestigio de la entidad se hunde en el fango.

En todo esta lamentable historia la única frase coherente que he escuchado ha sido la del secretario general de los socialistas de Castilla la Mancha, Emiliano García Page, que dijo en referencia al Banco de España y Bankia que el que el policía sea un inútil no exime al delincuente. Cierto, el Banco de España la ha pifiado como pocas veces a lo largo de su historia, pero eso no hace mejores a los que han arruinado la entidad, la han gestionado mal, se han enriquecido a costa de ella y han encontrado un lugar donde asentar sus políticos traseros. No, hay muchos culpables en esta historia, y no podemos, no debemos, dejar que todos ellos se acusen entre sí para que queden limpios, no. Deben pagar por sus errores.

viernes, mayo 18, 2012

Quién no ama a Charlize Theron


Ayer tuve un día de lo más normal y, también, aburrido. Trabajo sin novedades, abundante, poco imaginativo y con la sensación de no haber hecho nada especialmente útil, una comida normal, amenizada por el genio de MLLP, eso hay que decirlo, y una visita a la delegación de hacienda para hacer la declaración, donde no sucedió nada fuera de lo común y al devolución estuvo en consonancia con la de años anteriores. Llegué a casa envuelto en sudor, me duche y me puse a seguir la actualidad, viendo el resumen del desastroso día que para Bankia, y el conjunto de España, fue la jornada de ayer, otra más en el camino al Gólgota.

Y en una de estas, cambiando de canal al empezar los deportes del telediario de la 1, como siempre hago, me encuentro con que en el hormiguero de Antena 3 está Charlize Theron…… y mi televisor, de esos de culo, con diez años en sus posaderas, empieza a brillar como no lo había hecho desde el día en el que lo compré, y el decodificador de la TDT se empezó a calentar, a tono con el aire sahariano que llenaba ayer Madrid y a todos sus habitantes, porque para el pobre decodificador, barato y cutre como él sólo, era un reto inigualable poder transformar la secuencia de unos y ceros que recibía a través de la antena para generar la figura de Charlize. Acostumbrado a procesar gráficos bursátiles semejantes a continuas disfunciones eréctiles, mi tele ayer disfrutó casi tanto como yo, porque por fin algo luminoso, radiante, bello, sensual, alegre, jovial, atrevido, desbordante se asomaba a sus entrañas. El tubo de vacío se llenó de color y sonrisas y la electricidad estática de la pantalla se convirtió en una dinámica corriente de luz y sonido que no hacía sino alabar la inmensa belleza que Charlize desgranaba en cada una de sus sonrisas y palabras. Y si Pablo Motos, el presentador, la persona más envidiada de España ayer, tenía una cara de orgullo y satisfacción que le hacían sentirse como un rey, yo y el resto de mortales que mirábamos las pantallas desde nuestros pequeños y tímidos hogares no nos sentíamos menos que un príncipe, viendo como la princesa de nuestros sueños se hacía realidad y se plantaba en el humilde salón de nuestra casa, te miraba a los ojos cuando la cámara le enfocaba directamente, y, ante ese brillo antinatural, ese cristalino que dejaba a las vidrieras catedralicias convertidas en meras ventanas, uno sentía que Charlize le miraba, le sonreía…. “es a mi, me mira a mi, me está hablando” y a medida que la entrevista avanzaba no dejaba de hundirme en el fondo de mi sofá, aplastado ante tanta belleza, ante semejante prodigio que, además era pura simpatía, un derroche de fuerza, vitalidad y entrega. Esto no es real, pensaba, es un holograma, como el que pocos minutos antes había visto en un reportaje del telediario sobre los que han instalado como asistentes en Barajas. Es una infografía, un muñeco, no puede ser tan perfecta y real a la vez… junto a ella también fue entrevistada Kristen Stewart, coprotagonista de la película que ambas estrenan dentro de dos fines de semana. Nerviosa, apocada, superada por la situación Stewart no hubiera pasado de hacer una entrevista del montón, pero quedó completamente eclipsada por Charlize, y es que no duden que de haber entrado en aquel momento en el plató Obama, Merkel y el resto de los dirigentes mundiales también hubieran quedado completamente reducidos a la nada ante la brutal, infinita belleza que Charlize no dejaba de mostrar a una cámara que ayer descubrió para que había sido diseñada.

En uno de sus libros de aforismos dice Jorge Wasenber que la perfección es posible porque es imaginable, pero es imposible porque es inalcanzable. Ayer asistí a un contraejemplo de esa certera frase, porque, en todas las facetas imaginables, Charlize era perfecta, así, simplemente perfecta. Como actriz, como simpática, como profesional, como radiante, como pura belleza…. Perfecta. Y me fui a la cama mucho más contento que el día anterior, porque me di cuenta de que todo lo que ha sucedido en el mundo desde su creación hace miles de millones de años convergió en la noche de ayer en la que, por primera vez, dormí en la misma ciudad en la que lo hizo Charlize Theron……

jueves, mayo 17, 2012

El poder de lo pequeño


Una de las cosas más difíciles de entender de lo de Grecia es que, con el pequeñísimo porcentaje que ese país supone sobre le PIB de la Unión, entorno al 3% nada más, se haya convertido en un problema tan complejo, irresoluble y peligroso para la estabilidad de toda la zona euro. Pudiera parecer obvio, a simple vista, que algo tan pequeño podría resolverse, sea como sea eso de la resolución, sin demasiados problemas, pero creo que este caso es un buen ejemplo de hasta que punto la complejidad, la interrelación y los efectos de las leyes potenciales nos confunden completamente a la hora de elaborar juicios y previsiones.

No se asusten, todo esto es muy sencillo, aunque posee profundas consecuencias. La gracia está en que, bajo determinadas circunstancias, causas muy pequeñas pueden generar efectos inmensos, que nunca hubiéramos imaginado posibles, pero que en la práctica suceden. Brujuleando ayer por la web encontré este precioso vídeo en el que se ve una pequeña sucesión de fichas de dominó, apenas trece, que tiene la particularidad de que cada una es ve y media más grande que la anterior. La primera, la más pequeña, tiene 5 milímetros de alto, mientras que la última es de casi un metro de altura y pesa cerca de 50 kilos. Qué creen que pasará si empujamos la ficha más pequeña sobre la siguiente?? Prueben a darle al play como quien empuja la ficha, y verán como, progresivamente, todas van cayendo una sobre otra, arrastradas por la primera, acabando por derrumbar la última de una manera estrepitosa. Increíble. ¿Cómo la mínima fuerza del primer empuje ha logrado eso? La verdad es que no ha sido solo esa fuerza, claro está, sino la energía potencial gravitatoria que se esconde en cada una de esas fichas cuando están en posición vertical, y que se muestra con ruidosa fuerza cuando van cayendo. El primer movimiento pone en marcha un proceso en el que cada pieza genera una energía potencial que crece de manera exponencial en cada caída, siendo así mucho más potente en cada caída y pudiendo derribar cada vez fichas más grandes. Este efecto potencial es tan inmenso que si, como relata el vídeo, siguiéramos apilando fichas que mantuvieran esa proporción, la ficha 29 tendría las dimensiones del Empire Estate!!! Y, por supuesto, se caería empujada por la ficha 28…. Curioso, verdad? Día tras día vemos ejemplos de fenómenos muy similares que, completamente determinados por las condiciones iniciales y las leyes potenciales, escapan a nuestra capacidad de predicción. Son los fenómenos llamados caóticos. Pruebe a tirar dos veces un dado. Calíbrelo, hágalo con la misma fuerza, sin aire en movimiento a su alrededor, con la máxima concentración, pero cuando el dado sea impulsado cada vez saldrá de su mano con minúsculas diferencias de velocidad y presión respecto a la vez anterior, diferencias que en el aire y el impacto con el suelo se amplificarán de tal manera que el dado muy pocas, poquísimas veces, le mostrará la misma cara, aunque habiendo un sexto de probabilidades de que eso ocurra puede pasar en una serie de varias tiradas. A veces un edificio inestable, que amenaza ruina, se derrumba sin previo aviso, quizás porque sobre el haya caído una simple hoja de árbol. La acumulación de tensiones en la estructura hace que un pequeño aumento de peso genere una nueva grieta en un punto donde antes no la había, que hace que las anteriores crezcan aún más y, en unos instantes, todo pueda colapsar de manera brusca y peligrosa. Nuevamente un pequeño efecto genera un resultado enorme, imprevisto y que hubiera sido imposible de estimar antes de que se hubiera producido.

En el caso griego tenemos un conjunto de economías, las europeas, muy relacionadas unas con otras, unos capitales que fluyen a alta velocidad entre ellas y que son muy miedosos, una inestabilidad política y social creciente en Atenas y en toda la Unión, intereses creados, deudas cruzadas, legislaciones imbricadas unas con otras, aviones que sobrevuelan los países llevando a miles de ciudadanos de un lado a otro, redes de webs de bancos, cajas, entidades financieras y blogeros que no dejan de mostrar preocupación…. Así, sumado todo eso y mucho más, estimar las consecuencias de la salida de algo tan pequeño como Grecia de la Unión se me antoja poco menos que imposible. Sólo deseo que en ese teórico dominó exponencial nosotros no seamos una pieza intermedia…. Que piensen en ello las teóricas “piezas grandes”.

miércoles, mayo 16, 2012

Todo el mundo sabe más que Paul Krugman

Siguiendo ayer a través de la tele, radio y prensa la secuencia de acontecimientos que se deriva de la crisis y del desastre por el que atraviesa Europa llegué a la conclusión de que España es uno de los países más afortunados del mundo. En todas las tertulias, reuniones de chascarrilo o improvisados debates se juntan al menos siete personas que han leído el último artículo de Paul Krugman, su entrada en el blog sería más correcto, y que se atreven a criticarlo con fiereza, acusando entre otras cosas a Paul de no saber nada. En cierto modo ya no sólo se esconde un médico y un seleccionador bajo la piel de todo español, también se encuentra un premio Nóbel no reconocido…

Vamos a dejar las cosas un poco claras. Krugman sabe más, muchísimo más, que casi todos los que acuden a los debates que podemos consultar en nuestros medios de comunicación. Y desde luego sabe infinitamente más de lo que yo pueda conocer de economía y su mundo. Lo que sucede es que hoy en día decir “yo creo que” se traduce automáticamente como “yo afirmo que” y así todo el mundo posee la verdad, y los expertos, los auténticos expertos como Krugman, son tomados a chufla por muchos de los opinadotes, que en su continua verborrea no hacen sino mostrar su más absoluto desconocimiento tanto de la realidad económica como de la coyuntura que atraviesa España. Quizás en ese profundo desconocimiento, en esa orgullosa ignorancia se encuentre uno de los males que nos ha conducido hasta este insoportable punto de angustia y fracaso en el que nos encontramos. ¿Se puede discrepar de Krugman? Sí, claro, de hecho hay muchos académicos que lo hacen, y sus opiniones generan polémica entre la comunidad económica, un lugar frente al que un avispero es un plácido remanso de paz, pero desde aquí reclamo seriedad en los debates y autoridad en las fuentes y opiniones. En las tertulias se ha elaborado una especie de argumentarlo cutre en el que Krugman es “keynesiano”, y eso implica que quiere tirar de gasto público y derrochar, y por ello socialista. Seguro que en una de esas tertulias preguntan quién era Keynes y no sería extraño que alguno pensaría que todavía está vivo, quizás retirado porque ya no sale en los medios… frente a él están los “liberales”, que están en contra del gasto público y, por tanto, son antikeynesianos, y como no, de derechas. Todos estos tópicos son completamente falsos, pero no importa, ya hemos hecho el juego perfecto para la televisión y el debate al estilo español, hemos fabricado las etiquetas que podemos adosar a cada uno de los opinadores, y ya no necesitamos reflexionar ni debatir, sólo acusar de “keynesianos” a unos y “liberales” a otros, y venga, a dar palos. La audiencia se divierte, manda carísimos mensajes a un 806 votando a favor de los keynesianos o liberales mientras los tertulianos de rigor ya han pasado de krugman y se lanzan el zapaterismo y la herencia recibida con una saña digan del los partidos del nuevo (ya viejo) parlamento griego. Y yo, que aunque poco, algo se de todo esto, asisto deprimido a otra oportunidad derrochada para poder debatir qué es lo que está sucediendo, qué es lo que hemos hecho mal, que pudimos cambiar en su momento y no lo hicimos y, sobre todo, cómo vamos a salir de esto. La alternativa que menciona krugman en su blog, que lleva a España a un corralito, no es nada descabellada, y tiene toda la lógica del mundo si se cumplen los supuestos que menciona, supuestos que hace unos meses eran fantasías y hoy son aterradoras posibilidades, cada vez más reales.

Lo que sucede con Krugman es que es un señor que, poseedor de su ideología, tiene éxito en los medios, es muy activo en la prensa e Internet, tiene muchos seguidores y, salió la envidia, mucho éxito. Una entradilla de su blog es más leída que la suma de todas las opiniones de todos los tertulianos de guardia de España, lo que les pone muy de los nervios, entre otras cosas porque muestra sus carencias y debilidades de pensamiento. Hay excepciones, sí, como en todas partes, y entre tanto ruido hay opinadores con rigor y sentido, pero el nivel del debate es tan bajo que meterse contra Krugman es, para muchos, la única manera de tratar de elevar el nivel de sus ideas por encima de los demás.

lunes, mayo 14, 2012

Una montaña de calorías

Ha comenzado el calor, muy en serio para las fechas en las que estamos, y la manga corta empieza a verse en abundancia por la calle. También se acerca el momento odioso en el que se deben lucir los resultados de eso tan inútil llamado operación bikini, que es una de las dictaduras más crueles y absurdas que padecemos en la vida moderna. Sin embargo, es necesario cuidar la dieta, y mantener el peso. Y eso sólo se puede hacer de dos maneras, gastando más o comiendo menos. El resto son trampas que sólo conducen a la tristeza y el autoengaño (y el lucro de quien las inventa, por supuesto).


Algo de esto se me ocurrió este Sábado en el cine cuando se sentó a mi izquierda un joven de bastante pelo y mucha mayor barriga y brazos. Portando una camiseta de manga corta y motivos anime, portaba un inmenso cubo de palomitas, de esos de tamaño gigante que serían útiles para arrojar agua a un incendio o plantar en ellos ficus de poderosas raíces. Sujetaba en parte el cubo con las manos y lo apoyaba sobre al barriga que a duras penas se contenía bajo la camiseta. “Cómo se puede bajar eso zampándose todo ese cubo” pensaba, mientras que me imaginaba un análisis de sangre del sujeto en el que los triglicéridos, GPT, colesterol y demás variables parecerían bólidos de fórmula uno, preparados para hacer cada uno de ellos un registro más audaz y elevado. En esas estaba cuando el señor sacó dos paquetes de M&Ms, las chocolatinas con forma de píldora, los abrió y arrojó en su totalidad al cubo de palomitas. Acto seguido metió la mano en el cubo y se puso a revolverlo poco a poco, de tal manera que el blanco inmaculado con tonos amarillentos que dominaba hasta el momento fue convirtiéndose en un fondo en el que variados colores salpicaban el contenido del cubo. “Esto es demasiado” pensé. Es cierto que, no lo voy a negar, aquello tenía un aspecto apetecible a la vista, llamaba la atención y era para sacarle una foto, de mientras, parsimonioso, revolvía toda la montaña de palomitas y pastillas, masajeando el contenido que luego iba a deglutir, con un afán y entrega digna del mejor panadero, como si amasara la mezcla de harina sal y agua que luego fuera a hornear. En el imaginario análisis de sangre todo aquello supongo que iba a suponer montones de “vueltas rápidas” por parte del colesterol y sus amigos ácidos grasos, buscando quizás un record que no se muy bien donde pudiera estar situado para mi involuntario acompañante, pero sin duda muy cerca de la estratosfera. Cuando empezaron los anuncios y avances el sujeto ya se había comido algunas paladas del contenido de su cubo mágico, que para poder ser deglutido con mayor facilidad acompañaba con sorbos de pajita de un vaso de Coca Cola de medio litro. Sumando toda el azúcar que se contenía en el líquido y alimento, ese hombre era la persona más dulce que yo hubiera podido tener la suerte de contar como acompañante de la velada, lo malo es que el pobre iba a acabar teniendo forma de planta de caña de azúcar en vez de exhalar una dulzura natural, no se si me entienden. En medio de este asombro empezó la película, Sombras tenebrosas, de Tim Burton, entretenida pero no maravillosa, y dejé de hacer caso a mi vecino, su cubo y demás provisiones que pudiera tener aún ocultas (visto lo visto no me extrañaría que sacase un postre en un momento dado) y me centré en lo que pasaba en la pantalla. De todas maneras, de vez en cuando veía la mano del vecino moviéndose, nunca vacía, por supuesto, hacia su boca.


Al acabar la película y encenderse la luz, me quedé un rato para ver los títulos de crédito y el vecino se levantó y se fue. Moviendo su voluminoso cuerpo, salió de mi fila y dejó tras de sí los envoltorios de las chuches, un agotado vaso de la Coca Cola y el cubo mítico de palomitas, prácticamente vacío, por lo que fue capaz de ventilarse todo aquello y sobrevivir en el intento. Doy por sentado de que luego no cenaría “mucho” aunque ya puestos quizá se pasara por un mefistofélico McDonalds (chiste basado en la película de Burton) para tragarse una hamburguesa y unas patatas fritas con las que dar por finalizado el festín nocturno. Quizás, para no excederse demasiado, acabaría con un café con sacarina, por eso de que el azúcar engorda…..


Mañana es fiesta en Madrid ciudad. Hasta el Miércoles 15.

viernes, mayo 11, 2012

Una breve historia económica de España

Lo malo de vivir semanas como las que han pasado es que, además de dejarle a uno agotado, hacen que se pierda la perspectiva del tiempo. Tantos acontecimientos seguidos, de tanta gravedad, nos hacen pensar que estamos en una nueva época, y que nunca ha sucedido algo similar a lo que estamos viviendo. ¿Es realmente así? Necesitaríamos consultar en detalle la historia económica de España para contestar a esta pregunta, y eso requiere un tiempo que, seguro, muchos de ustedes no poseen (y de tenerlo dudo que lo destinaran a esos menesteres) Entonces, ¿existe alguna opción breve y certera?

Afortunadamente la respuesta es sí. Ayer por la noche terminé de leer un libro titulado El declive de los dioses, escrito por Mariano Guindal, periodista económico de larga trayectoria, y que, a modo de gran reportaje, desgrana las interioridades de España en un largo periodo que va desde el final del franquismo hasta el destape de la trama gürtel. El título hace referencia a lo que el autor denomina “los dioses del dinero” que no son otra cosa que los financieros, y las familias de larga tradición, que en España se han repartido poder, propiedades, influencias y cargos a lo largo de todos esos años, tratando de mantener en todo momento una posición de poder, independientemente de quién estuviera en el gobierno. No es Guindal amigo de las teorías conspiratorias, y así lo reconoce él mismo en un pasaje, pero alguno de los entresijos que cuenta en sus páginas demuestran hasta que punto el dinero y el poder son sólo dos caras de una misma moneda, y que se necesitan mutuamente para mantenerse uno al otro. Así, a la caída del régimen de Franco los financieros fortalecen a la UCD más como garantía de estabilidad de sus negocios que por un sincero amor a la democracia, aunque de manera colateral se produzca ese proceso que se dio en llamar transición. Resulta impactante ver de qué manera fue financiada esa coalición mientras gobernó, sólo comparable a los ingresos que obtuvo el PSOE una vez que ganó las elecciones, no antes. A lo largo de las páginas se sucedes los años y, junto a la historia económica, se ven las grietas que han ido surgiendo en los equipos encargados de gobernar España, como la relación entre el PSOE y al izquierda sociológica, sindicatos y demás organizaciones, siempre ha sido muy tensa, y que la ruptura entre ambos no fue una sorpresa, sino todo lo contrario. También se observa a la derecha española como la tradicional jaula de grillos que siempre ha aparentado ser, enfrentada en múltiples facciones que sólo la refundación del PP y la llegada al poder de Aznar logró unificar bajo una misma marca, se sigue con viveza el eterno y cruel enfrentamiento entre UGT y CCOO por hacerse con el control del poder sindical, que no ha dejado de crecer a lo largo de los años pese a que su discurso ha ido retrocediendo cada vez hacia postulados más inmovilistas y antiguos, y frente a ellos una CEOE que surge casi por improvisación, en la que la llegada de un segundón como Cuevas al frente de la misma se ve como una transición tras la marcha de Ferrer Salat, sin que nadie aprecie que Cuevas era un dirigente tan ávido de poder como especialista en conservarlo, y así podríamos seguir con numerosas instituciones y episodios de la vida política del país, algunos muy conocidos como el asunto Rumasa o Banesto, otros no tanto, como los entresijos de las OPAs de la energía durante la época ZP, todo ello salpicado por buenas anécdotas y diálogos literales de lo personajes de cada época que le dejan a uno pasmado.

Y la corrupción. Sí, ese quizás sea el nexo común a todas las épocas. A excepción de algunos hombres buenos, como señalaba la película, y cuyo mayor exponente me parece que es el ya fallecido Luis Ángel Rojo, exgobernador del Banco de España (Ahí, MAFO, ¿qué has hecho con la institución?) el libro es un sucesión de escándalos, corruptelas, compras de voluntades y conchabeos más o menos graves que dejan la sensación de que esto de Bankia no es sino una versión moderna y en tamaño XXL de episodios ya vividos en el pasado. No le resta gravedad, sino más bien al contrario, pero elimina cualquier atisbo de sorpresa que uno pudiera tener. En definitiva, una lectura muy amena, y más emocionante que muchas novelas de intriga.