lunes, mayo 31, 2010

¿Es Europa como Eurovisión?

En estos días en los que el papel de Europa en el mundo está en tela de juicio, y en el que la misma Unión se resquebraja por presiones externas y graves problemas internos, ha tenido lugar el que es el único espectáculo creado enteramente en Europa para europeos y que sospecho sólo son capaces de entender los europeos, algunos concretamente. Me refiero a Eurovisión, concurso de canciones que este año ha dejado de un lado a los friquis y seres extraños y, por lo poco que vi, ha presentado canciones clásicas de corte festivalero. En ese aspecto el festival ha sido rutinario. En otros no.

La ganadora ha sido una cría alemana de 19 años llamada Lena que la verdad es que daba igual lo que cantase,
porque era guapa de narices, y el término de lolita que se puede ver en muchos medios es acertado. Como dijo algún amigo mío, era la típica cría de karaoke a la que sólo le faltaba un “katxi” de calimocho en la mano para dar el pego. Y Lena no ganó, arrasó. Algún mal pensado puede creer que esos votos a Alemania son votos a Merkel, con un mensaje del tipo “venga, gana esto pero páganos la deuda al resto de países”, como queriendo combatir el euroescepticismo alemán con dosis de almíbar y merengue cancionero. Si eso servirá para que el bono alemán sirva de paraguas para los países del sur está por ver. Países estos nuestros del sur que debiéramos aprender lo que es cooperar, porque dado que aquí los votos son por mera afinidad geográfica no se porqué los PIGS no nos votamos entre nosotros. El comportamiento de los eslavos y exrepúblicas soviéticas es de descarado conchabeo, como por otra parte se viene repitiendo año tras año. Decían algunos que la existencia de jurados mixtos, con votos de los espectadores y “profesionales” tendería a frenar esos excesos de amor entre vecinos, pero no. Para el caso español sólo Portugal, socio unido en al desgracia financiera, nos dio los 12 puntos. Grecia no lo hizo, y lo tenían difícil los helenos, porque si se tratase de agradecer mediante votos la ayuda que la Unión le está prestando debían haber dado muchos bloques de doce votos, y eso no es legal. España acabó la quince de veinticinco, un puesto cutre en general pero que, dada nuestra trayectoria en este tinglado, sabe bien. Para variar, pusimos la nota exótica porque un espontáneo profesional se coló en la actuación de Daniel Diges (como alguien decía ayer en un artículo en prensa, “Teo se va a Eurovisión”) y tuvimos que repetir la canción. Cuando DAG, amigo de visita y yo, llegamos a casa quedaban pocas canciones, entre ellas la lolita alemana, y cuando volvieron a repetir la española “por el incidente” que no explicaban nos temimos lo peor en forma de giraldilla batasuna dando vueltas por el escenario. Al final la cosa no era muy seria, pero ha dejado en mal lugar a la organización de un país tan serio y respetable como Noruega. Como dijo alguien del jurado de Madrid, si a nosotros nos pasa esto como organizadores nos crujen, y al día siguiente el precio de la deuda se vuelve a disparar. Como verán hubo un poco de todo, como esta Europa en al que vivimos, que quiere a medias y puede a un tercio, así pasaron las canciones. Y como en la política y la economía, manda Alemania, Francia no pinta nada, Inglaterra está desaparecida, Italia no se presenta y a España le crecen los enanos.

Por último, una sugerencia a Uribarri, el comentarista de TVE. Eres un crack, clavaste casi todas las puntuaciones de los jurados en un alarde de conocimiento del tema fantástico. Deja Eurovisión, estate dos meses mirando gráficos y cotizaciones de bolsa y ponte como gurú económico para predecir que va a hacer el Ibex o los futuros sobre los CDSs. Con que aciertes un 10 de lo que lo hiciste el Sábado noche te forras más que cualquiera de los que van de gurús por el parqué y que, como los bailarines de la canción española, no se enteran de lo que sucede a su alrededor.

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