martes, abril 17, 2012

El gran error de Argentina

Seria, solemne, con el gesto propio de las grandes ocasiones, imbuida en el papel de madre protectora de la patria, recordando el espíritu de su fallecido marido y mentor, creyéndose una evita Perón reencarnada, rodeada por efigies de la señora, entre ellas la que de fondo le acompañó en toda su comparecencia, Cristina Fernández de Kitchner, CFK, hizo público ayer el proyecto de ley por el que el gobierno argentino nacionaliza YPF y pega una grave estocada a Repsol, a los intereses inversores españoles en Argentina y, por encima de todo, a los propios argentinos, que van a ser los principales perjudicados por esta decisión infantil y sin sentido.

El gobierno español reaccionó por la noche con contundencia verbal pero falto de hechos, entre otras cosas porque poco hay que se pueda hacer en la práctica. Las llamadas a los embajadores a consultas, o la ruptura de relaciones son hechos serios que son tomados como tales por gobernantes serios, pero el populismo que llena la boca y mente de CFK y todos su gobierno no les va a prestar demasiada importancia. De momento le toca a España, y a Repsol la primera, sufrir el golpe, inesperado en la forma y momento, pero no en el fono, y el resto de empresas españolas deberán ver que actitud toman. Lo más prudente sería no hacer nada de golpe y, poco a poco, ir saliendo de un país que vuelve a demostrar que posee una clase dirigente que no sabe gobernar. Argentina lleva décadas dando tumbos, sometido a un populismo radical, allí llamado peronismo, que es más una religión que una ideología, y que hace caso a sus dogmas y no a la realidad. Esa ha sido la causa principal por la que ese país, rico, culto y con enormes posibilidades, no ha logrado despegar económicamente en las últimas décadas. Sus bandazos, decisiones arbitrarias, histrionismos y demás actos propios de opereta le han granjeado una imagen de nación poco seria, insegura y con la que uno se debe andar con cuidado. Algunos de sus vecinos han aprendido de esos errores, y desde hace unos años son Chile, Perú, Colombia y, sobre todo, Brasil, los que acaparan las inversiones exteriores y el desarrollo en la zona, logrando unas fantásticas tasas de crecimiento que poco a poco están logrando sacar a esos países del pozo en el que se han encontrado durante tantas décadas. Argentina no. Sumida en el caos tras el corralito de principios de siglo, su expansión de estos años se ha debido a la masiva exportación de productos primarios, especialmente soja y carne, a una China que lo compra todo, y que todo lo demanda. Eso le ha generado una entrada de divisas que tapó en parte el agujero dejado por el desplome financiero, pero la política económica de los Kitchner ha consistido básicamente en un proteccionismo de lo más rancio, y de unas escenas como las vividas ayer, que han sufrido empresas de toda condición y origen. Así, poco a poco Argentina ha sido expulsada del sistema de crédito internacional, nadie le presta nada, visto lo visto, y tras lo de ayer, aún menos. Su declive económico está muy ligado a lo que ayer sucedió, y es que la creciente inflación, algo superior al 20% según los analistas, está agudizando el descontento de la población y, ante una crítica cada vez más aguda por parte de todos los sectores sociales, el gobierno de CFK ha tirado de manual de república bananera y arremete contra el enemigo exterior, causante de todos los males. Primero fue el señuelo de las Malvinas, hasta que pasó el aniversario de la guerra y el efecto se apagó. Ayer fue la pérfida España, la satánica Repsol, y la beatífica YPF, y mañana puede ser cualquier otra. Sin embargo es sólo cuestión de tiempo que Argentina vuelva a revivir el fantasma de la devaluación y la crisis financiera. Sus variables económicas así lo reflejan, y en ese caso se le echará nuevamente la culpa a otro país, otra empresa, pero nunca al incompetente gobierno que rige el país.

A todo esto hay que sumarle el mesiánico comportamiento de una CFK que mira constantemente a lo alto, buscando el guiño (desviado) de su difunto marido,
y también a lo bajo, encontrando la complacencia en su nuevo gurú de cabecera (y quizás de otro mueble de habitación), de nombre Axel Kicillof. La comparecencia de la presidenta argentina que ayer pudimos ver, si uno se abstrae de la gravedad de lo que estaba pasando, era una representación tan cómica que invitaba a reírse a carcajadas. Parecía más la interpretación de un teatro, de un vodevil que el mensaje de un mandatario internacional. Ese es el nivel que deben sufrir los argentinos, y ese es el camino por el que les llevan, el de una comedia que acabará, como en ocasiones anteriores, en drama.

lunes, abril 16, 2012

El Rey y el tiro por la culata

2012 no será un año muy bien recordado por la monarquía española. Hasta ahora “sólo” Urdangarín empañaba la imagen de una familia e institución que es vital en el devenir del país, pese a que parezca algo meramente decorativo, que también, pero no solo. Hace unos días conocimos un accidente de caza de uno de los nietos del Rey, el mayor, Froilán, en casa de su padre, Jaime de Marichalar. La cosa era tan cómica su uno la analizaba un poco que decidí no dedicarle línea alguna, dados los muy buenos chistes que por ahí ya circulan.

Sin embargo este fin de semana se ha producido otro accidente de peores consecuencias, se mire por donde se mire.
El Sábado el Rey era operado de la cadera por una rotura producida mientras cazaba en una reserva de Botswana, cerca de Sudáfrica. Se había desplazado allí en visita privada y el viaje y el motivo se conocieron a raíz de lo que se ha comunicado como un accidente fortuito. Sanitariamente, romperse la cadera teniendo más de setenta años acarrea problemas variados, dada la lentitud de al recuperación y las más que probables secuelas que queden, tanto físicas como derivadas de la inseguridad de saberse ya muy tocado. Pero ese no es el plano importante en este caso, no, sino la imagen que da el viaje en sí, y más en la situación en la que nos encontramos. Y es que parece que aún no somos conscientes de lo que estamos viviendo. Lo insisto en mi enrono cada vez que me preguntan, y quizás por eso la gente considere que soy un pesado, pero hasta que no nos demos cuenta de la gravedad de la crisis que estamos viviendo no haremos nada en serio para solucionarla. Y los que parecen seguir más ajenos a todo esto son los responsables políticos y, que pena, el Rey. ¿Tiene derecho el Rey a cogerse días libres? Por supuesto ¿y puede irse a donde y como le de la gana? En principio sí, pero aquí es donde está mi crítica, a la imagen que se ofrece de cierta irresponsabilidad ante la situación que vivimos. La semana pasada fue horrorosa para la economía y la imagen de España. Nos estamos convirtiendo en un apestado del que todo el mundo quiere separarse, para que no le salpique o infecte, como una nueva Grecia. Y en esta coyuntura resulta que el Jefe del Estado aparece en todas las portadas ingresado en una clínica por motivo de una cacería privada en África. Como mínimo la imagen que se transmite es de falta de seriedad, de cierta despreocupación y ausencia de responsabilidades. ¿Qué opinará el inversor internacional, el que nos financia la sanidad, la deuda y las cacerías, de este episodio? ¿Qué impresión sacara? ¿Seremos más fiables o menos después de este fin de semana? Dirán algunos que de no haber sucedido el accidente no nos hubiéramos enterado y tan felices, pero ese argumento no me vale, porque el que no se produzcan consecuencias no es motivo para evitar asumir riesgos. Afortunadamente la lesión no es peligrosa para la vida de Don Juan Carlos, pero ¿y si hubiera sido algo más grave? ¿Y si el Viernes hubiera sido necesario que el Rey compareciera en televisión ante una posible debacle financiera del país? Hace unos meses esa idea era una tontería, pero hoy es cada vez más consistente. Estuviera informado o no el gobierno de este viaje, se supone que sí, debiera haberlo impedido tanto por la seguridad física del monarca como por la posible necesidad de contar con él en estos momentos tan convulsos. Todo esto ha sido un enorme error estratégico y de gestión, y ha acabado bastante mal. Tiste consuelo el pensar que aun podía haber sido peor.

Pero hay otra derivada más compleja y, si se me permite, peligrosa, de este suceso, y es la imagen de cara a la ciudadanía. En una época de recortes, de austeridad, de recesión económica y depresión moral, las cacerías en África, se paguen como se paguen, no están bien vistas, y generan rechazo aunque sea simplemente por comparación. No son estéticas, no son bonitas. No venden. Hasta ahora la crisis ha destrozado la imagen de casi todas las instituciones, dejando a la monarquía bastante a salvo. Cometer imprudencias como estas puede hacer que esa tregua en las encuestas se acabe. Toca corregir todo este error.

viernes, abril 13, 2012

Cien años del Titanic

Este fin de semana se cumple uno de los aniversarios más esperados por los curiosos, fetichistas y seguidores de las causalidades. Se trata del centenario del hundimiento del Titanic, acaecido en las aguas de Terranova entre la noche del 14 al 15 de Abril de 1912, hora local, la madrugada avanzada del 15 en España. Así, cuando usted se levante el Domingo por aquí el Titanic ya se habrá hundido, y si está de juerga esa noche, aunque va a hacer muy malo, sepa que mientras se toma unas copas los pasajeros corren por cubierta sin whisky, pero asustados por el hielo

Se ah escrito tanto sobre el Titanic que poco les puedo contar que no sepan. De hecho la red está llena de suplementos, especiales y recopilatorios de información sobre datos y características del barco, viaje y hundimiento,
y como muestra, este magnífico enlace. La historia del barco se ha convertido en un mito, y la verdad es que tiene todos los elementos necesarios para ello. El primer viaje del barco más lujoso del mundo, de la mayor máquina jamás construida por el hombre, en el que miles de personas, rodeadas de lujo, miseria y ambición, sólo esto último bien repartido, se encaminaban a un nuevo mundo, y que en esa primera travesía sucediera lo más inesperado, lo más imprevisto, y que al final todo se hundiera, literalmente, no deja de ser impactante. En su momento la noticia fue tremenda. Se trataba del mayor hundimiento de la historia, pero además supuso un mazazo moral a un mundo que llevaba años de prosperidad y crecimiento, que había visto como en apenas un par de décadas el progreso tecnológico había hecho dar un salto a la calidad de vida como jamás había sucedido en la historia, haciendo que, por ejemplo, las ciudades se iluminasen con algo llamado electricidad, que también servía para que el telégrafo, otra maravilla, permitiera la comunicación instantánea de las noticias, etc. Y desde la crisis de finales del XIX la economía global crecía sin parar, a un lado y otro del Atlántico, aumentado la riqueza de una Europa que poseía colonias en todo el mundo y de unos Estados Unidos que, si se usase el término en aquel momento, era toda una potencia emergente. Las mesas de occidente se llenaban de productos llegados de todo el mundo gracias a una red de transporte que empezaba a ser global, y que le permitía a uno viajar hasta donde su dinero le dejase, porque las rutas alcanzaban todos los puntos del globo. En medio de esta sensación de éxito colectivo, de superación continua y de progreso sin fin, el viaje del Titanic era otro paso hacia el más allá, y la felicidad y orgullo con el que se afrontaba el viaje resultaban, hasta cierto punto, lógicas. Por ello el hundimiento, además de la tragedia en sí, supuso todo un golpe a ese sueño de eterna y confiada mejora. La técnica, aparentemente milagrosa, no era infalible, y de hecho los riesgos que se corrían al depender de ella podían ser mayores que los previstos hasta entonces. El orgullo de medio mundo tardó menos de tres horas en hundirse en las frías aguas del Atlántico, y pese a que la revisión de la lista de supervivientes muestra que los pasajeros de las clases bajas fallecieron en mucha mayor proporción que las adineradas, cuando empezó a subir de verdad el dinero ya no compraba la salvación. Fue el primer desastre global.

Y en cierto modo anticipo de lo que vendría luego. Tras el desastre se investigó el porqué había sucedido algo así, y se mejoraron las medidas de seguridad en los barcos y rutas marítimas, pero muchos consideraron el Titanic poco más que un tropezón en el camino hacia la gloria. Dos años después, en 1914, Europa comenzó a luchar entre sí en un verano que se suponía tan plácido y seguro como el Atlántico de años atrás y que acabó convirtiendo a medio mundo en el escenario de esa carnicería que llamamos Primera Guerra Mundial, que como el iceberg marino, desgarro al mundo y lo hundió en la amargura de una guerra tan cruel y violenta como jamás habías sido imaginada. Piense en todo esto mientras este sábado noche toma su copa o, al menos, mire con otros ojos los hielos que la aderezan….

jueves, abril 12, 2012

La (des)unión europea

A medida que la crisis avanza no sólo hace mella en los ciudadanos y descompone el tejido de los países que azota, sino que corroe poco a poco, pero sin pausa, la estructura internacional que hemos construido trabajosamente durante las últimas décadas. En el caso europeo, auténtica zona cero de la crisis internacional, es esa Unión que llevamos desarrollando desde mediados del siglo pasado la que cada vez es, paradojas de la vida, menos unión y más presión. Como dijo un comentarista de radio en vacaciones, los países europeos empiezan a comportarse cada vez más como primos de riesgo.

Y es que la sensación de que esto se descompone y tonto el último se extiende por todas partes. Ya no es el lema ese de “X no soy Grecia” donde X es cualquier país, cosa que a los griegos seguro que no les hace mucha gracia, sino que entramos en una fase directa de acusaciones sobre el pasado, algunas de ellas ciertas, otras no, que lo único que hacen es ahondar la profundidad del pozo en el que nos sumergimos. Desde hace unas semanas la moda parece ser la de “caña a España”. Es cierto que ofrecemos un flanco fácil, porque nuestra economía está en estado de coma, las tasas de paro son vergonzosas y lo que parecía un futuro próspero de manos de un crecimiento imparable se ha tornado en amargura tras los restos de la burbuja inmobiliaria. Olemos mal, empezamos a parecer a un apestado, un leproso de la antigüedad, y la gente se aparta y nos mira mal. El problema es que yo puedo decir estas cosas y mi opinión, válida como cualquier otra, carece de relevancia, y no es capaz ni de perjudicar ni de beneficiar al conjunto del país, pero caso distinto es si un presidente de otro país europeo se dedica a criticar el pasado de España o ponernos como ejemplo del peligro. Eso sí nos hace daño económicamente, y es lesivo, pero no sólo para nosotros, sino para el conjunto de Europa, y es que la economía española tiene unas dimensiones tan grandes que pueden hacer inabordable un rescate, tal y como se encuentra hoy en día diseñado ese mecanismo. Por lo tanto, un poco de precaución no vendría mal. Sin embargo pedir eso en campaña electoral es como aspirar a procesionar sin que llueva. Francia, que celebra primera vuelta de sus elecciones presidenciales en dos fines de semana se ha convertido en un combate de candidatos en el que España es un arma arrojadiza en ellos. El primero y más insistente ha sido Sarkozy, que busca una reelección avisando de que, si gana el socialismo, Francia seguirá el camino de la ruina trazado por España.
Poco a poco el resto de candidatos también se han unido a este discurso, tanto desde filas centristas, Bayrou, como desde la extrema derecha de Le Pen hija. El último que se ha sumado a esta moda es el candidato socialista, Hollande, al que esta mañana he visto en unas declaraciones que realizó ayer por la noche en las que afirmaba que la crisis del euro no había golpeado a Francia, pero sí a España, comentarios que así, en suelto, son un elogio a la política llevada a cabo por…. Sarkozy. En fin, visto lo visto el tema va a seguir en la campaña y nos va a tocar aguantarnos, pero no deja de ser algo infantil y peligroso, porque reitero que la caída de España arrastrará a Francia y al conjunto del euro, en aplicación de esa teoría anglosajona que nos califica como “too big to fail” o demasiado grandes para caer. Esta es la teoría a la que ayer se agarró, por ejemplo, Felipe González, al descartar el rescate español porque eso supondría el fin del euro. Es un argumento verosímil y que Sarkozy, Hollande y el resto de candidatos no debieran olvidar tan fácilmente. La frescura de los brioches franceses depende mucho de lo que suceda con nuestra prima de riesgo, aunque no se lo crean.

Lo que es del todo impresentable es la actitud que está teniendo Mario Monti, primer ministro temporal de Italia, que también se ha lanzado al ruedo de las acusaciones contra España, y en este caso su falta es más grave por dos motivos muy serios. El primero es que, frente a Rajoy, Sarkozy o el resto de candidatos franceses, Monti no ha sido votado por ninguno de sus ciudadanos, sino impuesto por la Unión Europea, y carece de legitimidad moral en muchos aspectos. El otro es que su actitud es cobarde, porque trata de salvar a la también maltrecha Italia haciendo que sea España la devorada por los leoninos mercados, y actúe así de cortafuegos. Eso ni es leal ni justo ni presentable, y tiene tanto de “Unión” como este que les escribe de sex symbol.

miércoles, abril 11, 2012

Españic / Spainic

Preferiría hablarles hoy de mis experiencias en las vacaciones de Semana Santa, que por otra parte no han sido nada del otro mundo, o de cómo ha llovido casi todos los días menos el veraniego lunes 9, que lució radiante a más no poder, o de cómo esta vez opté por hacer el viaje en avión, al poder comprar unos billetes que salían muy baratos, y que a la ida todo funcionó perfectamente y que ayer, a la vuelta, tuve un retraso de tres horas y llegué a casa cerca de la una de la mañana, o de otras tantas cosas que son más relajadas.

Pero no puedo. Y es que la situación que vivimos es de tal gravedad, y la aparente incapacidad de nuestros gobernantes tan inmensa que no logro dejar de pensar no tanto en cómo hemos llegado hasta aquí, que lo tengo muy claro, sino en simplemente si no hay otra manera de salir que no sea mediante la temida intervención. Este fin de semana se cumple el centenario del hundimiento del Titanic, y por lo visto en Europa hemos decidido que lo vamos a celebrar hundiendo España, con la absoluta y total colaboración de la dirigencia de este país. Ayer fue un día horrible, otro más, en el que las finanzas públicas sufrieron un grave castigo, las privadas fueron vapuleadas, y la imagen del país sufrió de una manera insoportable.
La imagen de Rajoy, desarbolado, superado, huyendo ante la prensa en los pasillos del Senado ante la avalancha de periodistas que trataban de que al menos dijera una sola palabra era un fiel y triste reflejo de cómo estamos. Si yo fuera un inverso, viendo la imagen de ayer, mi sensación sería clara, y mi orden tajante. Vende todo lo que tengas de ese país de pacotilla. Y así actuaron muchos ayer en esos llamados mercados, de los que, nos guste o no, dependemos para la supervivencia del día a día. Este episodio se parece mucho al vivido en Noviembre Diciembre, al poco de las elecciones generales en el que ante al ausencia del gobierno la prima subió incluso más que ayer. El mensaje de aquellos días era una especie de bienvenida al nuevo equipo del país “visto lo mal que lo han hecho los anteriores, a ver de que sois capaces vosotros”. Aquella vez nos salvó el BCE, y vuelve a ser el único que nos puede salvar hoy. Transcurridos cerca de cuatro meses desde aquel momento la sensación es que el nuevo equipo de gobierno ya está desarbolado por la situación. Descompuesto, sin brújula, a mercede de los elementos, sin un plan claro de lucha contra el déficit ni de estímulos al crecimiento, con los socios europeos mosqueados por la negociación sobre el objetivo de déficit, y con unas entidades, las Comunidades Autónomas, que nadie sabe muy bien lo que son pero que parecen ser un eterno problema, la imagen de Rajoy y su ejecutivo pierde fuerza a chorros, se desangra en la plaza pública de los mercados y la comunidad internacional. La idea de recortar 10.000 millones en educación y sanidad, sin decir cómo, cuándo, de que manera, improvisada corriendo en una tarde, anunciada en una escueta nota de prensa y apenas cuatro días después de presentar los presupuestos es, simplemente, una insensatez. Algo que me recuerda mucho a Grecia, sí, a esa Grecia que dicen que no somos, y que como yo repito insistentemente nos parecemos mucho. La principal diferencia es que la quiebra griega, que se produjo hace ya más de un año pese a que nadie lo reconozca, es soportable, y la quiebra española, a la que avanzamos día a día sin que nadie haga nada para evitarlo, sería letal. La gravedad de lo que tenemos delante es inmensa. ¿Alguien en el gobierno y en la oposición se ha dado cuenta al fin de ellos?

Publica hoy Antonio Monago, presidente de Extremadura, un artículo en El País en el que defiende la necesidad de alcanzar unos nuevos pactos de la Moncloa. Tarde, es tarde, pero al menos una imagen de unidad de los dos grandes partidos ante la situación daría un respiro. El gobierno debe dar un giro radical en su política y empezar a actuar en serio, de verdad, con luz y taquígrafos, con comparecencias de prensa diarias explicando su hoja de ruta y con Rajoy a las 21 horas en todas las cadenas de televisión, con la bandera y el himno, lanzando un mensaje de tranquilidad a la población. Hace tiempo que vivimos en una guerra económica, y la estamos perdiendo. Si no se hace algo en breve el gobierno caerá, no lo duden, y su sucesor no será Rubalcaba, no, sino alguien impuesto por Alemania.

miércoles, abril 04, 2012

Adiós a Antonio Mingote

¿A dónde van los genios del humor cuando fallecen? Esa forma de vivir, entregada a hacer reír a los demás, a hacerles pasar un buen rato y, en muchos casos, pensar de la manera más lúcida posible me hace pensar que, si hay un cielo, debieran tener un hueco preeminente reservado. En las pasadas navidades un anuncio reunía a lo más selecto del humor televisivo ante la tumba de Gila, uno de los maestros, para pedir ayuda y encontrar la risa que a este país parece habérsele ido entere tanta crisis, económica y existencial.

Pues bien, si existe el hueco citado, desde ayer Gila y otros tienen compañía porque
ha fallecido Antonio Mingote, el decano de la viñeta española, dibujante incansable, entregado con alma a una profesión que para él era un divertimento obligatorio, que durante sesenta años cumplió como un rito diario, sin falta, en las páginas de un periódico, el ABC, que era más suyo que de nadie. Durante muchos años simultaneó su viñeta diaria con la participación en otros medios, como fue el caso de La Codorniz, úniva ventana abierta al humor en una España gris y dictatorial en la que reír estaba tan mal visto como pensar y disentir. Aquella revista fue al cantera de muchos de los caricaturistas que hoy pueblan medios de comunicación en todo el país, y que desde siempre tuvieron en Mingote una referencia, el maestro que había iniciado los caminos antes que él, que ya los había trillado y se los había enseñado. Curiosamente el último Mingote que me ha tocado conocer ha sido el viñetista, porque acceder al ABC en Elorrio era y es un acto de valientes o incautos. Durante muchos años, cuando era un adolescente, y luego en la universidad, el Mingote que conocí fue el de la radio, el que se sentaba junto a un grupo de maravillosos locos en aquello que Luis del Olmo bautizó como “el estado de la nación” y que reunió a lo mejor del humor español de entonces. Junto a Mingote estaban Tip, Coll, Chumy Chumez,, Summers, y luego se añadirían Forges, Jordi Estadella, Ussia, etc. Viendo los nombres se da cuenta uno de que la mayor parte ya no están con nosotros. Fue Luis Sánchez Pollock, Tip, otro genio tan brillante como incomprendido, el primero en dejar este mundo, y ha sido Mingote el último de ese grupo de maestros en abandonarnos. En medio Coll, o Chumy, otro gran viñetista, también se fueron. Una vez que vine a trabajar a Madrid pude acceder al Mingote de las caricaturas, que junto a su gran discípulo Forges, eran y seguían siendo hasta ayer las dos referencias obligadas cada vez que abría sus periódicos respectivos. Pero Mingote era mucho más, sobre todo en esta ciudad de Madrid, que le acogió como propio, como a tantos que aquí residen y son de cualquier otra parte. Los dibujos de Mingote han llegado a formar parte de la descripción del paisaje madrileño, y se pueden encontrar por muchas partes. Nombrado alcalde honorario del parque del retiro, la misma estación de metro que da acceso a ese pulmón de la ciudad está decorada con un azulejado que describe una escena de Domingo por la mañana en el parque, dibujada por el genio, en el que junto a una fuente de formas caprichosas pasean los barquilleros chulapos, mujeronas de carnes voluptuosas y ojos atrayentes, niños revoltosos, patos que tratan de salpicar a los incautos que se atreven con las barcas del estanque, y muchos otros personajes que describen de maravilla el paisaje y paisanaje de esta villa que el elevó a rango de corte.

Decía ayer por la noche
Ignacio Camacho, el mejor articulista que escribe hoy en este país, que estaba en la capilla ardiente de Mingote como compañero y casi como familiar, que la viñeta que el más recuerda es una en la que aparece dibujado Velázquez junto al caballete y entran las meninas y el resto de la familia real por la puerta, y el pintor, asustado, dice en pensamientos “hay días en los que a uno no se le ocurre nada…” Mingote siempre tenía una idea para cada día, y hasta el final de sus 93 años deslumbró. Su sillón r minúscula de la real Academia Española luce desde hoy vacío, su viñeta también, y su recuerdo será tan grande que tardaremos mucho en llenarlo. Qué más se puede decir a parte de ¡¡Gracias!!…..

Me cojo vacaciones el Lunes y Martes, así que hasta el Miércoles 11. Descansen y sean felices.

martes, abril 03, 2012

Las amnistías fiscales son malas

Vamos con el presupuesto. Hoy se presenta en el Congreso para su tramitación, tras hacerse público el pasado viernes. Es duro y austero, como debía ser dada la situación de emergencia en la que nos encontramos, pero los incomprensibles y lamentables errores de comunicación de este gobierno han logrado que la imagen que de él se obtenga no esté ligada al mayor aumento del impuesto de sociedades a las grandes empresas jamás llevado a cabo, sino a una amnistía fiscal encubierta, llamada regularización, que ha escandalizado a muchos. Y con razón.

Esta medida es un error en todos los sentidos, tanto económico como fiscal, hacendístico, político y de imagen. El plan consiste en abrir un plazo de unos meses para que los capitales sitos en el extranjero o en España y que no hayan tributado nunca puedan aflorar, a cambio sólo se les penalizará con un recargo del 10%. El objetivo de esta medida es doble. Por un lado un ingreso directo derivado de ese tipo de impuesto, que según el gobierno reportaría algo más de 2.000 millones de euros, y por otro los ingresos derivados de la mayor existencia de capital en el país, que o bien se depositaría o circularía, siendo gravado por tributos en un caso o en otro. Al ciudadano de a pie, muchos asalariados atados a una nómina de la que no pueden escapar, como es mi caso, esta medida les suena a broma de mal gusto, porque frente a las obligaciones de pago que nos asolan día a día, a tipos muy superiores al 10%, uno descubre que podía haber evadido impuestos si se hubiera juntado con una serie de amiguetes para crear el capital necesario, y luego retornarlo con una tributación mucho más laxa, ahorrándose bastantes puntos porcentuales de gravamen en el camino. A esta sensación de estafa deben estar muy unidos los que se encargan de perseguirla, sean funcionarios de la hacienda pública o no, que ven como sus esfuerzos de lucha contra el fraude, que habitualmente chocan con una sociedad como la española, orgullosa de evadir impuestos, se ven aún más frustrados desde las altas instancias del gobierno al abrir la puerta a una manera limpia de eludir el pago de impuestos.
Decía ayer Fátima Báñez, ministra de empleo, que se va a llevar a cabo un plan de lucha contra el fraude en el cobro del desempleo y otras prestaciones sociales. Bienvenido sea, pero no deja de ser triste que, como en el caso de la nómina, el fraude pequeño que es fácil de perseguir lo sea y el grande, que parece más complejo y lleno de intereses, se tolere y, de vez en cuando, se perdone. Se escuda el gobierno en que anteriormente medidas similares fueron desarrolladas tanto en España, por gobiernos del PSOE y el PP, como en otros países, en especial Reino Unido e Italia, pero repetir los errores de otros no hace que sea mejor cometerlos. Recuerdo que cuando hace tres años viajé a Roma (tres años ya, qué horror!!!!) esta amnistía del gobierno Belusconni era el tema central de debate en los medios, y como ahora aquí me pareció la típica medida desesperada e inútil, además de injusta. No dispongo de los datos exactos de la supuesta efectividad de estas políticas a la hora de generar ingresos extra, pero viendo el estado de las arcas públicas italianas sospecho que no debió de ser muy significativo. No, este no es el camino. Es cierto que el fraude en la evasión de capitales es mucho más fácil de llevar a cabo hoy en día y muy difícil de perseguir, pero esto es una manera de arrojar la toalla por parte del gobierno, y mandar un mensaje muy claro y pernicioso a la población. Si puede defraudar poco le pillaremos, pero si es capaz de hacerlo mucho, hágalo, porque acabará saliéndole rentable.

A todos estos males hay que añadirle que si por una medida tan nociva se van a ingresas 2.000 tristes millones de euros, más o menos lo que colocamos en deuda cada semana, no es ni siquiera rentable. El coste en imagen y popularidad para el ejecutivo de esta medida es mucho mayor que esa cifra, infinitamente mayor. ¿En qué estaban pensando los asesores de Moncloa cuando alumbraron esta feliz idea? Espero que a lo largo de la tramitación parlamentaria que empieza hoy la desestimen. Que renuncien a ella y propongan un recorte equivalente. Total, el presupuesto es incumplible y las cifras de déficit anunciadas jamás se alcanzarán…

lunes, abril 02, 2012

¿Se puede publicar cómo construir un arma de destrucción masiva?

Hoy voy a hablarles de un asunto espinoso, que trataré de explicar de la mejor manera que pueda, que tiene tantas ramificaciones y tan complejas como quieran ustedes imaginar y que ayer cubrió una nueva etapa en su apasionante periplo. Tras un apasionante debate que, salvo el país, no está siendo seguido por los medios españoles, el comité de bioseguridad de los EEUU permitió que se publicara el estudio que dos científicos han realizado sobre el virus de la gripe aviar, H5N1, estudio que dota a este virus de todas las características necesarias para ser uno de los mayores peligros contra la humanidad.

Simplificando mucho las cosas, el virus de la gripe aviar, el H5N1, posee una tasa de mortalidad muy superior al de las variantes de la gripe humana común, mata mucho más para entendernos, pero su capacidad de propagación es mucho menos, por lo que los brotes que se dan de este tipo de gripe, pese a su alta mortalidad, suelen estar muy confinados en espacios reducidos. Frente a ello la gripe que cada año nos perturba suele ser, variantes aparte, muy poco mortífera, pero es muy eficiente transmitiéndose, logrando su extensión por medio mundo y afectando a grandes porcentajes de la población. Tratando de investigar lo que diferencia ambas cepas, con el objeto de atacarlas de manera más efectiva, lo que han logrado los científicos Ron Fouchier y Yoshihiro Kawaoka es combinarlos de tal manera que existe en el laboratorio un virus de la gripe aviar con una capacidad de extensión como el de la gripe común. Evidentemente esto es muy peligroso, porque si ese virus sale del laboratorio los riesgos a los que se enfrentaría la población mundial serían inmensos. Sin embargo este trabajo ha permitido conocer en profundidad como funcionan estos virus y promete ser la vía más efectiva para encontrar un antiviral que funcione en el caso de la aviar y, por tanto, en todas sus posibles recombinaciones, tal y como ya existe ahora con la gripe común. Los científicos enviaron hace ya varios meses el artículo en el que explicaban su trabajo a la revista Science, y aquí empezó la polémica, porque era obvio que publicar cómo se manipula en la práctica un virus aviar para convertirlo en esa bomba era una puerta abierta a que otra persona o laboratorio reprodujera el experimento, quizás con fines científicos, o puede que malignos. Era algo así como publicar las instrucciones para construir un arma muy peligrosa, en una época llena de entidades con recursos y fines no muy claros, habría quien denunciaba que era el primer paso para una especie de carrera armamentística biológica, en la que los descubrimientos cada vez serían más peligrosos y sería necesaria llegar a plantearse una especie de moratoria en la investigación, similar a la que existe en el caso del armamento nuclear. Así, las voces contra la publicación del estudio crecieron y Science, en una decisión sin precedentes, optó por no publicar el estudio, lo que avivó aún más el debate, saltando del plano científico al ético, dado que era un caso evidente en el que la libertad de expresión se veía restringida por una actitud preventiva ante un riesgo que aún no se había dado, siquiera imaginado. De mientras en España seguíamos sacándonos pelotillas del ombligo el mundo se dividió, entre los partidarios de publicar y defensores de la libertad de expresión a cualquier costa y los detractores del estudio y defensores de la no publicación para evitar riesgos. Hace cuatro meses el Comité Nacional Científico Asesor sobre bioterrorismo aconsejó no publicarlo, ante el riesgo que, argüía, podía darse al conocer el proceso de manipulación de los virus. Sin embargo
este fin de semana ha emitido un nuevo veredicto, opuesto al anterior, que afirma que se puede publicar, al considerar tras una relectura que los riesgos son menores que los previsto inicialmente.

Como verán, una polémica enorme que atañe tanto al mundo de la investigación como el de la prensa y los derechos civiles, y que en este caso no está mezclada con la religión, como suele ser habitual en ocasiones similares. En el fondo el problema que se planeta es el llamado “uso dual” de los descubrimientos, que siempre son inocentes de por sí, pero que pueden usarse bien o mal. Quizás el de la nuclear sea el caso que más cercano se nos antoja, aunque con un martillo nos enfrentamos a un problema muy básico del mismo tipo (¿clavo clavos o la cara del vecino?) Si hubiera estado usted en el pellejo del director de Science, ¿qué hubiera hecho? ¿Hubiese publicado? ¿Se lo habría pensado un par de veces?

viernes, marzo 30, 2012

El mapa del cielo

Hoy empieza la Semana Santa, especialmente en lo que hace a su faceta de tráfico y ocio. A partir de esta tarde miles de personas saldrán corriendo hacia lugares de descanso, ocio y relax, con afán de procesionar, comer las viandas locales o, en casi todos los casos, descansar un poco. Como es habitual el tiempo empezará a inestabilizarse a medida que más personas puedan verse perjudicadas por él, y es que a Murphy siempre le ha gustado el asunto ese de las procesiones y las carreras de cofrades bajo la lluvia, otra arraigada tradición.

Yo la semana que viene seguiré por aquí, trabajando y escribiendo, pero como muchos se van ya estuve anoche pensando si escribir una entrada con recomendaciones de lectura para este tiempo, y me venían tantos títulos a la cabeza que no daba abasto con un solo artículo. Para condensar opté por hablarles y recomendarles un solo libro, que como es voluminoso vale por varios. Se trata de la novela
El mapa del Cielo, del escritor Felix J Palma, que yo leí, mejor devoré, hace unas tres semanas. Supone el segundo ejercicio de una trilogía que el autor dedica a la figura del escritor de ciencia ficción HG Wells, homenajeando algunas de sus más famosas novelas, siendo el propio Wells el involuntario protagonista de las tramas que se relatan, todas ellas situadas en un Londres victoriano de finales del siglo XIX, en el que puede pasar de todo. En la primera de ellas, El mapa del tiempo, el argumento se centra en los viajes temporales, que fueron popularizados por la novela originaria de Wells “La máquina del tiempo”, mientras que la tercera, aún sin publicarse, se dedicará al fenómeno de la invisibilidad, que también desarrolló Wells en su obra “El hombre invisible”. La que se sitúa en medio, de al que hoy les hablo, se centra en las invasiones alienígenas, y el hilo conductor de la misma es quizás la mejor novela de Wells y la más famosa, “La guerra de los mundos” que gracias a sus versiones radiadas y cinematográficas ha trascendido el papel y se ha convertido en una obra de carácter universal. La primera de las novelas la leí hace un par de años, y me resulto atractiva, ingeniosa y muy interesante, pero esta segunda me parece, sencillamente, perfecta. Dotada de varios giros argumentales, de escenario y de situación temporal, la trama nos habla de una joven de la alta clase norteamericana que a nadie aprecia y respeta, y que el único síntoma de ternura que muestra es la conservación del mapa del cielo, un grabado que hizo su fantasioso abuelo sobre unos mundos imaginarios que rodeaban la tierra. Se suceden los pretendientes ante al joven, y todos fracasan, hasta que uno, que ya era protagonista en la primera novela, trata de seducir a la joven ideando un plan en el que necesita la ayuda de Wells, con la idea de recrear en la campiña inglesa la escena del desembarco de las naves extraterrestres que el escritor ideo en su novela, publicada hace muy pocos años en el contexto de la obra. A partir de ahí, y en realidad mucho antes que todo eso, la cosa se complica de una manera formidable, y la novela engarza de manera continua un conjunto de escenas de amor, ciencia ficción, terror e intriga que hacen imposible separarse del libro. Se maldice el avance del reloj, implacable mientras uno devora las páginas, que le llama a hacer otras cosas, o salir del autobús en el que viaja, o cenar, impidiendo que la trama siga ante sus ojos. No pude evitar bajarme del autobús, claro está, pero sí me salté una cena y otras cosas más ante lo que se desarrollaba en mi mente leyendo una trama que me enganchó como desde hacía tiempo no sucedía.

Compendio de aventuras, reflexión y ciencia ficción, El mapa del cielo es una novela que puede ser disfrutada sin conocer casi nada de la obra de Wells o del contexto de la época. Puede interpretarse como un relato de evasión, objetivo que cumple sobradamente, como un homenaje de los fanáticos del género a un autor que, junto a Verne, se puede decir que lo fundó, o como una reflexión de hasta que punto los sueños se pueden convertir en pesadillas. Además la edición es, por una vez, tan bonita como el contenido, y el diseño de la portada llama es todo un poema a la imaginación y la ciencia ficción. No lo duden, si quieren apasionarse como cuando aún tenían ilusión, o no la han perdido todavía, esta es su novela.

jueves, marzo 29, 2012

Paseando por Madrid entre la huelga

Hoy es 29 de Marzo, día de huelga general convocada en toda España en contra de la reforma laboral aprobada por el gobierno de Rajoy. Es su primera huelga general, apenas cumplidos los cien días de mandato y me atrevería a decir que no será la última. Es la segunda que me pilla en Madrid, tras la de septiembre de 2012, dado que no recuerdo que así sucediera en la de Junio de 2002, y como la vez anterior, he optado por ser prevenido y, desconfiando de los servicios mínimos del metro, he salido de casa a las 6:10 y he venido andando hasta el trabajo, salvo un trozo que he hecho en un urbano que he pillado en el camino.

¿Se nota la huelga? Pues no sabría que decirles. En un mundo urbano y de oficinas un paro de este tipo no es tan evidente como en los polígonos industriales y las zonas fabriles, lugares donde se inventó hace ya más de un siglo y donde será el último lugar en el que persista.
Las crónicas cuentan que ha habido incidentes aislados pero sin especial gravedad, especialmente en los centros de distribución mayorista y en algunas cocheras de autobuses urbanos. Y si eso se ha dado se ha debido a la existencia de esa figura sacada del túnel del tiempo llamada piquete informativo, cuyo único mérito puede ser el de haber inaugurado el uso del eufemismo en el mundo económico, porque esa entidad tiene mucho de piquete coercitivo y poco de informativo. No nos engañemos, si muchos sitios cierran es porque pasa por delante el piquete que les fuerza a ello. Un ejemplo muy chusco de todo ello es que han detenido al actor Willy Toledo por destrozar el mobiliario de un bar, una acción de la que sin duda se sentirá orgullo, aunque los que le hemos visto desde hace tiempo apoyando a los de la kale borroka del País Vasco no podemos más que darle el carné de borroquilla en prácticas y que lo disfrute quemando un cajero, que es el proyecto fin de carrera de esa particular tribu urbana. En el paseo por Madrid no he visto ningún tipo de incidente ni nada reseñable. Algunos coches de policía que parecían estar pasando el rato en cruces con bastante tráfico y poco más, salvo algo de basura arrojado a las puertas de las sucursales bancarias, por lo que éstas ya no sólo pueden alardear de vender productos basura a sus clientes, ahora también les reciben con basura desde la puerta de acceso. En los medios de comunicación la huelga se nota de manera relativa. Telemadrid no emite y Televisión Española tiene servicios mínimos de directo en sus informativos, pero radios privadas y medios online funcionan a pleno rendimiento, y es que desde la implantación de Internet parar las rotativas no hace que cese la actualidad. Por ello es imposible que se den apagones informativos que conmocionen como sucedió en la mítica huelga del 14D de 1988. Aquella vez el apagón de RTVE sumió al país en el vacío, y dio la señal de victoria para los convocantes. De ahí en adelante cómo medir el éxito de una huelga de este tipo se ha convertido en todo un ejercicio de voluntarismo. Se usan indicadores como el consumo eléctrico, y la bajada que se registre respecto a un día similar, por ejemplo el jueves de la semana pasada, y otros por el estilo, pero que dan mucho margen tanto al gobierno como a los sindicatos como para darse por ganadores. Esta vez servirá como referencia lo sucedido hace dos años, donde la huelga se convocó sin ganas y no tuvo efectos reseñables. Es casi seguro que la incidencia sea mayor, pero dudo que mucho más.

Y es que esta huelga no va a servir de nada. El gobierno esta atado entre la espada de los mercados, de los que dependemos para financiar nuestro déficit corriente (
este artículo de Ángel Laborda del Domingo en El País muestra hasta qué punto dependemos de ellos) y la pared de Bruselas, donde cada vez se fían menos de nosotros. Por lo tanto no puede ni debe dar marcha atrás en esta reforma laboral ¿Servirá al menos para crear empleo? Sí, pero cuando la actividad vuelva, y no esperen que eso se produzca en breve plazo, más bien al contrario. En fin, que hoy no pase nada, el que quiera ir a la huelga que vaya y el que quiera trabajar que pueda, y el parado…… ni uno ni otro piensan en él.

miércoles, marzo 28, 2012

Tres en raya estelar

Seguir día a día el panorama económico, con especial atención a lo que sucede en España, puede llevarle a uno a la más absoluta de las depresiones. Los datos son decepcionantes, las previsiones malas, y los adelantos sólo confirman las conocidas tendencias negativas. Uno mira al cielo buscando algo de luz para orientarse en este laberinto y, mira por donde, estos días el firmamento está dando un espectáculo de sincronía y luz de esos que se repiten en contadas ocasiones y que se pueden ver desde todas partes y sin necesidad de tener ningún material para ello.

Cuando se pone el sol, aprovechando los cielos despejados que tenemos día tras día, sólo tiene usted que ponerse mirando hacia el oeste, la zona en la que se mete el sol,
y verá una preciosa secuencia en la que la luna, en cuarto creciente, brilla ligeramente desplazada a la izquierda sobre la línea que trazan dos puntos luminosos, el superior, que destella con mucha fuerza, es Venus, y el inferior es Júpiter. A eso de las 22 horas es el momento más lucido para contemplarlo, pero antes o después también se puede ver, y no es necesario ni prismáticos ni telescopios ni nada de nada. Sólo que no haya nubes. Incluso los residentes de las ciudades, que “gozamos” de un cielo contaminado por el humo y por los millones de luces que no nos dejan ver las estrellas podemos contemplarlo, porque los tres astros brillan con tanta fuerza y están lo suficientemente altos sobre el horizonte como para destacar sobre las farolas y demás obstáculos que nos niegan el acceso al espectáculo que, cada noche, brilla sobre nosotros. Curiosamente ninguno de los tres objetos es una estrella, por lo que el brillo que vemos no es sino el reflejo del Sol que, oculto ya para nosotros, ilumina esos mundos y nos permite verlos mientras nos encontramos en la fase de noche terrestre. La luna es nuestro satélite y estamos acostumbrados a verlo todos los días. Venus y Júpiter son planetas de nuestro mismo sistema solar. Venus es el más cercano camino al sol, de unas dimensiones prácticamente idénticas a las de la tierra, cubierto por unas eternas nubes y una densa y ácida atmósfera que presiona a la superficie como una prensa que todo lo aplasta y corroe. Esa atmósfera insoportable ha hecho que sean pocas las misiones que allí han sido enviadas y que la información que suministraron mientras aguantaron sobre el planeta, pocas horas, sea escasa. Júpiter es un gigantesco mundo, más allá de Marte y del cinturón de asteroides, es una inmensa bola gaseosa que desprende mucho más calor del que recibe por parte de un Sol que ya se encuentra muy lejano. A medio camino entre un planeta y una estrella, su dimensión comparativamente con nosotros empieza a asustar, siendo su diámetro once veces mayor que el nuestro. Es el mayor planeta de nuestro sistema solar y posee un complejo sistema de satélites que presentan algunos de ellos características apasionantes, como son los casos de Io, poseedor de fenómenos tectónicos y volcanes, y Europa, del que se intuye que posee océanos de agua líquida bajo su superficie. Se encuentra lejos, muy lejos, y ha sido visitado ocasionalmente por algunas sondas que han orbitado entorno a él y sus satélites. Si quieren hacerse una idea de los tamaños relativos de cada uno de estos mundos, hay muchas webs con imágenes que les dejarán pasmados, pero esta es un buen ejemplo, en el que se van escalando todos los planetas del sistema solar, el propio Sol, ante el cual el resto de cuerpos lucen ridículamente como hormigas, y luego otras estrellas, algunas de las cuales como Betelgeuse o Aldebarán aparecen también en el cielo nocturno, apenas indistinguibles, pese a su inconcebible dimensión. Vean la imagen, merece la pena.

Y sobre todo, salgan una de estas noches de finales de Marzo a contemplar el espectáculo del cielo, que se nos ofrece libremente y gratis, algo que no abunda en estos tiempos. Ayer, sin ir más lejos, este servidor se paso tres cuartos de hora en la calle, cerca de mi casa, junto a unos terrenos semiabandonados, ensimismado, mirando al cielo, y oyendo el soberbio programa de radio clásica de las 22:00 en el que Sergio Pagan emitió una serie de motetes de Orlando di Lasso. Música celestial contemplando la belleza del cielo. Una frikada, seguro que opina la mayoría. Un placer, es lo que a mi me pareció ayer. Háganlo como lo deseen, pero miren un ratito al cielo. Merece la pena.

martes, marzo 27, 2012

Vamos corriendo con las luces cortas

Abundan por todas partes los análisis sobre el resultado de las autonómicas de Andalucía y Asturias del Domingo, por lo que no les voy a aburrir con mis ideas al respecto, que es imposible que sean muy originales frente a todo lo que ya se ha afirmado. Lo que me parece más sustancial es que se está dando a estos comicios una importancia mucho mayor de la que poseían, y ese error comenzó por el propio PP y PSOE, que vieron ese campo de batalla como su objetivo número uno, y a él dedicaron sus mayores esfuerzos. Independientemente de la estrategia llevada y el resultado, ha sido un enorme error.

Y es que soy un pesado, ya lo se, y así me lo dice mucha gente, pero para el gobierno, la oposición y el tendero de la esquina sólo hay un problema en el que focalizar sus esfuerzos, que puede ser dividido en tres: Economía, economía y economía. Sólo eso, y nada más que eso. Decir esto puede ser radical, y si lo lee un político le sonará obsceno, pero las elecciones andaluzas o asturianas no tienen importancia alguna cuando la economía del país se está derrumbando y el abismo se acerca cada vez más. La semana pasada fue muy mala no para Arenas o Griñán, sino para España. La prima de riesgo volvió a subir, estabilizándose un diferencial muy elevado sobre la italiana, lo que nos acerca al precipito más que lo que lo están ellos, y el maltrecho ibex lleva una racha que le ha desacoplado totalmente del resto de bolsas del mundo. El índice hispano lleva un registro negativo en el año que supera el -4% frente a ganancias que superan el 10% en todos los mercados internacionales. Es un síntoma de que esto no va bien, o de que directamente va mal. Ante ello el gobierno debiera dejarse de contemplaciones y empezar a pensar en un plan para hacer frente a la situación, aunque en vez de eso ha estado entretenido haciendo mítines por Andalucía y Asturias, que además no le han servido para nada. Se ha dicho que Rajoy ha retrasado la presentación de los presupuestos, este próximo viernes (atención, ese será el día más importante de lo que llevamos de año) para tratar de no hundir la candidatura de Arenas, dados los recortes y ajustes que llevarán las cuentas públicas de 2012. No se si es cierto o no, más bien prefiero pensar que no lo es aunque tenga ciertas sospechas de que así haya sido. Mis argumentos para el no se basan en que hace semanas que se presentó una de las medidas duras y tenidas, la reforma laboral, que ha soliviantado a la izquierda y ha generado la huelga general convocada para pasado mañana, por lo que si había miedo de verdad se hubiera atrasado esa norma hasta después de los comicios. Y si no se ha hecho así se ha debido no a la propia voluntad del gobierno, sino a la presión de Bruselas, que en el caso del mercado laboral ha impuesto el texto y los plazos. En el asunto de los presupuestos, ¿ha tenido Rajoy margen temporal para poder presentarlos algunas semanas antes o después? De existir ese margen la tentación política de retrasarlos era enorme, y ahí surge el argumento a favor de la manipulación de las fechas. Quédense con el que prefieran, pero si ha sucedido lo segundo, el gobierno ha cometido un grave error, y no relacionado con el resultado electoral, sino con los millones de euros que perdemos día a día cada vez que nuestra “amiga” la prima sube y se nos come vivos. De haber actuado así, Rajoy sería como un conductor que, lanzado en la autopista a 300, sigue con las luces cortas puestas y no ve más allá de sus narices, asumiendo un riesgo de accidente que, tarde o temprano, se producirá.

Por tanto, el batacazo electoral, como lo hubiera sido la mayoría absoluta del PP, me parece irrelevante a estos efectos. No para los partidos y sus dirigentes, que ganan mucho o pierden con lo que ha sucedido, pero sí para el devenir del país y sus finanzas. Los presupuestos son más importantes que mil elecciones autonómicas, y si quiere saber algo, de manera amena y sencilla, sobre el reto al que nos enfrentamos a partir del viernes,
lea este obligatorio artículo publicado la semana pasada, que nadie lanzado en la campaña hizo caso, pero que explica porqué, gane quien gane, será difícil, cuando no imposible, gobernar. Esto, y sólo esto, es lo importante, y hasta que no se entienda no lograremos empezar a salir de este agujero.

lunes, marzo 26, 2012

Gatillazo del PP en Andalucía

Hacía tiempo que las noches electorales se habían vuelto aburridas, dado que los resultados eran calvados días y horas antes por las encuestas. En todo caso se producían variaciones que ahondaban lo previsto, como pasó en las municipales ya nacionales de 2011, en las que la victoria del PP resultó ser aún mayor de lo que se pronosticaba. Sin embargo ayer vimos unas lecciones en las que la demoscopia fracasó, el PSOE, pese a perderlas, mantiene el gobierno de Andalucía y el PP, pese a ganarlas, cosecha un imprevisto y doloroso fracaso.

La imagen de la noche fue al de Javier Arenas en el balcón. Saludando a los fieles que se habían congregado frente a lo que supongo que sería la sede del PP de Sevilla. Creo que todos ellos estaban llamados a celebrar la victoria, pero tuvieron que digerir una derrota no esperada. Arenas, que aún en estas ocasiones mantiene una sonrisa de candidato, no podía disimular la tristeza que le embargaba, porque su futuro como presidente de la Junta de Andalucía se le había vuelto a escapar de las manos, cuando esta vez todo el mundo le decía que sí era posible, y muy probablemente ya no tenga más oportunidades para lograrlo. Cuatro derrotas, espaciadas de dos en dos, son demasiadas, y no debiera volver a ser candidato. En frente, la alegría de Griñán era sincera, y la apoteosis que vivían sus compañeros de partido detrás de él era una fiesta de verdad, y merecida. Con un partido fracturado, odios internos a mansalva, corrupción galopante, desgaste completo y campaña desarbolada, Griñán mantendrá el gobierno de la Junta y sólo ha perdido por tres diputados. Sí, es la primera vez que pierde el PSOE en unas autonómicas, es un hecho histórico, pero mantiene el gobierno. Y aunque a hora se niegue nadie daba un duro por Griñán hace unas horas. Muchos analistas fueron ayer a los debates electorales con un guión escrito en el que se explicaba la derrota total del PSOE y el éxito del PP andaluz, y se encontraron justo con lo contrario. Los más listos fueron capaces de variar su discurso, aún sin reconocer su error. La mayoría optó por empezar a denunciar los fallos de la campaña del PP, que hasta el día anterior habían alabado y seguido, y pusieron a Arenas como causa y origen de todos los males, haciendo esa leña del árbol caído que tanto nos gusta a los españoles. En ese sentido la noche electoral también fue muy divertida. Quienes no se pasaron por los estudios de ninguna cadena fueron los demoscópicos, encuestadores y demás, que esta vez han cosechado el mayor fracaso que se recuerda desde hace mucho tiempo. Cierto que la mayoría absoluta del PP aparecía en algunas encuestas y no en otras, pero una cota de 50 diputados para el PP no la marcaba nadie, y el menor de los registros oscilaba entre los 54 y 55, siendo ese el límite de la mayoría absoluta. Creo que el CIS fue el que más se acercó, dado una cota muy baja al PP, pero incluso las israelitas (encuestas a pie de urna a la salida del colegio) de ayer daban datos de 55 a 57. Mala noche en Génova y pero en casa de Sigma2, Ipsos, Metroscopia y demás empresas encuestadoras.

A quién mejor le han ido los resultados ha sido a Izquierda Unida. Tradicionalmente fuerte en Andalucía, ha doblado representación y es el socio necesario para que Griñán gobierne nuevamente, por lo que es seguro que realizará numerosas exigencias, aunque toda vía no se sabe si querrá entrar en el gobierno o apoyará desde fuera. Si uno mira los votos el PP no ha subido casi nada, y ha sido el trasvase del PSOE a IU lo que ha aupado a Arenas a la primera posición. Cayo Lara y compañía ayer brindaron con champán, y por una vez tenían motivos de sobra para hacerlo.

viernes, marzo 23, 2012

Obras varadas en el camino

Ayer Portugal fue la fuente de dos noticias muy interesantes. La primera, menor, es que tuvo lugar una huelga general, la segunda contra el actual gobierno, contra las medidas de reforma y recorte que se están implantando en el país, fruto de los acuerdos de rescate entre Portugal y la Troika (FMI, BCE y Comisión Europea). Convocada por uno de los dos sindicatos mayoritarios, el seguimiento fue dispar, muy alto en los transportes y menor en el comercio, y pese a que hubo algunos altercados, la huelga no ha sido noticia por la violencia sino más bien por el poco resultado que deparará la movilización ante los planes futuros.

La otra noticia, más significativa, es que tras un amplio debate, el gobierno portugués ha renunciado definitivamente a la línea de Alta Velocidad que le iba a conectar con Madrid. Ya desde Junio las obras que se encontraban en marcha estaban paradas, tanto por falta de liquidez como por las dudas que surgían en el conjunto del proyecto. Portugal se había comprometido a construir los 150 kilómetros de trayecto que iban desde Lisboa hasta la conexión con la frontera española a la altura de Badajoz. A partir de ahí era España la que seguía con el proyecto, en un recorrido bastante similar al de la actual A5. Dado que la línea ya no arribará a Lisboa es muy probable que el Ministerio de Fomento opte igualmente por suspender las obras de los tramos españoles que se encuentran en curso, porque no van a servir para casi nada aunque se concluyan. Una pena. A parte de las negativas consecuencias económicas que sobre la demanda supone la paralización de una obra de este tipo (empleo directo e indirecto, proveedores, industrias auxiliares, mecánica, ocio y restauración de las localidades en las que se trabaja, etc) y el beneficio que puede suponer en el proceso de reducir el déficit público mediante lo que no es sino un radical recorte de gastos, la consecuencia más visible es que las obras, en el estado en el que se encuentren, quedarán abandonadas durante un tiempo que, no lo duden, será mayor del que les anuncien los políticos o los medios. Taludes, muros, desmontes, plataformas, puentes y túneles quedarán varados en el camino, solos y silenciosos, como involuntarios monumentos de los años de esplendor que se truncaron quizás tan bruscamente como algún vano de obra que, suspendido en el aire, ya no tiene siguiente pilar en el que apoyarse. Es una imagen triste, que remite e a la desidia y el abandono, y que cada vez prolifera más a nuestro alrededor, no sólo en la obra pública, sino sobre todo en la privada. Seguro que muchos de ustedes conocen bloques de pisos que yacen igualmente abandonados, estructuras que se elevan en medio de la nada, que prometían ser espaciosas urbanizaciones “de lujo” (siempre se dice eso, sea como sea el resultado) y que ahora son un conjunto de esqueletos más o menos rematados, algunos con paredes, los más afortunados con ventanas, pero que son inaccesibles porque unas vallas herrumbrosas prohíben el paso a lo que debieran haber sido los portales y espacios comunes. Nuevamente la imagen remite a los años del boom, del exceso, del todo vale, del dinero fácil y la construcción desbocada. Aunque con el tiempo haya que derribar mucho de todo lo construido, creo que algunos de esos bloques abandonados debieran quedarse así para siempre, como monumento que nos recuerde eternamente lo estúpidos que fuimos en unos años en los que nos creíamos los dueños del mundo y, como en la película, acabamos en el fondo del mar.

Se debieran quitar las placas que lucen los bocetos de las urbanizaciones y las piscinas, y el lujo, muchas de ellas corroídas por el paso del tiempo y la ilusión, y también habría que retirar las vallas de publicidad de las obras públicas, que anunciaban “AVE hasta aquí” fuera donde fuese “aquí” y sustituirlas todas por otras que, en letras grandes pusiera “Hasta aquí llegó el presupuesto” o siendo más crueles “Hasta aquí llegó nuestra codicia”. Creo que cada ciudad podría crear su monumento a la burbuja, su esqueleto de hormigón, y con visitas guiadas a los niños, y darle un uso sincero y útil, como nunca llegará a tener dado en lo que se ha convertido.

jueves, marzo 22, 2012

La equivocación francesa

A esta hora de la mañana sigue el cerco a la casa de Toulouse en la que, desde hace ya un día, se encuentra atrincherado el presunto autor de las matanzas que han sembrado el pánico en Francia durante las últimas semanas. Fue la IP, dirección lógica, del ordenador que uso para comprar por Internet la moto, y que provocó la muerte de la primera víctima, el vendedor, la calve que llevó a los analistas a dar con la figura de Mohamed Merah, francés, de origen argelino, de apenas 26 años, poseedor a su corta edad de un historial de fanatismo y violencia digno de estudio y que ha dejado a todo el mundo con el miedo en el cuerpo.

Y lo primero que hay que hacer es pedir disculpas, porque los analistas, y los que no lo somos, nos subimos en los días pasados a todo correr al carro de la responsabilidad de la extrema derecha xenófoba, y al final ha vuelto a ser el islamismo, que pensábamos dormido, el causante de tanto horror. Lo del extremista era verosímil, pero al final no ha sido cierto. Aquí nos ha jugado una mala pasada, otra vez, el caso noruego del verano pasado, que ha resultado ser, en su causa y resolución, el simétrico del que ahora estamos viviendo. En aquel momento, ante el terror del atentado que se estaba produciendo, todos corrimos hacia la pista islamista, la más obvia, e incluso alguna web yihadista llegó a reivindicarlo. Cuando conocimos la personalidad, origen e ideología del autor de aquella atrocidad nos revolvimos todos en nuestra ignorancia. No, el islamismo no había sido, era todo fruto de la xenofobia y del neonazismo revivido en un joven noruego de esos que parecen nacidos para ser bellos y felices eternamente. Muchos analistas, que ya estaban buscando vínculos entre la actuación de Noruega en Irak y Afganistán para relacionarlo con el atentado tuvieron que tirar sus estudios a la basura, y todos nos sumimos en la sensación de que un nuevo peligro había surgido y que el islamismo estaba en retirada. De ahí que ante los atentados franceses la pista xenófoba fuera la prioritaria, un nuevo “noruego” actuando esta vez en Francia. Sin embargo ayer, a medida que se iba conociendo el perfil del asesino, parecía que retrocedíamos unos años en el pasado, y lugares como Kandahar o conceptos como el del talibán o la Yihad volvían a reclamar su hueco en nuestras mentes tras un cierto tiempo de abandono. La trayectoria de Merah es tan clásica en el camino de los fundamentalistas islámicos como al de los que participaron en los atentados de Madrid en 2004 o Nueva York en 2001 o, sobre todo, Londres en 2005. Residente legal en el país porque es francés de pura cepa, de segunda o tercera generación de descendientes argelinos, musulmán tibio que acaba cayendo en redes de fanatismo, bien por su baja condición social o por problemas económicos, o porque se aburría, vaya usted a saber, y acaba haciendo una especie de viaje de estudios a Afganistán, donde pasa la barrera de la ideología y llega a delinquir, siendo detenido y encarcelado durante un tiempo. Vuelve a Francia, como sospechoso, pero se convierte en un ciudadano gris y perdido, que no da motivo alguno de sospecha y que, como suele ser habitual, es descrito por sus vecinos como educado y cordial. Merah se sumerge en las sombras hasta que un día decide acabar con el mundo. Y ahí empieza su carrera hacia la nada.

¿Por qué? ¿Aterrizo de vuelta a Francia convertido ya en un yihadista profesional y adoptó el papel de durmiente? ¿O ha sido durante sus últimos años de residencia en Toulouse cuando se ha radicalizado? ¿Ha estado sólo en ese proceso de radicalización? ¿Quién le ha guiado y convencido hasta hacer lo que ha hecho y sentirse tan orgulloso? ¿Por qué Merah, en un momento dado, decidió tirar su vida a la basura y destruir todo a su alrededor? Demasiadas preguntas, y muy pocas certezas en torno a la casa que sigue cercada. Quizás, como en otros casos similares, sobreviva o no el terrorista a su captura, nunca sabremos cómo hemos llegado hasta ahí.

miércoles, marzo 21, 2012

Llueve (y nieva) sobre Madrid

Ayer a las 6:14 de la mañana empezó la primavera de 2012, un año que hídricamente amenaza con hacernos sufrir mucho. Coincidiendo con el cambio de estación, como no suele ser habitual, el tiempo cambió mucho, el aire se enfrió nuevamente y las nubes fueron ganando terreno en el eterno cielo azul. Por la noche todo estaba cubierto y lo único que veía desde mi casa es ese eterno tono amarillo que poseen las nubes que cubren las grandes ciudades iluminadas con farolas. Y poco antes de las doce de la noche, empezó a llover.

Sí, llover, lluvia, agua caída del cielo, que llega al suelo, rebota, salpica, empapa, moja, cala, cubre, se filtra…. Desde hacia unas siete u ocho semanas que no veía llover en Madrid, y aquella vez, otra noche, tampoco es que cayera demasiado, unas gotas para disimular. Esta vez la cosa es más generosa. Ha estado lloviendo toda la noche, con mayor o menor fuerza, y a la hora en que escribo esto, 8 de la mañana en punto, Madrid luce desde mi ventana completamente sumida en las nubes, y el alcance de mi visión se reduce a unos pocos kilómetros, apenas las torres de Colón, y sigue lloviendo. El ruido de los coches que atestan la Castellana al pasar sobre los charcos que la cubren es la sinfonía que esta mañana ayuda a despertar a una ciudad que no veía llover desde hace demasiado tiempo. Los niños saldrán a la calle y volverán a saber lo que es un pozo, un charco, y experimentarán nuevamente ese extraño placer que produce pisarlo, chapotear en él, salpicar, notar como las olas se meten en tus zapatos y, mejor aún, en el de tu compañero. Ataviados con chubasqueros y botas, que habrán tenido que rescatar del olvidado fondo del armario, muchos llegarán tarde al colegio no sólo por el atasco de cada día, hoy incrementado por el agua, sino porque se han pasado todo el tiempo del desayuno rebuscando para encontrar el paraguas, ese objeto mítico que sí, estaba en casa, o eso decía la abuela, y que alguna vez alguien aseguró que lo usó durante un día entero, cosa que los niños no se acababan de creer… “¿No estará plegado en un cajón? ¿O en el desván, junto a todas esas cosas que ya nunca usamos?”, 2No se, mira, revuelve y date prisa, que no llegamos”….. “Mira, lo he encontrado!!!! Estaba debajo del sofá, haciendo calzo para evitar que se hunda cuando nos tumbamos todos para ver las pelis!!. Crees que aún funcionará???” Y en ese momento el padre coge el paraguas, y, con la decisión de un guerrero mitológico de los que pueblan la historia y las pantallas, lo abre, y los guiños miran embelesados esa cúpula de tela que los protegerá de la lluvia, que sigue cayendo para su asombro y estupefacción al otro lado de unas mojadas ventanas, llenas de gotas como no lo han estado desde hace meses, casi desde que empezó el año. Cogiendo el arma que han encontrado, la familia se junta y, valiente, sale al exterior, a conquistar una mañana desapacible y húmeda.

Y allí se encuentra con decenas, miles de personas ataviadas con sus paraguas, igualmente olvidados muchos de ellos en rincones oscuros y perdidos, y como en el resto de días pasados, no se cruzarán palabra alguna entre ellos, limitándose al típico saludo de cortesía mañanero, tan metódico como vacío, pero seguro que todos notan que al mirarse hoy tienen un tono especial en los ojos, una mínima sensación de complicidad derivada de que, por muy distintos que sean, al menos en esta primera mañana de primavera todos ellos están de acuerdo en una sola cosa. “Por fin está lloviendo”.

martes, marzo 20, 2012

Un asesino anda suelto en Francia

La mañana de ayer se rompió en Toulouse. A la hora en la que los niños entran en el colegio el habitual ruido de gritos, coches de padres apresurados, carreras para no llegar tarde y despedidas ante el breve internado fue sustituido por la sorda explosión de varias descargas de arma de fuego, disparadas con saña y precisión, chillidos de terror y confusión, gritos de miedo y el bramido de una moto que emprendía su huída pilotada por el autor de un atentado terrorista que ayer dejó a Francia conmocionada y a todo el mundo con al misma pregunta que nunca tiene respuesta. ¿Por qué?

Este es el tercer ataque de similares características que se registra en la misma ciudad francesa en el espacio de poco más de una semana. El anterior, del que aquí no se habló demasiado pese a su gravedad, se produjo en Montauban, muy cerca de Toulouse, y dos
militares franceses fueron asesinados con un método idéntico (atacante en moto, disparos certeros con armas de gran calibre y huída en medio de la nada) y antes fue asesinado otro militar de la misma manera. Se ha descubierto que el calibre de la munición usada en los tres ataques es el mismo, por lo que muy probablemente también lo sea el arma y el sujeto que la empuña. El que los tres militares fueran de origen inmigrante, sumado al origen judío de las víctimas del atentado de ayer, hace pensar que el motivo de todos estos atentados es el racismo, y que la persona a la que se busca es un extremista neonazi que ha emprendido una batalla por su cuenta, llevando a la práctica las repugnantes ideas que anidan en su mente. Aún es pronto para llegar a esta conclusión, pero es una hipótesis que tiene muchas papeletas para convertirse en realidad. Detenerlo se ha convertido en la obsesión de la policía gala y, en gran parte, de todo el país, que asiste asombrado a una pesadilla que no logra entender. Cuando se pille al culpable, cosa que tarde o temprano pasará, y esperemos que sea antes de que vuelva a cometer otra salvajada, habrá que ver si lo ha hecho en solitario o ha contado con apoyos, cuales eran sus motivaciones y qué es lo que pensaba al actuar de una manera tan sádica y cruel, pero todo me hace pensar que estamos frente a otro caso similar al que pudimos vivir en Noruega hace un año, cuando hace menos de un año Anders Behring Breivik se las arregló el solo para causar el más absoluto terror en un país en el que nunca pasa nada. Metódico, frío, fanatizado y creyendo ser la verdad en medio de la podredumbre, Breivik encarnaba perfectamente el arquetipo de lo que se ah dado en llamar “lobo solitario” el terrorista que no necesita una organización o estructura como en el pasado, porque la tecnología y los medios de hoy en día ponen a su alcance material suficiente para llevar a cabo una matanza sin contra con ayuda alguna. Sólo es necesario algo de dinero, paciencia, un buen plan y tener las ideas lo suficientemente enfermas como para ejecutarlo. Es muy probable que en el caso francés nos encontremos algo similar. Seguro que el origen del asesino es distinto, y su vivencia personal diferirá notablemente de la del noruego, pero ambos estarán fanatizados, tendrán un odio visceral hacia el otro, el distinto, el llegado de más allá, que si en un caso perturba el espíritu noruego en este pervertirá las esencias francesas, y ambos habrán tomado la determinación de salvar a su país, su mundo y su raza. Quizás, no se extrañen, el francés sea un admirador del noruego, puede que incluso le considere un maestro o precursor. De pesadilla.

Y todo esto sucede a cinco semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia a las que, como en ocasiones anteriores, se presenta un partido de extrema derecha que siempre obtiene unos resultados mucho mejores del cero que sería deseable.
Hace pocas semanas su líder, Marine Le Pen, hija del mítico líder de la formación, acudió a Austria a la celebración de un repugnante baile que anualmente supone la exaltación del nazismo y que se celebra el día de la conmemoración del Holocausto. Puede que el asesino del colegio de ayer estuviera en ese acto, o no, pero es casi seguro que ese día bailó, y que ayer ejecutó parte de la coreografía que tanto tiempo llevaba ensayando.

viernes, marzo 16, 2012

Próxima estación... Estrella de la muerte

Ha causado mucho revuelo en los medios y en la red la noticia de que, durante unos meses, la estación de metro de Sol va a cambiar de nombre con motivo de una campaña publicitaria. Un contrato firmado entre el metro y la empresa Samsung rebautizará esa estación como SOL Galaxy Note, para promocionar uno de los últimos modelos de smartphone de la compañía surcoreana. A simple vista suena un poco raro y cuando lo vea en persona les diré que me parece, pero en todo caso es una estrategia comercial ya ensayada en otros lugares y una manera de potenciar la marca por un lado y conseguir ingresos para la concesionaria del metro por otro.

De hecho en el metro, y en todos los soportes que podamos imaginar, ya luce la publicidad desde hace mucho tiempo. Lo hace en formatos más tradicionales, sí, con pósters, carteles e imágenes que tienen su espacio reservado, pero el patrocinio no es sino la evolución lógica de todo ese proceso de posicionamiento del producto en a través del soporte, que es como técnicamente denominan los que saben de estas cosas a todos estos procesos. De hecho hace ya tiempo que el patrocinio de marca llegó a los estadios de fútbol y teatros, y no sólo durante un par de meses, no, sino para siempre, en forma de contratos indefinidos que dan nombre al recinto, como es Allianz Arena de Munich, el Teatro Kodak de Los Ángeles, donde se entregan los Oscars, o sin salir de Madrid el MoviStar Gran Vía o el Hagen Datz Calderón, que lucen sus distintivos publicitarios junto a las obras que anuncian programadas. ¿Tiene esto un matiz perverso? Yo no lo veo, salvo quizá el hecho de sentirse cada vez más agobiado por una publicidad de la que no se puede escapar, pero por lo demás la idea de la promoción me parece buena. Además en este caso no supone entorpecer la vista ni ningún entorno protegido o de valor artístico o cultural mediante la instalación de nuevas pantallas murales, debate que sí se planteó en Venecia hace un tiempo sobre el patrocinio de la restauración de algunas obras y edificios históricos y el efecto que producía la agobiante promoción en un entorno tan virgen y dotado de una estética tan definida como ese. Por tanto, la idea de la Comunidad de ir extendiendo este modelo de promoción a otros objetos de la red, como las líneas, no deja de tener su lógica. El Santander podía patrocinar la 2, que es roja, el BBVA la 10, azul oscuro, y habría peleas por quién patrocina la 5, verde ecologista… otras como la morada 9 o la 4 marrón seguro que no generaban tantas disputas, aunque algún fabricante de brownies tendría en la 4 su lugar natural, jejeje. Lo que ha sacado a la luz esta noticia es que el ingenio de la gente no tiene límites, y
al calor del patrocinio se han hecho propuestas de todo tipo, a cada cual más graciosa, como pueden leer en esta web. No es necesario conocerse la red de metro de Madrid para hacerse a la idea de que expresiones como Galletas Principe Pío, Audi Quattro Caminos, Durex Play Estrecho, Pan Bendito Bimbo, BicAlvaro, Pitis Marlboro, Barrio Dell Pilar, Port A Ventura Rodríguez o Pachá Ibiza tendrían un éxito asegurado, y puestos a buscar patrocinadores es lógico pensar que la Iglesia lo haría con gusto con la estación de Pan Bendito, una productora de Hollywood con Guzmán el bueno, el feo y el malo, Campo Frío tendría dudas entre “Casa de Campo” y “Campo de las Naciones”, e incluso se sugieren alternativas políticas como Rajoy Callao o Noos Ministerios. En fin, todo muy ingenioso y divertido. Prueben a intentarlo con las paradas de las redes de sus ciudades y seguro que también encuentran alternativas muy divertidas.

Pero la palma se la lleva un tipo, al que habría que darle un premio, que ha puesto una foto en su twitter, que reproduce esa web, en la que ha cambiado el nombre de la estación de Estrella, en la línea 9, por la que paso todos los días, por el del “Estrella de la Muerte” y aparece en la imagen vestido de Darth Vader blandiendo su espada láser bajo el nombre de su estación espacial favorita. Si George love acude raudo para poner un montón de pasta, cubre los pasillos con sus anillos hexagonales blancos, cambia los taquilleros por soldados imperiales y convierte a esa estación en un lugar de culto en todo el mundo y gran parte de la Galaxia….. Simplemente genial.

El Lunes 19 es fiesta en Madrid. Si no sucede nada raro, hasta el Martes 20. Que llueva…..

jueves, marzo 15, 2012

La (sucia) imagen de la banca tras la crisis

Una de las cosas que repito a todo el mundo, y que menos se acepta por cualquier tipo de auditoria, es que los culpables de al crisis que vivimos somos todos nosotros, unos más y otros menos, pero que buscar un único culpable es un comprensible error infantil, que sólo lleva a eludir lo compleja que es la realidad. Los bancos hicieron mal su trabajo, los reguladores lo consintieron, los poderes públicos se aprovecharon y los ciudadanos y empresas nos emborrachamos de crédito barato y tóxico. Y de ahí surge la ruina que vemos a nuestro alrededor.

Sin embargo son los bancos a quienes se ve como principal causante y beneficiario de todo lo que sucede. No voy a defenderlos, porque su posición es inasumible desde el plano ético y social, pero el problema del banco es que asume un papel en el sistema financiero y económico que impide que podamos vivir sin él. Los necesitamos, porque son los instrumentos que canalizan el ahorro de quienes lo tienen hacia quienes lo necesitan, procurando ganar en ambos intercambios y haciendo que los dos elementos también ganen algo. Son como la sangre que circula por las venas de la economía, e intermedian en un mercado muy complejo, el del dinero, del que no podemos prescindir. Se puede estar un día sin comer chocolate, incluso dos o tres si me apuran, pero es muy difícil estar varios días sin usar dinero para nada, sea cual sea su expresión física o virtual.
¿Se puede? Sí, hay algún experimento interesante, pero no deja de ser una anécdota imposible de generalizar. Lo cierto es, sin embargo, que un sistema financiero que no funciona es como, usando la analogía sanguínea, una leucemia que puede matar al paciente. En los años de la bonanza fracasaron en su obligación de medir riesgos, controlarlos, y valorar los activos de manera ecuánime, porque se emborracharon de valor basura como todos los demás, y cuando llegó la caída se dieron cuenta del desastre, pero al poco también fueron conscientes de que su final sería el final del mundo tal y como lo conocemos, y por ello empezaron a jugar un peligrosos juego de posición dominante frente a los gobiernos y el conjunto de la sociedad, sabiendo que el rescate de esas entidades era la condición necesaria, que no suficiente, para salir de este agujero. Es una caso de libro de lo que se llama riesgo moral, que en este caso viene a ser que como tengo incentivos para portarme mal, para que lo voy a hacer bien, si no seré recompensado por ello. En frío es algo que tiene toda la lógica del mundo. Moral y éticamente no hay por donde cogerlo, y socialmente sólo puede ser visto con recelo, cuando no ira, por parte del resto de elementos de la economía, familias y empresas sobre todo, que no pueden refinanciarse y ven como se da un evidente trato de favor a unas instituciones frente a sus acuciantes problemas. Ahora mismo el sistema bancario en España no funciona, es un zombi que sobrevive artificialmente gracias a las inyecciones de liquidez que le proporciona el BCE, pero que no hace las funciones que debiera. Sí, toma depósitos de los ahorradores, pero o no los remunera o los pone en productos como las preferentes, que son una pura estafa para el consumidor, y no presta a quien lo necesita y sea mínimamente solvente, porque gana más el banco comprando deuda pública que financiando a arriesgados emprendedores. Y este enorme problema lo presentan los bancos que, por así decirlo, son “bancos”, porque luego tenemos bancos y entidades que son “financieros” y que no les va el mundo de la economía real de depositantes y préstamos, sino el de la intermediación y la ganancia. En estos subsector sus errores previos a la crisis aún fueron mayores y su comportamiento posterior es, comparativamente, aún más rechazable.

Tanto como
la denuncia que ayer conocimos todos por parte de un alto directivo de Goldman Sachs, ese banco de inversión que domina el mundo, como dicen muchos. En ella, Greg Smith, que así se llama el directivo newyorkino que dimitía de esta manera tan sonada, denuncia las prácticas de la entidad, basadas en el engaño a los clientes, y el ambiente tóxico que se respira en el interior de una empresa que hace tiempo que dejó de ser una entidad financiera para convertirse en un sucio casino de apuestas contra todo, con el único objeto de “desplumar” a cuantos incautos fuera posible. Más allá de las cifras lo que Smith denuncia es la profunda quiebra moral que domina nuestro mundo hoy en día, escandalosa en las finanzas o la política, pero igualmente densa y sórdida en muchos aspectos de nuestro día a día. ¿Y cómo se rescata eso?

miércoles, marzo 14, 2012

¿Por qué al fútbol se le consiente todo?

Se dice mucho, y más en estos tiempos, que todos los españoles somos iguales ante la ley, que nos juzgará según el mismo código y nos penará en función del delito que hayamos cometido. El caso Urdangarín ha puesto sobre la mesa la necesidad de repetir día sí y día también esta consigna, y la imagen del yerno del Rey en los juzgados, y el presumible proceso que le espera ayudará a que muchos se la crean. Pero no, no se engañen, no todos somos iguales ante al ley. Hay un sector en este país que puede hace lo que quiera, delinquir hasta aburrirse, incumplir toda normativa y encima contar con el prestigio y apoyo de (casi) todo el mundo.

Ese sector es el fútbol. Los clubes, y todo lo que alrededor de ellos se mueve, apestan. Conocidas son desde hace tiempo las trampas que en al época de la burbuja los equipos llevaron a cabo, enormes pelotazos con la complicidad absoluta de los ayuntamientos en cada caso para edificar nuevos estadios, subvencionados con dinero público, como no, y abundantes comisiones a repartir entre todos los implicados. Fichajes opacos fiscalmente, a precios disparatados, llenos de cláusulas que los convierten en monumento al fraude, y exhibición obscena de riqueza y chulería, contando para ello cada equipo con un grupo de matones de ideología ultra, financiado generosamente por las arcas propias, que cada semana se encarga de montar bulla y destruir cosas que pagamos entre todos. Bien, por si todo esto no fuera poco resulta que el mundo del fútbol tampoco paga impuestos, y no lo hace tanto por las trampas a las que recurre para eludirlos como por el mero hecho de no abonarlos “porque ellos lo valen”.
Según Hacienda la liga de fútbol debe al erario público la cachonda cifra de 750 millones de euros, a las que hay que sumar la deuda contraída, y por supuesto no pagada, con la Seguridad Social, y con decenas, miles de proveedores y clientes que se las ven y se las desean para poder cobrar de unas empresas, los equipos de fútbol, que saben que son intocables. Y otro dato interesante es que esa cifra no ha dejado de crecer en la era de la crisis, porque en los últimos cuatro años, mientras a todos se nos recortaba la vida, los clubes han aumentado sus deudas en casi 150 millones de vergonzosos euros. Infame, sí. Hace años se cambió la ley para que los que quisieran se convirtiesen en sociedades anónimas, y todos menos cuatro lo hicieron. Hoy es el día en el que algunas de esas sociedades están quebradas, son insolventes, y no pagan a nadie, pero los equipos siguen jugando, las aficiones rugiendo y los poderes públicos alimentando esa burbuja de despropósitos. ¿Por qué pasa esto? Qué debe pensar el autónomo, el pequeño empresario, el emprendedor, que ve como su negocio, sumido en la crisis, es devorado por el concurso de acreedores en pocos meses y no le queda nada, mientras que los ruinosos equipos de fútbol no dejan de gastar con alegría desmedida dinero que no es suyo… Qué sentirá el parado, despedido de una empresa que iba mejor o peor, que hace al cola en la oficina del Inem mientras lee en la prensa deportiva los planes de ampliación del estadio del arruinado equipo de sus sueños y ve como el gobierno, sea local, regional o nacional, que le recorta la prestación, firma convenios sin parar para levantar nuevas gradas que se vestirán con el color del equipo de la ciudad… y el autónomo, al que Hacienda no le perdona una trimestral del IVA, cobre o no las facturas, mientras que lee que las deudas del fútbol ni se reclaman ni ejecutan…. ¿Qué pensaran todos?

Hace pocos días vimos como el impago con la Seguridad Social se transformaba en el embargo de un colegio. Delante de los niños, sillas, mesas, pizarras y demás material escolar eran sacados de la clase y metidos en una furgoneta rumbo, supongo, a un almacén de decomisos. ¿Por qué no se ejecuta algo similar con los equipos de fútbol y se les embargan los bienes por impago? Simple, porque no hay valor (o huevos, diríase en plata) por parte de ningún cargo público para hacerlo, porque temen una revuelta social de las de verdad. Y por ello antes se cerrarán colegios, hospitales y residencias que tocar un pelo a alguna de esas oscuras y mafiosas instituciones que se amparan en un balón. No, no todos somos iguales ante la ley. No les quepa ninguna duda…..

martes, marzo 13, 2012

Fracasando en Afganistán

Si se fijan hace tiempo que no vemos ni leemos noticias sobre Afganistán. En este país sumido en el desastre económico, sito en una Europa ensimismada en el colapso de su modelo de crecimiento parece que todo lo exterior esté aún más lejos. Se necesitan decenas de cadáveres masacrados en Siria para que sean portada, y sólo se habla de Afganistán para comentar alguna de las tragedias que allí suceden día sí y día también. En este caso la tragedia es de tal proporción y tiene un origen tan particular que no le ha costado mucho encaramarse a lo más alto de las noticias.

Y es que lo sucedido este fin de semana en Kandahar merece la pena revisarlo con detalle. No está claro ni el cómo ni el porqué, ni si como dicen las autoridades norteamericanas fue obra de un solo hombre o si como señalan algunos testigos había más personas implicadas, pero en todo caso es cierto que un soldado norteamericano destacado en esa ciudad salió de su base bien armado y, sin dar explicación alguna,
se introdujo en varias viviendas de afganos y los asesino a todos, hombres, mujeres y niños, sin mediar palabra ni reparar en edades ni en cualquier otro criterio. Todavía se discute si fueron dieciséis o diecisiete los asesinados, pero da igual el número, porque el grado de la masacre no la hará mejor o peor. Tras esta acción el soldado volvió a su base y se entrego. Duro, verdad? Hay otra versión de los hechos que circula por ahí, que la relaciona con una venganza por un ataque anteriormente sufrido por las tropas norteamericanas, y que se traduce en que la matanza no la haría un único soldado, sino un grupo de ellos, apoyados por material aéreo. En todo caso, el término masacre y el concepto de venganza estrían presentes en uno y otro escenario, y no restarían un ápice a la gravedad de lo sucedido. El soldado acusado por los americanos, detenido, tiene 38 años, y lleva cinco destinado a misiones en oriente medio, anteriormente en Irak, ahora en Afganistán. El ejército de Estados Unidos ha prometido que será juzgado con dureza, pero obviamente una cosas tan espantosa ha creado toda la indignación que uno pueda imaginarse en la población afgana, y no ha hecho más que reavivar un sentimiento de ira ante las tropas extranjeras que siguen en el país y que, poco a poco, pierden el control de un territorio que nunca llegaron a dominar del todo. Obama ha emitido un mensaje de condolencia y de disculpa ante lo sucedido, pero no se ha replanteado el calendario de salida del país, y ha elevado a máximo el grado de alerta de los destacamentos norteamericanos ante las más que previsibles venganzas de los talibanes, seguramente esta vez apoyados por parte de la población civil, que los usará como ariete para vengar a su vez a los asesinados, en una de esas malditas espirales que sólo conducen al más profundo de los infiernos. Por si quedaban algunas dudas sobre el balance de lo que hemos conseguido con diez años de guerra afgana, episodios como este demuestran que ni el país es más estable ni los talibanes son más débiles que hace unos años, entre otras cosas porque la torpeza de la actuación occidental ha contribuido mucho a su crecimiento. Leí hace tiempo, no se donde, que, en una guerra, cuando un militar mata a un militar del bando contrario elimina a un enemigo, pero cuando mata a un civil crea diez nuevos enemigos. Más allá del salvajismo y crueldad mostrados por el soldado autor de la masacre, acciones como estas son los mejores clavos posibles para que los talibanes acaben por remachar el ataúd en el que se ha convertido la misión en Afganistán, eso, o la quema de coranes, es justo lo que hay que hacer para fracasar. Se creía que habíamos aprendido de las imágenes de Abu Ghraib, la cárcel iraquí que llenó de vergüenza hace algunos años nuestras pantallas y permitió reclutar a cientos de terroristas, pero parece que estamos condenados a repetir nuestros errores una y otra vez.

Y en esta ocasión, ampliados, porque frente a las obscenas imágenes del penal iraquí lo que ha hecho este militar en Kandahar no tiene nombre. Su juicio, sea cuando sea, será muy interesante. ¿Qué podrá alegar ante su descargo? ¿El típico ataque de locura? ¿Una voz que le impelía a hacerlo? Su condena parece inevitable, y será dura, pero será una metáfora de lo que ha supuesto Afganistán para los americanos, y el resto de occidente. Una historia que empezó con la tragedia del 11S y que, desde entonces, no ha hecho más que dar tumbos hasta llegar a este deprimente final. Puede que la historia sea algo más benévola, pero a día de hoy mi juicio es que todo esto no es sino un inmenso fracaso.

lunes, marzo 12, 2012

Los idus de Marzo

Me gusta la política. Desde pequeño he seguido con pasión las noticias sobre ella, aquí y en todo el mundo, y no soy un experto en la materia pero es algo que me encanta. Quizás, como todo el mundo, mis primera aproximaciones a la misma fueron ilusionadas, llenas de ingenuidad y, en parte, creencia ante las promesas y el juego de los candidatos. Poco a poco uno se va volviendo incrédulo y sarcástico, no sólo con la política, pero sobre todo con ella, y empieza a buscar las razones por las que todavía le produce un gustillo especial. Es como la historia de una pareja, que se rompe y ya no se sabe muy bien cómo ni porqué empezó.

Así, los que sean incrédulos del todo, y opinen eso de que todos los políticos son iguales, verán sus opiniones reforzadas cuando vean la película de “
los idus de Marzo”, los que tratamos de defender la labor de los candidatos y representantes públicos, y denunciamos la corrupción que se extiende por todos los ámbitos, saldremos de la sala con la cabeza gacha pensado que, en el fondo, quizás sí que sean todos iguales, pero tanto unos como otros habremos visto una muy buena película que habla de cosas tan eternas como la ambición, el poder, y las luchas que se originan por llegar hasta lo más alto. El título generó la semana pasada un buen montón de anécdotas en mi trabajo, porque yo era de los pocos que sabía a que se refería esa expresión romana, pero está perfectamente puesto, porque si bien en la película el aspirante a César no es asesinado físicamente sí lo es su discurso, su imagen y su integridad. Clooney, que representa a uno de los dos aspirantes demócratas en unas reñidas primarias de Ohio, encarna los valores de la América triunfante, liberal, respetuosa con los demás, innovadora, ambientalista, que lucha por el progreso de su país por encima de todo pero con inteligencia y coraje. Es el presidente perfecto, el candidato ideal, la imagen que todos soñaríamos para poder votar, el Obama blanco. Está asesorado por varios expertos, uno de los cuales, encarnado por Ryan Gosling (muy adecuado el adjetivo de “emergente” que le dedica la web) es listo, brillante, volcado en su trabajo, e idealista, sobre todo idealista. Está con el candidato en el que cree, se desvive por él, lo da todo, en cuerpo y mente, para su campaña, porque es el principal seguidor de su jefe. La película narra cómo ese idealismo acabará sucumbiendo a la realidad y, en ese aspecto, es muy amarga. Sospecha uno desde un principio que la situación que plantea el filme tiene que derivar hacia algo más sórdido, porque es todo demasiado limpio. Hay dos personajes muy importantes, encarnados por Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman, que encarnan a los jefes de campaña de los candidatos, que representan desde el inicio el juego sucio, la marrullería, las ganas de hacer todo lo que sea para ganar, y pudiera parecer que es ahí donde se encuentra la brecha a través de la que se cuela el mal, pero no, sería demasiado sencilla. El mal es retorcido, y aparece donde menos se le espera (o más) y donde más daño puede hacer. A medida que avanza la trama vemos como el personaje interpretado por Gosling se va hundiendo poco a poco en una ciena en la que jamás quiso involucrarse, ni siquiera creer, a la que es empujado por muchos de los que le rodean y a él se enfrentan, y de la que no sabe como salir. Al final ninguno de los personajes es lo que era al principio, todos han cambiado, y como supondrán, no lo han hecho para bien.

Los que hayan visto esa gran serie que es “El Ala Oeste de la Casa Blanca” se sentirán como reencontrándose con un episodio perdido, en el que faltan Josh, Toby, CJ Creg y toda la tropa de asesores de Barlett, pero que vuelve a mostrar esos diálogos duros, incisivos, veloces, llenos de contenido, fuerza y drama, que ponen a los personajes ante dilemas en los que deben escoger entre la traición a sus principios o el logro de los objetivos por los que tanto ha luchado. Y en política, como en otras tantas facetas de la vida, la mayoría escogen la traición. Hace dos mil años sobre las losas del foro romano, hoy en día en la plaza pública que es la red global de medios de comunicación e Internet. Cambia el mango, pero no el puñal. Véanla.