lunes, octubre 13, 2025

Nobel muy merecido para Marina Corina Machado

Hubo el viernes un suspiro de alivio en medio mundo por la no concesión del Premio Nobel de la paz a Donald Trump. El personaje, ególatra hasta el extremo, desea todo para sí, incluido ese galardón. No sabe, como es habitual en él, que el comité Nobel suele otorgar sus premios tradicionalmente no por un hecho concreto, sino por una carrera, por un esfuerzo de años. Cierto es que a veces se han saltado esta norma, y una de las más sonadas, y erróneas, fue la concesión del premio de manera preventiva a Obama nada más llegar al cargo. Ese galardón no lo entendió nadie, creo que ni el mismo presidente de EEUU.

Marina Corina Machado, la premiada de este año, es una de las cabezas más visibles de la oposición venezolana y, a la vez, una de las mujeres más escondidas del mundo. Desde que el régimen la enfiló y ella, candidata a las presidenciales, vio de manera clara que su vida corría peligro, decidió esconderse dentro de Venezuela, sin que se sepa su paradero. Por eso, pese a ser la candidata unitaria de la oposición, no pudo disputar las últimas elecciones presidenciales, las amañadas, las de las actas que nunca aparecerán, y ella, junto con el resto de líderes opositores, escogieron la figura de Edmundo González como candidato para disputarle a Maduro el sillón presidencial. Tras lo que pasó en aquellos comicios y la posterior represión del régimen, Edmundo, un señor mayor y de carácter suave, tuvo que huir del país y reside en España, y Machado permanece escondida. Marina es una mujer fuerte, valiente, directa, que sobrevive en medio de una de las dictaduras más burdas y crueles de la historia de América Latina. Lo que comenzó con el triunfante golpe de estado de Hugo Chávez y se transformó en una dictadura vestida de revolucionaria para congraciarse con ciertas élites izquierdistas occidentales se ha convertido en un régimen militar obseso con el control del poder, del dinero y de la nación. Venezuela hace tiempo que se ha convertido en una gran prisión al aire libre, donde el ciudadano que no ha optado o podido salir del país malvive sometido a los designios de un poder arbitrario, caótico y despiadado. La economía de la nación es un desastre absoluto, con tasas de pobreza enormes y con unos indicadores que no dejan de agravarse año tras año, y el endémico problema de la violencia en la sociedad civil ha sido agravado por los actos represivos del régimen. Venezuela es un fracaso absoluto desde todos los puntos de vista, un país en el que, nadie, en su sano juicio, desea vivir, y no es mucho más allá de la finca particular para recreo de los militares del país, con Maduro en la presidencia y Diosdado Cabello como hombre fuerte, haciendo y deshaciendo a su antojo. Los vínculos de ambos personajes y, en general, los altos cargos del régimen, con el narcotráfico son bastante claros, y el enriquecimiento ilícito de todos los que se encuentran en la cúpula de semejante entramado es cada vez mayor, en una nación en la que la pobreza se ha convertido en la manera de vida habitual de los que permanecen en ella. La oposición al régimen ha actuado varias veces de manera dividida, con intentos significativos de cambiar las cosas, como la autoproclamación de Guaidó como presidente legítimo del país, que acabó siendo flor de pocos días, y ha visto como muchos de sus dirigentes eran apresados o perseguidos con saña. Escaparse del país ha sido la manera que han encontrado no pocos de ellos para mantenerse con vida. Marina Corina Machado ha sido la última gran figura unitaria de la oposición y ha mostrado poseer una valentía que pocos de los líderes nacionales han sido capaces de igualar. Su figura, y el hecho de ser mujer, le han catapultado a la relevancia internacional, y desde un principio el régimen tuvo claro que era peligrosa para sus intereses. El hostigamiento hacia ella ha sido contante, pero de una manera novedosa, Marina opto por exhibirlo, por mostrar al mundo cómo se las gastan los siervos de Maduro, y lo hizo en público hasta que el riego de su vida se disparó y tuvo que esconderse.

Este premio es un acto de justicia a la causa por la libertad en una nación sometida desde hace décadas a una crueldad pasmosa, y los silencios que se han dado en España al conocerse su concesión dicen mucho. Nuestro desgobierno aún no ha felicitado a Corina, muestra de cobardía absoluta y de complicidad con la dictadura madurista. Los socios del gobierno al menos sí han hablado para expresar lo que se esperaba, su alineamiento pleno con los represores y su absoluta hipocresía, la de unos personajes ricos y que hablan sin cesar del paraíso venezolano residiendo a cuerpo de rey a miles de kilómetros de allí. Por sus hechos les conoceréis, y Marina, con su valor, los desnuda a todos.

viernes, octubre 10, 2025

José Sacristán, 88 años, una voz

Raro es el día en el que, tras ver el concurso de Cifras y Letras en La2, permanezco delante de canales de televisión nacionales. Apenas doy una vuelta rápida por ellos y otros que me ofrece mi proveedor de telefonía para acabar siempre o en la CNN o la BBC, tratando de ver noticias no contaminadas por la cutre actualidad nacional y, de paso, hacer algo por mi pobre inglés. A veces estoy contento porque soy capaz de entender algo y me sube la moral, pero otras tengo auténticas dificultades para discernir si eso que hablan es inglés o no, y me da la depre. Supongo que será lo habitual, o al menos, como cenutrio en esto de los idiomas, eso quiero pensar.

Ayer tuvo lugar una excepción, porque al pasar fugazmente por El Hormiguero me encontré a José Sacristán, y eso le obliga a uno a hacer una parada en el camino y quedarse quieto, callado y atento. Sacristán, 88 años, comienza una nueva gira con una obra basada en la vida de Fernando Fernán Gómez, uno de los mayores genios españoles del siglo XX, al que él conoció en detalle. Ya sólo tener delante a alguien que, a esa edad, se sube a las tablas para hacer la función diaria es motivo de respeto constante, pero es que Sacristán es una máquina de contar anécdotas de su época, de la presente, y de cualquier otra, con un estilo propio inconfundible y lleno de sorna, que imposibilita al que lo ve no sonreír. Además, cuando habla de cosas de actualidad, lo hace con el aplomo del tiempo y con una enorme razón. Ayer no se explayó mucho sobre la actualidad nacional, pero su diagnóstico de cutrez generalizada, de bajeza de nivel en todos los sentidos y lados (y su especial dolor por que la izquierda, a la que el siempre ha dicho pertenecer, sea indistinguible en esto de la derecha) es compartida por muchos, y desde luego por el que les escribe. Pero más allá de sus historias, opiniones y frases, Sacristán es un gusto en sí mismo al ser oído. Posee una voz poderosa que el tiempo ha ido llenado de matices y profundidad. Empezó su carrera con papeles muy cómicos y con voz estirada frente a las ya graves de sus maestros de profesión, pero con los años no sólo él se ha convertido también en un maestro, sino que su voz ha alcanzado el temple propio de los doctos, de los que con su mero sonido logran captar la atención de todos aquellos que los rodean. Una presencia, una calidad, un timbre, una gravedad absoluta. Realmente da igual de lo que estuviera hablando Sacristán, podía ponerse a leer un recetario cocina o una lista de los infinitos y plúmbeos considerandos que preceden a todo reglamento comunitario, que el que lo escucha queda atrapado por su sonido y no puede hacer ya otra cosa. Sacristán pertenece a una escuela de actores que, durante años, han trabajado como locos por calles, plazas, teatros, salas y espacios de todo tipo, a los que el cine les hizo famosísimos y logró que tuvieran un elevado nivel de vida, pero no dejaban de ser cómicos de teatro. En ellos, la voz, el uso de la voz, era uno de sus principales instrumentos, a veces el más poderoso con el que contaban cuando el espectador estaba lejos, al fondo del patio de butacas, y el gesto del actor no le llegaba de ninguna manera. La capacidad de esa generación para hablar bien, no sólo con buen idioma, sino con una vocalización precisa, es excepcional. Frases entonadas con precisión, acentos marcados, nada de sube y bajas ampulosos o chillones, línea de sonido estable y no sujeta a extraños vaivenes, dicción precisa, proyección perfecta… no era sólo que se les entendiera perfectamente, es que era un gustazo oírlos. En el caso de Sacristán, ayer en la tele o cualquier día sobre el escenario, su voz es una presencia con un poder magnético y una capacidad de atracción irresistible. Desde el momento en el que alguien así te dice “hola” ya te ha ganado, y sospecho que saca un par de cuerpos de ventaja al resto de compañeros en el caso de las obras de reparto múltiple. Era imposible no estar pegado a la tele mientras en ella estaba Sacristán. Fuese, y no hubo nada.

Una de las cosas que he comprobado en los últimos tiempos, comparando las noticias en los canales anglosajones y los nuestros, más allá de la caída de la calidad y el sesgo infantiloide que domina en España, es la aparición cada vez más frecuente en nuestras cadenas de locuciones estridentes, de voces que, por hablar muy alto, de manera chillona, creen dar más empaque a las noticias o que estas sean más ciertas. En el mundo anglosajón se cuidan más los tonos y los informativos llevan un volumen sonoro mucho más estrecho, sin los sustos que uno se pega aquí. En ninguno hay voces como las de Sacristán, claro. Pero no requiero la excelencia para el informativo diario, me basta la sobria imitación.

jueves, octubre 09, 2025

Primer acuerdo Israel Hamas

Ya ayer por la noche, pasadas las 23 horas, existía en las redes el runrún de que las conversaciones que mantienen Israel y Hamas en Egipto podían dar unos primeros frutos. La propia presión de la Casa Blanca, exigiendo casi que esta semana misma se pudiera tener algo tangible y los mensajes que empezó a lanzar Trump al respecto daban esperanzas de que, realmente, se pudiera alcanzar un logro en no muchas horas. Se especulaba incluso con una visita del presidente norteamericano este mismo fin de semana a la zona para, con su presencia, ratificar el acuerdo. Sobre esto último aún se especula, sobre lo primero, ya hay certezas

Sí, hay anuncio oficial de un primer acuerdo entre las partes, en el marco del plan presentado por Trump. Resumidamente, Hamas acepta entregar todos los rehenes, vivos y muertos, en un canje que incluye a una larga lista de presos palestinos e Israel detiene sus operaciones militares en Gaza y comienza un repliegue de sus fuerzas en toda la franja. A lo largo de la mañana se conocerán más detalles de este primer acuerdo, pero al menos supone un notable avance respecto al desastroso punto en el que nos encontramos y, si no me equivoco, supondría también el final de los combates militares en la franja. No es sólo una tregua, sino el inicio del final de la guerra, o al menos así es como el plan presentado hace unas semanas recoge en su espíritu. Se supone que los islamistas de Hamas han aceptado el pacto muy presionados por sus aliados cataríes y que hoy Netanyahu, muy presionado por Trump, llevará este resultado a su gabinete para que lo ratifique. Es probable que en la reunión del gobierno israelí haya una gran bronca, porque los aliados ultras del primer ministro han expresado claramente, desde el principio, su oposición a la idea del pacto, desde cuando se presentó hace un par de semanas, pero es poco probable que logren desdecir a un primer ministro que ve como su aliado, su único aliado, está ya más que harto de todo lo que pasa en Gaza y le exige el final de una batalla cruel que también ha soliviantado a buena parte de la sociedad norteamericana. Para Israel el pacto supone, por encima de todo, la devolución de los rehenes, que es la gran aspiración de sus familias y del conjunto de la sociedad, y la esperanza de que todo esto suponga el estabelecimiento de unas condiciones de seguridad reales que impidan que algo como lo del siete de octubre de 2023 se vuelva a repetir. Sobre todo, para Israel, esto puede servir para empezar a asumir el desastre que su respuesta militar a los atentados de Hamas ha causado en el pueblo palestino y ver, a las claras, el hundimiento de su posición en el mundo. La imagen del país ha quedado destrozada tras verse embarcado en una guerra salvaje por parte de la minoría ultra que ahora lo gobierna. Sin la guerra, esos ultras se quedan sin motivo de existencia y está por ver cuál será la estabilidad del ejecutivo (no olvidemos las tramas de corrupción que asedian a Netanyahu y que ahora volverían a reactivarse, de lograrse la paz). Para los palestinos el acuerdo supone, primero, la supervivencia de todos aquellos que iban a seguir muriendo día tras día víctima de la ofensiva israelí y de las deplorables condiciones de vida, es un decir, que existen en la franja. Destruidos como sociedad, masacrados en lo militar, convertido en escombros su lugar de residencia, los gazatíes han sido los arrasados a lo largo de estos dos años, gracias al islamismo de Hamas y al integrismo de los halcones israelíes, y su futuro es una incógnita. Aunque llegue la paz Gaza es ahora mismo un lugar de pesadilla, y sin una asistencia internacional de verdad, masiva y coordinada, la hambruna que allí se vive y las pestilentes condiciones que lo rodean todo impedirán que cualquier tipo de solución prospere. No se sabe nada aún de todo este tipo de cosas, ni si se van a dar ni cuándo ni cómo.

El mero hecho del acuerdo y de que las bombas dejen de atronar en la franja es una muy buena noticia, tras dos años y dos días de desastre absoluto ininterrumpido, y de derrota absoluta, a mi parecer, de un Israel herido y un islamismo cruel. Que haya paz es la condición necesaria para que los gazatíes puedan volver a pensar que futuro es un concepto y no una mera unión de letras en forma de palabra. La solución de los dos estados, la única que tiene sentido, volverá a estar sobre la mesa, supongo, en un futuro cercano, y como se ha visto, sólo será viable si hay una presión internacional profunda, léase imposición de EEUU, que lo imponga. Esto es sólo el principio.

miércoles, octubre 08, 2025

Francia, encallada

“Durar menos que un primer ministro francés” es una expresión que puede acabar calando en la calle como sinónimo de brevedad, ahora que la campaña contra el azúcar sigue hostigando a los vendedores de dulces, estén o no junto a colegios, y la política francesa ha entrado en una deriva de inestabilidad impropia. Si en España el panorama político es deprimente, lo cierto es que no están las élites de París para dar muchas lecciones sobre estabilidad, mantenimiento del orden y estrategia. Antaño era Italia la que devoraba gobiernos a un ritmo casi anual, quién iba a pensar que Francia dispararía la frecuencia de sus ceses a apenas unos meses.

La espantada de Lecornou (sí, el apellido da para muchos chistes) ha supuesto el último fracaso del presidente Macron de dotarse de un gobierno tras las mociones de censura que derribaron a los ejecutivos de Barnier y Bayrou. Desde su disparatada idea de adelantar las legislativas a apenas un mes de la cita olímpica del verano pasado, todo ha sido un caos en Francia. La cámara quedó dominada por fuerzas extremistas de izquierda y derecha, y el macronismo no tiene el peso suficiente para ganar votaciones en ella. Es cierto que la constitución francesa otorga enormes poderes al presidente, elegido directamente por voto popular, y puede gobernar a golpe de decretos, e incluso impugnar decisiones que salgan del legislativo, pero una cosa es que la ley lo contemple y otra que la posición de poder efectiva del presidente lo soporte. Macron está siendo erosionado de manera determinante por el rumbo de los acontecimientos, y cada primer ministro que cae es un fuste que se derrumba de la columnata que lo sostiene. No puede aguantar mucho más en esta situación. Ha rogado de Lecornou que se lo piense y que medite sobre su renuncia, efectuada al día siguiente de haberse presentado el gobierno, y está por ver si Sebastián asumirá el sacrificio de quedarse para verse chamuscado en unos pocos meses o, directamente, le dirá a Macron que se niega a sumarse al grupo de cadáveres que salen de la Asamblea Nacional. Si decide aguantar, Macron habrá ganado algunos meses, pocos, pero sino, la decisión que le toca al presidente es profunda. Puede escoger a otro candidato, y sospecho que no habrá muchos voluntarios para el puesto. Puede lanzarse a la piscina y convocar legislativas anticipadas, repartir la baraja de los escaños y ver si se conforma una nueva mayoría estable. Los extremos claman por elecciones desde hace tiempo, conscientes de que aumentarán aún más su representación en la cámara, y quizás sea en esas siguientes legislativas, cuando se convoquen, cuando la extrema derecha de LePen alcance el número de escaños suficientes para que un primer ministro de Francia sea de su partido. Lo único que parece seguro de esas nuevas elecciones, cuando sean, es el más que probable derrumbe del partido de Macron. Una tercera opción, la más drástica de todas, es que Macron anuncie que dimite, que lo deja, y adelanta las presidenciales, un hecho que sería el gran terremoto de la política gala. Esas son las elecciones determinantes en aquel país. Siempre se ha dicho que Francia decapitó al Rey pero se quedó con ganas de tenerlo, y el presidente francés tiene un mandato poderoso sobre la nación y sus instituciones. Su figura determina todo el juego político y la llegada a ese cargo de un candidato de extrema derecha (pongamos Bardela) sería no ya una convulsión en aquel país, sino en toda la UE, donde es el equilibro entre Francia y Alemania lo que determina el rumbo de la Unión. Esa opción de presidente extremista gana enteros día a día, porque sino me equivoco, y no hay adelantos, las presidenciales serían en primavera de 2027, dentro de año y medio de manera irremediable. ¿Qué va a hacer Macron?

De mientras todo esto sucede, la economía gala sigue mostrando síntomas de estancamiento y la cotización del bono francés ha superado al italiano, hecho absolutamente histórico. Ahora mismo el bono a diez años galo cotiza al 3,5670 frente al 3,5610 del romano. Esto significa que al estado galo le sale más caro endeudarse que al italiano. Los costes de la ingente deuda francesa y la elefantiasis que vive su estado, a la que nadie se atreve a meter mano, ponen cada vez más cerca a esa nación de una posible crisis de deuda, como la que vivimos las economías del sur en 2012 2013.Algo que sigue siendo impensable para muchos, pero que ya no se mide con un cero por ciento de probabilidad. Y el caos político, evidentemente, no ayuda.

martes, octubre 07, 2025

Dos años de los atentados de Hamas en Gaza

Hoy se cumplen dos años de los salvajes atentados yihadistas de Hamas que causaron más de mil muertos en Israel, y del secuestro posterior de cientos de ciudadanos, tomados como rehenes por la milicia, con lo que se iniciaba el actual ciclo de terror que se vive en la franja y en toda la región. El ataque fue sorpresivo, devastador, de unas dimensiones nunca vistas en Israel. Fue el día en el que murieron más hebreos desde los de la liberación de los campos de exterminio. Un fantasma traumático se despertó en la sociedad israelí y no ha cesado, desde ese momento, de golpear con saña a todo lo que sienta como enemigo, lo sea o no.

El balance de estos dos años es desolador, y apenas mencionar algunos de sus efectos deja sin muchas esperanzas a nadie con dos dedos de frente. Gaza, la zona de la que surgieron los atacantes, se ha convertido en una escombrera debido a la invasión que han desarrollado las tropas israelíes, que no se han cortado en lo más mínimo. Decenas de miles de personas han muerto en unos combates donde la caza del islamista de Hamas o la búsqueda de los secuestrados ha mutado a un mero ejercicio de fuerza bruta sin conmiseración alguna. La franja ahora mismo es inhabitable y por ella deambulan los supervivientes sin rumbo, tratando cada día de escapar de los bombardeos. Asediados por Israel y abandonados por el resto del mundo, empezando por el conjunto de los países árabes, los palestinos han sufrido el mayor desastre en décadas por la acción combinada de los yihadistas de Hamas y el gobierno sionista de Netanyahu. Las IDF han mostrado unas capacidades enormes, y a lo largo de este tiempo han sido capaz de desarrollar ataques en hasta cinco frentes, a veces de manera simultánea: Gaza, Líbano, Siria, Irán y Yemen, dejando claro que no hay nadie que pueda hacerles frente. Irán, principal valedor de Hamas y la milicia libanesa de Hezbola, ha sido el país más debilitado por los ataques y ha perdido gran parte de su influencia en la región, y con ello la debilidad de sus proxy se ha visto muy claramente. Sólo los hutíes de Yemen se han mostrado irreductibles y capaces de hostigar a los israelíes, logrando alcanzar su territorio con misiles de una manera reiterada. También, junto con estos frentes convencionales abiertos, el gobierno de Netanyahu ha ido presionando sin cesar a la población de Cisjordania, en una campaña de enfrentamientos soterrados, alentando la violencia de los colonos y su expansión mucho más allá de lo que los acuerdos internacionales reconocían. No hay ahí una guerra como tal, pero si una presión violenta que busca convertir a esa zona en un lugar lo más hostil posible para los palestinos. Convertida en una especie de Esparta desatada, Israel ha ido dejando atrás su normalidad institucional, la propia de una democracia, para ir cayendo en un autoritarismo en el que su gobierno, presidido por el encausado en tramas de corrupción Netanyahu, apoyado en una serie de partidos extremistas, se ha lanzado descaradamente a la ejecución de una política sionista pura, ni semita, sino nacionalista integrista. Durante este tiempo algunos de los ministros del gabinete israelí han pronunciado discursos de un tono racista, supremacista, absolutamente indignos, idénticos a los que los islamistas proclaman cuando aspiran a la pureza en su región y desean acabar con el estado de Israel. El comportamiento durante estos dos años de guerra de la política y las IDF sobre el terreno ha supuesto un ejercicio de degeneración permanente hasta la pérdida completa de legitimidad que atesoró la nación hebrea cuando, hace dos años, Hamas le golpeó con una crueldad nunca vista.

Este proceso ha ido convirtiendo a Israel en un estado paria a ojos cada vez de más naciones en el resto del mundo, y la opinión pública global ha ido mutando de la solidaridad con Israel tras los atentados a una condena inequívoca de las acciones del gobierno de Tel Aviv. Hoy en día el gobierno de Netanyahu deshonra la bandera de la estrella de David y la arrastra por el fango violento causado por sus actos. Los palestinos han sido masacrados y la región, a pesar del acuerdo de paz que impulsa EEUU, el único que puede detener los acontecimientos, sólo ha visto dolor y muerte en este par de malditos años. El dominio absoluto de los extremistas en ambos bandos ha causado el mayor de los desastres, el horror sin freno.

lunes, octubre 06, 2025

Vara y Lambán

Ayer, un día antes de cumplir los sesenta y siete años, falleció Guillermo Fernández Vara, ex presidente de Extremadura. Tenía un cáncer de estómago que ha ido consumiéndolo a ojos vista durante los últimos tres años. Vara alcanzó el poder regional a la sombra de Rodríguez Ibarra, del que fue consejero, luego lo perdió cuando Monago, del PP, se lo arrebató en unas elecciones en las que un tal Iván redondo jugó un importante papel como asesor de los populares, y luego volvió a retomarlo al derrotar a Monago. Era la figura más conocida de la política extremeña y tenía mucho predicamento en el conjunto del país.

Ha sido una triste coincidencia que, en poco tiempo, hayan fallecido dos expresidentes autonómicos socialistas, devorados por el cáncer de una forma tan cruel como inexorable. Javier Lambán, el otro fallecido, llegó al poder en Aragón, región más poderosa que Extremadura, pero que tiene, curiosamente, menor peso en la política nacional que la sureña. Ambos expresidentes han tenido en común algo más allá de su final compartido e injusto, que es su pertenencia a un socialismo clásico que ahora mismo se encuentra en casi total retirada. Dotados de convicciones de partido, de ideología socialdemócrata profunda, combinaban la defensa cerrada de sus posturas con unos postulados generales de lo que, para ellos, era la izquierda, y la creencia absoluta en las instituciones democráticas y en el respeto a la ley. Sabían lo que pasa cuando la ley se vulnera, lo hace el más fuerte, el que puede, y se impone al débil. Procedentes de zonas de rentas bajas y de gran tradición agraria, vivieron en sus tiempos mozos lo que es que el poder absoluto de la dictadura se enseñorease de tierras, haciendas y personas. Sabían en sus carnes lo que era combatir la represión y nunca dejaron de luchar por conseguir la democracia. Encarnaban, junto con muchos otros, el espíritu de la transición, esa idea de que la reconciliación del país requiere cesiones mutuas, y que más vale que estemos todos juntos y si n que cada uno se lleve toda la razón que a la gresca desde la trinchera particular. Consiguieron, especialmente en el caso de Vara, victorias electorales absolutas, indiscutibles, y nunca dejaron de tener voz propia en un partido que les respetó mientras se respetó a sí mismo. A medida que el socialismo iba mutando en sanchismo, la presencia de barones regionales con peso y opinión propia fue vista cada vez más como un estorbo. De mientras mantuvieron cargo y poder regional, ambos alzaron su voz ante los cada vez mayores dilates que iba cometiendo el gobierno de Sánchez, especialmente en todo lo relativo a la cesión ante los sediciosos puigdemoníacos y sus aliados. Page y Lambán sí tenían en su cabeza una idea de España, de conjunto de país, y la defendían a pesar de que, desde el gobierno, para comprar su permanencia en la Moncloa, se apostara por el discurso falaz de los sediciosos. Era una situación que no podía prolongarse mucho en el tiempo, sabida la egolatría que rige en los pasillos que rodean a Moncloa, y más desde que Sánchez se encuentra en ella. La pérdida de poder que ambos sufrieron, junto con otros cargos socialistas, en las autonómicas de mayo de 2023 los llevó a la oposición en sus parlamentos regionales y, despojados del mando, al ostracismo en su organización política. Ahora el aparato sanchista podía hacerles pagar todas las declaraciones que habían realizado en contra de las decisiones de Moncloa. Ante esta disyuntiva, Lambán optó desde el principio por mantenerse en sus opiniones, sin importarle lo que eso le supusiera ante el partido. En él la enfermedad comenzó antes. Vara optó por tragarse algunas de sus palabras en el entendimiento de que la organización a la que pertenecía era más importante que todo lo que pudiera decir, pero a la vez, decidió ir retirándose de todos sus cargos, dejando paso a otros. Veía que lo que él entendía como política no era lo que ahora se lleva, en un tiempo de infantil confrontación mediática, de insultos en redes y de analfabetos opinadores que se dedican hora tras hora a repetir argumentarios de pacotilla fabricados por expertos en marketing.

Este ya no era su tiempo, y la crueldad del destino ha decidido que en él fallezcan y se vayan. Ambos han recogido unánimes mensajes de condolencia, en algunos casos bañados en hipocresía barata, especialmente de no pocos que en su tiempo fueron compañeros suyos de partido. La izquierda clásica, la de verdad, la que se preocupa por la vida de los que menos tienen, ha perdido a dos de sus grandes figuras, y el debate nacional, ya mermado hasta el extremo, echará mucho de menos a dos personajes que, desde su ideología, que uno puede compartir o no, mostraban nobleza de formas y fondo. ¿De cuántos se puede decir hoy eso?

viernes, octubre 03, 2025

Revuelta Z en Marruecos

Quizás recuerden como, hace pocos meses, se produjo una revuelta en Nepal, protagonizada por la juventud de aquel país. Se le apodó como revuelta Z, en alusión a la generación que la encabezaba, y era un movimiento de protesta ante el autoritarismo del gobierno y las constantes denuncias de corrupción. La cosa acabó desmadrada, con el parlamento nacional en llamas y la casa del primer ministro igualmente incendiada. Creo recordar que en uno de esos asaltos falleció la mujer del mandatario. En todo caso, el ejército tuvo que intervenir para imponer un cierto orden en el país, que se encontraba en plena anarquía,

Es distinto, pero en Marruecos también se está produciendo un movimiento juvenil de protesta que lleva ya varios días en las calles y que, poco a poco, se traduce en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y leva ya un balance de tres manifestantes fallecidos por disparos de la policía y un buen puñado de heridos fruto de cargas atropellos. La mecha que ha prendido la revuelta ha sido la muerte de varias mujeres embarazadas en un hospital de Agadir al recibir una anestesia que se encontraba en mal estado. El recorte de servicios sanitarios que vive el país se traduce en cosas como esas, y las protestas, que en principio eran localizadas y contra ese recorte, se han expandido. Otro de los motivos que está movilizando a los manifestantes es el dispendio absoluto en el que está cayendo el gobierno a la hora de invertir para el mundial de la cosa esa de pegar aptadas a un balón de 2030. Nuevos y faustuosos estadios con un coste disparatado, para el que no hay recorte alguno, conviven con la economía de un país con enormes carencias en infraestructuras, servicios sociales y todo lo relacionado con el estado del bienestar. Ver como no hay problemas para financiar un obrón relacionado con el balón pero sí una asistencia sanitaria es algo que solivianta, en Marruecos, aquí y en todas partes, y la juventud del país se ha lanzado a las calles. Debemos de tener en cuenta que la demografía marroquí no tiene mucho que ver con la nuestra. Pese a que allí también ha comenzado el frenazo a la natalidad que se da en casi todas las naciones del mundo, su población mantiene una estructura de pirámide bastante coherente, y los menores de veinticinco años son, más o menos, el 40% de la población total. La masa de gente joven en el país es enorme, sus tasas de paro elevadas, y sus perspectivas de futuro, escasas. La principal aspiración de muchos de esos jóvenes es emigrar, legal o ilegalmente. A catorce kilómetros de distancia de su país se encuentra el nuestro, la puerta de una Europa que, a pesar de sus problemas, tiene un nivel de vida inimaginable para el grueso de la población marroquí, y unas estructuras de poder democrático muy alejadas de la monarquía que rige en Rabat, donde Mohamed VI, no es listo el tío, no, pasa la mayor parte del año en su lujosa residencia parisina o en alguna de las villas de recreo que posee en África, lejos en todo caso de la vida real del país que rige con firmeza. Algunas de las promesas de apertura y democratización que la casa real ha realizado a lo largo de los años se han ido diluyendo por completo, y si bien es cierto que Marruecos no es una dictadura perfecta, no cumple los estándares necesarios para ser calificado como democracia. El control del régimen, junto con el papel de líder religioso que el monarca encarna para la creencia alauí, ha permitido que el islamismo no arraigue en el país, evitando un enorme problema que generó la guerra civil que desangró a la vecina Argelia y que ha sembrado de inestabilidad a todo el Sahel. En ese sentido el poder ejercido desde Rabat ha convertido a Marruecos en un país fiable para occidente y sus vínculos con EEUU no han hecho sino estrecharse, lo que ha supuesto un grave perjuicio para los saharauis y su causa, tradicionalmente defendida desde España, y de la que Sánchez renegó un viernes por la tarde sin dar explicación alguna al respecto.

Esa estabilidad en Marruecos es condición necesaria para que las complicadas relaciones que tenemos con esa nación se mantengan dentro de unos cauces razonables. La seguridad de Ceuta, Melilla, el estrecho y muchas otras cosas más dependen más de los designios del gobierno marroquí que de nuestras propias capacidades disuasorias, que no son tales. Vamos a ver en qué acaba esta revuelta, si es reprimida o logra ablandar las posiciones del gobierno. En todo caso, hay un magma de cólera en la sociedad del país vecino que puede llegar a ser explotado si alguien, con argumentos falaces, logra hacerse con la voz necesaria. El islamismo, que siempre está ahí, seguramente también observará con interés las protestas.

jueves, octubre 02, 2025

Abusos sexuales en Bernedo

Bernedo es una pequeña localidad, relativamente cerca de la zona de bodegas de la denominación de origen rioja alavesa y de la frontera con Navarra. No he estado nunca allí. Como en varias localidades, en verano suelen celebrarse allí colonias, concentraciones de chavales cuidados por monitores que pasan unos días de ocio y disfrute de la naturaleza, dejando de paso algo de tranquilidad a sus padres, que también tienen de esta manera unas ciertas vacaciones en lo que a sus obligaciones se refiere. Se supone que este tipo de colonias están controladas, tienen los permisos y seguros adecuados, y las cosas son más o menos normales.

No es el caso de la de Bernedo, y este ha sido el año en el que se ha destapado un escándalo mayúsculo relacionado con esa colonia y una acumulación de negligencias por parte de las administraciones públicas que pasa de lo sonrojante a lo delictivo. Algunos de los padres de niños y niñas que estuvieron en los campamentos de verano denunciaron las condiciones en las que se encontraban sus hijos. Teóricamente el plan de la colonia, así se divulgaba de manera pública, se centraba en el fomento del euskera y la igualdad sexual, entendida por los monitores como el tratamiento indiferenciado por sexos. Eso se ha traducido en escenas en las que niños y niñas se duchaban juntos, lo que es discutible, pero con la presencia de adultos, lo que no tiene un pase. Algunos de los testimonios de los críos aludían a la obligación que les imponían algunos monitores de chuparles los dedos de los pies para conseguir cosas, favores o atenciones, lo que pueden ustedes calificar como quieran, pero que suena a lo que suena. Los críos escribieron cartas a sus padres narrando escenas que les asustaban, pero no llegaron porque los monitores lo impidieron, pero una vez en casa unos pocos tuvieron el valor de contar estas y otras cosas, que sin duda pusieron a los padres de los nervios, y empezaron las denuncias. Los monitores, y la organización de la colonia, mostraron en todo momento su orgullo por cómo habían dirigido el evento, en medio de un escándalo creciente, y achacaban a los padres ser unos mojigatos, estar dominados por el heteropatriarcado y demás argumentos dignos de un cómic woke. Una vez destapado el asunto, empieza el papel de las administraciones en todo esto, y se asiste por parte de la ciudadanía al habitual ejercicio de escaqueo, de negación de responsabilidades y de búsqueda de otros culpables. La Diputación de Álava empezó alegando que eran muchas las colonias y campamentos que se desarrollan en verano y que no puede ir vigilándolas una a una, dejando claro que para recaudar tributos no perdona una, pero para revisar permisos de actividades es mucho más laxa. El gobierno vasco se puso de perfil y echó las culpas a la Diputación, que ya empezaba a virar su discurso a medida que se iban conociendo detalles cada vez más sórdidos de lo que había pasado en la colonia. El bombazo llega cuando se hace pública la noticia que, desde enero de este año, la Ertzaintza ya investigaba unas denuncias por agresiones sexuales presuntamente producidas en esa misma colonia durante el verano de 2024. Es decir, hace ya un año se produjeron hechos intolerables en ese lugar y por parte de esa misma organización, y con una investigación en curso nadie, ninguna institución, había pensado si quiera que fuese buena idea suspender las actividades previstas para este verano, de tal manera que los padres, sin tener ni idea, mandaron a sus hijos a un lugar en el que ya se investigaban hechos de enorme gravedad. La fiscalía ha declarado que nadie le había trasladado denuncia de ningún tipo, por lo que no podía dictar orden alguna al respecto al desconocerlo todo. La descoordinación entre todas las instituciones no es ya total, sino que bordea la negligencia premeditada, como si el objetivo fuera ocultar lo sucedido, o que algo de semejante gravedad no sea considerado como lo que es. Y de mientras, los niños desprotegidos, potencialmente abusados, y sus padres absolutos desconocedores de la naturaleza del lugar al que mandaban a los hijos.

En esta historia, llena de sordidez, basura y negligencia, también destaca la capacidad del PNV, que es el poder local, para ocultar las cosas. Titular tanto del Gobierno Vasco como de la Diputación Foral de Álava, se las ha arreglado bastante bien para que el escándalo no salga mucho más allá de las fronteras del País Vasco, hasta que ha sido inevitable, pero aún así con gran sordina. Salvo El Correo, que lo ha hecho saber a todo el mundo, la discreción con la que los medios nacionales tratan un asunto que abriría todas las portadas de haberse producido, pongamos, en una colonia celebrada en la sierra de Madrid, es más que destacable. Qué profesional es el PNV para ocultar sus miserias y pregonar las del resto. Qué eficacia la suya.

miércoles, octubre 01, 2025

El plan para Gaza

De las pocas cosas que tengo claras sobre el futuro de Gaza, una es que sólo EEUU es capaz de frenar a Israel y detener el actual estado de guerra despiadada. Nada de lo que el resto de los países o poblaciones haga, sean declaraciones públicas, manifestaciones o boicots deportivos será de utilidad. EEUU es la fuerza decisiva en la región y el sustento del ahora atacante. Sin su apoyo militar, logístico, económico y público, Israel no puede sostener campaña militar alguna, por lo que frenar a Netanyahu y sus tropas requiere que EEUU desee hacerlo. ¿Es el plan presentado útil para ello? Puede que sí.

El plan contiene veinte puntos, algunos de ellos bastante vagos, que se pueden resumir en que si Hamas acepta su rendición completa y disolución Israel se retirará de la franja y los palestinos podrán seguir en ella. Sino, la guerra seguirá y las posibilidades de que haya palestinos vivos en Gaza se irán reduciendo de manera inmisericorde. El plan impone un ultimátum a Hamas, organización terrorista que es tratada en algunos medios españoles como una especie de ONG caritativa, y fuerza a que Israel no se anexione la franja, pero deja demasiado abierto un futuro nada definido. Que Trump se autoproclame como responsable del territorio ya es una manera de decir que nadie sabe qué se quiere hacer con aquel lugar ni con los que allí residían, ahora convertidos en parias. No está claro cuál sería el plan de reconstrucción de un lugar arrasado por completo ni el destino de lo que se recomponga allí. El plan habla de la posibilidad de un futuro estado palestino, pero Netanyahu ya ha dejado claro que no va a permitir nada de eso, y conociendo la volatilidad de las opiniones de Trump uno puede quedarse con una idea de lo que esos puntos suponen y escuchar, por boca del magnate, una interpretación completamente distinta al cabo de un par de días. Véanse sus cambios de opinión sobre Ucrania como ejemplo de la inconsistencia absoluta del personaje. En todo caso, y dado el nivel de desastre al que se ha llegado en la franja, todo lo que suponga un cese de los combates y el final de la sangría sería visto por todo el mundo como un avance. La liberación de los rehenes y la entrega de los fallecidos es condición necesaria para cualquier tipo de avance y se necesitan garantías explícitas por parte de los islamistas de que renuncian a cualquier aspiración militar. En este asunto es muy importante la participación de naciones como Qatar o Turquía, que han saludado el plan con buenos ojos, y según todas las fuentes están negociando con los representantes de Hamas para dar una respuesta lo más rápida posible, se espera que incluso a lo largo de los días que quedan de esta semana. Irán, patrocinador de Hamas, sustento económico y militar de la milicia, no ha dicho nada, o al menos eso es lo que consta. Un silencio no es un no, y algunas informaciones señalan que puede estar realizando un papel de mediación entre los países anteriormente mencionados y las milicias, pero no es seguro. La posición de debilidad en la que se encuentra el régimen de los Ayatolas tras el enfrentamiento habido con Israel y la incursión norteamericana en Fordo y Natanz no le otorga una gran posición de bloqueo en todo lo que sea negociaciones en la zona, cosa que sí podía hacer apenas hace un par de años. Si Irán da su brazo a torcer y convence a los islamistas para que se rindan puede que la opción de que la guerra termine gane muchos enteros, y se podría poner fin a tanto sufrimiento. Es la esperanza a la que se agarran muchas naciones de todo el mundo, los palestinos y los familiares de los secuestrados. Desde que Hamas atacó el 7 de octubre de hace dos años todo es un horror sin fin ni atisbo de solución.

De todas formas, reitero, si hay suerte y se produce la entrega de los rehenes y el final de los combates, no me queda nada claro qué futuro le espera a la franja. Esa autoridad internacional encargada de su gestión es un ente muy vacuo, apenas determinado, y el fin de la guerra no va a significar, ni mucho menos, que se haya acabado el odio entre los islamistas y los extremistas israelíes. De hecho, las voces críticas contra el plan en el ala radical del gobierno de Netanyahu son claras y se escuchan sin problemas. Demasiadas dudas sobre la mesa, pero si al menos sirve para que se frene la muerte, bienvenido sea el plan. Y luego Dios dirá.

viernes, septiembre 26, 2025

ChatGPT como amigo

Historia real de la mañana de este pasado martes. Iba el metro atestado en el camino desde mi casa al trabajo, todos presionados. Mi idea de ir leyendo en el trayecto la tuve que aplazar. Un par de paradas después de la mía subió, entre otros, una chica joven, moderna, era guapa. Se tuvo que poner muy cerca de mi. Llevaba el móvil en las manos y podía ver su pantalla, de echo tenía que hacer esfuerzos para no hacerlo dado las posiciones prensadas en las que estábamos todos. En ese momento se escribía por whatsapp con su madre, a eso de las 07:20 de la mañana. Discutían, con formas adecuadas, pero con firmeza mutua. No quise hacer caso al contenido concreto del problema.

Una parada después, tras haber cerrado el whatsapp, la chica abrió la app de ChatGPT, y se puso a escribir, y ahí no puede evitar engancharme. Contaba, resumidamente, que era una chica de 23 años, estudiante de derecho, carrera que no le gusta pero que la hace porque sus padres se lo habían exigido. Saca buenas notas pero a desgana. Lo que a ella realmente le gusta es la música, desde pequeña cantar, y desde hace un par de años componer sus propias canciones con las apps que ha descubierto para ello. Tiene estudios básicos de solfeo y le gustaría ampliarlos. Su idea, su gran idea, es dedicarse a eso una vez que acabe la carrera y olvidar el derecho para siempre, pero en casa no están de acuerdo y cada vez que surge el tema se organizan serias discusiones. Le escribía a ChatGPT para contarle todo esto y para que le ayudase, para que le diera consejo, para que le guiara sobre cómo afrontar las discusiones en casa, que le estaban haciendo la vida imposible, para que le animase cuando se iba a llorando a la habitación después de haber tenido otra bronca en la sala sobre su futuro, para que le diera fuerzas…. Y más o menos por aquí es cuando ella se bajó de parada y yo seguí en el vagón. Durante el tiempo en el que escribió a ChatGPT lo hizo de una manera bastante más pausada y reflexiva que cuando discutía por whatsapp, como si estuviera pensando con mucho más detalle lo que estaba poniendo, con un cuidado muy superior a la interacción con su madre. Eso me permitió seguir bastante bien el hilo de lo que le escribía a la IA. A medida que iba relatando su historia mi asombro no dejaba de crecer, porque al otro lado, en la IA, no hay nadie. De hecho no hay exactamente ni inteligencia, pero sí hay algo que escribe y responde de manera personalizada a todo aquel que le consulta lo que sea. Es probable que, cuando acabara su escrito y se lo mandase, ChatGPT tardase poco más de unos segundos en escribirle un texto lleno de recomendaciones, avisos, sugerencias, relativas a la necesidad de compaginar los deseos de su familia y los suyos, y todo con un lenguaje frío pero respetuoso y fabricado en exclusiva para ella. Supuse, durante el resto del viaje, que esa chica habría contado su problema a los amigos de la universidad, o a los que tenga fuera del mundo educativo, pero luego pensé que a lo mejor su círculo de amistades, como pasa cada vez más, es muy corto, y la relación no es tan estrecha ni íntima como es necesaria. Si tuviera pareja es casi seguro que ese debe ser uno de los grandes temas de conversación, y problema, en la relación, pero obviamente no tengo información al respecto. ¿Estaría usando ChatGPT para contrastar su “opinión” con la de otras personas del entorno? Quizás no estaba satisfecha con lo que el resto le ha sugerido y quería una opinión adicional, y sabiendo que la IA siempre está ahí recurrió a ella. No quiero pensar que esa referencia, la IA, era la principal de las suyas, o que le estaba contando su problema antes que a otras personas de su círculo íntimo, pero la proliferación de casos que se ven en las redes y la vida real de personas que usan a ChatGPT como compañero y amigo son tales que es una posibilidad que no es descartable. Prefiero pensar que no es así, pero se que no puedo asignarle un cero de probabilidad a algo que supondría la soledad profunda de esa chica ante su problema y, desde luego, las demás complejidades de su vida.

Sí, cada vez estamos más solos. Tenemos montones de “amigos” en las redes que, en muchos casos, no son sino bots o personas que están al otro lado de una aplicación, pero fuera de nuestra realidad. En nuestros entornos personales la frialdad crece, la consolidación de las amistades se vuelve más difícil en un mundo de narcisismo creciente y la complejidad de la vida moderna erosiona los patrones de relación social que han existido durante infinidad de años y nos han moldeado a la hora de relacionarnos con los demás. Recurrir a ChatGPT como amigo o confidente es el síntoma de un problema más profundo, novedoso, y que, sinceramente, no se muy bien cómo se puede abordar.

Este finde subo a Elorrio y me cojo dos días de ocio. Si no pasa nada raro nos leemos el miércoles 1 de octubre.

jueves, septiembre 25, 2025

La grave crisis de la ONU

Septiembre es el mes de la ONU, cuando la institución se viste de gala para celebrar su asamblea general y dirigentes de todo el mundo acuden a Nueva York a intervenir ante el plenario con un tiempo tasado, breve. Muchos de los mandatarios usan esta oportunidad para reivindicarse, otros para huir de los problemas que les acechan en su país y algunos para proponer cosas interesantes. En general, son discursos ampulosos sobre grandes problemas globales que ningún país es capaz de resolver por sí sólo, pero que sirven para que los dirigentes aumenten su talla internacional, cosa que alimenta el ya bien nutrido ego de muchos de ellos.

La ONU está sumida en la que, quizás, es su mayor crisis desde que fue creada tras la IIGM, y esa crisis se deriva de la caída progresiva del orden internacional que se instauró tras esa contienda. Habiendo estudiado el fracaso de la Sociedad de Naciones que se desarrolló tras la IGM, la ONU se crea con mayores garantías, instituciones novedosas, como el consejo de seguridad, agencias paralelas que se encarguen de temas específicos de índoles social más allá de la geopolítica, como la UNESCO, FAO, etc. Y, lo más importante, el compromiso de los países poderosos de otorgarle representatividad y, con ello, poder. Como toda institución creada por acuerdos entre naciones, sobrevive y se desarrolla en la medida en la que sus creadores mantienen la fe en ella, sino está abocada al fracaso. Bajo el dominio occidental la ONU ha tenido un papel muy relevante en la diplomacia global y ha servido como punto de encuentro para tratar de buscar acuerdos que desencallen conflictos y acaben con las guerras. Su balance es positivo, pero con muchas sombras, porque cuando los países más poderosos, léase EEUU y la URSS durante la segunda mitad del siglo XX, querían hacer lo que les interesaba, no contaban para nada con la opinión del resto ni, claro, de este foro. En los tiempos actuales la ONU ha ido perdiendo relevancia a medida que varias naciones, encabezadas por China, han ido reclamando una cuota de poder global que no poseen en las instituciones, pero sí en la economía y sociedad mundial. EEUU, el hasta ahora líder del mundo, ha emprendido un camino de desentendimiento respecto a problemas globales, centrado cada vez más en sus intereses propios y en lo que le pasa de fronteras para dentro, y el discurso de Trump del martes ante la asamblea general fue casi el simulacro del portazo de la Casa Blanca a la institución. Si China busca un mundo moldeado a su imagen y EEUU no defiende las instituciones creadas en el pasado es casi imposible que la ONU, y otras muchas siglas que nos son familiares, tengan un contenido real más allá de las letras que las definen. Guerras como las de Rusia en Ucrania o Israel en Gaza muestran la quiebra total de un mecanismo de gobernanza global, con sus problemas ineludibles, que se basaba en el multilateralismo, en el respeto a la soberanía de las naciones y los derechos humanos como bandera. Las dos guerras que he mencionado, originadas de manera muy distinta, son ejercicios de fuerza despiadada por uno de los bandos que elude cualquier idea de someterse a una jurisdicción internacional, en la que no cree. Son ejercicios de poder duro, puro, de fuerza bruta por quienes han descubierto que la poseen y que las reglas de convivencia con las que se dotaron las naciones hace unas cuantas décadas están empezando a diluirse. Ante ambas guerras hay naciones que han optado por sancionar a los atacantes, y por protestar por sus crueles acciones, pero el respaldo de China a Rusia y el de EEUU a Israel muestran quienes realmente dirigen el mundo y operan al margen de lo que el resto puedan o no opinar. La sede de la ONU corre el grave riesgo de acabar siendo un cascarón vacío, un bello elemento decorativo en un Manhattan lleno de iconos, pero sin apenas relevancia global. Y eso sería una mala noticia

¿Para quién? No sólo para los que trabajan allí, desde luego, sino sobre todo para naciones que carecen de fuerza, que no son agresivas, que no tienen ejércitos que puedan servir de disuasión frente a terceros. Piense usted en la UE, pero no sólo. Sobando la metáfora clásica sobre el tema, en un mundo de carnívoros los herbívoros tienen las de perder. La ONU era el amparo global a muchas de las decisiones legales que surgían de instituciones como la Comisión Europea, el Tribunal Penal Internacional, la Organización Mundial de Comercio y otras. Su decadencia pone en tela de juicio todo ese trabajo legal y multilateral, que sólo genera efectos reales si todos creen en él lo respetan, y hacen respetar.

miércoles, septiembre 24, 2025

El disparo de Alliança

Ripoll es una pequeña localidad de Gerona, de unos diez mil habitantes, algo más que Elorrio, en la que el independentismo ha sido una fuerza política dominante desde hace tiempo, como ha sucedido en muchas comarcas interiores de Cataluña. Tras ser gobernado por el PSC, su ayuntamiento pasó a ser regido por formaciones nacionalistas de derechas e izquierdas (es un decir) hasta que Convergencia Junts ganó dos mandatos consecutivos. En las últimas elecciones, las de 2023, la victoria correspondió a Alliança catalana, y se proclamó como alcaldesa Silvia Orriols, la presidenta de ese partido, una formación extremista bastante singular, que a cuenta de este triunfo empezó a ser conocida en todo el país.

El último sondeo electoral publicado por La Vanguardia sobre elecciones autonómicas arroja unos resultados que han dejado asombrados a todos, sobre todo por el papel de Alliança. Se registra una bajada relevante del PSC, que seguiría en primera posición, un debilitamiento de Esquerra, un desplome relevante de Junts y un disparo de Alliança y Vox, con un PP quieto. Vox pasaría de 11 a 16 escaños, superando al PP, pero es que Alliança, que ahora tiene sólo dos escaños, escalaría hasta los diecinueve, convirtiéndose en la cuarta formación del parlamento, en un escenario de fragmentación absoluto en el que lograr pactos de gobierno se antoja casi imposible y que refleja una derechización creciente del electorado catalán. Junts es el gran perjudicado, y Alliança la gran receptora de votantes del sedicioso. Esto ha alarmado a muchos, especialmente en las filas del independentismo a sueldo del fugado, que ve como su poder mengua a pasos acelerados a medida que avanza la legislatura. Frente a ellos está surgiendo una alternativa que les disputa el espacio independentista pero que va mucho más allá en otro tipo de propuestas. Y es que Orriols, la presidenta de Alliança, es una mujer de armas tomar con una mezcla ideológica digna de estudio. Independentista radical, odia a todo lo que no sea catalanismo del duro, negando papel alguno al español como idioma y a lo español como concepto de nación compartida. Es abiertamente xenófoba con todo lo que suene a español, pero en ese sentido su supremacismo es consistente, porque también desprecia la inmigración de otras naciones como algo ajeno. Unida desde el principio a la teoría del gran remplazo, considera a los inmigrantes como impurezas que están pervirtiendo la esencia de lo catalán y que deben ser extirpadas, un discurso tan curo como el que pregona Trump o los mentecatos de Vox. Desde su visión, solo el catalán catalán, que por supuesto ella y los suyos decidirán quién cumple los requisitos para serlo, tiene derecho a residir en Cataluña, y todos los demás deben irse. Este planteamiento se mezcla en su discurso con una defensa de los derechos LGTBI, lo que la diferencia de las posiciones clásicas de la extrema derecha, aunque recalca que el buen catalán debe ser cristiano y católico, por lo que quizá acabe proclamándose papisa de una congregación que se reúne en torno a la cruz pero que es permisiva con las orientaciones sexuales privadas. En materia internacional es abiertamente pro israelí, quizás no tanto por defender las posiciones de Netanyahu como por el odio que tiene hacia lo musulmán, lo que sí le emparenta con las formaciones extremistas del resto de Europa. Todo este mejunje mental, de mucho sectarismo y brocha gorda, recibe el aplauso de los votantes según se refleja en la encuesta, y es probable que este sondeo, como todos los que reflejan el ascenso de una formación de la que no hay datos pasados para comparar, infravalore los resultados finales del partido. Por ahora Alliança es mucho más fuerte en pueblos que en el área de Barcelona, pero el sistema electoral beneficia a las comarcas interiores frente a la gran ciudad para no sesgar al conjunto del territorio por lo que el porcentaje de voto que pueda lograr se traduciría en un resultado en escaños proporcionalmente mayor. Súmenle a eso el efecto de fuga de votos de Junts, que se puede acelerar, y tenemos servida una situación de vértigo.

Más allá de estos números, y del crecimiento de algo tan antisistema como Alliança, en el movimiento del sedicioso están en crisis. Sin poder en la Generalitat siguen extorsionando al gobierno de Sánchez, con la plena colaboración del inquilino de Moncloa, pero eso no se traduce en beneficios en forma de votantes. El fugado Puchi sabe que, o retoma el poder de verdad, o se verá obligado a renunciar al insultante tren de vida que se pega en Bruselas, a cuenta de su falso victimismo. ¿Forzará Junts un adelanto electoral nacional para frenar la sangría y actuar como oposición real? ¿Necesita Junts un gobierno en Moncloa de otro color para hacerse la víctima y competir por el electorado indepe en Cataluña? ¿Hasta dónde pude llegar la locura de Orriols?

martes, septiembre 23, 2025

Perdón y odio

Hay varias cosas que distinguen a los norteamericanos de los europeos, que les hacen ser más distintos de lo que pudiéramos pensar. Una de ellas, que es obvia en la actividad pública, es el peso de la religión, muy diluido entre nosotros, pero indispensable para entender la sociología de aquella nación. Aunque entre los millenial y los Z se está dando un proceso de laicidad creciente, el país aún está imbuido de misticismo cristiano por todas partes, empezando por ese “In God we trust” (confiamos en Dios) que luce en los billetes de un dólar, algo que sería impensable ni en la ceca de la más creyente comunidad protestante europea.

Esta es la causa de que el acto funerario realizado el pasado domingo como homenaje a la memoria del asesinado activista Charlie Kirk se convirtiera en una extraña ceremonia de canonización civil en la que el mesianismo lo inundaba todo y la fe en Dios y en el mensaje de Kirk se aunaban de una manera que resulta tan absurda como hortera vista desde aquí. Todo el acto se parecía a una especie de misa, sin comunión física, pero sí comunión espiritual de los presentes en torno a la figura del líder asesinado. Su imagen, su vida, su testimonio, un ensalzamiento que rozaba la idolatría y que crea en su figura la de un mártir para una causa que, bajo las siglas de MAGA, empieza a ser un movimiento con más que vida propia. En ese acto intervinieron muchas personalidades de la vida norteamericana, junto a familiares y allegados del fallecido, y han sido dos de todas esas apariciones las que han suscitado más interés para los medios, por motivos obvios. Y esta vez sí que la atención puesta en ellas resulta merecida. Una ha sido la presencia de su viuda, la típica rubia neumática norteamericana, exmodelo, madre abnegada, creo que con intenciones de divorciarse antes del fatal hecho, convertida en la viuda de América para los MAGA. En su intervención, sentida y llorosa, como es lógico, lanzó un mensaje de reconciliación, de rendido homenaje a su marido, sí, pero de búsqueda de la grandeza, de exaltación de sus valores, pero de necesidad de compartirlos. No se dejó llevar por la ira, y en un gesto derivado de su creencia cristiana profunda, proclamó entre sollozos el perdón al asesino de su marido, algo que no es nada habitual, y menos apenas transcurrida una semana del asesinato, cuando el trauma de lo que ha pasado apenas acaba de empezar. Érika, que así se llama la mujer, no quiere la pena de muerte para el asesino de su marido, cargo al que probablemente se enfrente el presunto culpable cuando tenga lugar el juicio. Sus palabras bajaron las revoluciones del acto y, curioso, supusieron un bálsamo para el conjunto de un país aún conmocionado, y asustado por lo que pueda suponer este crimen para su futura convivencia. La otra intervención comentada es, obviamente, la de Trump. Un Trump que no gritó, pero trasladó un mensaje de dureza cruel, justo el opuesto al de Érika. El presidente, de manera explícita, afirmó que discrepa de la viuda, y que él no perdona a los enemigos, que los odia, los odia, recalcando ese término “hate” entre los aplausos de una masa no enfervorecida, pero sí sometida al magnate. Justo cuando más necesario es aplacar la situación, enfriarla, sentarse para debatir cómo acabar con la violencia política que se hace fuerte en el país y empieza a convertirse en una amenaza para el futuro, el presidente, la máxima autoridad de la nación, lanza un mensaje de odio a todo lo que pueda entender como rivales, contribuyendo a inflamar aún más a los extremistas que empiezan a hacerse fuertes a izquierda y derecha, por simplificar las cosas, en el espectro político del país. Las palabras de Trump, frente a las de Érika, suponen echar más gasolina a un fuego que no deja de avivarse y se puede descontrolar por completo.

Para los MAGA, la imagen de Kirk ya es un icono digno de ser colocado en el altar de la patria, en un proceso de unificación de ese movimiento político con una visión cristiana integrista que no deja de ser preocupante. Toda esa fuerza unificada, por una fe y una creencia política, está en manos de Trump ahora mismos, y de su responsabilidad y de cómo actúe se derivará si se acaba convirtiendo en una parte del establishment nacional, domesticándose, o en algo capaz de subvertir el orden establecido, mediante la reforma legal o incluso el uso de la violencia. Conociendo ligeramente al personaje naranja me temo que los augurios no son nada buenos.

lunes, septiembre 22, 2025

Aviones que sí y que no

Ha sido este un fin de semana de lío en el mundo de los aviones, con presencia de algunos donde no debían estar y ausencia de otros que tenían que volar y no han podido hacerlo. El viernes sobre el espacio estonio y ayer sobre el mar Báltico, fueron detectados cazas rusos, en reiterados ejercicios de violación del espacio aéreo de la OTAN. Estonia, al igual que Polonia la semana pasada, invocó al artículo 4 de la OTAN y durante el fin de semana se han organizado patrullas de cazas de países de la Alianza, merodeando por allí para evitar nuevas incursiones no debidas. No está claro qué es lo que pretende Putin con estas acciones. Nada bueno, seguro.

Mientras los cazas rusos hacían de las suyas, el sábado fue un día de caos en el espacio aéreo civil europeo a cuenta de un ciberataque. La empresa atacada, norteamericana, se encarga del software que se emplea en la gestión de los embarques y facturación en varios aeropuertos, entre ellos Bruselas, Berlín y Heathrow. El sistema se cayó por el ataque y durante muchas horas esos aeropuertos tuvieron que cancelar montones de vuelos y operar los pocos que fueron posibles de manera manual. Siendo como son centros muy importantes en el continente, sus problemas se han ido extendiendo como una mancha de aceite a lo largo de toda Europa, ya que aunque otros aeropuertos no estuvieran afectados por la incidencia, por ejemplo, los que gestiona AENA en España, el hecho de que las conexiones con esos centros no funcionasen hacía imposible que vuelos que debían llegar a destino no afectado pudieran retornar. En definitiva, un lío de narices bastante grande, que aún hoy lunes se prolonga, al menos en el aeropuerto de Bruselas. Incomodidades, molestias, costes, desorganización, sensación de vulnerabilidad…. La pregunta que le ha surgido a mucha gente a lo largo del fin de semana es si los dos hechos comentados, las incursiones rusas y el ciberataque, están relacionados, si nos encontramos ante una cadena de actos que han surgido de la misma fuente y que, de manera física y de forma híbrida, han pretendido generar temores en el contienen europeo. En el caso de los cazas, la presencia y voluntad de Rusia es obvia, en el del ciberataque, la situación no es tan clara. Es difícil poder establecer a ciencia cierta el origen de este tipo de acciones porque, entre otras cosas, quienes las realizan son bastante buenos en lo suyo y dedican esfuerzos y trabajo en ocultar su procedencia, accediendo a los sistemas desde servidores pantalla, saltando de uno a otro y creando pistas falsas que puedan esconder su rastro. Es mucho más fácil saber que estamos siendo atacados en la web y descubrir lo que está pasando que quién y cómo se ha producido la incidencia. Muchas veces este tipo de ataques quedan impunes porque no está nada clara la procedencia de los mismos y quiénes han sido realmente sus autores. Por eso es apresurado atribuir a Rusia la culpabilidad de lo sucedido, pero no es ningún disparate, entre otras cosas porque sí ha sido su mano la que ha estado detrás de otras acciones de hackeo desarrolladas por las granjas de bots y activistas que operan desde su país. Es imprudente acusar a un país u organización de un acto de este tipo, porque para ello deben descartarse todas las demás alternativas, y la auditoría que la empresa atacada haga sobre lo sucedido es la condición necesaria para saber exactamente qué es lo que ha pasado y, a partir de ahí, determinar quién lo ha provocado. A veces este tipo de problemas ha surgido por fallos internos del software de la empresa afectada. Recordemos una actualización de Microsoft que dejó tirada a gran parte de la aviación comercial durante horas el año pasado, si no recuerdo mal. En ese caso no hubo una acción ofensiva por parte de un atacante, sino un fallo interno del procedimiento de la empresa informática que generó una caída en sus sistemas. El apagón de abril en España también parecía inicialmente un problema relacionado con ataques, y la realidad ha resultado ser bastante más prosaica. Por eso, no nos precipitemos…..

…pero, ¿y si ha sido Rusia? ¿Y si estamos ante una acción ofensiva de tanteo, como la de acercar los cazas a la frontera y hacerlos traspasarla unos pocos kilómetros? ¿Y si todo es una estrategia que busca ir aumentando los costes y miedos para los europeos occidentales para que rebajen la presión sobre el Kremlin? Algo así como “bueno, si nos seguís sancionando vais a empezar a tener problemas en vuestro elevado nivel de vida y os vamos a complicar la existencia”. Es una posibilidad, creíble, entre otras muchas. Desde luego da que pensar lo que ha pasado, y es necesario saber todo lo posible cuanto antes. Sea lo que sea, la vulnerabilidad europea sigue creciendo.

viernes, septiembre 19, 2025

El Late Show agoniza ante Trump

Desde hace algunos años el Late Show vive una crisis en la nación que le vio nacer, EEUU. Ese formato de programa nocturno en el que un presentador realiza algún monólogo gracioso de actualidad y luego encadena entrevistas a personajes famosos en un ambiente distendido, siempre con un fondo urbano nocturno iluminado. En España se ha intentado pone en marcha varias ocasiones, siendo la versión que ahora realiza Marc Giro en La2 o La1 la última. Aquí, en general, no ha triunfado. No es una de las causas, pero en nuestro país los fondos suelen ser paisajes urbanos nocturnos falsos, porque en España nuestras ciudades no relucen como las de allí cuando se pone el sol. Es lo de menos, pero resulta indicativo.

La crisis del formato viene de lejos, y se ha reflejado en unas audiencias menguantes. Hubo una época en la que Jay Lenno o Stephen Colbert reunían ante el televisor a gran parte del país y les entretenían. Ahora esos programas no son, ni mucho menos, los más vistos de las parrillas de unas televisiones que han visto como su audiencia ha ido cayendo a medida que las nuevas generaciones huyen de la programación lineal para enclaustrarse en su móvil y ver lo que quieran y cuando quieran. Programas emitidos en directo, producciones caras, sueldos elevados para presentadores de relumbrón… costes crecientes e ingresos menguantes, mala combinación. A ello se debe sumar que vivimos los tiempos de la cancelación, esa manera moderna de denominar a la censura de toda la vida. Ahora sale alguien haciendo chistes de algo y siempre va a haber alguno que se sienta ofendido por lo que sea y solicite la lapidación del humorista. No se recurre a lo obvio, que es no ver lo que a uno no le gusta, sino que se persigue prohibir todo lo que escape del criterio personal. En cada momento, el humorista se debe ceñir a lo que el sentido político del momento y del gobernante decreta, y si se sale de ahí hordas de bots y de pusilánimes contratados buscarán destruirle en las redes sociales, convertidas en la versión digital de las hogueras medievales. En España hacer chistes contra Sánchez supone que la masa al servicio del gobierno sitúe al cómico en la fachosfera, concepto inventado desde Moncloa que algunos usan con una frivolidad impropia de personas de más de cinco años. En EEUU el tema de la cancelación se disparó tras fenómenos como el del asesinato de George Floyd o el movimiento feminista MeToo. Lo woke se hizo con un poder enorme en la sociedad y, como la vieja inquisición, decretaba de qué se podía hablar y de qué no, y condenaba al ostracismo a quien osaba salirse de las pautas correctas que ese movimiento dictaba, con un aire insoportable de superioridad moral. Los creadores y, en general, todos los que trabajaban en el mundo del espectáculo allí, empezaron a sentirse acosados, vigilados, con la sensación cierta de que su libertad de expresión estaba siendo coaccionada, y se impuso lo que se llama la autocensura, que es la represión propia para evitar la ajena que te amenaza. Fenómeno antes no visto allí, y que desde luego impacto en todos los programas, también en los Late Show, que a su crisis propia añadían un problema muy gordo, porque si el humor y la crítica social eran en gran parte lo que les sostenía como idea, ¿cómo iban a poder seguir trabajando de igual manera en esos tiempos?. La victoria de Trump el año pasado y el debilitamiento de los woke, ahogados en gran parte por su propio dogmatismo, otorgó una momentánea sensación de relajo, de que la presión social ante el humorista iba a disminuir, pero fue una ilusión falsa. Ahora las tornas han cambiado y, directamente, la presión no viene de movimientos sociales sino del propio poder. En su idea autoritaria de la presidencia, Trump ha alentado la fulminación de programas, presentadores y formatos, y los Late Show han sido, desde el principio, una de sus principales piezas de caza. A lo largo de este año Colbert ha anunciado que se retira tras dos décadas de carrera, entre cansado y asustado, y esta semana la ABC, de Disney, ha anunciado que retira el programa de Jimmie Kimell tras unos chistes que el presentador hizo relativos al asesinato de Charlie Kirk. Trumo lo ha celebrado y ha dicho que no será este el último de los que no le gustan que se va a tener que largar.

Trump disfrutaría como un enano de los medios púbicos en España, enormes, costosos y tristes aparatos de propaganda al servicio del gobernante, nacional o autonómico. Se moriría de envidia al ver como aquí el poder manipula informativos y pone cargos para que la loa no cese. En EEUU la cadena pública PBS es residual y son las privadas las que se llevan toda la audiencia. Trump ha decidido ir a por ellas, amenazarlas, tratar de ahogar sus fuentes de financiación, buscar resquicios que le permitan revocar licencias, etc. Y los medios, asustados, ante una situación que han denunciado muchas veces en otras naciones pero que no habían vivido nunca en carne propia, están cediendo. El Late Show agoniza y la libertad, en EEUU, empieza a estar asediada.

jueves, septiembre 18, 2025

La FED baja los tipos en EEUU

Ayer, cumpliendo previsiones, la FED, el Banco Central de EEUU, bajó los tipos de interés, un 0,25% Es la primera bajada desde hace mucho tiempo y, probablemente, vaya seguida de recortes similares en las próximas reuniones de la institución. Uno de los miembros del FOMC, organismo colegiado que dirige la institución, votó a favor de una rebaja mayor, del 0,5%, pero al final el deseo de este acérrimo partidario de Trump no se cumplió y el descenso estuvo dentro de lo esperado. La reacción de los mercados fue bastante insulsa, con unas caídas suaves tras conocerse la decisión que acabaron siendo bastante contenidas. Hecho muy descontado, por lo que parece.

En su comparecencia, Powell, el presidente de la FED, uno de los personajes a los que Trump más manía tiene, afirmó que la decisión de reducir los tipos venía motivada por las señales de desaceleración en el mercado laboral y por la, por ahora, contención de la inflación. El nuevo escenario económico en el que nos ha situado la política trumpista altera gran parte de las certezas que teníamos hasta hace no demasiados meses, y nos obliga a todos a revisar datos y posiciones. Por la parte de los precios, su contención es el primer mandato de la FED, es de esperar que los aranceles se traduzcan en subida, pero por ahora son leves. Se ha producido un efecto de acopio de importaciones en los meses que transcurrieron desde el anuncio de las tarifas y su puesta en marcha, por lo que hay stock acumulado a precios no tasados que va a sostener ligeramente los precios durante un tiempo. Además, hay empresas que, por ahora, están internalizando la subida de precios, de tal manera que no la trasladan por completo al consumidor, pero eso es algo que, se supone, será temporal. Por ahora, en todo caso, la presión inflacionista es moderada, dentro de un orden, pero Powell sabe que no se le puede desmadrar. Lo que sí ha empezado a dar señales contractivas es el mercado de trabajo, con unos niveles mensuales de creación de empleo mucho más discretos, y la creación de empleo es el segundo mandato de la FED (no es así en el BCE y resto de autoridades monetarias, centradas sólo en la inflación). Powell achacó está debilidad en los datos laborales a tres posibles causas, todas ellas muy interesantes. Una general, debida a la posible ralentización de la economía por la acumulación de incertidumbres fruto de las erráticas políticas de Trump (esto último, la causa de la incertidumbre, es cosecha mía) y eso frena las contrataciones. Un segundo motivo es el freno a la llegada de inmigrantes, por las agresiva políticas de control de la inmigración en frontera y las redadas que se han producido en varios sectores y regiones. La inmigración es determinante en muchos sectores de baja cualificación e intensivos en mano de obra, pensemos en muchas labores relacionadas con la industria agroalimentaria, y el freno a la entrada de inmigrantes drena la oferta laboral, que la demanda de las empresas no logra cubrir. Esto se puede acabar traduciendo o en caídas en la producción o en aumento de los costes, o en ambas, por lo que también actuaría como freno del crecimiento económico general. El tercer factor que mencionó Powell tiene un carácter más prospectivo e incierto, pero es muy relevante. Se refirió a los primeros datos sobre le impacto de la IA en el mercado laboral y el aumento detectado de despidos en sectores de media y alta cualificación. Frente al caso anterior, la IA es capaz de suplir algunas labores que se desarrollan en oficinas y centros de trabajo de alto nivel, y eso, aunque aún es un fenómeno en ciernes, empieza a ser relevante. Hace unos días un artículo en prensa mencionaba que las Big Four, las cuatro grandes auditoras internacionales, estaban empezando a frenar la tradicional contratación de “juniors” al inicio del curso porque la IA empezaba a realizar algunas de sus funciones. El cómo se va a desarrollar esta tendencia es algo bastante desconocido y de un enorme interés.

Powell sigue al frente de la FED, pero sabe que su mandato, asediado por Trump, agoniza, y que en cuanto pueda el magnate va a colocar a un títere que le baile el agua y haga todo lo que se dicte desde la Casa Blanca. En su defensa de la independencia de la institución frente al acoso gubernativo, Powell debe combinar las acciones técnicas propias de su profesión y trabajo con un perfil sereno pero combativo. Sabe perfectamente que la credibilidad de la institución que todavía preside es una de las principales bazas con las que cuenta para que sus medidas sean efectivas. Y es que, en cierto modo, los bancos centrales hacen algo de magia.

miércoles, septiembre 17, 2025

Ese chico rubio llamado Robert

Extraños en un parque, los días del cóndor, dos hombres y un destino, todos los hombres del presidente, leones por corderos, memorias de África, las aventuras de Jeremiah Johnson, Brubaker, juego de espías, el golpe, el hombre que susurraba a los caballos, ….. uno puede empezar a recitar títulos de películas que ha visto en varias ocasiones y no parar en mucho tiempo, y en todas ellas, como actor principal o secundario, aparecer un chico rubio que luego se transformó en un señor pelirrojo que encandilaba tanto a la cámara como a la audiencia, especialmente al sector femenino, pero también a todo el que adoraba al cine.

Robert Redford murió ayer a los 89 años y en vida llegó a ser una estrella de fama mundial de unas dimensiones con las que no pueden ni soñar los que ahora se dicen influencers en las redes. En un mundo en el que el cine era realmente la fábrica de los sueños, en el que la industria del entretenimiento tenía a las películas como su mayor estandarte, Redford logró un éxito apabullante gracias a su calidad como actor y, porque no negarlo, a una belleza masculina que arrasaba. De hecho, uno de sus principales problemas de cara a la cámara, como también le pasó a su contemporáneo Paul Newman, era como lograr que la belleza de la imagen no opacase el trabajo de actor. Ambos consiguieron superar ese reto con creces, y con el aplauso unánime de todos los que se desenvuelven en el mundo de las películas. Redford, al contrario que Newman, que tenía aficiones muy distintas a las del rodaje, llenaba su vida con el cine, y a medida que fue cumpliendo años escaló en la profesión hasta llegar a ser un director de corta producción pero alta calidad. Trabajos como gente corriente o el río de la vida son más que suficientes para consagrar a alguien al otro lado de la cámara, y no contento con eso, se embarcó en la aventura de crear su propio festival de cine. Él tenía poder y acceso sin límite a los popes de la industria, de la financiación y producción, pero sabía que los que empezaban no contaban con semejante apoyo, por lo que decidió que su festival se iba a consagrar a eso que se llama cine independiente, el alejado de las grandes productoras. Su alejamiento físico del mundo del Hollywood californiano y su refugio en Utah le llevó a crear allí el festival, en la localidad de Sundance, que desde entonces es una cita importante en el mundo de los creadores. Su vida transcurría en ese estado, y residía en un rancho que compró en la época de esplendor de su carrera y en el que daba rienda suelta a sus intereses por la naturaleza. Además del cine, la preservación de esos entornos fue una de sus principales obsesiones, y se convirtió en uno de los primeros famosos que abrazó el mensaje ecologista, sin titubeos pero también sin histerias. A medida que cumplía años esa faceta de naturalista fue creciendo en él, quizás al ver cómo el mundo urbano iba consumiendo cada vez más espacio incluso en unos EEUU en los que el corazón de la ciudadanía sigue siendo, cada vez menos, una granja en medio de un sembrado en una planicie infinita. Redford nunca se retiró de la escena pública, daba entrevistas y acudía a su festival y a toda clase de galas y homenajes, pero era evidente que la salud empezaba a pasarle factura. La edad es cruel, lo es para todos, probablemente más para ellas, y desde luego despiadada para los que han sido guapos, y la visión de Redford a sus superados ochenta años mostraba las cicatrices del tiempo, de las operaciones y de la piel de los pelirrojos, que tanto sufre con el contacto con el sol. Su muerte, no se la causa, pilló por sorpresa ayer a medio mundo, aunque a esa avanzada edad el tiempo se sabe que se disfruta de regalo, casi con la sensación de préstamo que exige devolución rápida. Hoy no hay medio de comunicación en el mundo que no recoja la noticia de su muerte.

Hubo unos años en los que Redford era una de las personas más conocidas del mundo, en todo el planeta su imagen era reconocible. Era el rey de lo que se llamaba el “star system” la factoría californiana que creaba iconos globales que en todo el mundo eran seguidos y generaban pasión. Millones de personas en todo el mundo, la gran mayoría mujeres, han estado alguna vez locamente enamoradas de Redford, de su mirada picarona, de su semblante, que sabía ser a la vez gracioso y serio. Millones de personas lamentan hoy su pérdida y la rotura del corazón adolescente que esos ojos y rubios cabellos les causaron en sus años de juventud.

martes, septiembre 16, 2025

Drones rusos

La semana pasada vivimos un episodio de alta tensión en la frontera este de la OTAN. Varios drones rusos, unos diecinueve según parece, penetraron en el espacio aéreo polaco y acabaron cayendo sobre ese país, algunos de ellos sobre campos de cultivo, otro sobre la casa de un matrimonio, que se salvó, pero vio su hogar parcialmente destruido. La incursión se produjo principalmente a través de la frontera que Polonia tiene con Ucrania, pero unos pocos también entraron desde el norte, desde Bielorrusia, fiel aliado, más bien vasallo, de las directivas que emanan de Moscú. No hubo heridos en todo el episodio.

Esta es la mayor violación que sufre la soberanía territorial de Polonia desde hace décadas, y ha puesto a todo el mundo muy nerviosos. Los artefactos no tenían carga explosiva, eran del tipo iraní Shahed, una especie de ala delta con un cilindro en su parte intermedio que en la zona posterior monta el cohete que lo propulsa y en la frontal se inserta la carga militar que genera la explosión. En este caso llevaban instrumentos de medición, observación, no eran armas destructivas más allá del impacto que, a su velocidad, en el final de su trayectoria, sean capaces de provocar. Por eso, técnicamente, Polonia no ha sido atacada y no ha invocado el artículo 5 de defensa mutua de la OTAN, pero si el 4, el de apoyo, para que el resto de los países se pongan en guardia y preparen. Rusia ha afirmado que todo se debió a un error técnico y que no alberga intenciones oscuras sobre Polonia. Más allá de la nula credibilidad de lo que sale de los portavoces del Kremlin, su argumento del error se cae por su propio peso. Dada la intensidad de los ataques que se suceden contra Ucrania en forma de oleadas de drones, entra dentro de lo comprensible que uno o dos de ellos se desvíen por causas técnicas y acaben donde no deben, pero tantos como los que llegaron la semana pasada a territorio polaco no son un error, sino algo intencionado. Puede que sea cierto que Rusia, enfangada en su cruel guerra en Ucrania, no pretenda ir mucho más allá, porque su patético ejército ha demostrado la incapacidad que le corona como fuerza de conquista, pero sí creo que lo de estos días ha sido deliberado. Me da que Rusia ha tratado de tocar las narices, por así decirlo, de testar, mediante un ejercicio de riesgo, una situación semibélica más allá de las fronteras de Ucrania, en pleno territorio OTAN y UE, para ver qué respuesta se le da. Algo así como tirar la piedra, esconder la mano y comprobar si el acosado hace algún gesto que presente intimidación o se calla. Un ejercicio de sondeo sobre el terreno, muy a lo mafioso. ¿Cuál ha sido el resultado? La verdad, inquietante. No tanto por el plano de los países de la UE, que se han aprestado a responder verbalmente con dureza y dejando claro que la soberanía de Polonia y sus fronteras son intocables, sin hacer a la vez ningún tipo de bravata. Lo malo ha sido, nuevamente, que EEUU, por boca de Trump, ha hecho unas declaraciones fuera de tono, comprando el relato ruso del error sin intención, y no dejando claro si su voluntad de apoyar a Polonia, socio firme de la OTAN, se mantendría en caso de una agresión formal. Ante esta actitud norteamericana de ni sí ni no, el temor ha cundido en las cancillerías europeas, que ven como, poco a poco, el problema de la seguridad en el este del continente alcanza proporciones cada vez mayores y las posibilidades de disuasión conjuntas frente a Rusia no acaban de crearse. Putin nos da mucho más miedo del que nosotros le damos a él, y de mientras sigan así las cosas nada estará seguro en esa zona. Con una guerra de Ucrania que no cesa, el entrenamiento en nuevas tácticas y material de combate de las tropas rusas se está produciendo en directo, sin necesidad de maniobras aparatosas como las ensayadas este fin de semana en territorio bielorruso. La drónica de Moscú ya compite entre las primeras del mundo en capacidad destructiva, y sólo Ucrania en Europa, por motivos obvios, está a su altura.

De hecho, ver como se ha visto estos días a cazas europeos sobrevolando el espacio aéreo polaco como muestra de firmeza frente a Moscú encierra la cruel paradoja de que esos aviones, carísimos, apenas pueden hacer nada ante un ataque perpetrado por un enjambre de cientos de drones que actúen de manera coordinada, por no hablar del ridículo precio de esa novedosa acción militar. Las fronteras de la UE con las naciones hostiles del este deberán ser reforzadas, militarizadas y vigiladas sin descanso, a un coste elevado, pero la amenaza rusa y el resquemor a que, desde allí, se planteen acciones ofensivas, es algo que ha venido para quedarse.

lunes, septiembre 15, 2025

La violencia venció a las bicis

Era de esperar, y por ello ni me acerqué a la zona, cosa que sí he hecho en los años anteriores. Con el ambiente caldeado por la animación, entre otros, del propio presidente del gobierno, y con la esperable pasividad de la delegación, que está controlada por el propio presidente, las manifestaciones pro palestinas acabaron desbordándose y los grupos violentos que se encontraban en ellas tomaron el centro de Madrid e impidieron por completo la finalización de la etapa de la vuelta y el acto protocolario del pódium, con la entrega de premios e himnos. Un espectáculo de violencia se impuso al evento deportivo y dejó una imagen triste.

Ya lo he dicho en muchas ocasiones, y me reiteraré hasta el hartazgo, aunque me temo que me quede sólo en mi opinión. Uno puede manifestarse por lo que quiera, la libertad de expresión implica precisamente eso, pero la libertad de uno termina donde empieza la de los demás, y tanto derecho tienen los manifestantes que denuncian la actuación del gobierno de Israel como los ciclistas a recorrer una etapa en un evento organizado. Esto, que es tan obvio, genera una enconada discusión por parte de los que, esta vez amparados en la bandera palestina, ayer en cualquier otra cosa y mañana a saber, se creen con el derecho de usurpar las calles atizar la violencia contra el resto de los que se encontraban en la zona del circuito, por no hablar de los heridos registrados entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que hicieron lo que pudieron frente a la movilización que les desbordaba y sabiendo que la autoridad de sus mandos jaleaba a los manifestantes. Se podía haber corrido toda la etapa y que las banderas palestinas, como ha pasado en muchas etapas, fueran las que llenasen los arcenes y las pantallas de televisión, y la protesta hubiera sido efectiva para aquellos que quieren usar la carrera como escaparate para sus reivindicaciones, pero no pasó eso. El evento se suspendió, los ciclistas y sus equipos se vieron atrapados en una encerrona en la que en algún momento peligró su integridad física y la escena que ayer se ofreció al mundo fue la equivocada. La algarada en la que se convirtió la tarde atrapó a no pocos ciudadanos, varios de ellos familias con niños, que acudieron al circuito a ver el paso de los corredores con la ilusión que sólo los críos tienen (y que tristemente los adultos suplimos con cinismo y mala leche) y tuvieron que salir de allí corriendo para que nada de lo que pasaba les supusiera daños. Cargarse La Vuelta, que es lo que ha sucedido, no va a alterar para nada los planes de Netanyahu en Gaza, sólo supone cargarse La Vuelta. Si las cosas fueran así de sencillas muchos de los problemas del mundo se arreglarían. La legitimidad de la protesta de ayer fue perjudicada por los violentos que creen que la calle es suya, y la calle es de todos, lo que significa que todos podemos usarla, utilizarla y hacer de ella un espacio de ocio, disfrute y, sí, también, reivindicación. La organización de la carrera no puede expulsar de la misma al equipo contra el que se dirigen las protestas si las autoridades deportivas internacionales no lo inhabilitan, que es lo que pasó hace unos pocos años con las entidades rusas. No siendo así, la organización del evento carece de derechos para impedir su presencia. Es a las autoridades federativas internacionales, a los estados, a los gobiernos, a los que los manifestantes deben exigir que actúen para que consigan lo menos relevante, la no presencia de un equipo deportivo en un evento internacional que se rige por normas no nacionales que, en este caso, se ha producido en España, y lo relevante, que es que se detenga la guerra de Gaza. Suena tan imposible como es. Resulta curioso, en este sentido, cómo un ente tan entregado a la causa como RTVE, tan sometido al gobierno que ya es un apéndice más, no toma en firme la decisión, tema menor donde los haya, de no participar en la siguiente edición de Eurovisión, cosa en la que tiene toda la potestad para decidir estar presente o no, alegando que Israel sí va a concursar. ¿Qué le importa más a RTVE, su compromiso con la causa palestina o los ingresos que le reporta Eurovisión? Por ahora la respuesta es clara, e indicativa de lo que realmente le mueve.

En fin, durante unos días vamos a tener una bronca política de primera a cuenta del triste espectáculo de ayer, y la sensación de que el gobierno ha encontrado en la desgracia palestina un banderín de enganche para tratar de ocultar sus corruptelas y necedades. Todo es muy patético. Y de mientras, en Gaza, Netanyahu seguirá ordenando arrasar la franja sea cual sea el coste en vidas palestinas, que para nada le importan, mientras Trump le mantenga su apoyo. Lo demás, folclore en las opiniones públicas de países ricos que viven ajenos a la guerra y a sus infames consecuencias. Y los palestinos, entre masacrados y utilizados, muriendo a decenas.

viernes, septiembre 12, 2025

Se dispara la violencia política en EEUU

Charlie Kirk apenas era poco conocido en Europa, y apenas en España. En EEUU era una celebridad, un personaje mediático de primer orden nacido en el mundo de las redes sociales, con decenas de millones de seguidores en Tik Tok. Kirk no se dedicaba a los retos virales o a hacer recetas de bizcochos con forma de orquídea, o cosas así, sino al proselitismo político. Era un abanderado de los MAGA, un fiel trumpista, y volcó todas sus dotes de comunicación en la difusión de las ideas de esa ola que mezcla conservadurismo, mesianismo y disparates populistas de una manera que se me hace difícil de entender. Era uno de los más influyentes en ese mundo.

Casado con una exmodelo y con dos hijos, defensor del matrimonio tradicional, la procreación y la sumisión de la mujer, a sus treinta y pocos años llevaba una vida coherente con sus ideas. La cuestión es que lo primero ha desaparecido. Su asesinato, perpetrado en la tarde del miércoles, noche en Europa, por un francotirador, que le disparó un tiro certero en el cuello a unos doscientos metros de distancia en un acto público al aire libre en la universidad de Utah, ha conmocionado a aquel país y ha generado un escalofrío intenso al poner sobre la mesa la violencia política como la forma de resolución de las discrepancias. No se sabe nada del asesino, que sigue siendo buscado, más allá de la juventud que parecen transmitir las pocas imágenes que de él se han captado y que era un tirador de gran calidad. Kirk defendía una ideología que muchos apoyan y otros critican, yo entre ellos, y lo más probable es que su asesino se encuentre entre estos últimos. La decisión de matarle se habrá basado, probablemente, en la intolerancia que el autor del hecho ha ideo desarrollando ante los discursos de Kirk, y el odio que eso le ha ido inculcando. Es de suponer que ambos se encuentran en espectros opuestos, irreconciliables en lo ideológico, y que el asesinato ha sido la última de las alternativas que el perpetrador ha estudiado para acabar con lo que, para él, era insoportable. En fin, es desolador. Este hecho será observado desde el prisma ideológico de manera inevitable, y hay defensores del mismo en las redes que festejan la muerte de Kirk, tantos como otros lo canonizan como un mártir de su causa. Quienes actúan de la primera manera son unos indeseables, quienes hacen lo segundo, unos irracionales. La ideología, las creencias, lo que cada uno pensemos sobre determinados aspectos, religiones y otras muchas cosas son cuestiones secundarias respecto al respeto a la vida del individuo, que debe prevalecer siempre. Asesinar en nombre de una idea es, simplemente, asesinar. Kirk podía ser un activista MAGA, como pudo haber sido un proselitista de lo woke o de cualquier otra ideología, eso es lo de menos, porque fuera cual fuese el caso no hay excusa alguna, no hay excusa alguna, no hay excusa alguna, que justifique su asesinato ni el de nadie. Matar de manera premeditada a alguien es el mayor de los crímenes posibles, porque la exterminación de la persona es lo definitivo, lo que la elimina de este mundo y le cierra el paso al futuro que se sucede instantes después de su muerte. Durante décadas, en el País Vasco, aquí mismo, se ha matado a cientos de personas por presentas creencias ideológicas, por parte de un movimiento totalitario y mafioso que contaba con la comprensión de no pocos y que hoy en día se vende como lo más del progresismo. Y esas cientos de personas asesinadas por el terrorismo etarra no tenían que haber muerto, ninguna, y ninguno de esos crímenes tiene justificación alguna en patrañas como las ideas, el conflicto, los derechos y todas esas argucias que quien asesina construye para tratar de justificar la indignidad del acto que ha cometido. Un asesinato carece de apellidos, es sólo un asesinato.

En EEUU la violencia física es algo bastante más extendido que aquí, y la existencia de armas por todas partes provoca que el número de fallecidos en incidentes con disparos sea atroz. La política allí también ha tenido su buena cantidad de asesinatos, no sólo el de Kennedy, y la polarización creciente que vive la nación hace temer a muchos que sucesos graves, como el asesinato de Kirk, abran brechas irrecuperables y lancen a más de uno a coger las armas como el recurso para imponer sus ideas. El clima político del país se empieza a volver irrespirable y un asesinato como este sólo contribuye a empeorarlo todo.

jueves, septiembre 11, 2025

11 de septiembre

Hoy es 11 de septiembre, vigésimo cuarto aniversario de la destrucción de las Torres Gemelas del WTC de Nueva York en los sádicos atentados terroristas que también impactaron en Washington y dejaron un avión destruido en Pensilvania. En un mundo como el nuestro de ahora, de violencia creciente entre estados, de sectarismo y polarización, este día debiera obligarnos a recordar que la acción del mal, planificado, de manera inteligente, es capaz de destruir muchas de las cosas que consideramos permanentes o eternas. Sea el recuerdo de hoy a las más de dos mil víctimas de aquellos hechos atroces y, por extensión, a todas las víctimas del terrorismo que en el mundo hay, y a sus familiares y allegados, que sufren su pérdida.