jueves, septiembre 22, 2011

Todo lleno de coches

A lo largo de toda esta semana se celebra en toda Europa la semana de la movilidad, una campaña para recordarnos lo importante que es prescindir del coche y optar por un transporte público sostenible y un uso de medios de locomoción alternativos, como bicicletas. Seguro que están agotados de la campaña publicitaria que rodea a este evento (nótese el tono irónico) y cuando hoy han cogido su coche se han sentido mal por no seguir los consejos que durante días y días se han trasmitido por los medios de comunicación, verdad????

Pues si han cogido el coche mal hecho, porque hoy es día sin coches, uno de los días más divertidos del año. Se supone que hoy es cuando la gente debe dejar sus coches en casa y esforzarse en acudir al trabajo (o a donde sea) de maneras distintas a la habitual. Y como en años anteriores el día sin coches se celebra… con muchos coches. Ahora mismo (7:57) miro por la ventana de la oficina y veo la Castellana con su volumen de tráfico habitual, mucho a estas horas, y creo que desde hace algunos años se ha dejado de medir el efecto de este día sin coches porque las últimas veces en las que se hizo ese ejercicio el resultado era lamentable. Y es que en la mayor parte de los casos prescindir del coche no es una opción, sino un imposible. Yo soy de los afortunados que no poseen coche y puedo venir a trabajar desde mi casa en metro. Además mi trabajo es muy sedentario, prácticamente no requiere viaje alguno y por tanto es una cuestión de ir y volver en el día en un trayecto ya muy estandarizado. Los que usamos el transporte público y nos ofrece la posibilidad de llegar a nuestros destinos somos unos privilegiados, pero no nos engañemos. En una gran ciudad, con cientos de empresas y polígonos sitos en las afueras, cada vez más lejanas, o en un pueblo en el que muchos de sus habitantes trabajen fuera, el coche es una herramienta de trabajo imprescindible. Un día al año uno puede hacer el esfuerzo y cogerse la bici camino al trabajo, si no llueve y es más o menos cuesta abajo, pero no nos engañemos. Si trabajas de traje coger la bici en España te asegura bronca al llegar a la oficina, oficina que por supuesto, salvo honrosas excepciones, no estará preparada para dejar la bici en ella, ni en el portal del edificio ni en ninguna otra parte. Y no hablemos de duchas y taquillas si necesitas pegarte un remojón después de haber hecho más esfuerzo del debido. Además, en ciudades como Madrid, lanzarse en bicicleta a la calle es un deporte de riesgo, meritorio de cara a la supervivencia, que te asegura emociones fuertes e intensas, y te hace desear no volver a coger la bici en la vida. Así, el uso de estas alternativas no deja de ser anecdótico no tanto por la inexistencia de carriles bici urbanos, que vienen bien, sino porque falta todo lo demás. Ni nuestros hábitos de trabajo, desplazamiento y desarrollo del mismo están preparados para prescindir del coche. Y en este caso estoy hablando de distancias controladas. Un señor que viva a veinte kilómetros del polígono en el que se encuentra su trabajo se enfrenta todos los días a una etapa impracticable en muchos casos. Y como verán ustedes las ciudades crecen, y crecen, y no dejan de crecer…..

En fin, que esto de la movilidad sostenible es un bonito ejercicio de marketing pero poco más, y es una pena. Sólo en aquellos países donde existe una amplia tradición de bici urbana, especialmente en el norte de Europa, los pedales son una alternativa real, pero no olvidemos que a la tradición le acompaña la planicie del territorio (por el contrario, el clima no ayuda). En fin, que los privilegiados que podemos seguir sin coche afortunados seremos, pero muchos otros, esclavizados todas las mañanas al atasco eterno, fuente de todos los males imaginables, aún no tienen cerca el final de su condena.

viernes, septiembre 16, 2011

Tres años desde Lehman Brothers

Ayer se cumplieron tres años desde que la quiebra de Lehman Brotehrs hiciera que la crisis se instalase definitivamente en nuestras vidas y nos pusiere frente al inmenso agujero en el que vivimos. Muchos aun dicen que esa quiebra fue la causa de todo lo que vino después, mientras que yo sostengo, con otros pocos, que Lehman sólo fue la primera víctima de una crisis que ya existía, sigue y seguirá durante mucho tiempo. Aparatosa y mediática, sí, pero una víctima más de la insolvencia, descapitalización y desplome que se llevó sus balances como el otoño las hojas de los árboles.

Transcurridos tres años resulta lógico plantearse si hemos mejorado mucho desde entonces o no. Este es un asunto tan complejo e importante en el que hay opiniones para todos los gustos, desde los que desde Lehman llevan diciendo que en seis meses nos recuperaremos hasta los que, desde Lehman, anuncian el inminente fin del mundo y el desastre total. En honor a la verdad, y pese a que ambos han fallado en sus previsiones, han sido más certeros los apocalípticos que los iluminados. De hecho si hoy uno lee los periódicos se encuentra que la gran noticia, en medio de cientos de noticias económicas, es que
los bancos centrales de occidente se han coordinado para dar liquidez de urgencia a la banca comercial europea a riesgo de que se derrumbara, y si uno piensa en el pasado encuentra similitudes asombrosas. Bancos descapitalizados, gobiernos desbordados, incertidumbre en los tipos, caos financiero… eso sí. Los datos fundamentales de las economías son ahora mucho peores de lo que lo eran entonces. El nivel de actividad, empleo y bienestar de nuestras sociedades no han dejado de bajar en estos años, la conflictividad va en aumento y las perspectivas son malas. Y en el caso de países como España existen claros, como el dinamismo exportador o la recuperación del turismo, pero el cáncer del desempleo, sus aterradoras cifras, y el destructivo balance que muestran las administraciones públicas de todo orden y las empresas privadas no dejan mucho margen para el optimismo. En estos tres años han caído gobiernos de todo signo y pelaje en distintos países, arrasados por su incapacidad a la hora de hacer frente a la crisis. Algunos adoptaron políticas diferenciadas de otros, pero no fueron muy eficaces. En el caso de Europa no ya los gobiernos sino la propia Unión, y el Euro, se encuentran cada vez en una situación más peligrosa, en medio de voces que reclaman unidad, frente a otras que gritan que lo mejor es actuar en solitario, todo lleno de confusos llamamientos a la solidaridad, puyas a quien debe pagar esa solidaridad y un desconcierto general que muestra a las claras tanto la gravedad de lo que estamos viviendo como la poca capacidad que poseemos, como dirigencia y sociedad, para afrontarlo. Normalmente a Europa como proyecto le ha gustado (demasiado) llegar hasta los límites para forzar los acuerdos, bordear el fracaso para forzar el éxito, y en varias ocasiones esa estrategia le ha funcionado, supongo que haciendo ver muy de cercan a sus socios lo que perderían en caso de no llegar a un acuerdo. En este caso la situación va mucho más allá. No nos encontramos ante la típica parálisis europea producto de su complejidad o ambigüedad, o el fracaso de algunas de sus iniciativas, como el clamoroso incumplimiento de los objetivos de Lisboa. No, estamos ante una mera cuestión de supervivencia. O salvamos esta o el proyecto europeo se nos va.

Palabras mayores, sí, pero son las que hay que decir. Muchas de las soluciones que se proponen (eurobonos, agencias europeas de calificación, etc) son sucedáneos que tienen su utilidad temporal, pero más allá se debe buscar como una integración fiscal seria, responsable y coercitiva puede hacer que la actual situación se estabilice y entre en vías de solución. Así, a tres años de la caída de un banco, y con millones de parados a los que nadie hace ningún caso en todo el mundo, la discusión es cómo salvar la Unión europea de su propio colapso. Visto así la perspectiva del tiempo muestra un rostro muy cruel. Esperemos que cambie de cara. Está en nuestras manos y esfuerzo el lograrlo.

Me cojo tres días de vacaciones. Si todo es normal, hasta el jueves 22, último día del verano.

jueves, septiembre 15, 2011

Llamada a tres

No se si se acuerdan de aquellos anuncios en los que se nos mostraban las maravillas de las centralitas digitales y lo que íbamos a ser capaces de hacer con ellas. Uno de los productos estrella era la “llamad a tres” en al que tres personas podían hablar a la vez entre ellas. En los anuncios las fotos de las personas iban rotando en la pantalla como si a Doris Day y Rock Hudson se les hubiera colado alguien en la pantalla. De ahí a que toda la pantalla se llenase de rostros y todo el mundo hablara, el llamado “party line” sólo distaban algunas pesetas. Porque sí, entonces los precios eran en pesetas.

Y esa fue la estética escogida ayer por los informativos para ilustrar
la videoconferencia a tres que tuvo lugar entre Merkel, Sarkozy y Papandreu. En los telediarios se mostraban imágenes de archivo de los tres dirigentes, dado que no se disponen de propio evento, y rotaban en la pantalla, generando impresiones divertidas. Cuando la foto de Merkel estaba sola en la parte superior uno intuía las broncas que les iba a echar a los otros dos. Cuando era Papandreu el que estaba solo… bueno, Papandreu lleva mucho tiempo sólo, y Sarkozy en solitario daba la imagen de creerse que controlaba todo el tinglado. ¿De qué hablaron? Entre otras cosas de cómo pagar la factura de la conferencia y en qué moneda, y en esos dos puntos hubo acuerdo. La pagaría el griego y en euros. De ahí en adelante nada. Por la noche tenía la sensación de haber asistido a un magnífico espectáculo mediático en el que a lo largo del día se había ido alimentando una bola de expectativas ante algo novedoso, la videoconferencia, y que luego había terminado en nada, en meras palabras y ejercicios de intenciones. Una vez conseguido el efecto de rebotar a las bolsas el ejercicio se da por amortizado y se escenifica. A lo mejor estuvieron hablando de sus vacaciones de verano, o de dónde van a ir el año que viene, y si existe la posibilidad de que Grecia done alguna de sus islas para compensar lo que no va a pagar y así montar una casa de verano en la que Sarkozy pueda pasear a su nuevo retoño y presumir de Carla en otra parte. Seguro que MErkel también quiere pasar una temporada al sol, lejos de las montañas bávaras y sus frías nubes, y ya le tiene echado el ojo a un grupo de las Cicladas para montar excursiones y crear la primera oktubergruieguenfest de la historia, todo ello con mucho yogur. Y Papandreu, incapaz de decir nada, asentía sin parar, sabiendo que luego se las apañaría para no darles islas a ninguno y de paso no pagar la llamada, confiando en que el tipo de anonymus que lleva una extraña careta y que hace pocas horas se ha ofrecido a instalarle el equipo de videoconferenia en la sala apañe aquello para poder pillar señal wifi del vecino y no pagar. Tras unos minutos de charla los tres se habrán despedido amistosamente, deseándose lo mejor de cara al inicio del curso escolar, preocupándose por la salud de sus familiares, y habrán colgado. De vuelta a sus aposentos Sarkozy habrá presumido delante de su Carla del alma que el mundo está en sus manos y él lo controla desde su despacho, le habrá agarrado con pasión y habrá tratado de besarle subido a una banqueta. Merkel irá a su despacho, donde sigue su marido limpia que te limpia las fotos familiares, y le habrá dado instrucciones para la colada de las cortinas que tiene previsto hacer hoy, y luego habrá tirado algunos yogures griegos que llevan demasiado tiempo caducados en su nevera.

Y Papandreu se habrá ido al despacho a ver si en los cajones le queda algo con que pagar al tío de anonymus que le ha apañado los cables pero que dice que si los mercados le extorsionan él no va a ser tan pringado como para hacerlo gratis, y le amenaza con que sino paga le llenará la televisión griega de emisiones de algo llamado Tele5, porque un amigo suyo que es italiano pero ahora reside en España le puede pasar la señal y hacer que eso sea lo único que se vea en la tele griega. Cómo en otras ocasiones, Papandreu no sabe bien qué es lo peor, se niega a pagarle el recibo al de la careta y, postrado ante un icono bizantino hecho en plástico chino, repite sin cesar: “Sálvame, sálvame, sálvame….”

miércoles, septiembre 14, 2011

Patrimonio e impuestos

Los políticos siguen en campaña preelectoral pese a no darse cuenta de que la economía se derrumba y que, gane quién gane, no va a poder gobernar nada, sino sólo dar la cara para hacer un balance del desastre. Pese a ello ahí siguen, pegándose por tonterías de poco fuste. La última es la de la reinstauración del impuesto de patrimonio, idea que lleva tiempo dando vueltas por los medios y que, por orden de Rubalcaba, ninguneando nuevamente a Elena Salgado, será aprobada en el Consejo de Ministros de este Viernes, el último de la legislatura.

No soy un experto hacendista, pero al menos uno espera que debates de este tipo tengan un tono más serio y profesional. Convertir a este impuesto como el “impuesto de los ricos” para dar dinero a los que sufren la crisis no deja de ser demagogia de la barata, y es que no se porqué nadie se atreve a decirlo, los ricos, los de verdad, nunca pagarán ni este impuesto ni los otros que haya, porque son ricos y porque son los que mandan.
Se discute cual será el nivel de patrimonio a partir del que se exigirá el impuesto, y la verdad es que me da la risa. ¿Quién es hombre más rico de España? Amancio Ortega, fundador y dueño del imperio Inditex, que según la revista Forbes es la fortuna quince del mundo, con un patrimonio estimado en 31.000 millones de dólares. Mi pregunta es, ¿cuánto va a pagar Amancio ortega de impuesto de patrimonio? Tanto como ustedes, con sonrisa socarrona si leen estas líneas, están pensando, cero. Lo mismo podemos decir de Botín, Alierta, u otros personajes públicos o no tanto de este país, que son los más ricos entre los ricos. Tal como está diseñado actualmente, el impuesto de patrimonio grava rentas y posesiones que se encuentran administradas con criterios del siglo XVIII, siendo generosos, y sólo los viejetes que poseen varios pisos y terrenos serán efectivamente gravados por él. De hecho se estiman en algo más de 1.000 millones de euros la recaudación que puede obtenerse por esta figura. ¿Eso es mucho o es poco? Algo es algo, cierto, pero dado que nos gastamos unos 2.700 millones de euros al mes en prestaciones por desempleo la cifra queda muy relativizada. Además aprobar ahora la vuelta del impuesto implica el inicio de un proceso embarazoso, porque no será hasta Junio del año que viene, dentro de nueve meses, cuando se produzca la liquidación y recaudación del impuesto, por lo que las arcas públicas no verán un euro hasta ese momento. Gran efecto fiscal, proclamo. Además, como es un impuesto transferido a las autonomías cada una de ellas hará lo que quiera, y a buen seguro que en unas se cobra, en otras no y en otras ni queda claro. Un circo. Nuevamente gobierno y posición demuestran no saber a qué están jugando, y se pelean por un asunto que es una anécdota con toques de cutre señuelo electoral. Realmente, y esto hay gente que afortunadamente ya empieza a decirlo, en las sociedades occidentales, y en España aún más, los únicos que pagan impuestos directos son los asalariados, como este humilde escribiente, que poseen una nómina (bendita, sigue aquí y no te vayas!!!!) y está controlada por hacienda como Fernando Alonso domina a su Ferrari. El que tiene ingresos que no son nóminas trata de escaparse del IRPF y no lo duden, lo consigue. Por eso cuando los gobiernos necesitan recaudar suben el tramo alto del IRPF como medida cosmética, porque no ingresa casi nada, y en paralelo suben el IVA y los impuestos especiales de alcohol, tabaco y gasolina, que los paga todo el mundo, y pese a ser regresivos, son muy eficaces e instantáneos. Los beneficios empresariales, el patrimonio auténtico y, sobre todo, las grandes posesiones de capital, no pagan muchos impuestos, casi nada. No se tributan en IRPF ni mucho menos en esta renacida figura. Se escapan, y bien que lo saben los gobiernos, y poco pueden (yen muchos casos desean) hacer al respecto.

En España, y en el resto de países, ha llegado la hora de hacer una auténtica reforma fiscal, de tal manera que el asalariado no esté tan presionado por el fisco y el rendimiento del capital genere más renta al estado, tratando así de equilibrar la situación actual. Pero no se engañen, este es un asunto muy complicado, que exige pensar como diseñar una tributación más equitativa y que de paso fomente la inversión productiva y no penalice a las empresas ni al trabajo (cotizaciones sociales, bonus fiscales, etc). Debates de este tipo que arrancan con expresiones como “ricos y pobres” son simplemente, demagogias que no merecen ninguna atención.

martes, septiembre 13, 2011

Francia está llena de centrales nucleares (para JIA)

Como no es bueno que las desgracias vengan solas, ayer lo hicieron a pares. Al nuevo paso dado por la economía europea hacia su derrumbe se sumó la explosión acaecida en un reactor nuclear francés, que luego se transformó en incendio en un almacén de residuos. Lo que al principio fue un susto enorme se fue diluyendo poco a poco en un incidente que no ha generado radioactividad, sí un muerto y cuatro heridos, y nuevas dudas sobe el futuro de la tecnología nuclear como fuente de energía. Y eso a seis meses y un día de Fukushima.

Lo que más asustó del asunto francés es que está aquí al lado. La planta afectada se encuentra a unos doscientos kilómetros de la frontera española, lo que demuestra lo paleta que es la decisión de un país de no construir reactores, renunciando a esa fuente de energía y ese impulso tecnológico, de mientras sus vecinos sí lo hacen, porque si todo va bien el que hace el reactor sale ganando (inversión en I+D+i y empleo) y si todo va mal, en caso de accidente, todos salimos perdiendo, construyamos el reactor o no. El caso francés es paradigmático. En Francia funcionan más de cincuenta reactores nucleares que proporcionan el 80% de la electricidad consumida en el país. De hecho es la nación más nuclearizada del mundo. Es una apuesta estratégica que ese país ha desarrollado desde hace años, lo que ha llevado a
Areva, el consorcio público privado que construye las centrales francesas, a ser uno de los principales inversores, desarrolladores y vendedores de tecnología nuclear en todo el mundo. Es por tanto, un sector estratégico para Francia, como puede serlo para España el turismo. Pongamos en frente el caso español. Con nuestros ocho reactores operativos, que producen el 20% de la electricidad consumida, España tiene en la energía nuclear una fuente más de suministro, pero no es ni mucho menos la determinante. Si uno accede a la web de Red Eléctrica en la que se muestra el consumo y la producción de la electricidad en cada momento verá que el peso de las fuentes es variado, siendo los ciclos combinados de gas la principal fuente común de abastecimiento, dependiendo la producción eólica del viento, que en días como estos es muy escaso, y teniendo una notable presencia el carbón, que también oscila mucho en función del comportamiento eólico. Lo que siempre está en el mix, que así se denomina esta mezcla de orígenes, es la energía nuclear, que no se apaga nunca, siendo su peso relativo más importante de noche y cuando el aporte renovable disminuye. Por lo tanto vemos que España necesita la energía nuclear pero no depende de ella, mientras que Francia no puede existir sin sus reactores. ¿Es factible, por tanto, alcanzar el sueño ecologista de renunciar a la energía nuclear? Quizás países como España puedan planteárselo a medio y largo plazo, teniendo en cuenta en todo caso que lo que se produce vía reactor se debe producir por otra vía fiable y segura, y a día de hoy eso implica el uso de energía fósil importada emisora de CO2. Si la demanda se mantiene estable muchos años (poco probable con el sueño del coche eléctrico en la mente de muchos) y la tecnología de producción renovable mejora mucho, quizás en años eso pueda llegar a ser posible, aunque se me antoja ilusorio, pero es obvio que Francia, y otras naciones intensivas en centrales nucleares, no pueden plantearse en un escenario de pocos años el cambiar de modelo de generación eléctrica. Simplemente sus costes serían infinitos.

Así, el incidente francés vuelve a ponernos sobre la mesa el complejo problema que supone obtener un suministro seguro, continuado y ecológico de energía. A día de hoy es imposible resolver esta ecuación, para un país moderno, cumpliendo las tres premisas porque, simplificando mucho, la nuclear es continuada y ecológica, pero no es segura, las fuentes derivadas del petróleo son seguras y continuadas, pero no ecológicas, y las renovables son ecológicas y seguras, pero no continuadas. ¿Cómo resolver este dilema? De las respuestas que obtengamos dependerá nuestro futuro en gran medida, dependientes como somos en grado sumo de la electricidad.

lunes, septiembre 12, 2011

Homenaje a Nueva York

Ya ha pasado el 11S, y hemos tenido la oportunidad de ver los homenajes que se han rendido en Nueva York, Washington y Pensilvania a los fallecidos por los atentados perpetrados contra esas ciudades. Emoción, ausencia de discursos y lágrimas, muchas lágrimas de familiares de tantas víctimas inocentes que ese día se encontraron con el horror. Poco a poco la zona cero irá terminando sus obras y las piscinas monumento inauguradas ayer encontrarán quien las visite y frecuente en recuerdo de sus allegados, dando sentido a aquel lugar.

Pero, y ¿Nueva York? ¿Qué hay de la ciudad? De hecho Nueva York y ciudad son sinónimos. Pensar en ella evoca sus avenidas, luces, marabuntas humanas, edificios gigantescos, laberintos de calles, vitalidad, etc. ¿Cómo vive el día a día el neoyorquino y se enfrenta, si es que lo hace, al recuerdo de lo sucedido hace ya diez años?. Para tratar de encontrar respuestas TVE emitió ayer
un gran reportaje en el programa En Portada en el que fueron los taxistas los que relataban sus experiencias y sensaciones. Es cierto que una ciudad ese, en gran parte, sus taxis. En Madrid los Skoda Octavia blancos y las emisoras que llevan puestas te dice mucho de lo que se respira en la calle, y en Nueva York, en medio de esa marea de coches amarillos, hasta ahora casi todos modelo Ford Crown Victoria, se encuentra uno a toda una muestra de la diversidad humana que puebla el planeta. Hoy en día hay muy pocos taxistas en Nueva York que sean occidentales blancos, son una rara excepción, y pocos son los que también poseen el taxi en propiedad. La mayor parte lo alquilas durante medio día seis días a la semana, y durante esas doce horas viven en su asiento, tratando de ganar todo lo que puedan en medio de la selva del tráfico de Manhattan. En el reportaje aparecen taxistas indios, turcos, negros, musulmanes, incluso un occidental, y todos ellos recuerdan su experiencia de aquellos días, de cómo sintieron que la ciudad que nunca duerme se paró, se quedó en silencio, aturdida por lo sucedido, pero que luego, poco a poco, volvió a la normalidad, porque la inmensa fuerza que anida en sus calles volvió a resurgir. Algo más humana, coincidían, porque si hasta entonces el usuario del taxi ni se molestaba en dar los buenos días ahora sí, es más educado, respetuoso, como si un sentimiento de humanismo colectivo hubiera arraigado en las calles y aceras de la urbe. Vitalista, neurótica, forrada de dinero y llena de contrastes, Nueva York no se ha derrumbado como sus torres, sino que ha resurgido y, en medio de la actual crisis, sigue siendo un polo de atracción de inversiones y turistas. Dijeron ayer que 44 millones de turistas la visitaron el año pasado, una cifra inmensa se mire por donde se mire, y muchos de esos taxistas viven gracias a los turistas que llegan atraídos por el ansía de conocer el mito de Nueva York, pasearse por las calles que tantas veces han visto en las películas y sentirse parte del decorado de una ciudad que conocen mejor que el extrarradio de la ciudad en la que realmente viven. Poco a poco la zona cero del bajo Manhattan se ha ido convirtiendo también en un lugar de atracción de turistas, de mirones que acuden en masa a ver dónde estaban las torres y lo que allí está surgiendo, por lo que muchos taxista, lo quieran o no, se ven obligados a frecuentar ese espacio y tener por tanto sensaciones extrañas al pasar por allí, en función de lo que vivieron ese día.

Y pese a que el recuerdo de esa tragedia siempre va a existir en la ciudad, Nueva York demuestra que es capaz de sobreponerse a todo. Por eso también es la capital del mundo, pese a no ser ni siquiera la capital de su estado (¿alguien ha estado alguna vez en Albany?). Los terroristas del 11S también querían atentar contra ese espíritu indomable, que irradia e ilumina. Deseaban apagarlo, y pese a que lograron un éxito descomunal con su atentado, Nueva York se ha demostrado más fiera e indomable de lo que ninguno de ellos hubiera sospechado. Ahí reside gran parte de su atractivo, y por eso tantas personas en el mundo amamos a Nueva York.

jueves, septiembre 08, 2011

Diez años desde el 11S (III)

Y por encima de todas las reflexiones que podamos hacer, el 11S es un día en el que tres mil personas murieron asesinadas por el fanatismo y el odio humano, en el que los mayores símbolos de la de la ingeniería fueron destruidos usando para ello a otros enormes éxitos alcanzados por la mente del hombre. En el que el corazón de la ciudad más significativa del mundo, Nueva York, se convirtió en un crematorio, y su suelo en un cementerio. Sea ese día nuestro recuerdo a las victimas de las torres gemelas, a las que fallecieron en Washington y en Pensilvania. A ellas les debemos todos los homenajes posibles

Y para recordar ese momento,
vengan aquí las impresiones desnortadas, perdidas, alucinadas, de Antonio Muñoz Molina, recién llegado a esa ciudad, que vivió el infierno ante sus ojos, y que aún no es capaz de olvidarlo.

Mañana es fiesta en Madrid. Si no pasa nada raro, hasta el Lunes, 12, un día después.

miércoles, septiembre 07, 2011

Diez años desde el 11S (II)

La caída de las torres gemelas es, probablemente, el acontecimiento más mediático de la historia, el que más gente ha congregado frente a un televisor para asistir, alucinados todos ellos, a un espectáculo coreografiado para lograr la máxima y más impactante audiencia posible. No se los datos de audiencia de ese día, pero si sumamos la de todos los canales del mundo, que absortos repetían esas imágenes inimaginables, superará a todo lo conocido. La cobertura del acontecimiento desbordó a los medios, mostró la relevancia de Internet como canal de comunicación y cambió el mundo mediático.

Y eso que hace diez años algunas de las cosas que hoy consideramos como habituales no existían, hace sólo diez años. No había Ipods, Ipads ni cualquier otro producto de Mac cuyo nombre empezase por “I” o sus copias clónicas. El concepto de red social no se había creado, y es probable que Mark Zuckerberg se pasease por su instituto trasteando ordenadores con su ya inseparable sudadera con capucha, pero facebook, twitter y todas esas cosas no eran ni imaginadas. Wikileaks tampoco funcionaba. Pensemos en un momento un 11S en facebook, ¿cuánta gente se sumaría al “no me gusta” que aparecería en los perfiles, referido a los ataques? ¿Cuántos miles de grupos se crearían? ¿Cuántos locos, como el que les escribe, llenarían sus perfiles, muros y demás huecos sociales con mensajes, alusiones e imágenes de lo sucedido en Manhattan? ¿Cuántos “hastag” se darían de alta en twitter sobre el tema? Sería un ejercicio curioso, y sin duda todos estos nuevos sistemas de comunicación se colapsarían ante lo sucedido, en medio de la incredulidad de sus usuarios y gestores de sistemas. Algo así les pasó a los medios tradicionales. Los periódicos del día siguiente, o las muchas ediciones especiales que salieron en la misma tarde de ese maldito día 11 (tengo muchas de las españolas, gracias MLLP!!!) presentan portadas y titulares apocalípticos, de esos que si uno los ve recién llegado de vacaciones le dan la sensación de haber regresado a otro mundo. El despliegue de los medios fue enorme, y las televisiones, as grandes vencedoras en un suceso tan mediático y visual como este, tiraron la casa por la ventana. El trabajo que hizo en España TVE fue enorme, no sólo en lo que hace a la duración del informativo, ocho horas largas, sino al esfuerzo que supone narrar algo así.
En la web de TVE hay un elegante especial sobre ese día con testimonios variados e interesantes. Varios son de Ana Blanco, la eterna cara de los informativos de la casa, profesional hasta la médula, creíble ante todo, y seria como pocas. Su caso es el de muchos presentadores de todo el mundo, que empiezan su informativo con unas curiosas imágenes de algo que sucede en Nueva York y que ven como poco a poco el mundo que conocen se derrumba ante sus ojos. Ellos tampoco se lo creían, no podían creérselo, como nos pasaba a todos (y me sigue sucediendo cada vez que lo veo) pero encima tenían que relatarlo, seguir sentados en su plató, improvisar sin guión alguno, con los ojos fijos en una pantalla que no dejaba de emitir unas secuencias de pesadilla. En Ana Blanco uno encuentra la representación de los cientos, miles de periodistas de todo el mundo que, ese día y los siguientes, se dejaron la piel por contarnos lo que pasaba. Luego ha habido tragedias locales que les han podido impactar más, y la propia Blanco contó en una entrevista que el 11M de Madrid supuso para ella el peor momento de su carrera, el de mayor sufrimiento al contar lo que pasaba, pero ese 11 de septiembre mostró la unidad de los medios ante la adversidad, no porque estuvieran de acuerdo o no por lo que pasaba, o lo interpretasen igual, no, sino porque estaban todos superados, absortos, atontados.

La fuerza de esas imágenes es tal que, pese a que desde entonces se han rodado muchas películas, y con muchos desastres y destrucciones, nada ha superado a la horrenda realidad que allí se pudo ver. En estos años sólo acontecimientos como el terremoto de Haití de 2010 o el tsunami de Japón, en Marzo, en otro 11, han generado imágenes comparables pero, matiz fundamental, producto de la naturaleza abatida sobre los humanos. El hecho de que el 11S sea producto exclusivo de personas sobre personas le confiere su matiz más tenebroso, y hace que ver esas imágenes sea contemplar, atontados, incrédulos, lo más profundo del horror que somos capaces de crear cada uno de nosotros. En parte, qué miedo, hay reside su fuerza.

martes, septiembre 06, 2011

Diez años desde el 11S (I)

Esta semana se cumple el décimo aniversario de los atentados terroristas contra Nueva York y Washington que causaron el derrumbe de las torres gemelas y acuñaron el acrónimo de 11S como sinónimo de terror e infamia. Tratando de abstraerme de la realidad, y con la paradoja de que el aniversario se “celebre” con el derrumbe de las bolsas mundiales por la nueva fase de la crisis que vivimos, voy a dedicarle varias entradas a lo que han supuesto esos atentados en el mundo que vivimos hoy en día. Diez años no son suficientes, pero si empiezan a mostrar una cierta perspectiva.

Y en lo que hace a los propios Estados Unidos, es duro constatar que transcurridos esos años su posición en el mundo es más débil de lo que era antes de los ataques. El asesinar finalmente a Bin Laden, objetivo teórico de las guerras emprendidas, ha supuesto algo así como el cierre del círculo para el gobierno y parte de la sociedad americana, pero es evidente que, mientras que la política antiterrorista en suelo norteamericano ha impedido nuevos ataques, la estrategia militar exterior no ha funcionado. La guerra de Afganistán se ha empantanado durante una década en la que las tropas americanas y del resto de países allí presentes apenas han logrado hacerse con el control de las zonas circundantes a sus bases de operaciones. La retirada anunciada por Obama, con plazos más allá de 2012, muestra que la salida de los occidentales de Afganistán va a ser por la puerta de atrás, sin lograr estabilizar el país ni la zona colindante con Pakistán, convertido hoy en día en el auténtico polvorín de la región. Entre medio tuvimos la guerra de Irak, un caro, complejo y bastante inútil ejercicio militar que principalmente sirvió para deslegitimar las intervenciones militares en el exterior y arruinar el capital solidario atesorado por EEUU en todo el mundo tras el 11S. Irak y Afganistán, dos fracasos estratégicos de largo plazo, han consumido recursos, fuerzas y prestigio de los EEUU hasta unos niveles difícilmente soportables, y han mostrado que un mundo unipolar es mucho más complejo de gestionar que uno dominado por dos potencias. Se puede establecer una correlación, a posteriori, entre estas guerras, los incentivos financieros creados para salir del agujero del 11S y la actual crisis financiera, que esta siendo devastadora para EEUU y el mundo, pero no deja de ser un ejercicio teórico que, pese a su lógica, no deja de ser la unión de unos puntos que van correlativos en el tiempo pero no tienen porqué ser causales unos con otros. Lo cierto es que si EEUU empezaba el siglo XXI con una incuestionable sensación de fortaleza y liderazgo sin rival posible, transcurrida una década de estos atentados su posición en el mundo se debilita y su espíritu se agrieta. Nuevos actores, los llamados emergentes, han emergido de una vez, y si es cierto que nada se puede comparar al poderío militar norteamericano, el dólar ya no puede comprar voluntades como antes y han quedado demostradas las limitaciones de un ejército, diseñado para una confrontación a gran escala, en una guerra de guerrillas sucia y cruel en medio de montañas desérticas. Quizás la gran innovación en el campo militar de estos años haya sido la proliferación de los drones, aviones no tripulados, toda una parafernalia de artefactos teledirigidos de alcance y potencia variable que han acercado la guerra aún más a los videojuegos y la muerte a la mera pulsación de botones a distancia.

Para el islamismo radical el mundo también ha cambiado. Sigue golpeando, y ha extendido su estela de muerte y destrucción a ciudades como Bombay, Madrid y Londres, pero afortunadamente la estrategia original de Al Queda se ha debilitado, y las revueltas árabes de este 2011 muestran un camino alternativo que, pese a estar aún por ver a donde se dirige, difiere radicalmente de la paranoia fascistoide encarnada por Bin Laden y sus acólitos. Así, la caída de las torres sacudió el mundo, pero aún no está claro como se vana situar las piezas en el tablero tras semejante golpe.

lunes, septiembre 05, 2011

Super ET

Nací en 1972, por lo que tuve la inmensa suerte de vivir mi juventud en la década de los ochenta mientras una serie de magos realizaban unas maravillosas películas. Un tal Spielberg había hecho una de tiburones, y luego unas cuantas de extraterrestres, como Encuentros en la Tercera fase o ET, y te lo pasabas en grande viéndolas. Lucas terminaba su trilogía de la Guerra de las Galaxias, los hermanos Zemeckis componían su Regreso al Futuro desde el Ayuntamiento de Hill Valey, y así un montón de cintas hechas con el objeto de entretener y pasar un buen rato. Y desde luego que lo conseguían. Y como eran magníficas siguen gustando a todo el mundo.

Y llegó un momento en el que se dejaron de hacer esas películas, quizás porque los que soñaban con esa diversión fueron creciendo y los siguientes no demandaban cosas así. Y muchos empezamos a añorar aquella época de cine juvenil, limpio, fresco, emocionante y divertido, sobre todo, en el que las explosiones y la tecnología no lo llenaban todo y dejaban sin sitio a tu imaginación. Hasta hace unos meses, en los que se empezó a hablar de Super8, la nueva película de JJ Abrams, creador de Lost y otras películas que le han encumbrado a la fama y altar de sus muchos seguidores. Producida por Sieplberg, se
leía en todas partes que Super8 era una vuelta a ese cine de los ochenta, a unos goonies modernizados, que recuperaba ese espíritu y que, dicho en plata, estaba muy bien. Con más retraso de lo debido, y algo nervioso ante el miedo de que tanta buena crítica acabe en decepción, me metí en el cine esperando, queriendo creer, y salí convertido en profeta. Y es que todo lo que dicen las críticas es verdad, y además me ha gustado mucho. Es una película en la que, frente a otras, se nota que se han gastado mucho dinero, y hay una producción enorme, pero que no se ha empleado en epatar al público, sino en enamorarle, asustarle e introducirle en una trama que le absorbe por completo. La película en sí mismo es un emocionado testimonio de amor al cine, a esos críos que entonces y ahora hacían novillos, quedaban de noche y conspiraban entre ellos para rodar una película, e este caso de zombies. En esa cuadrilla de niños, remedo de los goonies, tenemos al director, un tipo rudo, desagradable y que provoca rechazo, al protagonista sin carácter, al genio cachondo, al introspectivo técnico, a la chica preciosa, todos ilusionados con su proyecto que un inmenso accidente de tren que contemplan en las afueras de su pueblo los transforma, sin desearlo, en protagonistas de una historia mucho más oscura y peligrosa de lo que nunca hubieran soñado. Las interpretaciones de los críos, y de los adultos, son muy creíbles y le aportan un aire de seriedad a la película de la que carecen otras mucho más serias, en teoría, pero que luego se quedan en nada. Como supondrán hay emoción, sustos, intrigas, carreras, golpes de humor, momentos de tragedia y de alegría, pero todos ellos enlazados con una naturalidad y un gusto impecable, que hace que no se pueda uno despegar de su asiento ante lo que contempla, que lo pasa muy mal cuando las cosas se tuercen y muy muy bien cuando parecen resolverse. Sin embargo, frente a algunos de los ejemplos anteriormente comentados, se nota que está hecha en nuestros tiempos, una época mucho más gris, oscura y desilusionada que esos ochenta, o al menos así creo que la percibe Abrams y, junto a él, Spielberg, el productor. Aquí el ejército americano es un enemigo de su propia población, y si en películas como ET los científicos y militares eran personas de poco fiar, aquí directamente conspiran y se revuelven contra la población civil.

Y es que me parece que más que a los Goonies, Super8 es una revisión de ET, desde una óptica mucho más cruel y descreída. Es un ET pasado por el tamiz de un par de décadas de confusión, terror y decepción, y pese a que la acción se sitúa a finales de los setenta, es evidente que el barniz optimista que existía en las películas de los ochenta, basado en una América ilusionada consigo misma y con su futuro, se oscurece notablemente ahora, tras varias guerras malganadas, a diez años de la caída de las torres gemelas, y en medio de una crisis económica sin muchos precedentes. Y pese a lo que se ha dicho, me ha gustado el final. Es puro Spielberg. Y sólo por eso es bueno.

viernes, septiembre 02, 2011

Qué lejos está todo

En medio del aluvión de noticias que vivimos es difícil que temas no relacionados con la economía o la política consigan un hueco en nuestra agenda diaria, y la ciencia es de las que peor lo tiene, porque muchos, instintivamente, piensan “complicado” nada más ver un titular sobre el espacio o similar, así que es de agradecer que el Miércoles, en la web de El País, ocupase un lugar destacado la imagen que la sonda Juno, lanzada hace unas semanas hacia Júpiter, ha tomado del sistema Tierra Luna. Véanla, es curiosa, y tiene mucha miga.

La foto está tomada a dos millones de kilómetros de la tierra y muestra un punto azulado y otro gris que está a una distancia considerable. Sí, el azul somos nosotros, la tierra y el otro es la Luna. Imágenes como estas vuelven a recordarnos que no somos nada, nuestra insignificancia, etc. Y todo eso es cierto y no debiéramos olvidarlo en nuestro día a dia, pero en lo que quiero fijarme es en la distancia, lo lejos que están las cosas unas de otras en el espacio. La Luna, por ejemplo, la vemos todos los días con permiso de las fases y las nubes. ¿Está muy lejos? No lo parece, se ve ahí arriba, pero dista más o menos unos 300.000 kilómetros de nosotros. Dado que la tierra tiene un diámetro, redondeando, de 12.000 kilómetros, la Luna está a, vaya vaya, 25 tierras de distancia de nosotros, una cantidad que se me antoja enorme. Cierto es que para llegar allí (y por tanto salir de la Tierra) hay que coger mucha velocidad y el viaje puede durar menos que una salida de puente rumbo a levante, pero eso es lo más cerca que tenemos de nosotros y está muy lejos. Otros destinos empiezan a ser inabarcables. Marte, por ejemplo, el planeta del viaje soñado. En los momentos más cercanos a nosotros, cuando Tierra y Marte se oponen y están en el mismo radio de giro en torno al sol, Marte se encuentra a, más o menos, 55 millones de kilómetros de nosotros. Toma ya. Eso suena a muchísimo, verdad??? Los lanzamientos se suelen hacer teniendo en cuenta que se tarda unos seis meses en llegar, y se calculan las épocas en las que, en ese periodo de seis meses, la distancia entre la tierra y Marte, ambos en movimiento, será la menor posible, por lo que el cohete que viaja hasta allí hace siempre bastante más que esos 55 millones de kilómetros. Aún así, supongamos que podemos ir en línea recta hasta ese mundo. ¿Cuánto es esa distancia? Una nave mandada a Marte supera los 20.000 kilómetros por hora de velocidad y tarda unos siete meses en llegar. Cambiemos las escalas. ¿Cuánto puede caminar usted al día? ¿5 kilómetros? ¿15? Un peregrino en busca de Santiago puede hacer cerca de 30 kilómetros al día. Si hace esa distancia todos los días durante unos 200 días, ¿a donde llegaría? Pues si partes de Madrid puedes alcanzar Washington DC, al otro lado del Atlántico. Así, viajar a Marte en la tecnología más moderna que poseemos equivale al reto de irse andando desde mi casa hasta el obelisco de Washington, atravesando un puente infinito sobre el mar. Inabarcable, verdad??? Y Marte (y Venus, que aún puede estar más cerca de nosotros) es lo más próximo que tenemos… a medida que uno empieza a pensar no ya en galaxias, no, sino en Júpiter o Saturno, las distancias se empiezan a hacer incomprensibles, qué más da diez millones de kilómetros arriba o abajo, o cien…. Nos perdemos, o mejor, nunca llegamos.

Pudiera así ser lógico pensar que cuando uno mira al firmamento en una noche estrellada lo que realmente está viendo es un inmenso, inimaginable, vacío, salteado de puntos alejados infinitamente unos de otros, sin posibilidad de que se pueda ir a alguno de ellos. Frente a esa visión descorazonadora, siempre hay gente, muchas veces niños, que pregunta porqué no viajamos hasta allí, si hemos logrado llegar hasta el apartamento de verano no debe ser tan difícil, se estarán preguntando… es esa ilusión la que necesitamos para arreglar nuestro problemas en la Tierra y para (miren, miren esa imagen y sueñen) salir de aquí rumbo a lo desconocido. ¿Por qué no?

jueves, septiembre 01, 2011

El porqué de la reforma constitucional

El asunto de la reforma constitucional para la inclusión de un límite al déficit público se ha convertido en el gran asunto de debate y polémica nacional. Veo al menos tres aspectos fundamentales de la cuestión que están valorándose de manera muy desigual. Uno, el menos importante, que son las formas, en las que se ha actuado mal por parte del PP y del PSOE, y que es de lo que más se está hablando y discutiendo (referéndum sí o no, deprisa y en agosto, que si se cuenta con el apoyo de alguno de los grupos minoritarios, etc). Es importante, sí, pero menos.

Otro es el técnico, sobre si esto es bueno o no, y que efectos tiene si se lleva a cabo. Es el debate más complicado e importante, porque la medida tiene efectos complejos a corto y largo plazo, y sin que se sepa el texto de la Ley Orgánica que la va a desarrollar es difícil saber cuánto alcance acabará teniendo. Yo estoy a favor, aunque hay críticas muy fundamentadas y que abren un debate apasionante,
como esta publicada ayer por José Borrell, pero de esto no se comenta demasiado y, de hacerlo, se acude al trazo grueso de la acusación de neoliberalismo y derechona que sitúa el debate en un lugar impropio y a un nivel inaceptable. Pero de lo que menos se habla es del porqué ahora y porqué así. Se despacha diciendo que es urgente y necesario, como ayer mismo reiteró ZP. Y es cierto. Lo malo es que se hace tarde y a la fuerza. Poniendo las cosas en su contexto, no podemos olvidar que el mes de agosto que se acabó ayer ha sido un desastre sin paliativos. A eso del día 10 la bolsa estaba derrumbada y la prima de riesgo española e italiana superaba los 400 puntos, un nivel inasumible para ambos países y el conjunto del euro. No es que España estuviera al borde del abismo, que lo estaba, sino que el precipicio se encontraba muy concurrido. Hubo miedo, en el gobierno, en al oposición, en Bruselas y en todas partes. Se hicieron muchas llamadas, reuniones improvisadas, y además de una publicitada reunión entre Merkel y Sarkozy se consiguió una más oculta decisión del BCE para que comprase deuda española e italiana para bajar el diferencial. Así, para decirlo claro, desde hace dos semanas España funciona con respiración asistida del BCE, porque no somos capaces de vivir de manera autónoma. No, no estamos intervenidos, pero ya nos han monitorizado. Así, no es de esperar que la compra de deuda y el soporte del BCE salgan gratis. Por supuesto que, pese a negarlo, el gobierno de España ha recibido una carta del BCE en el que se le marcan las pautas a seguir para que esta compra de deuda se mantenga, y a buen seguro que esta reforma constitucional estaba en la lista de cosas a hacer. Quizás no así, pero me apuesto lo que quieran a que se exigían medidas “rotundas, claras y públicas2 para readmirar el compromiso de austeridad del Reino de España y la garantía de los pagos futuros. ¿Se les ocurre algo que llene más los titulares que una reforma constitucional en ese sentido? Pues a mi no. Esta medida es eso, una especie de acto de contrición pública, de flagelación en la plaza global que nos observa y financia, ojo a esto último, jurando por lo más sagrado, la constitución, que devolveremos todo lo que debemos, que es mucho, demasiado. Fíjense si la cosa habrá llegado a un punto de gravedad tal que hasta PP y PSOE se han puesto de acuerdo…..

Por esto se han hecho las cosas. Porque dependemos de la financiación exterior para sobrevivir, así de duro, y si se corta nos hundimos, y con nosotros el proyecto de Europa. Y hay que hacer todo lo necesario para que eso no suceda. Aprovechar este momento como hacen algunos para reivindicar derechos históricos (caso del PNV) o hablar de limitaciones del autogobierno (CiU y otras CCAA) es no ya irresponsable, sino suicida. Sin financiación no hay ni auto ni gobierno que valga. Y en el punto en el que estamos sólo nos queda la opción de decidir que tipo sacrificio escogemos. Y de esto habla muy poca gente, y lo que es peor, casi nadie lo explica.
Y la alternativa ya saben cual es…..

miércoles, agosto 31, 2011

El valor de Uxue Barkos

Cuando venía a la oficina esta pensando titular la entrada de hoy como “referéndum sí, referéndum no” y tratar los pros y los contras de convocar una consulta, en paralelo a las elecciones del 20N, sobre la reforma constitucional que se aprobará la semana que viene, pero luego he caído que lo más relevante del pleno de ayer, siendo serio el contenido y lo que allí se dijo, fue la reaparición de Uxue Barkos, parlamentaria de Nafarroa Bai, afectada desde hace tiempo por el cáncer, y que mostrando arrojo y valentía, salió a la tribuna sin ocultar sus padecimientos, a exponer su oposición a la reforma.

El caso de Uxue es curioso. Muchos de los que vivan en el País Vasco la recordarán como yo en su faceta de presentadora, porque durante varios años fue la voz del teleberri, el telediario en euskera de la ETB (y creo que también llegó a presentar la versión en castellano). Era por tanto un rostro conocido para el ciudadano, algo así como la Pepa Bueno de la cadena, para entendernos. Cuando se crea Nafarroa Bai, una plataforma de partidos nacionalistas navarros y Uxue encabeza las listas a muchos nos sorprendió, no el que tuviera una ideología dada, sino que diese el salto desde un lugar de alta exposición mediática a otro que aún lo es más, porque no es habitual el tráfico de profesionales de los medios de comunicación a la política. Alguno dirá, con retintín y con no poca razón, que eso no se da porque muchos periodistas mandan más que muchos políticos, y que la mayor parte de los directores y altos cargos de los periódicos son presidentes del gobierno frustrados, que ejercen por momentos como si realmente lo fuesen, pero ahorrándose el paso por unas elecciones que, a buen seguro, perderían. El caso contrario abunda, y sí es muy habitual que los políticos participen en programas como tertulianos, figura que ahora llena las pantallas en todo momento, pero a la inversa no recuerdo otro caso, aunque mi memoria es muy mala. La cuestión es que Nafarroa Bai se presentó a las elecciones con un discurso soberanista, independentista de izquierdas y alejado de la violencia etarra, y logró un resultado muy meritorio en la Comunidad Foral, y Uxue fue elegida parlamentaria, todo un logro para la formación. Y las primeras veces, al verla hablar en la tribuna del Congreso, echaba de menos la mesa del plató de televisión, y cerraba los ojos y me la imaginaba como voz en off leyendo titulares. Era una sensación muy curiosa. Además, Uxue pudo tener muchas intervenciones públicas ante el pleno dado el sistema de representación del grupo mixto en el que se encuadra Nafarroa Bai. Pese a ello seguía siendo una diputada no muy conocida para el gran público, pero su fama se hizo nacional por una desgracia. Y es que
hace un año y medio anunció que padecía cáncer de mama y que iba a someterse a una terapia intensiva para combatirlo. Desde entonces su presencia pública ha sido prácticamente nula, ni en el pleno ni en los medios de comunicación. En ese tiempo su formación ha visto como Bildu, la nueva marca de la izquierda abertzale, se ha disparado y amenaza con fagocitar a Nafarroa Bai y quedarse con su hueco político, y en medio de todo eso Uxue seguía con su tratamiento, que poco a poco la iba desfigurando, destruyendo su imagen, una de las cosas más valiosas que posee quien ha trabajado para la cámara, y cambiando para siempre la melena y la sonrisa fácil que poseía por una cara seria, hinchada, y rematada por un ostentoso pañuelo que ocultaba gran parte de su cabeza.

Así, cuando ayer Uxue reapareció en la tribuna, verla me dejó bastante impactada, porque era un reflejo de lo que debe estar sufriendo esa mujer para vencer a la enfermedad. Y verla me produjo orgullo de especie, llamémoslo así, porque poco a poco gestos como los de Uxue demuestran que el cáncer puede ser combatido, que no implica reclusión social, que es una enfermedad, otra enfermedad más, y que las secuelas físicas que nos deja son lo de menos. Ayer Uxue fue muy valiente, en una cámara y un mundo, la política española, y por extensión la occidental, donde la cobardía es una de las causas que nos han llevado a donde estamos.

martes, agosto 30, 2011

Bye bye, GAdaffi

Una de las sorpresas de agosto ha sido la aceleración de la guerra en Libia. Durante los últimos meses habíamos asistido a unas tablas entre los gadafistas y los rebeldes que hacían que la guerra cada vez fuera relegada a un espacio más secundario en los periódicos y telediarios. Como en un tebeo, un día unos avanzaban un poco, al siguiente retrocedían, y así durante semanas. Y de repente, en medio del agosto maldito, el régimen de Gadaffi se derrumba y los rebeldes conquistan Trípoli, provocando un baño de sangre, imágenes de saqueo y la inevitable sensación de haberlo ya visto todo anteriormente.

Sí, el asalto a palacios, mansiones lujosas y ostentación rasgada del dictador por parte de sus enemigos es algo visto en incontables ocasiones, pero que no deja de tener su aquel. Personas que hasta hace poco eran unos míseros, y lo siguen siendo, deambulan perdidos en medio de los salones que hasta hacía horas eran el hogar del sujeto que decidía sobre sus vidas desde antes de que nacieran. Las caras de incredulidad de los asaltantes no logran esconder el miedo que poseen a pasearse por la guarida del dictador, con el temor de que, como si se tratase de un fantasma, se les apareciera de repente y diera al traste con su sueño de libertad recién conquistada. Si algo me ha llamado la atención frente a otros asaltos similares es que Gadaffi se lo montaba bastante mal. Hemos visto su palacio ruinoso, resto del ataque norteamericano de los ochenta, que decidió no reconstruir, y su puño dorado que sostiene a un avión, como símbolo de su lucha contra los americanos, pero comparado con la fastuosidad con la que vivía Sadam y su familia lo de Gadaffi es, seamos sinceros, cutre. Parece que el personaje se lo gastaba todo en vicios y armamento, quizás a la espera de una guerra que finalmente ha llegado y le ha superado. O lo destinaba a planificar su huída, cosa que de momento ha logrado, dado que nadie sabe donde está ni él ni sus dos hijos principales, a los que podemos denominar como el “capullo” y el “guerrillero”.
La que ha aparecido es la mujer y tres de sus hijos, que han huido a Argelia, país fronterizo que no reconoce a los rebeldes y que ve con malos ojos todo lo que está pasando, ahora que el enemigo ya está en su frontera. Argelia vivía muy cómoda con el dictador Gadaffi y ahora se encuentra metida en un problema, pero eso es otra historia. Dicen que el coronel ha podido huir a través de la red de túneles que, construidos para traer el agua desde los acuíferos del interior del país a las ciudades de la costa, recorren gran parte de Libia de sur a norte. Sin embargo, tarde o temprano aparecerá, como sucede en estos casos. Sadam tardó mucho tiempo, pero al final fue encontrado en un sucio agujero, gracias sobre todo a la traición y abandono de los suyos, que lo fueron de mientras el poder y el dinero los aglutinó, como siempre sucede. A lo largo de estos más de cuarenta años, que se dice rápido, Gadaffi se ha creado numerosos enemigos, dentro y fuera de Libia, y no creo que se derramen muchas lágrimas si es detenido, encarcelado y juzgado, o si aparece en una cuneta en mal estado. En el fondo Gadaffi ha jugado con todo el mundo, usando el dinero del petróleo libio para comprar voluntades, las primeras las occidentales, y eso le ha permitido reinar como un tirano infame sobre su pueblo durante generaciones, haciéndose pasar por socialista (qué risa) para darse un toque de legitimidad internacional. De ahí que suscite la solidaridad de otros dictadores que también se hacen pasar por socialistas, como el venezolano Chávez, y lo cierto es que algo si tienen en común. Ambos han arruinado a su nación, explotado a sus ciudadanos y los han oprimido hasta donde han podido. Han socializado el terror, curiosa y triste versión del socialismo….

Así, la guerra de Libia se encamina poco a poco hacia su final, y tras ella, lo desconocido. Nadie sabe que hay tras los rebeldes, que facciones mandan en un estado artificial unido hasta ahora sólo por el puño dorado y represor de Gadaffi. Por no saber no sabemos ni cuantos muertos ha supuesto la guerra, pero es probable que sean muchos, demasiados. Esto días se han visto imágenes de enorme atrocidad, con cadáveres mutilados, restos calcinados, disparados, y muertos por todas partes en medio de un paisaje destruido. Trípoli dista de Madrid 1.700 kilómetros, menos que Berlín. El corazón del horror al lado nuestro, y nos parece un lugar remoto y lejano…….

lunes, agosto 29, 2011

Tocando la “consti” en agosto

Dicen que agosto es un mes aburrido en el que no pasa nada, la gente está ociosa y el mundo se detiene un rato o, en todo caso, gira sólo para ser contemplado. Rebato esta idea ay desde 1990, en cuyo 2 de agosto Sadam Hussein decidió invadir Kuwait y la que se organizó desde entonces. Y en este 2011 de pesadilla no podía ser menos. En agosto se han hundido las bolsas, ha habido graves disturbios en Londres, un terremoto y huracán, esta vez no financiero, han sacudido a Nueva York, y Gadafi ha sido depuesto en Libia. ¿suficiente?

No, porque a todo eso hay que sumarle
la reforma expres de la constitución decidida por Zapatero, respaldada por el PP, negociada entre ambos, y que puede batir todos los récords de velocidad en lo que hace a trámite legislativo. De contenido muy económico, referida al límite de déficit público de las administraciones, la sorpresa de su anuncio y la velocidad de la tramitación han dejado a mucha gente descolocada, y no pocos dentro del propio PSOE, que aún tiene que acordar una postura única al respecto. Sobre el contenido no tengo pegas, porque antes ya había una ley de estabilidad presupuestaria que no se debió haber derogado, y no es esa la causa de la crisis en la que nos encontramos, no, pero el no seguir esa norma no ayuda a solventarla. Así, si está en la Constitución será de más difícil incumplimiento, y es que no verán mis ojos un gobierno que sea capaz de encontrar el equilibrio fiscal y seguir en él mucho tiempo…. Es sobre los plazos y las formas lo que más me interesa, sobre todo porque nuevamente vuelve a demostrar hasta que punto la crisis ha desarbolado a todos los agentes, gobiernos en especial, y cómo la falta de relato, discurso y pedagogía destruye el efecto de algunas medidas que, vistas en solitario, son perfectamente válidas. Pongámonos en contexto. Durante la primera quincena de agosto la bolsa se derrumba en todo el mundo, y la prima de riesgo periférica de España e Italia se sitúa en límites insoportables para esos dos países y para la propia estabilidad de la zona euro. Surgen las prisas, los nervios, y tras muchas llamadas y discusiones el Banco Central Europeo, BCE, decide comprar deuda española e italiana, además de la compra ya habitual de la deuda de los países ya rescatados. Tras esto las primas se relajan (yuju!!!) pero, vaya vaya, todo tiene un precio. En el buzón de la casa de Berlusconi aparece, aparte de nuevas citaciones judiciales, una carta del BCE, exigiéndole cosas a cambio de la compra de la deuda. Berlusconi deja a sus chicas por un instante y, con gesto serio, sale a la tele italiana, una cualquiera dado que todas son suyas, para anunciar nuevos recortes, la supresión de municipios, provincias y si me apuran legiones, y todo ello con una cara de contrición como quizás nunca la haya puesto. ¿Y en España? ¿Recibió ZP en la Moncloa, revuelta entre las tarjetas postales de veraneo, una carta del BCE? NO se ha querido contestar a esta pregunta, pero no lo duden. Sí. Y como en el caso italiano, esa carta traía exigencias, porque en esta vida nada es gratis. No se cuáles serían, ni en que orden, pero seguro es que una de las más importantes era la de legislar sobre el déficit público de la manera más precisa y contundente posible, y eso es lo que propuso ZP en la tribuna del Congreso la semana pasada. Ni más ni menos. El pago debido al favor prestado.

Pero no se preocupen, esa carta, sin duda, recoge más exigencias, que bien ZP o, probablemente Rajoy, deberán llevar a cabo si quieren que la deuda española, y con ellas las finanzas nacionales y el euro, sobrevivan. Como ni uno ni otro ha salido a la palestra para, tratando a los españoles como ciudadanos adultos, decirnos que la situación es MUY grave y que habrá que hacer esfuerzos y sacrificios como nación, el contribuyente de a pie se siente perdido, desgobernado por una camarilla oscurantista, y ve en esta reforma un golpe de mano de los mercados a su soberanía. Lo que nadie le ha dicho es que hace ya un cierto tiempo que perdimos toda la soberanía…. Y todo esto en el aburrido y plácido agosto…

viernes, agosto 19, 2011

W a la vista

Tras el deprimente comportamiento de los mercados financieros de ayer, plagados de pérdidas, agosto se configura como uno de los meses más nefastos de los últimos años para la bolsa. Todos los índices se han vestido de gazpacho o sopa de tomate, acordes a la temporada estival, y han ejecutado unas pérdidas que han dejado a muchos inversores en la estacada y medio arruinados, y quizás muchos se enteren cuando lleguen a casa de las merecidas vacaciones. Pero más allá del crash bursátil, se abre paso la preocupación de que la crisis que vivimos desde hace cuatro años se torne nuevamente en recesión. ¿Será así o no?

Sinceramente, para un país como España, que lleva encadenando tres años de bajadas y estancamiento, una nueva recesión no supone un cambio muy notable, salvo la constatación de que las cosas irán a peor. Vivimos en una sociedad con una tasa de paro inasumible y nadie parece darle importancia, por lo que el que el PIB retroceda o no sólo añadirá gotas de sufrimiento y nuevos dígitos a ese contador de la vergüenza nacional que es la encuesta trimestral de la EPA. Sin embargo para otros países, como EEUU o Alemania, que fueron duramente golpeados por el crash de 2008 pero luego fureon capaz e remontar, más los teutones que los yanquis, un nuevo frenazo sí que tendría consecuencias serias en su estructura productiva. Eso es lo que descuentan las bolsas, lo que sumado a un miedo irracional da como resultado las abruptas bajadas que vemos día sí y día también. No son una tormenta de verano, ojala lo fueran, sino el reflejo de algo más grave y profundo. De producirse, esta segunda recesión nos encontraría con las fuerzas agotadas. En la primera los estados se lanzaron a gastar como locos para evitar el derrumbe del mercado privado, reventado por la deuda hipotecaria, y lograron que el sistema financiero no colapsase, evitando el desastre total. Sin embargo esto tuvo como coste el deterioro de las cuentas públicas, en una especie de proceso de transferencia de la deuda privada a la deuda soberana. En estos momentos, y simplificando demasiado las cosas, las empresas están bien o mal en función de su sector, los bancos son auténticos zombies, con balances llenos de pisos invendibles y que tardarán muchos años en provisionar y eliminar, y las cuentas públicas son lo más parecido al paisaje después de una batalla. El efecto de las políticas de austeridad y recortes, necesarios para garantizar la solvencia de las naciones, no hace sino alimentar aún más la espoiral destructiva de demanda e inversión, y poco a poco el ciclo económico llega a un proceso de coma. Con sus particularidades, que las hay, esta es la descripción de la mayor parte de las economías occidentales, siendo Europa ahora mismo el teatro de operaciones más importante, al estar el asunto del Euro, su solvencia y futuro, en entredicho. El efecto balsámico de la política monetaria expansiva, los QEX de la FED americana por ejemplo, se ha mostrado ilusionante pero transitorio, y ahora nos enfrentamos a un parón ante la falta de demanda. Y este parón puede afectar, aunque aún no es seguro, a las economías emergentes, especialmente China, India y Brasil, que hasta el momento se erigían como las grandes ganadoras de esta crisis. De ahí que esta nueva recesión pudiera adquirir otra vez el carácter de global. Apasionante y de una enorme gravedad. ¿Qué es lo que va a pasar? En Europa nos enfrentamos a enormes retos y riesgos, y sólo algunas voces valientes parecen decir lo que puede suceder como no nos espabilemos.
Ayer Jacques Delors, uno de los auténticos constructores de Europa, no se andaba por las ramas. El proyecto de Europa y el Euro están en peligro. Así de crudo.

¿Y en EEUU? ¿Van a una nueva recesión? ¿Han salido de la presente? ¿Qué deben hacer? Imposible contestar a estas preguntas desde mi escaso conocimiento, pero lo peor es que las fuentes de la sabiduría tampoco lo tienen nada claro.
Si tienen un rato vean este video de un debate de al CNN del pasado Domingo 14 en el que el Nóbel Paul Krugman y Kenetth Rogoff, dos de las mentes más brillantes de la economía actual, discrepan ampliamente sobre lo que debe hacer su país para salir del atolladero. La referencia a los extraterrestres por parte de Krugman ha hecho fortuna en Internet, pero el asunto es muy serio. ¿Cómo lo afrontamos? ¿Cómo lo ve usted desde su realidad más próxima?

La semana que viene la cojo de vacaciones, si no hay sorpresas, hasta el Lunes 29

jueves, agosto 18, 2011

De obras y recuerdos

Desde pequeño he estado fascinado por la obra pública. Contemplar desde una valla cómo trabajaban los obreros, se movían camiones y carretillas y las grúas oscilaban en el cielo era para mi algo placentero, y me dejaba asombrado ver como cada día de ese caos surgía algo, cómo todo lo que observaba tenía un plan, que a mi corta edad no atisbaba a comprender, pero que iba creando una estructura, fuera edificio, puente o cualquier otra cosa. Creo que en mayor o menor medida, a todos nos ha fascinado la maquinaria de construcción, y eso era antes de que, como ahora, adquiriera unas dimensiones inmensas.

Grúas, camiones, excavadoras, todos parecen haberse tomado esteroides y ser cada vez más grandes. Las obras en sí mismas van adquiriendo un tamaño que a veces se escapa al ojo del observador. Muchas, de hecho, transcurren bajo nuestros pies, y para eso Madrid es un ejemplo maravilloso. Sospecho que pocas ciudades están tan perforadas como esta, surcada por túneles de todo tipo, excavados a mano y a máquina, que llevan a todas partes. El invento de una máquina fascinante llamada tuneladora, de cuya existencia nada sabía hasta que vine a vivir aquí, ha facilitado mucho el trabajo de excavación y permite hacer obras inimaginables. Estos aparatos, que pueden llegar a medir decenas de metros de longitud, constan de un frente de ataque, una enorme rueda dentada que posee la dimensión del túnel que se construye, que orada la tierra sin descanso, absorbe el terreno limado y lo expulsa, a la vez que hormigona las paredes que va creando, haciendo así túnel a la vez que lo excava. Depende del terreno y la profundidad, pueden hacer unos veinte o treinta metros de túnel al día, trabajando sin descanso, y controlados por operadores que verifican que el monstruo trabaja bien y que, entre otras cosas, sigue el rumbo previsto. A veces se construyen a medida de lo que van a excavar, y Madrid ha sido una de las ciudades del mundo que más han sentido su trabajo. La reforma de la M30, la extensión de las líneas de metro o los dos nuevos túneles de la risa de RENFE, uno de ellos para el AVE, son un ejemplo alucinante de lo que estos aparatos pueden llegar a hacer. Normalmente cuando la obra se acaba se desmontan y, despiezados, suben a la superficie, pero en algún caso esto no es así. Bien porque el túnel acabe en un punto en el que no es posible el retorno de la maquinaria, o porque el coste de desmontarla sea excesivo o por la causa que sea, a veces, siempre las menos, estos monstruos se quedan bajo la tierra que han excavado, para siempre. El último de los casos que he conocido de este estilo se ah dado en Nueva York.
Allí, bajo Park Avenue, bastante abajo, se va a quedar para siempre la tuneladora que ha construido una nueva línea de ferrocarril metropolitano, obra que, por cierto, ha sido desarrollada por una empresa española, dada la notable experiencia que hemos adquirido a al hora de hacer este tipo de trabajos tan complejos. En esta ocasión es el coste financiero del desmontaje lo que hace que sea más barato dejarla allí. Por lo que comenta la noticia, la máquina se adentrará en un hueco existente y allí permanecerá para siempre sellada en hormigón, sin que ninguno de los futuros usuarios de las nuevas líneas de tren sea consciente de lo que hay junto al túnel por el que transitan. De hecho es probable que la noticia del entierro de la máquina, que no creo que posea carácter oficial y ceremonioso, sea olvidad en pocos meses, y la ciudad seguirá en movimiento día tras día, con el aparato bajo sus entrañas olvidado. Pasan los años, imaginemos que muchos, y un día se realiza una excavación en Park Avenue, pudiendo ser que entonces aquello ni sea una avenida, ni esté cercana a un parque, ni situarse en un lugar llamado Nueva York, y los arqueólogos del futuro encuentran una cámara secreta que da acceso a un enorme, complejo y olvidado artefacto.

¿Qué dirían al verlo? ¿Sabrían identificar su procedencia? ¿Para qué se usaba? ¿Cómo funcionaba? ¿Por qué se quedó allí para siempre? Apuesto lo que quieran a que tendrían sus problemas y dudas, y surgirían hipótesis de todo tipo, como nos sucede ahora a nosotros cada vez que desenterramos restos de antiguas civilizaciones y no somos capaces de interpretar su uso. De lo que no tengo dudas es que seguro alguno lanzaría la hipótesis de que serían los restos de una nave espacial, enterrada hace miles de años por una civilización extraterrestre, y que tuvo que ser abandonada por sus avanzados creadores por oscuros motivos (guerras interestelares y cosas así). Sí, de estos no faltarían……

miércoles, agosto 17, 2011

MJM (Miles de Jóvenes en Madrid)

Ayer comenzó de manera oficial la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, conocida como JMJ, en la que miles de jóvenes procedentes de todo el mundo tomaron las calles de Madrid, convirtiendo el agosto capitalino en un bullicio de color y cánticos. El primer acto fue la misa que se celebró en Cibeles y a la que acudieron miles de personas, es difícil saber cuantas, pero desde luego era enorme el gentío que allí se congregó. A lo largo de la semana son muchos los actos previstos, especialmente a partir de mañana, cuando el Papa Benedicto XVI lega a Madrid.

Al ir para casa ayer por la tarde viajaba en el metro con muchos de los peregrinos que han llegado a la ciudad con motivo de las jornadas. Por mencionar sólo el convoy de la línea 9, íbamos en él un grupo de colombianos, eslovenos e italianos, cada uno con sus banderas, polos de colores identificativos y cantando canciones en su idioma, pero unidos por el evento y por su fe. Todos eran muy jóvenes, de entorno a los veinte años o menos. Al verlos me di cuenta de que si yo tuviera su edad en este momento muy probablemente estaría allí, como ellos, viviendo estas jornadas, y es que cuando tenía veinte años, y algunos más, llevaba conmigo un sentimiento religioso más intenso del que vivo ahora, participaba junto con mis amigos en las actividades de la parroquia de Elorrio y de la diócesis de Vizcaya, y lo de las convivencias y encuentros de este tipo eran algo casi natural. Poco a poco, por motivos laborales, de edad y, porque no decirlo, de un mayor distanciamiento con la iglesia y la pérdida de parte de la fe, me he convertido en un católico sociológico, que sigo creyendo, aunque menos, asisto a los oficios con bastante regularidad y trato de mantener una cierta coherencia entre la vida y la fe, pero que no puedo evitar la crítica a ciertas actitudes de la iglesia y al mensaje en parte simplista y algo equivocado que se ofrece en este tipo de jornadas, controladas por los sectores más puristas del clero. En todo caso me parece muy bien el encuentro y que miles de personas unidas por una fe canten al unísono, y vean que hay algo más importante que las banderas, las patrias y toda esa parafernalia nacionalista que nos hemos inventado a lo largo de la historia. Por unos días en Madrid se va a producir una comunión de ciudadanos del mundo, en el que personas de distintas procedencias, experiencias vitales muy distintas y, seguramente, ideologías diversas, van a encontrarse con una fe que a día de hoy la sociedad común ve como negativa. Se van a reforzar y sentir comprendidos, frente al mensaje que se les bombardea a diario de que el sentimiento religioso es malo, de que la fe es algo arcaico y retrógrado, de que no está de moda, de que es de viejos. Y muchos de los que adoctrinan hoy en día con esos mensajes, que ponen a la individualidad y al egoísmo consumista por encima de todo se van a sentir irritados pero, sobre todo, sorprendidos, por lo que significa un encuentro de este tipo. Como en todos los asuntos públicos es lógico que haya opiniones para todos los gustos, pero es poco probable de que si se celebrasen unas olimpiadas en Madrid salieran grupos denunciando los cortes de tráfico que provocarían, o los costes que conllevará organizar algo así. No, muchas de estas críticas, legítimas pero a mi modo de ver equivocadas, provienen de sectores que no comparten ni logran entender que mil jóvenes se reúnan en torno a un símbolo religioso y no un establecimiento de moda o un botellón. Y si son cientos de miles ni les cuento.

Lo más paradójico del encuentro de esta semana es que a una de las personas que menos ilusión le va a producir es al propio Papa. Ratzinger, un hombre de fe reflexiva, de libros y de estudio, no está nada cómodo en eventos de este tipo, no es amante del espectáculo ni logra conmover a las masas. Será uno de los muchos desbordados por la marea de jóvenes que estos días rezan, viven, conviven, se emocionan, gastan, disfrutan y sudan en torno a una cruz en un Madrid que luce un color muy especial.

martes, agosto 16, 2011

El relax en Extremadura (para ZCC y JMCC)

Hay un episodio de Los Simpsons en el que Marge enferma por el estrés que le provoca su “adorable” familia. Harta de trabajar sin descanso, cocinando, limpiando, etc, y que su esfuerzo no sirva para nada, salvo para generarle más trabajo, su salud se deteriora, el pelo de su elevada cabellera se cae a pedazos y, al borde la histeria, busca un lugar donde huir de todas esas obligaciones. Y lo encuentra en un lugar llamado Rancho Relaxo, donde podrá hacer varias actividades pero, sobre todo, podrá no hacer nada. Simplemente descansar. Marge se va allí y eso provoca el destrozo de la vida de Hommer y demás. No pueden vivir sin ella.

¿Dónde está ese Rancho Relaxo que con tanto agobio buscamos a lo largo de nuestra vida? Hay muchos lugares donde encontrarlo, y por lo que he podido comprobar este puente de Agosto, uno de ellos es Extremadura. Sin organizarlo demasiado, al final accedí a la invitación de unos buenos amigos a pasar el puente en la casa que poseen en uno de esos pequeños y perdidos pueblos que jalonan la inmensidad extremeña, en el que ya había estado hace algunos años. Con una previsión de buen tiempo y con la expectativa de descansar y no hacer casi nada me cogí el autobús el Viernes por la tarde en Madrid y me planté a media tarde en un Trujillo tormentoso, en el que las nubes correteaban por el cielo y donde se escuchaban truenos provenientes de todas partes. Allí estaban esperándome mis amigos para llevarme al pueblo, que dista de Trujillo algo menos de veinte kilómetros. La tarde noche fue curiosa, porque un núcleo tormentoso decidió pasearse por el tórrido centro de España y llenó el cielo de tormentas desde antes de mi llegada hasta muy avanzada la noche. Nos llovió en Trujillo lo que no había caído en todo el verano, y ya en el pueblo de destino, tras la cena, paseando por las afueras, pudimos ver unos preciosos rayos en medio de la nada, sin la competencia de farolas ni luces de otro tipo, sin ruidos que enmascarasen el lejano, pero cada vez más próximo retumbar de unas nubes que se intuían muy negras. Esa noche de viernes era la de las lágrimas de San Lorenzo, pero ni vimos lluvia de estrellas, sino gotas de lluvia, que caían junto a la terraza en la que tomábamos algo de noche, mojando la plaza y las calles, áridas tras tantos días de sol y calor. Al levantarnos el Sábado, tras una noche de lluvia, la mañana no era la de un Agosto extremeño, sino la de un mayo primaveral. Limpia, radiante, fresca, dulce como los churros del desayuno, y perfecto preludio para un puente en el que no he hecho casi nada. Algún pequeño paseo, mucha terraza, una incursión en la piscina municipal y muchas horas de plácida y agradable conversación en la que uno apenas mira el reloj, se sienta y disfruta del paso del tiempo porque éste no corre, sino que fluye a la velocidad a la que se mueve el sol por el cielo. A este relax ayuda mucho que un pueblo de estas dimensiones apenas ofrece otro atractivo que el de la meditación y el relajo. Es muy útil como campo base para realizar excursiones locales, pero ya las efectué otros años, y esta vez no quería que mis amigos se pasasen nuevamente todo el día por ahí en danza, sino que deseaba no hacer nada, pensar poco en el lamentable estado del país en el que vivimos, no regodearme en el abismo económico en el que nos encontramos y que no deja de ensancharse, no preocuparme en exceso en los desastres (o mejor las ausencias) de féminas en mi vida, en fin, hacer un pequeño paréntesis de todo.

Y se puede conseguir. Incluso un personaje tan histérico en ocasiones como yo puede imbuirse de la absoluta calma que rodea a un lugar como aquel. Reconozco que sería incapaz de vivir allí durante un largo tiempo, pero la verdad es que un par de días en semejante remanso de paz es una experiencia más que recomendable, y que debo agradecer a mis amigos y a su madre, que ha tenido que soportar a un extraño sujeto que no como de nada y que da más trabajo que media familia completa. En fin, un par de días de placer que a nadie le pueden amargar, y a mi menos :-)))

viernes, agosto 12, 2011

Londres y las redes sociales

Es curioso como cambiamos de opinión dependiendo de dónde sucedan las cosas. Cuando en febrero se iniciaron las revueltas árabes todos alabamos el papel que en ellas jugaban las redes sociales, como vía de transmisión de la información libre y herramienta de los oprimidos frente a las dictaduras, encumbrándolas mucho más allá de lo que realmente fueron usadas en países con tasas de analfabetismo y pobreza tales como Túnez o Egipto. Meses después, ante la salvajada que hemos visto en Inglaterra, se acusa al servicio de mensajería de Blackberry de ser uno de los causantes de la misma, dado que fue el medio de comunicación usado por los alborotadores.

Ángeles o demonios, ¿qué tiene de cierto este debate al respecto de las redes sociales? En mi opinión, nada. Y es que las redes existen y son, como todo, y serán buenas o malas en función del uso que se les de. Sí, ya se que esta frase es de una trivialidad inmensa, pero es la verdad. El servicio de Blackberry es muy útil para muchas cosas, entre ellas para conspirar y hacer planes desestabilizadores, y el
tuenti es ideal para que los jóvenes se escriban entre ellos, y puede ser la puerta usada por un depravado para acceder a su víctima. Algo similar se dijo de los móviles hace unos años, y parece sobrada su utilidad y hasta cierto punto necesidad hoy en día, por lo mismo que su uso fraudulento puede llegar a convertirlos en instrumentos de destrucción masiva como tuvimos que soportar, amargamente, en Madrid el 11M. Siempre que han surgido nuevas tecnologías se ha debatido profundamente si son buenas o no, si poseen un carácter malo o peligroso en sí mismas, por lo que el debate no es nuevo. La invención del martillo creo muebles maravillosos, y cadáveres con cráneos aplastados. ¿Es malo el martillo? No, en todo caso la mano que lo usa con malos fines. Lo que se debe hacer con estas nuevas herramientas, al igual que con los martillos, es enseñar a usarlas correctamente, y esa es una tarea en la que deben jugar un papel fundamental los padres de los adolescentes que las utilizan sin control. El que haya niños de doce o catorce años que pasan tantas horas como años que tienen inmersos en esas redes, o en videojuegos o similar no puede ser muy bueno para ellos, y en esta barbarie inglesa hemos visto muchos casos de adolescentes, muy menores de edad, que desprovistos de todo freno social y mostrando una falta de educación y valores pavorosa, lo menos peligroso que hacían era mandar mensajes de hacia dónde se dirigían a saquear comercios. Como mencionaba el otro día, mucho habrá que estudiar y analizar por parte de los expertos sobre lo que ha pasado en Inglaterra, y ya en el caso concreto de las redes, de hasta que punto se han pervertido como instrumento y qué posibilidades hay de detectar en ellas a sujetos que las utilicen para cometer delitos. La idea de Cameron de limitar y controlar su uso es imposible, sólo cerrándolas se podrá impedirlas, y eso ya no puede ser posible en este mundo. A mi modo de ver, las redes juegan dos papeles importantes en nuestras vidas, más allá de las inmensas opciones de ocio y comunicación que han abierto. Uno es el de la distribución del poder, y derivado directamente la pérdida del mismo por parte de los que siempre lo han detectado. Permiten crear grupos organizados de personas que poseen ideas propias, buenas, malas o muy friquis, que no sigan lo establecido, y que gracias a ellas puedan empezar a llevarlas a cabo porque la red les sirve de vínculo de unión y lugar de trabajo, logrando condicionar hábitos de consumo, calificaciones de películas, políticas, etc. Los procesos de marketing viral que se suceden día a día o el 15M son ejemplos muy perfeccionados de esta capacidad.

El otro papel, que comparten con el conjunto de tecnologías que nos rodean, es el de acelerar aún más el ritmo de vida que llevamos y los procesos que en él se desarrollan. La aparición de Internet, de la que las redes sociales son un mero apéndice, ha revolucionado nuestras vidas de una manera que aún nos somos conscientes ni capaces de calibrar, pero sobre todo la ha acelerado, todo se sucede a enorme velocidad en los medios, en nuestro ordenador, en la palma de nuestra mano, e Internet nos ha convertido en sujetos activos de este proceso acelerado. Todo va cada vez más rápido, lo que nos genera ansiedad y miedo al descarrilamiento, pero también nos lleva a donde no imaginábamos. Así de complejo es el asunto.

jueves, agosto 11, 2011

El arte de Antonio López

Ayer por la tarde, mientras el Mercado financiero europeo volvía a derrumbarse con fuerza, visité la exposición retrospectiva que el Museo Thyssen dedica a la obra de Antonio López, el mayor exponente en España de eso que se ha llamado el hiperrealismo, o la pintura que refleja la realidad hasta el más íntimo y minúsculo de los detalles. Iba con ganas de verla, tanto porque admiro al personaje como por las buenas referencias que algunos conocidos que ya la habían visitado me habían hecho de lo que allí estaba expuesto. Y lo cierto es que el resultado desbordó mis expectativas, en todos los sentidos.

Y es que la obra de Antonio López impacta. Acostumbrados como estamos a un mundo hueco, en el que la prisa se lo lleva todo, donde no hay tiempo para ser metódico ni profesional en casi ningún campo, ni de las artes ni en otras áreas profesionales, ver la obra de Antonio supone el reencuentro con el artesano, con el profesional que, día tras día, con muchas horas de empeño y esfuerzo, da lo mejor de sí mismo para acabar su obra, y que sabe que su obra requiere tiempo, y que es malo emplear más del necesario, pero aún peor es hacerlo deprisa y corriendo. Los membrillos que pinta López, primero como boceto a lápiz y luego como imagen colorista, crecen, maduran con el sol, y llegado su momento se recogen del árbol, y es el pintor el que amolda su trabajo al ritmo que la naturaleza le impone, porque desea ser un fiel retratista de la misma. Los paisajes de Madrid, urbanos, industriales, a veces con motas de verde parque, a menudo rodeados del amarillo terral de unos campos torturados por el sol, y con esos cielos indescriptibles, bellos como ellos solos, de azules intensos que cambian de tonalidad a cada minuto, aparecen ante el espectador no como si fueran fotografías, no, porque difícilmente una foto puede captar todos esos matices de luz que Antonio llega a expresar en su obra. Pacientemente, durante cientos de días, Antonio ha estado sentado en la esquina de Gran Vía con Alcalá, en la terraza de lucio, en las torres blancas, en el campo del moro, y se ha dejado la vida tratando de reflejar esa luz, ese matiz que va mucho más allá del detalle y el puntillismo de todas las ventanas que aparecen en los edificios de fondo. Los cuadros de Madrid que pinta Antonio López son Madrid, suponen la imagen más cierta que yo he logrado ver creada sobre esta ciudad, que aparece tan dura y agreste como es en la realidad. Pero la grandeza de Antonio está en que no necesita grandes formatos ni paletas milagrosas para crear arte, no. Una simple hoja de papel, un lápiz, y en sus manos un lugar tan cutre como un baño consigue tener magia, un puerta entreabierta y unas jambas logran transmitir sensaciones, e incluso esas escenas de cocinas de pequeños azulejos blancos, o los frigoríficos, una de las imágenes que más repulsión logran darme desde que soy niño, me resultaban ayer tranquilizadoras viéndolas dibujadas por Antonio López. Cuando veía esos dibujos no me podía creer que un lápiz, un simple y triste lápiz, fuese capaz de crear semejante contraste de luces y sombras, describir una realidad tan simple, burda si me apuran, pero con tanta precisión y belleza que lograba emocionar. López es tan grande no sólo por su técnica, inmensa, sino por lograr emocionar al espectador con la belleza de lo sencillo. En un mundo lleno de efectos especiales y ruido que tratan de ocultar la ausencia de contenido, el silencio y la profundidad de la obra de Antonio López es profundamente transgresora, rupturista, radical.

Si alguna vez vienen a Madrid, vayan sin dudarlo al conocido popularmente como el parque de las tetas, cercan del metro de Buenos Aires en la línea 1. Es un lugar apartado del centro, que poca gente conoce, que posee el mejor mirador sobre Madrid y su entorno, y desde el que se disfrutan las mejores puestas de sol sobre tierra que imaginarse uno pueda. Allí hay un cuartel de bomberos, y Antonio López pasó muchos años encaramado a la torre para crear su obra más monumental, homenajes a esta ciudad, a su crudeza, y a la luz que la envuelve. Sólo la vista real del paisaje desde esa atalaya se puede comparar a la belleza y emoción que Antonio logra captar en su obra.

miércoles, agosto 10, 2011

The borroka street in UK

Esta ha sido la cuarta noche de disturbios en Inglaterra. El foco de los mismos se ha empezado a trasladar de Londres a otras ciudades industriales como Manchester y Birmingham, después de que la presencia policial en la capital se haya más que duplicado. Parece que ha sido una noche más tranquila en los barrios de Totenhamm, Lambeth y Croydon, donde ayer se registró la primera muerte producto de estos altercados, pero esa calma es relativa, porque se han visto patrullas de ciudadanos haciendo guardia frente a establecimientos públicos y privados, tratando de defenderlos. Armados con escobas, tratan de limpiar los destrozos que rodean sus viviendas y calles.

La mera visión de las imágenes de algunos de esos barrios, con edificios incendiados, saqueos a plena luz del día y violencia desatada es extravagante, a la par que indignante, por supuesto. Y todo eso no pasa en un suburbio de favelas de Río de Janeiro, ni en Pakistán, no, sucede en Londres, la mayor ciudad de Europa occidental, el mayor centro financiero del mundo, y el destino de millones de turistas, que no se ha enterado de nada porque nada ha sucedido en las zonas que habitualmente se vistan. Ahora tocará a los expertos ponerse a estudiar para descubrir que es lo que ha fallado, de donde proviene este brote de violencia salvaje y desatada. Y lo cierto es que serán muchas las causas que, larvadas, han confluido para que
la muerte de un joven en un tiroteo con la policía este pasado jueves desatase esta ola de destrucción, pero es obvio que la crisis está detrás de todo. El deterioro de las condiciones laborales y la bajada de ingresos de grandes capas de la población por el aumento del paro y la reducción de servicios sociales generan el caldo de cultivo adecuado para que este tipo de sucesos se produzcan. Una crisis como esta, tan larga y profunda, acaba por destruir el tejido que une y compacta a la sociedad, rompe grupos de trabajo, deja a personas sin ingresos, aumenta las tensiones de cara al mantenimiento del nivel de vida conocido, aumenta el grado de frustración y, en definitiva, destruye lo que se daba por seguro, creando las condiciones necesarias para que la desesperación creciente acabe convertida en ira. Muchos de los barrios donde han estallado las protestas son barrios deprimidos, enormes, con mucha población de distintas procedencias, donde la propensión al conflicto étnico se apaciguó con la bonanza económica pero ha resurgido con fuerza en la crisis, donde mi vecino puede ser mi competencia a la hora de encontrar el puesto de trabajo que tanto necesito. Pero siendo todo esto verdad, no es menos cierto que esta revuelta tiene un componente de puro vandalismo muy superior al de reivindicación política o social. No hemos visto en ningún momento manifestaciones de indignados, reivindicaciones sociales, sentadas o cosas por el estilo. No, sólo bandas de encapuchados que, amparados en la noche y en el desconcierto de un gobierno ausente por vacaciones, han tomado el control de esos barrios, se han dedicado a destruir todo lo que pillaban por delante y, de paso, robar a manos llenas. Las imágenes de asaltos a supermercados y tiendas de informática, con sujetos con el rostro tapado llevándose televisiones de plasma indican el grado de salvajismo que se ha alcanzado en esas zonas estos días, la ausencia de la ley, la ética y la sociedad que, durante tres noches, ha convertido grandes áreas de Londres en algo parecido a una selva en la que los más fuertes han dictado su ley.

Ver esos asaltos impunes,
o ese vídeo impresionante, en el que un joven aturdido y desorientado es robado de la manera más obscena y chulesca por unos sujetos que se llevan lo que quieren y tiran lo demás no me genera ningún sentimiento asociado a reivindicación social. Me suena más a lo que hacían los batasunos en Rentería en los ochenta o noventa o, para ponerlo en contexto inglés, a cómo se comportaban los protagonistas de “La naranja mecánica”, aquella banda de desalmados que disfrutaban de la violencia por el mero hecho de ejercerla, por saber que eran impunes, que les daba el control y el poder, como animales en el campo. Sí, Kubrick se hubiera visto reivindicado en vídeos como este y otros que llenan nuestras pantallas.

martes, agosto 09, 2011

¿Es bueno ver las noticias?

En los periódicos de hoy los titulares agotan los adjetivos para describir el batacazo bursátil de ayer, que dejó a las bolsas europeas y americanas hundidas sin remedio aparente, pero en el campo gráfico las imágenes dominantes corresponden a los violentos disturbios que llevan tres días produciéndose en Londres y que, lejos de remitir, se extienden a otros barrios de la metrópoli y a otras ciudades de Inglaterra. Las imágenes muestran estallidos de pillaje y violencia desenfrenada, quemas de coches, edificios y tiendas y saqueos dignos de Mogadiscio, en medio de los pasos de cebra tan british.

Visto el panorama, y con el año que llevamos, y los años de crisis que arrastramos, muchos han renunciado directamente a ver las noticias, a no leer los periódicos ya no enterarse de lo que pasa, en la mayoría de los casos hartos de comprobar que el mundo que está a su alrededor no funciona. De hecho se presume de que en verano, en lo que llamamos desconectar, se incluye el no enterarse de lo que sucede, porque ayuda a relajarse. Es la forma más moderna que conozco de aplicar ese refrán de “ojos que no ven, corazón que no siente”. La gente parece pensar que si no lee nada de la crisis ésta no le afectará y que, en general, mantenerse alejados de una actualidad bronca, cambiante y descontrolada, ayuda a estar en paz con uno mismo. Y muchos miran con aprensión a los que siguen la actualidad, calificándolos de masoquistas hasta cierto punto, y los que estamos enganchados a ella, los que como yo no concebimos un día sin informativos, somos personajes raros, incluso siniestros, porque dado como está la actualidad somos portadores de malas nuevas un día sí y otro también. “No me cuentes lo que pasa, que no quiero saberlo” es una frase que más de un conocido me ha dicho últimamente, como queriendo alejar aún más de él esta dura realidad. Pese a que no la comparto, entiendo su postura. Es cierto que un seguimiento diario de las noticias puede llevar a la conclusión de que todo está hecho un desastre, y esa, como toda afirmación categórica, no es cierta. Los diarios, informativos de televisión y de radio, viven pegados a la actualidad del momento. Se dice que no hay nada tan viejo como un periódico de ayer, y esta falta de perspectiva de los medios impide calibrar hasta que punto las cosas son graves o no en el contexto no de esta semana, sino en varios años. Por ejemplo, esta crisis económica es muy grave, desde luego, la mayor desde la de 1929, aunque puede que de seguir en esta tónica la supere en intensidad, pero en ningún aspecto es comparable el nivel de vida que existía en occidente en los años veinte del siglo pasado con el que poseemos ahora. Esto en cierto modo permite autoengañarse, tratar de buscar un rayo de esperanza para coger fuerzas, aunque sea mentira, y es una táctica psicológica muy típica para evadir los problemas, que todos utilizamos muchas veces. Un ejemplo pasmoso lo vi hace dos semanas, cuando estaba en Elorrio. Con vistas al final de un Julio meteorológicamente horrible, un artículo de prensa afirmaba que los hosteleros ponían sus esperanzas en agosto y septiembre, aunque no sabían que tiempo les esperaba en esos meses, entre otras cosas porque saber eso es imposible.

Este Domingo publicaba Juan Arias en El País un precioso artículo, titulado precisamente ¿Es que vale la pena leer los periódicos? en el que relata cómo está de moda desconectar, retirarse de esa “oración laica” como él la llama de leer el periódico por la mañana, para obtener la felicidad del desconocimiento y la ignorancia, y de lo malo que eso es, de lo que renunciamos, del valor de la noticia y la realidad que dejamos de percibir a cambio de estar sedados, engañados, ingenuamente felices, ajenos a lo que nos rodea, propensos a ser manipulados por basuras televisivas o gobiernos ansiosos de control. No renunciemos a la actualidad, por dura y cruel que nos parezca porque, entre otras cosas, sólo conociéndola podremos cambiarla.