Seguro que los asesores y demás equipo de Moncloa se han pasado todo el fin de semana tirándose de los pelos y mentando a la madre que trajo al mundo a mucha gente, porque todas las horas de esfuerzo y sacrificio destinadas a pulir el discurso de ZP en la asamblea de la ONU, todo el esfuerzo diplomático para que esa aparición del presidente fuera aun éxito, y su encuentro con Obama un triunfo aplastante ha quedado diluida por la presencia de las hijas, de ZP, su indumentaria y el borrado o no de sus caras.
En la famosa foto, que yo tengo en la versión caras no censuradas, aparecen las dos hijas de ZP escoltando a su padre y a Obama. Lo que más revuelo ha causado, a parte de su presencia, es su atuendo. Las chicas son góticas, y se han presentado de esa guisa en la recepción que tuvo lugar en el Metropolitan de Nueva York, lo que ha sido la excusa perfecta para que surgieran chistes en Internet a las pocas horas de la publicación de las fotos en los que las chicas se esconden tras unos orcos con espadas medievales, las sitúan en el monte del destino, en Mordor, o las juntan con sus padres en un remedo de la familia Adams, bromas algunas de un gusto escaso, la verdad, y es que las chicas no tiene la culpa de nada de lo sucedido. Si quieren ser góticas, perfecto, hacen bien. Es una de las muchas tribus urbanas que circulan por la calle, con su estilo y pensamiento propio. Y la verdad es que de entre todas las existentes es la que mejor me cae, no sólo porque, no les voy a engañar, las mujeres vestidas con ese atuendo me gustan mucho (me ponen, que se diría más en plata) sino porque creo compartir algunos de los pensamientos que rondan por la cabeza de este grupo, tanto en lo referente a la visión melancólica de la vida como a la existencia de cierta oscuridad en nuestro interior y en lo que nos rodea que acaba manifestándose. También me gustan los espacios románticos del XIX, las ruinas, las tormentas y cosas asociadas a esa estética, por lo que no es justo criticar a las niñas porque así se sientan, ni lo hubiera sido de pertenecer a un grupo de “bakaladeras”, “Moods” o similar. Lo que es objetable es que sus padres, para una foto oficial, les hayan dejado vestirse como si el acto del Metropolitan fuese una fiesta social particular, y no un encuentro público con jefes de estado y de gobierno, y fotografiarse con Obama fuera como hacerlo con Bruce Springsteen o, más cercano a las chicas, Marilyn Manson. No, aquí la culpa es de los padres, que las han permitido salir así. Otra opción posible era que las chicas fuesen con ese atuendo y no participasen en la foto oficial, que recordemos la saca y publicita la Secretaría de Estado Norteamericana, por lo que en principio no está bajo el control de Moncloa ni de la delegación de ningún otro país visitante. Se sacan al foto los dos matrimonios y las chicas, si es su ilusión, se sacan una foto con Obama privadamente, que es gestionada por ellas o en su caso el séquito de ZP, y no hay problema alguno.
El resultado final, que seguramente a Berlanga le estará proporcionando horas de carcajadas sin fin, es el resultado de una bisoñez e ingenuidad que raya la inconsciencia por parte de ZP y de sus asesores. Lo malo es que al final el pato lo pagan las chicas, cuyo rostro ya es público, cosas que tiene Internet, y que han tenido un estreno mediático tan sonado como grotesco. De lo malo malo este episodio ha servido para que los góticos reivindiquen su presencia pública y consigan más espacio en los medios de lo que lo han logrado en su vida. Algo así como la luz que se esconde bajo nuestra oscuridad interior.
lunes, septiembre 28, 2009
viernes, septiembre 25, 2009
¿A qué suenan nuestras ciudades?
Hoy en día, a una sola cosa. Coches. El tráfico lo absorbe todo, lo invade y llena el espacio de un ruido enorme, que se prolonga como un murmullo de fondo durante todo el día hasta más allá de los límites de nuestras urbes. Vivimos bajo un manto de ruido que nos es familiar, y no debería ser así, porque hace apenas un siglo que empezó la mecanización. Antes, sin coches, y sin luz para los altavoces, cuáles eran los sonidos que dominaban en los pueblos y ciudades? Los gritos de la gente, las trompetas de los anunciantes, el agua de los ríos y la fuentes..... y las campanas.
Hay muchos campanarios en el mundo, y todos ellos suenan, aunque algunos ay ni se oyen. El de la Puerta del Sol de Madrid, por ejemplo, no es muy bonito, y casi es inaudible, y en Nochevieja ni les cuento. El Big Ben de Londres se oye bien, y suena como en las películas, y en pueblos como Elorrio las campanas de la torre de la Iglesia se siguen oyendo bien, aunque cada vez menos al aumentar el rumor de fondo del tráfico (menos mal que aún las voltean el Sábado a las 14:00 y entonces sí que se oyen). En Roma el tráfico es horroroso, caótico y aún más ruidoso que en España, pero gracias a que el centro histórico tiene calles tan estrechas son más las motos que los coches los que se mueven en su interior, y la abundancia de iglesias, linternas y campanarios hace que las horas en punto sean un festival de “gongs”, “clins” y demás golpes de badajo. Hay campanarios románicos preciosos, como el de Santa María in Cosmedin o el de San Francesca romana, y curiosamente el Vaticano no exhibe unas campanas acordes al resto del edificio. La de las horas, sita en la parte superior izquierda de su fachada, vista de frente, se oye, pero no demasiado. El campanario más alto de toda la ciudad es el de Santa María la Mayor, la más interesante de las cuatro grandes basílicas (ella, el Vaticano, San Juán de Letrán y San Pablo extramuros) y la única de ellas en la que se respira un aire de ser más una iglesia que un museo para turistas. La preciosa torre románica de campanas se eleva sin llegar a tocar los ochenta metros, pero es inmensa, y acabada en un tejado respingón a cuatro aguas similar al campanile de Venecia. Bien, pues mi primera noche llegué a la plaza trasera de la iglesia, a la que da la torre, a casi a las 21:00, y las campanas del reloj dieron la hora. Correctas, audibles, pero en franca lucha por sobreponerse al tráfico que rodea la iglesia sin piedad alguna. Como hacía calor bebí un poco de la fuente sita junto a la columna conmemorativa que remata la plaza, que trata de enfrentarse de tú a tú al campanario de la iglesia, y me senté un rato a descansar. Y a los dos minutos más o menos se oyó una campana solitaria, grave, que poco a poco empezó a sonar, primero con golpes de frecuencia similar al horario, y luego acompasados en grupos de dos, algo así como un Bong-Bong... Bong-Bong, etc, con un tono gravísimo, que retumbaba en toda la plaza, y por primera vez en mucho tiempo empecé a oír a una campana que lograba tapar el tráfico que no dejaba de circular. En ese campanario había algo antiguo, probablemente enorme, y que más que anunciar el comienzo de la noche o alguna festividad trataba de sobreponerse a la modernidad, de hacerse notar en medio del caos, de sacar la cabeza frente a lo que le rodeaba y agobiaba... y lo lograba.
Y yo allí, embobado, mirando a un campanario que sin iluminación apenas se distinguí en medio de la oscuridad, no dejaba de maravillarme, y, no me va vergüenza decirlo, emocionarme. Era un sonido precioso, enorme, poderoso.... El repique duró algo mas de dos minutos y a partir de ahí las campanas ya no sonaban hasta la mañana siguiente. Y todas las noches de estas vacaciones, estuviera donde estuviese, cogía un autobús, o corría lo que fuese necesario para lograr llegar a Santa María la Mayor a las 21:00, sentarme junto a la columna y la fuente, y prepararme para oír el espectáculo que manaba de ese soberbio campanario, una de las cosas más puras y bellas que he oído, mejor sentido, en todo el viaje.
Hay muchos campanarios en el mundo, y todos ellos suenan, aunque algunos ay ni se oyen. El de la Puerta del Sol de Madrid, por ejemplo, no es muy bonito, y casi es inaudible, y en Nochevieja ni les cuento. El Big Ben de Londres se oye bien, y suena como en las películas, y en pueblos como Elorrio las campanas de la torre de la Iglesia se siguen oyendo bien, aunque cada vez menos al aumentar el rumor de fondo del tráfico (menos mal que aún las voltean el Sábado a las 14:00 y entonces sí que se oyen). En Roma el tráfico es horroroso, caótico y aún más ruidoso que en España, pero gracias a que el centro histórico tiene calles tan estrechas son más las motos que los coches los que se mueven en su interior, y la abundancia de iglesias, linternas y campanarios hace que las horas en punto sean un festival de “gongs”, “clins” y demás golpes de badajo. Hay campanarios románicos preciosos, como el de Santa María in Cosmedin o el de San Francesca romana, y curiosamente el Vaticano no exhibe unas campanas acordes al resto del edificio. La de las horas, sita en la parte superior izquierda de su fachada, vista de frente, se oye, pero no demasiado. El campanario más alto de toda la ciudad es el de Santa María la Mayor, la más interesante de las cuatro grandes basílicas (ella, el Vaticano, San Juán de Letrán y San Pablo extramuros) y la única de ellas en la que se respira un aire de ser más una iglesia que un museo para turistas. La preciosa torre románica de campanas se eleva sin llegar a tocar los ochenta metros, pero es inmensa, y acabada en un tejado respingón a cuatro aguas similar al campanile de Venecia. Bien, pues mi primera noche llegué a la plaza trasera de la iglesia, a la que da la torre, a casi a las 21:00, y las campanas del reloj dieron la hora. Correctas, audibles, pero en franca lucha por sobreponerse al tráfico que rodea la iglesia sin piedad alguna. Como hacía calor bebí un poco de la fuente sita junto a la columna conmemorativa que remata la plaza, que trata de enfrentarse de tú a tú al campanario de la iglesia, y me senté un rato a descansar. Y a los dos minutos más o menos se oyó una campana solitaria, grave, que poco a poco empezó a sonar, primero con golpes de frecuencia similar al horario, y luego acompasados en grupos de dos, algo así como un Bong-Bong... Bong-Bong, etc, con un tono gravísimo, que retumbaba en toda la plaza, y por primera vez en mucho tiempo empecé a oír a una campana que lograba tapar el tráfico que no dejaba de circular. En ese campanario había algo antiguo, probablemente enorme, y que más que anunciar el comienzo de la noche o alguna festividad trataba de sobreponerse a la modernidad, de hacerse notar en medio del caos, de sacar la cabeza frente a lo que le rodeaba y agobiaba... y lo lograba.
Y yo allí, embobado, mirando a un campanario que sin iluminación apenas se distinguí en medio de la oscuridad, no dejaba de maravillarme, y, no me va vergüenza decirlo, emocionarme. Era un sonido precioso, enorme, poderoso.... El repique duró algo mas de dos minutos y a partir de ahí las campanas ya no sonaban hasta la mañana siguiente. Y todas las noches de estas vacaciones, estuviera donde estuviese, cogía un autobús, o corría lo que fuese necesario para lograr llegar a Santa María la Mayor a las 21:00, sentarme junto a la columna y la fuente, y prepararme para oír el espectáculo que manaba de ese soberbio campanario, una de las cosas más puras y bellas que he oído, mejor sentido, en todo el viaje.
jueves, septiembre 24, 2009
Il ritorno....
Volver de vacaciones siempre es costoso, creo que no tanto por el hecho de regresar a casa, sino por el de abandonar el sitio que uno ha visitado, y dejar atrás físicamente las experiencias vividas. Tras pasar seis días de vacaciones en Roma empiezo a entender porque Audrey Hepburn y Gregory Peck se lo pasaron tan bien como parece en al película, y es que Roma ciudad es un lugar hecho para el deleite visual, el placer estético y, pese a sus defectos, que los posee, es algo mágico, y seguro que aquello que llene estas líneas y han estado allí comparten este juicio.
Roma es un museo, vivo y abigarrado, pero un museo. Cuando uno pasea por sus plazas, callejuelas, esquinas o avenidas tiene la sensación de que en cualquier momento van a aparecer unos torniquetes y unos guardias de seguridad, de esos que te saludan cuando abandonas un parque temático. Es un museo de piedra, en el que el mármol, el travertino y otros materiales han sido llevados a un grado de belleza y grandiosidad difícil de expresar. Es un museo de historia, porque no en vano el recuerdo del pasado romano es uno de sus mayores atractivos, y no decepciona, sino todo lo contrario. Soy amante de los rascacielos, y aún así el Coliseo y los foros imperiales anexos me parecen gigantescos, y más si contamos que tiene cerca de dos mil años a sus espaldas. Es un museo vegetal, en el que el pino mediterráneo y el ciprés dominan bosques, avenidas y parques, formando una estampa en al que sólo falta el mar, y en lugares como los alrededores del foro esos árboles se integran tanto con las ruinas que parecen haber sido puestos ahí a propósito, dando sombra a los recuerdos del pasado, cuidándolos y protegiéndolos de la lluvia y otras inclemencias, y alfombrando el paso del visitante de su hojas, esas púas verdes que por todas partes se ven. Es también Roma un museo religioso, como capital del cristianismo, en el que a cada paso aparece una iglesia, y en la que campanarios, fachadas, cúpulas, girolas y cruces parecen competir por ser la primera en llegar al cielo prometido. En este caso vista una iglesia no vistas todas, porque pese a ser el barroco el estilo dominante se puede hacer un seguimiento del arte religioso desde sus más tempranas manifestaciones, con unos mosaicos delicados y brillantes, hasta el éxtasis desbordante en volumen y grandiosidad, aunque no de trascendencia, del Vaticano. Y Roma también es un museo de calles y plazas vivas, de esquinas románticas, de muchos lugares decadentes, donde palacios que en su día tuvieron gloria ahora lucen oscuros y ajados, a veces cubiertos por una hiedra que les da un aire romántico pero que no oculta su abandono, pero en cada paso puede el visitante descubrir un resto de bellaza, un revoque en la pared, una escultura, una inscripción, un resto romano usado en el medioevo como refuerzo y parcialmente mostrado en la casa renacentista que finalmente acabó usándolo. Uno debe tener cuidado si no quiere acabar saturado de belleza, desbordado por la grandiosidad de los monumentos y de los detalles, arrastrado por la fuerza de una arquitectura que parece desmadrarse, en la que las columnas y capiteles han crecido a modo de bosque salvaje, con un control humano, pero que el visitante a veces no logra adivinar.
Tres lugares que me han parecido fascinantes, y sí, salen en las guías, pero es que son bellos. Uno es la plaza del Campidoglio, diseñada por Miquel Ángel, donde se encuentran los museos capitolinos, pequeña, acogedora y de una belleza embriagadora. Otra es la plaza de la rotonda, con el Panteón, el templo romano mejor conservado, y que con su cúpula agujereada es uno de los edificios más impresionantes que he visto en mi vida, quizás el mejor de la ciudad, y el tercero es la plaza sita tras la soberbia iglesia de Santa María la Mayor, al lado de mi hotel. Árida, rodeada de tráfico ruidoso, en ella descubrí una cosa la primera noche que ha sido tradición obligatoria todos los días del viaje, pero eso mejor se lo dejo para mañana.
Roma es un museo, vivo y abigarrado, pero un museo. Cuando uno pasea por sus plazas, callejuelas, esquinas o avenidas tiene la sensación de que en cualquier momento van a aparecer unos torniquetes y unos guardias de seguridad, de esos que te saludan cuando abandonas un parque temático. Es un museo de piedra, en el que el mármol, el travertino y otros materiales han sido llevados a un grado de belleza y grandiosidad difícil de expresar. Es un museo de historia, porque no en vano el recuerdo del pasado romano es uno de sus mayores atractivos, y no decepciona, sino todo lo contrario. Soy amante de los rascacielos, y aún así el Coliseo y los foros imperiales anexos me parecen gigantescos, y más si contamos que tiene cerca de dos mil años a sus espaldas. Es un museo vegetal, en el que el pino mediterráneo y el ciprés dominan bosques, avenidas y parques, formando una estampa en al que sólo falta el mar, y en lugares como los alrededores del foro esos árboles se integran tanto con las ruinas que parecen haber sido puestos ahí a propósito, dando sombra a los recuerdos del pasado, cuidándolos y protegiéndolos de la lluvia y otras inclemencias, y alfombrando el paso del visitante de su hojas, esas púas verdes que por todas partes se ven. Es también Roma un museo religioso, como capital del cristianismo, en el que a cada paso aparece una iglesia, y en la que campanarios, fachadas, cúpulas, girolas y cruces parecen competir por ser la primera en llegar al cielo prometido. En este caso vista una iglesia no vistas todas, porque pese a ser el barroco el estilo dominante se puede hacer un seguimiento del arte religioso desde sus más tempranas manifestaciones, con unos mosaicos delicados y brillantes, hasta el éxtasis desbordante en volumen y grandiosidad, aunque no de trascendencia, del Vaticano. Y Roma también es un museo de calles y plazas vivas, de esquinas románticas, de muchos lugares decadentes, donde palacios que en su día tuvieron gloria ahora lucen oscuros y ajados, a veces cubiertos por una hiedra que les da un aire romántico pero que no oculta su abandono, pero en cada paso puede el visitante descubrir un resto de bellaza, un revoque en la pared, una escultura, una inscripción, un resto romano usado en el medioevo como refuerzo y parcialmente mostrado en la casa renacentista que finalmente acabó usándolo. Uno debe tener cuidado si no quiere acabar saturado de belleza, desbordado por la grandiosidad de los monumentos y de los detalles, arrastrado por la fuerza de una arquitectura que parece desmadrarse, en la que las columnas y capiteles han crecido a modo de bosque salvaje, con un control humano, pero que el visitante a veces no logra adivinar.
Tres lugares que me han parecido fascinantes, y sí, salen en las guías, pero es que son bellos. Uno es la plaza del Campidoglio, diseñada por Miquel Ángel, donde se encuentran los museos capitolinos, pequeña, acogedora y de una belleza embriagadora. Otra es la plaza de la rotonda, con el Panteón, el templo romano mejor conservado, y que con su cúpula agujereada es uno de los edificios más impresionantes que he visto en mi vida, quizás el mejor de la ciudad, y el tercero es la plaza sita tras la soberbia iglesia de Santa María la Mayor, al lado de mi hotel. Árida, rodeada de tráfico ruidoso, en ella descubrí una cosa la primera noche que ha sido tradición obligatoria todos los días del viaje, pero eso mejor se lo dejo para mañana.
miércoles, septiembre 16, 2009
Pedro Solbes Mira
Ayer Zapatero se refirió a la marcha de su escaño de Pedro Solbes recordando que seguirá oyendo sus consejos y diciendo que “debemos dejarle descansar”. Por el tono en el que lo hizo y la forma en la que Solbes ha dejado el Congreso sólo le falto acabar la frase con un “en paz”, rematando así un comentario que sonaba a obituario de alguien que se ha sacrificado por el presidente de una manera que es difícil de imaginar y que, como reconocimiento público, recibió unas palabras forzadas a preguntas de los periodistas. Sino, ni eso.
Cuando alguien se muere todo el mundo olvida sus errores y loa sus aciertos, y algo así ha sucedido con el fallecimiento político de Solbes. Asaetado por la oposición y los medios hasta el día en el que dejó el gobierno, el ex ministro lleva dos días recibiendo alabanzas de donde quizás nunca las iba a esperar, y curiosamente silencios ominosos y vergonzantes desde sus propias filas. ¿Ha sido Solbes un buen ministro de economía? Depende, como siempre. Es innegable que esta crisis que vivimos ha sido su fracaso, y que durante más de un año se negó, o le obligaron a negarse, a reconocer lo que se venía encima. Dicen que se va para no votar los presupuestos del año que viene, que son irreales e imposibles, pero los dos últimos que firmó también eran falsos, y puso su rúbrica en algo que no sabía, movido seguramente por un sentido de lealtad hacia unos superiores que abusaron de su persona. Solbes no debiera haberse presentado a las elecciones de 2008. Sabía mejor que nadie cómo nos encontraríamos en este momento, y después de ver como su política de rigor y sobriedad era golpeada por todos los flancos, de enterarse en el Congreso, junto al resto, de medidas populistas como las del cheque bebe o los 400 euros y de, en definitiva, sentir que las riendas de la política económica no se diseñaban en Alcalá, su “casa” sino en el gabinete económico de presidencia en Moncloa, su única opción coherente y responsable consigo mismo era marcharse. Se batió el tipo con Pizarro en un debate en el que arrasó al representante popular, tras lo que fue aupado por los socialistas al olimpo, pero en ese debate mintió, y lo hizo a sabiendas. En su haber hay que contar que es una persona seria, formal, predecible y aburrida, y eso son cualidades que deben abundar en un Ministro de Economía. Su conocimiento de la materia está fuera de toda duda, y los años que pasó en Bruselas mostró un rigor y sapiencia fuera de lo común. Sin embargo el no retirarse a tiempo ha enfangado su figura y ahora se ha ido por la puerta de atrás, como nunca debía hacerlo un servidor público como él que, más allá de sus aciertos y errores, ha sido un ejemplo de sobriedad, austeridad, comportamiento personal ético y educado, cosa que cada vez escasea más en el Congreso y en la calle. Así de agradecida es la política en España con sus siervos..........
Mañana, Jueves 17, me voy seis días de vacaciones a Roma, a pasear entre pedruscos, deambular por sus calles y plazas, no tratar de buscar a Audrey Hepburn en sus cafeterías pero sí admirar la ciudad y los monumentos y paisajes que ofrece, a pesar del pronóstico de lluvia. Si no sucede nada raro el Jueves 24 volveré a este maravilloso hueco que Internet nos ofrece para opinar, pensar, hablar, reflexionar, pasar el rato.... casi como unas vacaciones diarias. Disfruten mucho y sean felices, y abríguense, que el otoño ya está aquí.
Cuando alguien se muere todo el mundo olvida sus errores y loa sus aciertos, y algo así ha sucedido con el fallecimiento político de Solbes. Asaetado por la oposición y los medios hasta el día en el que dejó el gobierno, el ex ministro lleva dos días recibiendo alabanzas de donde quizás nunca las iba a esperar, y curiosamente silencios ominosos y vergonzantes desde sus propias filas. ¿Ha sido Solbes un buen ministro de economía? Depende, como siempre. Es innegable que esta crisis que vivimos ha sido su fracaso, y que durante más de un año se negó, o le obligaron a negarse, a reconocer lo que se venía encima. Dicen que se va para no votar los presupuestos del año que viene, que son irreales e imposibles, pero los dos últimos que firmó también eran falsos, y puso su rúbrica en algo que no sabía, movido seguramente por un sentido de lealtad hacia unos superiores que abusaron de su persona. Solbes no debiera haberse presentado a las elecciones de 2008. Sabía mejor que nadie cómo nos encontraríamos en este momento, y después de ver como su política de rigor y sobriedad era golpeada por todos los flancos, de enterarse en el Congreso, junto al resto, de medidas populistas como las del cheque bebe o los 400 euros y de, en definitiva, sentir que las riendas de la política económica no se diseñaban en Alcalá, su “casa” sino en el gabinete económico de presidencia en Moncloa, su única opción coherente y responsable consigo mismo era marcharse. Se batió el tipo con Pizarro en un debate en el que arrasó al representante popular, tras lo que fue aupado por los socialistas al olimpo, pero en ese debate mintió, y lo hizo a sabiendas. En su haber hay que contar que es una persona seria, formal, predecible y aburrida, y eso son cualidades que deben abundar en un Ministro de Economía. Su conocimiento de la materia está fuera de toda duda, y los años que pasó en Bruselas mostró un rigor y sapiencia fuera de lo común. Sin embargo el no retirarse a tiempo ha enfangado su figura y ahora se ha ido por la puerta de atrás, como nunca debía hacerlo un servidor público como él que, más allá de sus aciertos y errores, ha sido un ejemplo de sobriedad, austeridad, comportamiento personal ético y educado, cosa que cada vez escasea más en el Congreso y en la calle. Así de agradecida es la política en España con sus siervos..........
Mañana, Jueves 17, me voy seis días de vacaciones a Roma, a pasear entre pedruscos, deambular por sus calles y plazas, no tratar de buscar a Audrey Hepburn en sus cafeterías pero sí admirar la ciudad y los monumentos y paisajes que ofrece, a pesar del pronóstico de lluvia. Si no sucede nada raro el Jueves 24 volveré a este maravilloso hueco que Internet nos ofrece para opinar, pensar, hablar, reflexionar, pasar el rato.... casi como unas vacaciones diarias. Disfruten mucho y sean felices, y abríguense, que el otoño ya está aquí.
martes, septiembre 15, 2009
Lehman brothers, que estás en el cielo....
Hoy es el aniversario de la caída de Lehman Brothers, el que hasta ese momento era el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, cuyo derrumbe puso la crisis internacional en boca de todos, generó pánico financiero y mostró esas imágenes de empleados multiétnicos portando cajas de cartón en las que empaquetaban sus pertenencias personales para llevárselas del edificio desde el que dominaban el mundo de las finanzas y el poder. Todo un símbolo derruido, y si Lehman caía, quién estaba a salvo?????
Llevo varios días oyendo en televisiones y otros medios que la quiebra de Lehman provocó la crisis financiera, y no dejo de salir de mi asombro cada vez que una bella presentadora repite ese discurso. Lehman cayó porque estaba quebrado, porque la crisis, ese desastre que empezó en Estado Unidos en verano de 2007 (hace dos años) y que llego a España a finales de 2007 (y no me he equivocado de año) fue lo que descompuso el balance de Lehman. Lo que fue diferente en ese caso es que todo el mundo daba por descontado que las autoridades norteamericanas se iban a apiadar de los “hermanos” y salvarlos como antes habían hecho con Bearn Stern, el quinto banco de inversión. Para los curiosos, el Tercero es Merrill Lynch, el segundo es Morgan Stanley y el primero es Goldman Sachs. En este caso no sucedió lo mismo, y el tinglado se derrumbó. No hay suficiente perspectiva para analizar lo que sucedió en ese momento y sus implicaciones con la información y reposo necesario, pero me aventuro a afirmar que, esto es polémico, dejar caer a Lehman fue una decisión correcta. Principalmente porque logró poner en las portadas de los periódicos el desastre financiero que ya existía, que estaba larvado, y que reventó esa noche. Si se hubiera salvado a Lehman es casi seguro que otra entidad hubiera ido detrás de ella y al final alguna hubiese caído como el banco hermanado. La vorágine organizada en esas fechas y posteriores contribuyo a que mucha gente se diera cuenta de la gravedad del problema y se empezase a actuar, tanto por parte de los gobiernos y sus planes de estímulo como por los Bancos Centrales y su política monetaria kamikaze. Podemos ver a Lehman como la cabeza de truco que era necesario cortar en la plaza pública para que muchos otros se salvasen en las sombras. Un año después muchas cosas han cambiado, la principal es que somos más pobres y hay más parados, pero otras costumbres, como la de la titulización de activos dudosos, el cobro de primas exageradas en base a unos resultados ficticios, la contabilidad artificial de las entidades financieras y el crecimiento de la bolsa sin ninguna base lógica permanecen como señales de que los problemas de entonces siguen, en muchos casos, enquistados. Las hipotecas no se acaban de vender, sus títulos asociados poseen un valor fantasmagórico y los bancos, que tanto pecho sacan en todas partes, siguen siendo, en mi opinión, gigantes con pies de barro. Algo hemos aprendido de Lehman, pero no lo suficiente.
Además, para salvar al sistema financiero hemos logrado que la deuda de las administraciones públicas se eleve a niveles de infarto, 10% en esta España torturada por la crisis, que costará años reconducir, y el desempleo no deja de aumentar. ¿Hemos superado la crisis como afirman los medios de comunicación, portavoces en muchos casos de gobiernos desnortados y sin ideas? No, hemos parado un primer embate, con unos daños muy graves y dolorosos en nuestras estructuras pero, haciendo un ripio fácil, sospecho que a no tardar otros vendrán que a Lehman pequeño harán.
Llevo varios días oyendo en televisiones y otros medios que la quiebra de Lehman provocó la crisis financiera, y no dejo de salir de mi asombro cada vez que una bella presentadora repite ese discurso. Lehman cayó porque estaba quebrado, porque la crisis, ese desastre que empezó en Estado Unidos en verano de 2007 (hace dos años) y que llego a España a finales de 2007 (y no me he equivocado de año) fue lo que descompuso el balance de Lehman. Lo que fue diferente en ese caso es que todo el mundo daba por descontado que las autoridades norteamericanas se iban a apiadar de los “hermanos” y salvarlos como antes habían hecho con Bearn Stern, el quinto banco de inversión. Para los curiosos, el Tercero es Merrill Lynch, el segundo es Morgan Stanley y el primero es Goldman Sachs. En este caso no sucedió lo mismo, y el tinglado se derrumbó. No hay suficiente perspectiva para analizar lo que sucedió en ese momento y sus implicaciones con la información y reposo necesario, pero me aventuro a afirmar que, esto es polémico, dejar caer a Lehman fue una decisión correcta. Principalmente porque logró poner en las portadas de los periódicos el desastre financiero que ya existía, que estaba larvado, y que reventó esa noche. Si se hubiera salvado a Lehman es casi seguro que otra entidad hubiera ido detrás de ella y al final alguna hubiese caído como el banco hermanado. La vorágine organizada en esas fechas y posteriores contribuyo a que mucha gente se diera cuenta de la gravedad del problema y se empezase a actuar, tanto por parte de los gobiernos y sus planes de estímulo como por los Bancos Centrales y su política monetaria kamikaze. Podemos ver a Lehman como la cabeza de truco que era necesario cortar en la plaza pública para que muchos otros se salvasen en las sombras. Un año después muchas cosas han cambiado, la principal es que somos más pobres y hay más parados, pero otras costumbres, como la de la titulización de activos dudosos, el cobro de primas exageradas en base a unos resultados ficticios, la contabilidad artificial de las entidades financieras y el crecimiento de la bolsa sin ninguna base lógica permanecen como señales de que los problemas de entonces siguen, en muchos casos, enquistados. Las hipotecas no se acaban de vender, sus títulos asociados poseen un valor fantasmagórico y los bancos, que tanto pecho sacan en todas partes, siguen siendo, en mi opinión, gigantes con pies de barro. Algo hemos aprendido de Lehman, pero no lo suficiente.
Además, para salvar al sistema financiero hemos logrado que la deuda de las administraciones públicas se eleve a niveles de infarto, 10% en esta España torturada por la crisis, que costará años reconducir, y el desempleo no deja de aumentar. ¿Hemos superado la crisis como afirman los medios de comunicación, portavoces en muchos casos de gobiernos desnortados y sin ideas? No, hemos parado un primer embate, con unos daños muy graves y dolorosos en nuestras estructuras pero, haciendo un ripio fácil, sospecho que a no tardar otros vendrán que a Lehman pequeño harán.
lunes, septiembre 14, 2009
Por el interés.....
Este pasado Viernes Hugo Chávez se paseó por Madrid, en medio de gritos y alabanzas, coros de aduladores y defensores de los derechos civiles venezolanos que aprovecharon la oportunidad que les brinda una calle libre en España para decir lo que en Caracas les puede costar la cárcel o cosas peores. Entre otras cosas, Chávez se dio un paseo por la gran Vía, entró en las sede central de La Casa del Libro, donde he estado cientos de veces, y se compró unos cuantos volúmenes, uno de ellos “El Capitalismo Funeral” de Vicente Verdú, que exhibió como una bandera a la salida del establecimiento.
Si se fijan ustedes en las imágenes del paseo, Chávez aparece todo el tiempo acompañado de un señor calvo y con gafas, sonriente, que le sigue y responde a las gracias del dictador con sonrisas y gestos cariñosos. Este hombre se llama Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, y el motivo de tanta gracia es que las concesiones que Repsol posee en Venezuela han encontrado una enorme bolsa de gas que puede abastecer parte del consumo español, y cuya explotación supondrá grandes beneficios para la petrolera española y, como no, el gobierno del propio Chávez. Hay un diálogo antológico en El País, publicado el pasado Sábado, en el que Chávez y Brufau compadrean y debaten como colegas de toda al vida el cómo repartirse el yacimiento, escena en la que de haberse colado un loro con un parche en el ojo sería digna de cualquier película de piratas, de esas en las que los compinches se juntan delante del cofre de monedas y discuten como llevarse cada uno la mejor parte posible. Lo del Viernes fue un espectáculo mafioso indecente a más no poder. Fue otro ejemplo, enorme y en castellano, de hasta que punto los gobiernos e intereses occidentales se pliegan (nos plegamos) ante las dictaduras que, repletas de recursos naturales, los usan para satisfacer sus ansias de poder y mantener así a la población de los países originarios cautiva y sometida a sus brutales regímenes. La gira de Chávez por Europa ha consistido en la firma de enormes contratos de suministro de armamentos, principalmente por parte de Francia y Rusia, a pagar todos ellos con dinero que Europa proporciona a Venezuela a cambio de sus recursos de petróleo y gas. No se engañen, en muchos aspectos Chávez y otros de su calaña como Ahmadineyad nos tienen cogidos por nuestras queridas partes y a veces aprietan para demostrar quien manda aquí. Sin petróleo y gas Chávez sólo sería un patético payaso que daría pena, y es probable que, de llegar al poder, poco tiempo hubiera permanecido allí, pero el dinero que le proporcionan los pozos blanquea su dictadura y el permite asistir como invitado de honor al festival de cine de Venecia, algo vergonzoso, en medio del aplauso de los curiosos y los elogios de vendidos a su dinero, como Óliver Stone, cuya cuenta corriente habrá engordado con creces a la par que su compromiso por la revolución bolivariana, y su amor al dictador se habrá hermanado con su adoración a los fajos de dólares que este le regala por rodar panfletos hagiográficos.
Y el caso es que el espectáculo se repite, porque hace dos semanas se tuvo constancia de que la liberación del terrorista libio retenido por el atentado de Lokerbie por parte del gobierno de Inglaterra no tuvo el carácter humanitario que se vendió, sino que respondía a una negociación entre Downing Street y el gobierno de Gadaffi por la que, a cambio de la liberación, British Petroleum se hacía con contratos de explotación petrolífera en la zona. En fin, que a veces la realidad es tan oscura, sucia y mugrienta como el maldito petróleo, que parece que todo lo inunda, pringa y pudre. Qué duro es admitir que el mundo funciona así, verdad??
Si se fijan ustedes en las imágenes del paseo, Chávez aparece todo el tiempo acompañado de un señor calvo y con gafas, sonriente, que le sigue y responde a las gracias del dictador con sonrisas y gestos cariñosos. Este hombre se llama Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, y el motivo de tanta gracia es que las concesiones que Repsol posee en Venezuela han encontrado una enorme bolsa de gas que puede abastecer parte del consumo español, y cuya explotación supondrá grandes beneficios para la petrolera española y, como no, el gobierno del propio Chávez. Hay un diálogo antológico en El País, publicado el pasado Sábado, en el que Chávez y Brufau compadrean y debaten como colegas de toda al vida el cómo repartirse el yacimiento, escena en la que de haberse colado un loro con un parche en el ojo sería digna de cualquier película de piratas, de esas en las que los compinches se juntan delante del cofre de monedas y discuten como llevarse cada uno la mejor parte posible. Lo del Viernes fue un espectáculo mafioso indecente a más no poder. Fue otro ejemplo, enorme y en castellano, de hasta que punto los gobiernos e intereses occidentales se pliegan (nos plegamos) ante las dictaduras que, repletas de recursos naturales, los usan para satisfacer sus ansias de poder y mantener así a la población de los países originarios cautiva y sometida a sus brutales regímenes. La gira de Chávez por Europa ha consistido en la firma de enormes contratos de suministro de armamentos, principalmente por parte de Francia y Rusia, a pagar todos ellos con dinero que Europa proporciona a Venezuela a cambio de sus recursos de petróleo y gas. No se engañen, en muchos aspectos Chávez y otros de su calaña como Ahmadineyad nos tienen cogidos por nuestras queridas partes y a veces aprietan para demostrar quien manda aquí. Sin petróleo y gas Chávez sólo sería un patético payaso que daría pena, y es probable que, de llegar al poder, poco tiempo hubiera permanecido allí, pero el dinero que le proporcionan los pozos blanquea su dictadura y el permite asistir como invitado de honor al festival de cine de Venecia, algo vergonzoso, en medio del aplauso de los curiosos y los elogios de vendidos a su dinero, como Óliver Stone, cuya cuenta corriente habrá engordado con creces a la par que su compromiso por la revolución bolivariana, y su amor al dictador se habrá hermanado con su adoración a los fajos de dólares que este le regala por rodar panfletos hagiográficos.
Y el caso es que el espectáculo se repite, porque hace dos semanas se tuvo constancia de que la liberación del terrorista libio retenido por el atentado de Lokerbie por parte del gobierno de Inglaterra no tuvo el carácter humanitario que se vendió, sino que respondía a una negociación entre Downing Street y el gobierno de Gadaffi por la que, a cambio de la liberación, British Petroleum se hacía con contratos de explotación petrolífera en la zona. En fin, que a veces la realidad es tan oscura, sucia y mugrienta como el maldito petróleo, que parece que todo lo inunda, pringa y pudre. Qué duro es admitir que el mundo funciona así, verdad??
viernes, septiembre 11, 2009
Ocho años
Hoy es 11 de septiembre de 2009. Se cumplen ocho años desde que los salvajes atentados de Al Queda destruyeron las Torres Gemelas del WTC de Nueva York, asesinando a cerca de tres mil personas, elevando hasta donde era aún inimaginable la capacidad de destrucción, degradación y salvajismo del ser humano.
Recordemos a las víctimas, y no olvidemos lo sucedido.
Una manera de hacerlo puede ser visitar la web del memorial y museo del 11S que se construye en la red
Recordemos a las víctimas, y no olvidemos lo sucedido.
Una manera de hacerlo puede ser visitar la web del memorial y museo del 11S que se construye en la red
jueves, septiembre 10, 2009
Un misterio de verdad
Quizás tema alguno que hoy hable del bate que tuvo ayer lugar en el Congreso sobre la crisis, pero no, porque sólo dejo en evidencia la nulidad de quienes nos gobiernan, la vacuidad de quienes se les oponen, y la falta de liderazgo generalizado en medio de la que está cayendo. Así que vamos con algo más interesante y misterioso, terrenal, mejor acuático, pero que supera en intriga a las patochadas de los programas sobre abducciones, apariciones y demás cuentos chinos. Piratas, barcos desaparecidos, y oscuros intereses internacionales nos esperan.
Hace unas semanas un carguero de bandera finlandesa y tripulación rusa llamado “Artic Sea” que transportaba maderas, desapreció mientras navegaba por el mar del norte rumbo al sur. El Báltico o el Canal de la Mancha son sitios que uno no asocia con la piratería que hace muy peligrosas las aguas de mares como el Índico, y sino dense una vuelta por Somalia. Así, el nerviosismo y los rumores aumentaron hasta que al cabo de unos días el barco fue descubierto cerca de las costas del Golfo de Guinea, en África, con su carga intacta y la tripulación sana y salva. ¿Qué había sucedido allí? ¿Quiénes fueron los piratas? ¿Llegó el inefable Íker Jiménez con un OVNi desde Alderaan y lo abdujo con hélices y todo? La cuestión es que intenté algunos días indagar por la web sobre lo que había sucedido, pero no encontré nada. Delincuencia ordinaria con métodos extraños y en un lugar desacostumbrado, pensaba, pero mira por donde la noticia reflotó nunca mejor dicho, hace unas jornadas, cuando el periodista ruso que denunció la desaparición del barco huyó de su país. Que un periodista ruso sea amenazado en Rusia es tan habitual como que un periodista español no pueda preguntar en las ruedas de prensa españolas, pero es que el periodista ruso ha relatado una historia que deja en mantillas a los libros e espías y al OVNi de Jiménez. Cuenta ese periodista que el barco, cuya ruta original era Finlandia Argelia, era una tapadera, que bajo las maderas que llevaba como carga se escondía un cargamento de armas de contrabando para Irán, provenientes de Rusia, y que los asaltantes del barco fueron un grupo de élite del Mosad, el servicio secreto israelí, que se habían enterado de la operación de transporte y decidieron impedirla, tomando el control del barco, desviándolo de su ruta y quién sabe si destruyendo las armas o arrojándolas simplemente al fondo del Atlántico. Relata esta noticia que fuentes rusas posteriormente llegaron a detallar el armamento que podía estar en ese barco, hablándose de lanzaderas de misiles, cohetes en incluso material para su uso en bombas nucleares. Vamos, que de ser así los rusos estarían suministrando a Irán tecnología militar de vanguardia cuyos fines no suelen ser pacíficos ni tranquilizadores, saltándose de paso un montón den normativas internacionales al respecto y contribuyendo a aumentar el peligro que supone, y no deja de crecer, al capacidad nuclear iraní. ¿Qué ha hecho el gobierno ruso ante semejantes rumores y acusaciones encubiertas? Nada, que se sepa. Quizás haya abierto una de esas investigaciones que se quedan en la nada, o puede que en el futuro el periodista delator aparezca muerto en alguna capital europea víctima de Polonio, u otra cosa rara que, sospechosamente, algún miembro del ex-KGB puso en su mesa. No sería la primera vez.
Lo cierto es que si uno coge las piezas y trata de montar el puzzle la historia es verosímil, y encaja, y da para que muchos guionistas elaboren películas y serie sobre el al asalto al barco. “Operación Artic Sea” o “Abordaje preventivo” podían rodarse con el cada vez peor Nicolas Cage como protagonista de ambas. A mi, la verdad, me interesaría más un reportaje periodístico que contuviera una entrevista con alguno de los tripulantes y que contase su experiencia de esos días de verano a bordo del barco. Seguro que el relato, quizás comparable al episodio de la “Bounty”, no tenía desperdicio.
Hace unas semanas un carguero de bandera finlandesa y tripulación rusa llamado “Artic Sea” que transportaba maderas, desapreció mientras navegaba por el mar del norte rumbo al sur. El Báltico o el Canal de la Mancha son sitios que uno no asocia con la piratería que hace muy peligrosas las aguas de mares como el Índico, y sino dense una vuelta por Somalia. Así, el nerviosismo y los rumores aumentaron hasta que al cabo de unos días el barco fue descubierto cerca de las costas del Golfo de Guinea, en África, con su carga intacta y la tripulación sana y salva. ¿Qué había sucedido allí? ¿Quiénes fueron los piratas? ¿Llegó el inefable Íker Jiménez con un OVNi desde Alderaan y lo abdujo con hélices y todo? La cuestión es que intenté algunos días indagar por la web sobre lo que había sucedido, pero no encontré nada. Delincuencia ordinaria con métodos extraños y en un lugar desacostumbrado, pensaba, pero mira por donde la noticia reflotó nunca mejor dicho, hace unas jornadas, cuando el periodista ruso que denunció la desaparición del barco huyó de su país. Que un periodista ruso sea amenazado en Rusia es tan habitual como que un periodista español no pueda preguntar en las ruedas de prensa españolas, pero es que el periodista ruso ha relatado una historia que deja en mantillas a los libros e espías y al OVNi de Jiménez. Cuenta ese periodista que el barco, cuya ruta original era Finlandia Argelia, era una tapadera, que bajo las maderas que llevaba como carga se escondía un cargamento de armas de contrabando para Irán, provenientes de Rusia, y que los asaltantes del barco fueron un grupo de élite del Mosad, el servicio secreto israelí, que se habían enterado de la operación de transporte y decidieron impedirla, tomando el control del barco, desviándolo de su ruta y quién sabe si destruyendo las armas o arrojándolas simplemente al fondo del Atlántico. Relata esta noticia que fuentes rusas posteriormente llegaron a detallar el armamento que podía estar en ese barco, hablándose de lanzaderas de misiles, cohetes en incluso material para su uso en bombas nucleares. Vamos, que de ser así los rusos estarían suministrando a Irán tecnología militar de vanguardia cuyos fines no suelen ser pacíficos ni tranquilizadores, saltándose de paso un montón den normativas internacionales al respecto y contribuyendo a aumentar el peligro que supone, y no deja de crecer, al capacidad nuclear iraní. ¿Qué ha hecho el gobierno ruso ante semejantes rumores y acusaciones encubiertas? Nada, que se sepa. Quizás haya abierto una de esas investigaciones que se quedan en la nada, o puede que en el futuro el periodista delator aparezca muerto en alguna capital europea víctima de Polonio, u otra cosa rara que, sospechosamente, algún miembro del ex-KGB puso en su mesa. No sería la primera vez.
Lo cierto es que si uno coge las piezas y trata de montar el puzzle la historia es verosímil, y encaja, y da para que muchos guionistas elaboren películas y serie sobre el al asalto al barco. “Operación Artic Sea” o “Abordaje preventivo” podían rodarse con el cada vez peor Nicolas Cage como protagonista de ambas. A mi, la verdad, me interesaría más un reportaje periodístico que contuviera una entrevista con alguno de los tripulantes y que contase su experiencia de esos días de verano a bordo del barco. Seguro que el relato, quizás comparable al episodio de la “Bounty”, no tenía desperdicio.
miércoles, septiembre 09, 2009
El coche eléctrico
Ayer tuvo lugar en la explanada del complejo en el que trabajo la presentación del Plan Movele, siglas del MOVilidad ELÉctrica, un proyecto piloto que comandado por el Ministerio de Industria, y en colaboración con los ayuntamientos, trata de hacer real la presencia de coches eléctricos en las calles de nuestras ciudades, todo ello envuelto en el ecologismo y la necesidad de ahorrar vía reducción de las importaciones de petróleo. En el acto de presentación estuvieron el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, y los alcaldes de Madrid, Barcelona y Sevilla, primeras ciudades que se suman a este proyecto.
Aunque cargado de voluntarismo, este plan adolece de problemas técnicos y estratégicos que pueden llevarle al fracaso. Los coches que ayer se presentaron son caros, por encima de los 15.000 euros, pequeños y, al estar dotados únicamente de baterías, dependen de las recargas que se deben hacer cuando su autonomía, ligeramente superior a los 100 kilómetros, se acaba. A mi modo de ver son prototipos experimentales, no proyectos comerciales de coches para ser comprados y usados por el ciudadano corriente. El coche eléctrico es limpio, sí... pero en el lugar en el que funciona, y no tiene porque serlo en el punto en el que se produce la electricidad que lo pone en marcha. Eliminaría la contaminación de las ciudades, cosa que urge hacer cuanto antes, pero piénsese la producción de electricidad necesaria para abastecer un parque de millones de coches que se recargan todos los días. ¿Cómo la producimos? ¿Con petróleo? ¿energía nuclear? Volvemos a un debate sobre recursos y producción. Además es necesario crear una red de puestos de abastecimiento, unas “electroneras”, donde recargar los coches, y eso costará mucho tiempo y esfuerzo. Piense el lector que cuando se sube al coche lo hace al final de una enorme cadena industrial y de servicios que soporta el que pueda girar la llave y empiece a moverse, y eso incluye desde las fábricas de coches hasta los superpetroleros que se mueven por el mundo cargados de crudo, habiendo en medio millones de personas trabajando en industrias relacionadas (extracción, refino, logística, distribución, etc) Sea cual sea la solución al motor de combustión interna, y hay que implantarla para dejar de quemar petróleo, costará muchos años, esfuerzos e inversiones el que sea rentable y operativa. En mi opinión la única alternativa real que puede llegar a suplir al petróleo es el hidrógeno. Se crea usando electricidad para disolver la molécula de agua y, puesto en un vehículo adaptado, se produce el camino inverso, generando electricidad, que es la que mueve el motor del coche, y produciendo como residuo agua. Si se fijan nuevamente tenemos que gastar electricidad para producir el hidrógeno libre, que no está a nuestra disposición en la atmósfera. Si esa producción es limpia entonces los coches y toda esa industria lo serán. Sino volveremos a estar en un proceso de traslado del punto de la emisión de CO2 desde la ciudad a la planta de producción de hidrógeno. La ventaja inicial de este proceso es que todos los países tienen agua, y por ello pueden llegar a ser energéticamente independientes si se logra producir el hidrógeno de una manera limpia.
Como en todo caso el proceso sería a muy largo plazo, una primera prueba real de implantación pudiera ser la de sustituir los autobuses urbanos de una ciudad (¿por qué no Madrid, Bilbao, Barcelona?) por autobuses hidrogenados, alimentados por la planta de producción de hidrógeno municipal correspondiente. Como los vehículos públicos “duermen” en hangares fijos, que es donde repostan, no es necesario crear inicialmente esa red de “hidrogeneras”, disminuyen así algo los costes, y puede servir como experiencia práctica para evaluar el proceso de producción del combustible a una escala real y su uso práctico. ¿Sería posible? ¿rentable? Así empezaron las fábricas de gas del siglo XIX, ¿por qué no empezar a crear las fábricas de hidrógeno del siglo XXI?
Aunque cargado de voluntarismo, este plan adolece de problemas técnicos y estratégicos que pueden llevarle al fracaso. Los coches que ayer se presentaron son caros, por encima de los 15.000 euros, pequeños y, al estar dotados únicamente de baterías, dependen de las recargas que se deben hacer cuando su autonomía, ligeramente superior a los 100 kilómetros, se acaba. A mi modo de ver son prototipos experimentales, no proyectos comerciales de coches para ser comprados y usados por el ciudadano corriente. El coche eléctrico es limpio, sí... pero en el lugar en el que funciona, y no tiene porque serlo en el punto en el que se produce la electricidad que lo pone en marcha. Eliminaría la contaminación de las ciudades, cosa que urge hacer cuanto antes, pero piénsese la producción de electricidad necesaria para abastecer un parque de millones de coches que se recargan todos los días. ¿Cómo la producimos? ¿Con petróleo? ¿energía nuclear? Volvemos a un debate sobre recursos y producción. Además es necesario crear una red de puestos de abastecimiento, unas “electroneras”, donde recargar los coches, y eso costará mucho tiempo y esfuerzo. Piense el lector que cuando se sube al coche lo hace al final de una enorme cadena industrial y de servicios que soporta el que pueda girar la llave y empiece a moverse, y eso incluye desde las fábricas de coches hasta los superpetroleros que se mueven por el mundo cargados de crudo, habiendo en medio millones de personas trabajando en industrias relacionadas (extracción, refino, logística, distribución, etc) Sea cual sea la solución al motor de combustión interna, y hay que implantarla para dejar de quemar petróleo, costará muchos años, esfuerzos e inversiones el que sea rentable y operativa. En mi opinión la única alternativa real que puede llegar a suplir al petróleo es el hidrógeno. Se crea usando electricidad para disolver la molécula de agua y, puesto en un vehículo adaptado, se produce el camino inverso, generando electricidad, que es la que mueve el motor del coche, y produciendo como residuo agua. Si se fijan nuevamente tenemos que gastar electricidad para producir el hidrógeno libre, que no está a nuestra disposición en la atmósfera. Si esa producción es limpia entonces los coches y toda esa industria lo serán. Sino volveremos a estar en un proceso de traslado del punto de la emisión de CO2 desde la ciudad a la planta de producción de hidrógeno. La ventaja inicial de este proceso es que todos los países tienen agua, y por ello pueden llegar a ser energéticamente independientes si se logra producir el hidrógeno de una manera limpia.
Como en todo caso el proceso sería a muy largo plazo, una primera prueba real de implantación pudiera ser la de sustituir los autobuses urbanos de una ciudad (¿por qué no Madrid, Bilbao, Barcelona?) por autobuses hidrogenados, alimentados por la planta de producción de hidrógeno municipal correspondiente. Como los vehículos públicos “duermen” en hangares fijos, que es donde repostan, no es necesario crear inicialmente esa red de “hidrogeneras”, disminuyen así algo los costes, y puede servir como experiencia práctica para evaluar el proceso de producción del combustible a una escala real y su uso práctico. ¿Sería posible? ¿rentable? Así empezaron las fábricas de gas del siglo XIX, ¿por qué no empezar a crear las fábricas de hidrógeno del siglo XXI?
martes, septiembre 08, 2009
Venga, quememos a la poli...
Pozuelo de Alarcón es una localidad sita al suroeste de Madrid, más o menos al otro lado de la casa de campo, y se compone de un pequeño núcleo urbano y de montones de colonias de chalets y adosados en las que vive un montón de gente pudiente, que la colocan en las primeras posiciones en lo que hace a renta per cápita de toda España. Una sucesión de piscinas, jardines, casitas y cercados que algunos imaginarían como el paradigma de la calidad de vida y de la riqueza. Un lugar idílico, y una población envidiada por su riqueza por muchas otras de la Comunidad de Madrid.
Pues bien, en este escenario peliculero se produjeron el pasado Sábado unas escenas dignas de la Kale Borroka que se da en los pueblos del País Vasco o en los degradados suburbios de París, sólo que en el caso de Pozuelo ni las imágenes revelan pintadas etarras ni la cartelería habitual ni los agresores parecían unos negros abandonados a su suerte por la sociedad. Las imágenes grabadas por algunos de los presentes muestran la dureza del ataque contra las unidades de la policía, y la voz de algún gilipollas, por no llamarlo de otra manera, que se mofa de los agentes del orden mientras esto son asaetados a botellazos y piedras. Un botellón, en el que muchos de los participantes seguro que ganaban más dinero que un agente de la policía, degeneró en una batalla campal que se ha saldado con varios policías heridos, alguno de ellos graves, coches policiales quemados, destrozos abundantes en el mobiliario urbano y un pseudointento de asalto de la comisaría de la policía del pueblo. Más de diez mayores de edad fueron detenidos pero ayer se les puso en libertad por no poder demostrar de manera fehaciente su estancia en el lugar de los hechos. Lo que el Domingo era una noticia pequeña, minimizada por los medios, ayer se convirtió en el relato de una noche de horror en la que la peor cara de esta cutre sociedad que estamos construyendo salía a relucir por todas partes. Esa voz en off del vídeo es la de un joven borracho, irresponsable, para el que la autoridad no significa nada, al que seguramente nunca, ni en casa ni en el colegio le han dicho NO a nada, al que le han enseñado que con dinero se compra todo y que los papelitos de colores que son los euros son su pasaporte a la felicidad, sin otra cosa por la que preocuparse. Esa voz en off es la muestra de un fracaso social, de padres, educadores, escuelas, gobiernos, etc, pero esta bonita distribución de culpas no puede obviar que el culpable de quemar un coche de policía es el que quema el coche de policía. Tautológico, estúpido, pero hay que repetirlo. Algunos de los imbéciles que el Sábado casi matan a los agentes del orden debieran pasar una temporada en al cárcel, acusados de tentativa de homicidio, y ellos y sus padres debieran pagar los desperfectos causados al patrimonio del pueblo y de las fuerzas de seguridad. Supongo que ahora se empezarán a oír mensajes de comprensión, de “pobres, si no tienen la culpa de lo que han hecho”, “lo importante es educar” y demás. Y serán mensajes bien intencionados y probablemente con toda la razón, pero la primera cosa que deben aprender estos chicos, su primera lección educativa, es la de el que la hace la paga.
Hoy algunos de los testigos cuentan, eufóricos, que la noche del Sábado fue la más divertida del año, y se quedan tan tranquilos. Y sus padres no se lo harán mirar, y algunos mirarán para otro lado mientras que las voces que, como la mía, pidan orden y seriedad serán tachadas por muchos de carcas, conservadores y reaccionarios (o cosas peores). El País Vasco es un buen ejemplo de a donde se puede llegar a través de la banalización de la violencia, su aliento, su jaleo e incluso orgullo. Lo que costará recuperar las calles de Euskadi como para que ahora esas ordas de salvajes se adueñen del resto. Vergonzoso.
Pues bien, en este escenario peliculero se produjeron el pasado Sábado unas escenas dignas de la Kale Borroka que se da en los pueblos del País Vasco o en los degradados suburbios de París, sólo que en el caso de Pozuelo ni las imágenes revelan pintadas etarras ni la cartelería habitual ni los agresores parecían unos negros abandonados a su suerte por la sociedad. Las imágenes grabadas por algunos de los presentes muestran la dureza del ataque contra las unidades de la policía, y la voz de algún gilipollas, por no llamarlo de otra manera, que se mofa de los agentes del orden mientras esto son asaetados a botellazos y piedras. Un botellón, en el que muchos de los participantes seguro que ganaban más dinero que un agente de la policía, degeneró en una batalla campal que se ha saldado con varios policías heridos, alguno de ellos graves, coches policiales quemados, destrozos abundantes en el mobiliario urbano y un pseudointento de asalto de la comisaría de la policía del pueblo. Más de diez mayores de edad fueron detenidos pero ayer se les puso en libertad por no poder demostrar de manera fehaciente su estancia en el lugar de los hechos. Lo que el Domingo era una noticia pequeña, minimizada por los medios, ayer se convirtió en el relato de una noche de horror en la que la peor cara de esta cutre sociedad que estamos construyendo salía a relucir por todas partes. Esa voz en off del vídeo es la de un joven borracho, irresponsable, para el que la autoridad no significa nada, al que seguramente nunca, ni en casa ni en el colegio le han dicho NO a nada, al que le han enseñado que con dinero se compra todo y que los papelitos de colores que son los euros son su pasaporte a la felicidad, sin otra cosa por la que preocuparse. Esa voz en off es la muestra de un fracaso social, de padres, educadores, escuelas, gobiernos, etc, pero esta bonita distribución de culpas no puede obviar que el culpable de quemar un coche de policía es el que quema el coche de policía. Tautológico, estúpido, pero hay que repetirlo. Algunos de los imbéciles que el Sábado casi matan a los agentes del orden debieran pasar una temporada en al cárcel, acusados de tentativa de homicidio, y ellos y sus padres debieran pagar los desperfectos causados al patrimonio del pueblo y de las fuerzas de seguridad. Supongo que ahora se empezarán a oír mensajes de comprensión, de “pobres, si no tienen la culpa de lo que han hecho”, “lo importante es educar” y demás. Y serán mensajes bien intencionados y probablemente con toda la razón, pero la primera cosa que deben aprender estos chicos, su primera lección educativa, es la de el que la hace la paga.
Hoy algunos de los testigos cuentan, eufóricos, que la noche del Sábado fue la más divertida del año, y se quedan tan tranquilos. Y sus padres no se lo harán mirar, y algunos mirarán para otro lado mientras que las voces que, como la mía, pidan orden y seriedad serán tachadas por muchos de carcas, conservadores y reaccionarios (o cosas peores). El País Vasco es un buen ejemplo de a donde se puede llegar a través de la banalización de la violencia, su aliento, su jaleo e incluso orgullo. Lo que costará recuperar las calles de Euskadi como para que ahora esas ordas de salvajes se adueñen del resto. Vergonzoso.
lunes, septiembre 07, 2009
Aceras
Ruido, polvo, destrozos, jaleo, tractores arriba y abajo, obreros deambulantes, losas, tuberías, vallas, zanjas, excavadoras chirriantes, apisonadoras, asfalto, piedras diseminadas, baches, sitios donde pisar y hacerse un esguince, pasarelas provisionales, desvíos alternativos, pintura naranja en el suelo, tablones de madera, tuercas, tornillos, andamios, yeso, rodaduras de camiones, carretillas, taladros, picos y palas, ruidos incesantes, martilleos, suciedad, baldosines y placas metálicas de publicidad.
Este es el paisaje de media España. Gracias al Plan E todos los pueblos poseen uno o más barrios asediados por las obras que se desarrollan frenéticamente, sin un fin concreto salvo el de dar trabajo a quienes las realizan. Quizás esa sea la causa de que vayan tan despacio, y de que podamos ver a algunos de los trabajadores día sí y día también mirando al tendido sin trabajar en excesos, quizás porque ellos sean de los primeros en saber de la inutilidad práctica de las obras que realizan y porque están contentos por recibir un ingreso por ello. Una ciudad como Madrid, donde en el emblema del ayuntamiento acabarán poniendo una zanja entre el oso y el madroño, donde habitualmente lo de las obras es un suplicio continuo, se ha convertido este verano en una auténtica vergüenza. Por poner sólo un lugar emblemático, pero créanme que hay donde escoger, Sol y su entorno, que en los siete años que llevo viviendo aquí nunca he conocido sin obras, ha estado completamente vallado. Pasillos de dos metros de ancho donde se arracimaban paseantes y foráneos eran la tarjeta de presentación de una ciudad en permanente estado de reforma. Y así año tras año, y todo para cambiar las losas del suelo por otras de otro modelo, tipo y forma, que seguramente serán arrancadas dentro de un año para poner otras que sean distintas, sirvan para lo mismo, pero que sin duda serán más caras. Por no irnos sólo a grandes ciudades, en Elorrio (les suena el pueblo? Han hecho una pseudorotonda a la entrada, y la llamo así porque está justo a la entrada del pueblo, y de sus cuatro brazos uno de ellos no da a ninguna parte, porque no está hecha la carretera que continua ese cruce. En otro extremo del pueblo llevan dos meses reurbanizando una calle, con molestias enormes para los vecinos, y sin dar un palo al agua durante todo el mes de Agosto, en el que el pueblo se vacía, hay poco tráfico, y las molestias son menores. Sospecho que con al vuelta de septiembre, y las fiestas locales, el caos en la zona de Ibarra será digno de verse. Y así cada uno podría comentar su experiencia en su pueblo ciudad, de obras innecesarias, inútiles, hechas de mala manera y sin planificación, con urgencia, en uno de los mayores ejemplos de derroche de dinero público y de antisostenibilidad (perdón por el palabro) que he visto en mi vida. Ahora que se quiere hacer todo sostenible por ley, y sigo sin saber que quiere decir el gobierno con ese nuevo eslogan de marketing, las vallas del Plan E muestran a las claras lo que ha sido la economía de este país durante años. Obras, obras y más obras, y de esos polvos vienen estos lodos, nunca mejor dicho.
Pero esto no es lo peor. Contaba este Sábado Antonio Muñoz Molina, de manera magistral como siempre, la impresión que le producía volver a su Úbeda natal y encontrársela llena de obras inútiles, sin sentido (las plazas duras de los cojoxxxx en medio de este secarral de país) que lo único que hacen es destrozar un entorno que él conoce desde su infancia y que la avaricia sin fin de ayuntamientos catetos pero ávidos de dinero, políticos irresponsables y constructoras codiciosas han convertido en remedos de postal, pero muertos de vida e historia. Léanle a él, y díganme si no están de acuerdo, si, lamentablemente, no les suena.
Este es el paisaje de media España. Gracias al Plan E todos los pueblos poseen uno o más barrios asediados por las obras que se desarrollan frenéticamente, sin un fin concreto salvo el de dar trabajo a quienes las realizan. Quizás esa sea la causa de que vayan tan despacio, y de que podamos ver a algunos de los trabajadores día sí y día también mirando al tendido sin trabajar en excesos, quizás porque ellos sean de los primeros en saber de la inutilidad práctica de las obras que realizan y porque están contentos por recibir un ingreso por ello. Una ciudad como Madrid, donde en el emblema del ayuntamiento acabarán poniendo una zanja entre el oso y el madroño, donde habitualmente lo de las obras es un suplicio continuo, se ha convertido este verano en una auténtica vergüenza. Por poner sólo un lugar emblemático, pero créanme que hay donde escoger, Sol y su entorno, que en los siete años que llevo viviendo aquí nunca he conocido sin obras, ha estado completamente vallado. Pasillos de dos metros de ancho donde se arracimaban paseantes y foráneos eran la tarjeta de presentación de una ciudad en permanente estado de reforma. Y así año tras año, y todo para cambiar las losas del suelo por otras de otro modelo, tipo y forma, que seguramente serán arrancadas dentro de un año para poner otras que sean distintas, sirvan para lo mismo, pero que sin duda serán más caras. Por no irnos sólo a grandes ciudades, en Elorrio (les suena el pueblo? Han hecho una pseudorotonda a la entrada, y la llamo así porque está justo a la entrada del pueblo, y de sus cuatro brazos uno de ellos no da a ninguna parte, porque no está hecha la carretera que continua ese cruce. En otro extremo del pueblo llevan dos meses reurbanizando una calle, con molestias enormes para los vecinos, y sin dar un palo al agua durante todo el mes de Agosto, en el que el pueblo se vacía, hay poco tráfico, y las molestias son menores. Sospecho que con al vuelta de septiembre, y las fiestas locales, el caos en la zona de Ibarra será digno de verse. Y así cada uno podría comentar su experiencia en su pueblo ciudad, de obras innecesarias, inútiles, hechas de mala manera y sin planificación, con urgencia, en uno de los mayores ejemplos de derroche de dinero público y de antisostenibilidad (perdón por el palabro) que he visto en mi vida. Ahora que se quiere hacer todo sostenible por ley, y sigo sin saber que quiere decir el gobierno con ese nuevo eslogan de marketing, las vallas del Plan E muestran a las claras lo que ha sido la economía de este país durante años. Obras, obras y más obras, y de esos polvos vienen estos lodos, nunca mejor dicho.
Pero esto no es lo peor. Contaba este Sábado Antonio Muñoz Molina, de manera magistral como siempre, la impresión que le producía volver a su Úbeda natal y encontrársela llena de obras inútiles, sin sentido (las plazas duras de los cojoxxxx en medio de este secarral de país) que lo único que hacen es destrozar un entorno que él conoce desde su infancia y que la avaricia sin fin de ayuntamientos catetos pero ávidos de dinero, políticos irresponsables y constructoras codiciosas han convertido en remedos de postal, pero muertos de vida e historia. Léanle a él, y díganme si no están de acuerdo, si, lamentablemente, no les suena.
viernes, septiembre 04, 2009
La batalla del paso de Sabzak
Ayer por la tarde se supo que a lo largo de la jornada se desató un enfrentamiento, moderna manera de denominar a batalla, entre las tropas españolas apostadas en Afganistán y los talibanes, que se saldó con un balance de trece talibanes muertos por ninguna baja en el contingente nacional. Los españoles fueron atacados por los talibanes en el paso de Sabzak, respondieron a tiros, solicitaron la ayuda de helicópteros de ataque italianos, sitos en las proximidades, y a lo largo de varias horas hubo un cruce constante de disparos entre la posición aliada y los talibanes, que finalmente fueron derrotados.
Este pasado Martes 1 de septiembre se cumplió el setenta aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la mayor catástrofe de la historia de la humanidad, que se llevó sesenta millones de muertos y duró hasta Agosto de 1945, unos seis años más o menos. Pues cuando queda una semana exacta para el octavo aniversario de la caída de las torres gemelas, del fatídico 11S, la guerra de Afganistán se acercará a finales de año a su mismo octavo cumpleaños, y si en seis los aliados pudimos derrotar al fascismo encarnado por Alemania, Italia y Japón, lo cierto es que en ocho años los occidentales nos hemos empantanado (y mira que es difícil porque no llueve nada) en las arenas afganas. El grueso de los combates, y de las bajas, lo llevan los soldados norteamericanos y británicos, porque el resto de cuerpos extranjeros, incluidos los españoles, permanecen confinados en sus bases, realizando más ejercicios de autoprotección y salvaguarda de sus propias vidas que labores sobre el terreno. De unos pocos años hacia aquí el movimiento talibán se ha reforzado notablemente, al frontera entre Afganistán y Pakistán se ha diluido del todo, permitiendo el paso en ambos sentidos de combatientes, armas y provisiones, y la zona amenaza con convertirse en un agujero negro del que nada puede salir. Las elecciones realizadas recientemente, que probablemente sean la primera vuelta dado que Karzai no parece que pueda alcanzar el 50% de los votos, han mostrado imágenes duras, con mujeres cubiertas, mejor, encarceladas, con burkas como en los noventa, y grupos talibanes asaltando colegios y mutilando electores. Me pareció especialmente sangrante la imagen de un comando talibán que retuvo a algunos votantes a la vuelta del colegio donde habían votado, detectando este ejercicio por la mancha de tinta en sus dedos, cómo esos ciudadanos fueron puestos de rodillas en el polvo de una carretera, y como los talibanes afirmaron que no iban a ser asesinados allí mismo por que estamos en el mes de Ramadán. Así está el negocio. En su zona de actuación, las tropas españolas han protegido colegios electorales y se han encargado de la lógica de la votación, acarreando urnas, censos y papeletas, pero si exceptuamos Kabul y algunas otras ciudades grandes tengo serias dudas de cómo se han desarrollado los comicios, de si ha habido fraude o no, de cómo puede detectarse ese supuesto fraude, dado el miedo y la coacción que los talibanes imponen, y no sólo en las áreas rurales.
¿Son los militares conscientes de que el teatro afgano se desmorona? Parece que sí. El general Stanley McChrystal, jefe de la misión de la OTAN, la ISAF, afirma que la situación en el país es seria, y que urge cambiar de estrategia si queremos que las cosas avancen hacia la normalización. En una de sus últimas guías de actuación contra la llamada insurgencia, la ISAF afirma que el conflicto se ganará convenciendo a la población, no destruyendo al enemigo. Interesante y correcto sí, pero esta táctica requiere mucho tiempo y dinero, y no estamos sobrados ni de lo uno ni de lo otro..... Esto se complica por momentos, y las tropas españolas ya empiezan a saber lo que es, de verdad, una guerra.
Este pasado Martes 1 de septiembre se cumplió el setenta aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la mayor catástrofe de la historia de la humanidad, que se llevó sesenta millones de muertos y duró hasta Agosto de 1945, unos seis años más o menos. Pues cuando queda una semana exacta para el octavo aniversario de la caída de las torres gemelas, del fatídico 11S, la guerra de Afganistán se acercará a finales de año a su mismo octavo cumpleaños, y si en seis los aliados pudimos derrotar al fascismo encarnado por Alemania, Italia y Japón, lo cierto es que en ocho años los occidentales nos hemos empantanado (y mira que es difícil porque no llueve nada) en las arenas afganas. El grueso de los combates, y de las bajas, lo llevan los soldados norteamericanos y británicos, porque el resto de cuerpos extranjeros, incluidos los españoles, permanecen confinados en sus bases, realizando más ejercicios de autoprotección y salvaguarda de sus propias vidas que labores sobre el terreno. De unos pocos años hacia aquí el movimiento talibán se ha reforzado notablemente, al frontera entre Afganistán y Pakistán se ha diluido del todo, permitiendo el paso en ambos sentidos de combatientes, armas y provisiones, y la zona amenaza con convertirse en un agujero negro del que nada puede salir. Las elecciones realizadas recientemente, que probablemente sean la primera vuelta dado que Karzai no parece que pueda alcanzar el 50% de los votos, han mostrado imágenes duras, con mujeres cubiertas, mejor, encarceladas, con burkas como en los noventa, y grupos talibanes asaltando colegios y mutilando electores. Me pareció especialmente sangrante la imagen de un comando talibán que retuvo a algunos votantes a la vuelta del colegio donde habían votado, detectando este ejercicio por la mancha de tinta en sus dedos, cómo esos ciudadanos fueron puestos de rodillas en el polvo de una carretera, y como los talibanes afirmaron que no iban a ser asesinados allí mismo por que estamos en el mes de Ramadán. Así está el negocio. En su zona de actuación, las tropas españolas han protegido colegios electorales y se han encargado de la lógica de la votación, acarreando urnas, censos y papeletas, pero si exceptuamos Kabul y algunas otras ciudades grandes tengo serias dudas de cómo se han desarrollado los comicios, de si ha habido fraude o no, de cómo puede detectarse ese supuesto fraude, dado el miedo y la coacción que los talibanes imponen, y no sólo en las áreas rurales.
¿Son los militares conscientes de que el teatro afgano se desmorona? Parece que sí. El general Stanley McChrystal, jefe de la misión de la OTAN, la ISAF, afirma que la situación en el país es seria, y que urge cambiar de estrategia si queremos que las cosas avancen hacia la normalización. En una de sus últimas guías de actuación contra la llamada insurgencia, la ISAF afirma que el conflicto se ganará convenciendo a la población, no destruyendo al enemigo. Interesante y correcto sí, pero esta táctica requiere mucho tiempo y dinero, y no estamos sobrados ni de lo uno ni de lo otro..... Esto se complica por momentos, y las tropas españolas ya empiezan a saber lo que es, de verdad, una guerra.
jueves, septiembre 03, 2009
Como un castillo de arena
Hace ya algunas semanas me pasaron un enlace en el que se veía como un edificio de viviendas de Shangai se había caído al suelo recién construido. Las fotos en detalle muestran un bloque de apartamentos de unas doce alturas, rosa y con un diseño algo hortera tumbado de lado de una manera casi perfecta, y las imágenes que muestran los pilares del edificio nos enseñan unas columnas delgadas, huecas en algunos casos, y asentadas sobre el barro y lodo de un recodo de un río, un lugar que parece poco propicio para construir salvo que sea tratado adecuadamente. Junto al edificio caído aparecen otros bloques clónicos en pie, pero de dudoso futuro visto lo visto.
Cuando vi este enlace se me ocurrieron montañas de metáforas sobre cosas que aparentemente son sólidas pero que en el fondo se mantienen en pie por poco, y que en cualquier momento se pueden derrumbar. Lo primero que pensé fue en al propia economía china, pero con el paso de las semanas creo que la imagen esa del edifico caído y los pilares embarrados se asemeja mucho más a la economía española que a cualquier otra imagen financiera, salvo que en los próximos meses, y no les extrañe, se derrumbe alguna entidad conocida, para celebrar el 15 de septiembre el primer aniversario del hundimiento de Lehman Brothers. Ayer se conoció la cifra de paro registrado en el INEM en Agosto, y esas más de 80.000 personas inscritas en ese periodo de tiempo certifican que seguimos profundizando en nuestro agujero, que el barro en el que se asientan al mayor parte de contratos y empresa de nuestro país se deshace bajo nuestros pies y que la crisis que vivimos va a ser mucho más larga de lo que no quieren vender en al televisión y otros medios. Al contrario de los tres últimos meses, en los que el registro del INEM fue descendente, no salió ayer nadie del gobierno a dar una deuda de prensa a las once de la mañana para comentar los datos. Fue Elena Salgado, en Bruselas, ya ante el asedio de los periodistas, la única alta responsable del gobierno que hizo declaraciones (Los datos los dio Maravillas Rojo, Secretaria de Estado de Empleo, funcionaria de alto rango, sí, pero nada más). De mientras Salgado decía que los próximos meses la cosa mejorará en el Congreso el PSOE le desautorizaba a ella y al Ministro de Trabajo Celestino Corbacho, que ayer decidió tomarse vacaciones y no aparecer en ninguna parte. El acuerdo del PSOE con pequeños grupos que se dicen de izquierdas extiende la ayuda de 420 euros a los que agotaron sus prestaciones a partir del 1 de Enero de este año, incrementando aún más el déficit público, poniendo otro parche subvencionador que no arregla nada y dejando claro a los que desde antes de esa fecha llevan sin cobrar nada que ya se pueden morir de asco. Este debe ser el único acuerdo social del planeta que favorece a aquellos en orden inversamente proporcional a la necesidad que poseen. En fin, una chapuza monumental que no se dice de donde va a obtener los fondos para pagarse. De mientras tanto el PP hizo algunas declaraciones vagas pero sigue más obsesos con mirarse al ombligo de los espías que con los problemas reales del país.
Ayer por la noche, oyendo tertulias y viendo debates televisivos, me daba la sensación de que, definitivamente, la crisis ha derrumbado al gobierno. Ya nadie nos rige. Los que teóricamente debieran hacerlo se dedican plenamente a garantizarse su supervivencia, poniendo parches, posando en las fotos, y mintiendo descaradamente. Cogen cuatro ladrillos y pintura y tratan de tapar las grietas que empiezan a derrumbar la economía de este país hasta un punto que no somos capaces de determinar. En la hora de la verdad, y esta lo es, miro a la clase política de este país y sólo veo fango y lodo, como en los cimientos de Shangai.
Cuando vi este enlace se me ocurrieron montañas de metáforas sobre cosas que aparentemente son sólidas pero que en el fondo se mantienen en pie por poco, y que en cualquier momento se pueden derrumbar. Lo primero que pensé fue en al propia economía china, pero con el paso de las semanas creo que la imagen esa del edifico caído y los pilares embarrados se asemeja mucho más a la economía española que a cualquier otra imagen financiera, salvo que en los próximos meses, y no les extrañe, se derrumbe alguna entidad conocida, para celebrar el 15 de septiembre el primer aniversario del hundimiento de Lehman Brothers. Ayer se conoció la cifra de paro registrado en el INEM en Agosto, y esas más de 80.000 personas inscritas en ese periodo de tiempo certifican que seguimos profundizando en nuestro agujero, que el barro en el que se asientan al mayor parte de contratos y empresa de nuestro país se deshace bajo nuestros pies y que la crisis que vivimos va a ser mucho más larga de lo que no quieren vender en al televisión y otros medios. Al contrario de los tres últimos meses, en los que el registro del INEM fue descendente, no salió ayer nadie del gobierno a dar una deuda de prensa a las once de la mañana para comentar los datos. Fue Elena Salgado, en Bruselas, ya ante el asedio de los periodistas, la única alta responsable del gobierno que hizo declaraciones (Los datos los dio Maravillas Rojo, Secretaria de Estado de Empleo, funcionaria de alto rango, sí, pero nada más). De mientras Salgado decía que los próximos meses la cosa mejorará en el Congreso el PSOE le desautorizaba a ella y al Ministro de Trabajo Celestino Corbacho, que ayer decidió tomarse vacaciones y no aparecer en ninguna parte. El acuerdo del PSOE con pequeños grupos que se dicen de izquierdas extiende la ayuda de 420 euros a los que agotaron sus prestaciones a partir del 1 de Enero de este año, incrementando aún más el déficit público, poniendo otro parche subvencionador que no arregla nada y dejando claro a los que desde antes de esa fecha llevan sin cobrar nada que ya se pueden morir de asco. Este debe ser el único acuerdo social del planeta que favorece a aquellos en orden inversamente proporcional a la necesidad que poseen. En fin, una chapuza monumental que no se dice de donde va a obtener los fondos para pagarse. De mientras tanto el PP hizo algunas declaraciones vagas pero sigue más obsesos con mirarse al ombligo de los espías que con los problemas reales del país.
Ayer por la noche, oyendo tertulias y viendo debates televisivos, me daba la sensación de que, definitivamente, la crisis ha derrumbado al gobierno. Ya nadie nos rige. Los que teóricamente debieran hacerlo se dedican plenamente a garantizarse su supervivencia, poniendo parches, posando en las fotos, y mintiendo descaradamente. Cogen cuatro ladrillos y pintura y tratan de tapar las grietas que empiezan a derrumbar la economía de este país hasta un punto que no somos capaces de determinar. En la hora de la verdad, y esta lo es, miro a la clase política de este país y sólo veo fango y lodo, como en los cimientos de Shangai.
miércoles, septiembre 02, 2009
Las noches de verano
Una de las frases que más se repite en una casa por la noche es esa de “no hay nada en la tele”, que suele ser muy cierta, pero que pronunciarla no nos impide estar frente a la caja tonta horas y horas cada noche viendo cosas que, en gran parte, no nos gustan. Este problema, llamémoslo así, se agudiza en verano, tanto porque tenemos más tiempo para el ocio como por el hecho de que la programación televisiva baja a un nivel infrahumano. Si a eso le sumamos unos días en Elorrio sin TDT, es decir, sin montones de canales donde verificar que no hay nada, la cosa se pone complicada.
Para aliviar este problema existen muchas alternativas, aunque este verano en Madrid las cercena, porque si uno mueve una pestaña en casa se agota y pone a sudar. Está la alternativa de la radio, pero la mayor parte de los profesionales que la ocupan a lo largo del año también se ausentan en agosto, y el vacío lo llenan unos programas aparentemente refrescantes que, al menos a mi, no me seducen. Pero no desesperemos, siempre hay oasis a nuestro alcance, si buscamos adecuadamente. Yo me he abonado todas las noches de agosto a Radio Clásica, porque siempre está ahí la buena música para acompañar. Tenía miedo de que con eso de las vacaciones pusieran programas raros, pero ha habido suerte, y ha tocado una reposición del un programa de 1993, titulado “Handel, eterna fuente de luz divina” producido y presentado por Sonsoles Velázquez. El título puede parecer un poco ampuloso y rimbombante, pero lo cierto es que la música de Handel es bella hasta decir basta. No es tan redonda y perfecta como la de Bach, pero posee una belleza, una simpleza y una armonía natural que es del todo punto maravillosa. Supongo que el motivo de la reposición es que este año se conmemora el 250 aniversario de la muerte del compositor, y aunque ya han transcurrido algunos años desde que el programa se hizo, cosa que se nota sobre todo en el estilo de la comentarista, más profesoral que didáctica, las piezas escogidas y las versiones seleccionadas siguen siendo hoy tan buenas y válidas como lo eran entonces. Lo único complicado del programa era lo aleatorio del horario. Sabías que a partir de las 22:30 podría empezar, pero como antes del mismo se situaban numerosas retransmisiones veraniegas de conciertos en directo es imposible saber exactamente cuantos bises van a tener, su duración completa y los aplausos y demás sucesos. Por lo general la hora de arranque era en torno a las 22:50, y a partir de allí una hora y cuarto de disfrute a través de la compleja biografía del músico, en la que uno no sólo disfruta de la música que oye, sino que aprende cosas de la Inglaterra de la época y de cómo las obras compositivas eran productos comerciales, que tenían que estrenarse, venderse y conseguir éxito entre el público para ser rentables, proporcionar ingresos al compositor, productor y músicos de la escena y así permitir nuevos estrenos y composiciones. Todo un mercado musical, sujeto a modas, vaivenes de los poderosos y demás avatares, que me sonaba muy familiar.
De hecho el muy prolífico Handel era un compositor veloz no sólo por su genialidad, que también, si no por el hecho de que en cada “temporada” tenía que presentar nuevas obras con las que agradar al público. En este sentido la fama y gloria que la música de Handel alcanzó en vida, producto del éxito y aplauso de los que pagaban la entrada para oírla, es uno de los pilares en los que se ha sustentado su pervivencia hasta nuestros días. Oímos oratorios y piezas con solemnidad cuando eran vistos en su tiempo como música popular, a veces incluso de populacho, y no deja de ser conmovedor que hayan sobrevivido hasta hoy y sigan cosechando la aprobación de los que las oyen.
Para aliviar este problema existen muchas alternativas, aunque este verano en Madrid las cercena, porque si uno mueve una pestaña en casa se agota y pone a sudar. Está la alternativa de la radio, pero la mayor parte de los profesionales que la ocupan a lo largo del año también se ausentan en agosto, y el vacío lo llenan unos programas aparentemente refrescantes que, al menos a mi, no me seducen. Pero no desesperemos, siempre hay oasis a nuestro alcance, si buscamos adecuadamente. Yo me he abonado todas las noches de agosto a Radio Clásica, porque siempre está ahí la buena música para acompañar. Tenía miedo de que con eso de las vacaciones pusieran programas raros, pero ha habido suerte, y ha tocado una reposición del un programa de 1993, titulado “Handel, eterna fuente de luz divina” producido y presentado por Sonsoles Velázquez. El título puede parecer un poco ampuloso y rimbombante, pero lo cierto es que la música de Handel es bella hasta decir basta. No es tan redonda y perfecta como la de Bach, pero posee una belleza, una simpleza y una armonía natural que es del todo punto maravillosa. Supongo que el motivo de la reposición es que este año se conmemora el 250 aniversario de la muerte del compositor, y aunque ya han transcurrido algunos años desde que el programa se hizo, cosa que se nota sobre todo en el estilo de la comentarista, más profesoral que didáctica, las piezas escogidas y las versiones seleccionadas siguen siendo hoy tan buenas y válidas como lo eran entonces. Lo único complicado del programa era lo aleatorio del horario. Sabías que a partir de las 22:30 podría empezar, pero como antes del mismo se situaban numerosas retransmisiones veraniegas de conciertos en directo es imposible saber exactamente cuantos bises van a tener, su duración completa y los aplausos y demás sucesos. Por lo general la hora de arranque era en torno a las 22:50, y a partir de allí una hora y cuarto de disfrute a través de la compleja biografía del músico, en la que uno no sólo disfruta de la música que oye, sino que aprende cosas de la Inglaterra de la época y de cómo las obras compositivas eran productos comerciales, que tenían que estrenarse, venderse y conseguir éxito entre el público para ser rentables, proporcionar ingresos al compositor, productor y músicos de la escena y así permitir nuevos estrenos y composiciones. Todo un mercado musical, sujeto a modas, vaivenes de los poderosos y demás avatares, que me sonaba muy familiar.
De hecho el muy prolífico Handel era un compositor veloz no sólo por su genialidad, que también, si no por el hecho de que en cada “temporada” tenía que presentar nuevas obras con las que agradar al público. En este sentido la fama y gloria que la música de Handel alcanzó en vida, producto del éxito y aplauso de los que pagaban la entrada para oírla, es uno de los pilares en los que se ha sustentado su pervivencia hasta nuestros días. Oímos oratorios y piezas con solemnidad cuando eran vistos en su tiempo como música popular, a veces incluso de populacho, y no deja de ser conmovedor que hayan sobrevivido hasta hoy y sigan cosechando la aprobación de los que las oyen.
viernes, agosto 28, 2009
Se acabó el relax
Viernes 28 de agosto. El Martes será 1 de septiembre y con él volverán muchos de los que lo tengan a su trabajo y se acabará este extraño paréntesis que supone el verano. Como si fuese un anticipo de lo que nos espera a la vuelta, ayer se hicieron públicas las cifras de caída del PIB del segundo trimestre de 2009, y son para llorar. En tasa interanualizada, palabrota que mira lo que ha ocurrido de año a año, en este caso de Junio a Junio, el PIB español ha caído un 4,2%, sólo Usain Bolt va tan deprisa como España, aunque él lo hace en horizontal y nosotros en profundidad, y no es lo mismo...
Con septiembre también empezarán a terminarse las obras del plan E, que junto a las obras que no son del plan E han contribuido a que nuestros pueblos y ciudades sean insoportables para vivir. Eso no es novedad en Madrid, ciudad obsesa con el taladro, el pico y la zanja, y que aprovecha cualquier oportunidad para joder a sus vecinos y residentes con una obra que no se si será útil, pero que molestar molesta como ella sola. Gracias al plan E el resto de España ha podido tener una idea bastante aproximada de lo que supone vivir en ciertas zonas de Madrid. Pero se acaba, y los empleos que ha creado, todos ellos de baja cualificación y más temporales que las flores de primavera, se desharán y se unirán a al lista de los que contabiliza la EPA como parados. De ahí que todos anticipen unos meses para el desempleo muy duros, y así, que quieren que les diga, no se sale del pozo en el que nos encontramos. Este plan E me recuerda mucho a lo que yo estudiaba en la carrera sobre las políticas keynesianas duras, y mal entendidas, en la década de los treinta. Aquella anécdota que contaban los profesores de trabajadores contratados para hacer zanjas que al día siguiente volvían a cubrir, y así durante semanas. A mi me parecía una cosa de locos, sin ningún sentido, hasta que he visto como de un día para otro muchas aceras de España eran reventadas por completo para, después de semanas e polvo, trabajo, ruido y sudor, volver a parecer algo ampliadas y con un nuevo pavimento, pero sin que quedase claro que esa era una obra que fuese necesaria. Tiempo habrá para analizarlo, pero sospecho que rotondas, aceras y cementerios han sido los lugares donde más obras de ese Plan E se han desarrollado. Las constructoras y el ladrillo, denostado, vilipendiado e insultado por todos, ha vuelto a ser el receptor del dinero público en épocas de escasez, y la innovación, la I+D y al tecnología se han llenado de bondadosas palabras y deseos pero, como suele ser habitual, no han recibido más dinero del que se preveía hace un ejercicio. Si como subsidio de empleo el Plan E ha funcionado, como herramienta productiva e innovadora es un fraude de enormes proporciones y, es mi opinión, a largo plazo supone un derroche de dinero público.
Podía haberse usado ese dinero para financiar a PYMEs, crear sociedades de capital riesgo para ayudar a emprendedores, aliviar las deudas e impagos del comercio y de las tiendas, que cierra por todas partes, fomentar la banda ancha y extenderla a todas partes, crear puntos Wifi de acceso público en cada municipio (un plan W, en vez de un plan E) y, no se, otras muchas medidas que a medio plazo son más productivas y suponen una inversión, no un gasto. Bueno, lo hecho hecho está, y ahora nos tocará apechugar con el tramo final del año que, no lo duden, será cuesta arriba. Fuerzas y a por ello.
Me cojo libres el Lunes y Martes (bien!!!!) Si no hay sorpresas, hasta el Miércoles 2. Disfrútenlo.
Con septiembre también empezarán a terminarse las obras del plan E, que junto a las obras que no son del plan E han contribuido a que nuestros pueblos y ciudades sean insoportables para vivir. Eso no es novedad en Madrid, ciudad obsesa con el taladro, el pico y la zanja, y que aprovecha cualquier oportunidad para joder a sus vecinos y residentes con una obra que no se si será útil, pero que molestar molesta como ella sola. Gracias al plan E el resto de España ha podido tener una idea bastante aproximada de lo que supone vivir en ciertas zonas de Madrid. Pero se acaba, y los empleos que ha creado, todos ellos de baja cualificación y más temporales que las flores de primavera, se desharán y se unirán a al lista de los que contabiliza la EPA como parados. De ahí que todos anticipen unos meses para el desempleo muy duros, y así, que quieren que les diga, no se sale del pozo en el que nos encontramos. Este plan E me recuerda mucho a lo que yo estudiaba en la carrera sobre las políticas keynesianas duras, y mal entendidas, en la década de los treinta. Aquella anécdota que contaban los profesores de trabajadores contratados para hacer zanjas que al día siguiente volvían a cubrir, y así durante semanas. A mi me parecía una cosa de locos, sin ningún sentido, hasta que he visto como de un día para otro muchas aceras de España eran reventadas por completo para, después de semanas e polvo, trabajo, ruido y sudor, volver a parecer algo ampliadas y con un nuevo pavimento, pero sin que quedase claro que esa era una obra que fuese necesaria. Tiempo habrá para analizarlo, pero sospecho que rotondas, aceras y cementerios han sido los lugares donde más obras de ese Plan E se han desarrollado. Las constructoras y el ladrillo, denostado, vilipendiado e insultado por todos, ha vuelto a ser el receptor del dinero público en épocas de escasez, y la innovación, la I+D y al tecnología se han llenado de bondadosas palabras y deseos pero, como suele ser habitual, no han recibido más dinero del que se preveía hace un ejercicio. Si como subsidio de empleo el Plan E ha funcionado, como herramienta productiva e innovadora es un fraude de enormes proporciones y, es mi opinión, a largo plazo supone un derroche de dinero público.
Podía haberse usado ese dinero para financiar a PYMEs, crear sociedades de capital riesgo para ayudar a emprendedores, aliviar las deudas e impagos del comercio y de las tiendas, que cierra por todas partes, fomentar la banda ancha y extenderla a todas partes, crear puntos Wifi de acceso público en cada municipio (un plan W, en vez de un plan E) y, no se, otras muchas medidas que a medio plazo son más productivas y suponen una inversión, no un gasto. Bueno, lo hecho hecho está, y ahora nos tocará apechugar con el tramo final del año que, no lo duden, será cuesta arriba. Fuerzas y a por ello.
Me cojo libres el Lunes y Martes (bien!!!!) Si no hay sorpresas, hasta el Miércoles 2. Disfrútenlo.
jueves, agosto 27, 2009
Imágenes falsas
Ayer se organizó un revuelo en la red al respecto de la chapuza que hizo Microsoft en uno de sus anuncios, correspondiente en este caso a la delegación polaca de la empresa, aficionada pro lo que se ve al retoque con Photoshop. Los polacos manipularon la imagen en la que originalmente se veía a una mujer, un asiático y un negro, y sustituyeron la cabeza del negro por una blanca y caucásica testa, dotadas de manos negras. El contraste entre las dos imágenes era obvio, y el revuelo ha hecho que Microsoft estudie que hacer en su delegación polaca y que medidas tomar ante una manipulación de diseño burda, pero con mucho mensaje, y no sólo en el plano racial.
Y es que este no es el primer caso que se conoce de imágenes manipuladas. Fue muy sonado en España el de la felicitación navideña de los reyes de hace algunos años que consistía en pegar niños ausentes todos a una, en posturas inverosímiles, y cada vez que se habla de estos asuntos me pregunto cuantas de las imágenes que vemos diariamente son reales y cuantas son retocadas. Doy por supuesto que todas las correspondientes a vallas publicitarias, anuncios y cartelería promocional NO son reales, y la modelo o grupo de personas que allí aparecen han sido falseadas. Mi duda entra al ver fotos en periódicos y, sobre todo, revistas. Los sábados compro El País y el ABC y con este último regalan una revista del corazón que llevo a mi madre cuando subo a Elorrio. Suelo echarle un ojo y en ella hay montones de fotos de modelos, señoritas preciosas, bellas y apuestas a cualquier hora del día. ¿Son reales esas imágenes? ¿Están trucadas? La verdad es que no me extrañaría que así fuera, y sería de agradecer que en cada imagen se indicase, con estrellas o el símbolo que se quiera, hasta que punto la cosa es falsa o no. Algo así como una estrella a las imágenes reales y seis estrellas a las “falsas” de solemnidad. Todo esto tiene su parte divertida, pero también oscura, y es que muchos adolescentes, al ver esa imágenes desean ser así, y cuesta mucho, a veces la vida, descubrir que lo que hace el ratón sobre las curvas no o puede hacer dieta ni ejercicio alguno. En una sociedad de culto a la imagen como la nuestra admirar esos rostros y cuerpos retocados es tan falso como insultante. Y lo malo es que la obsesión por el cuerpo, la imagen y al estética cada vez se adentra más en el mundo de la infancia. Cuerpo perfecto a los 10 años.... pero qué tontería es esta!!!! Si uno tiene curvas, poco pelo y no es muy agraciado, y conste que no me estoy autorretratando... o sí, lo que debe hacer ante todo es llevarse bien consigo mismo. Las curvas femeninas son preciosas, bellas y, ante todo, femeninas. Sí, sí, la mayor parte de las modelos que aparecen en las pasarelas me resultan directamente feas, aunque se que mi gusto por las féminas no va a revolucionar la vida de ninguna de ellas. Enclenques, pálidas.... el tener que hacer un pesado como antes de una carrera de caballos para ver si alcanzan el handicap me parece un síntoma del grado de estupidez y “fealdad” al que estamos llegando entre todos.
Me alegra por tanto ver que hay una modelo de veinte años que ha salido en una portada con un michelín al aire y dice que es real, y la imagen no está retocada. La modelo, norteamericana, se llama Lizzi Millar, tiene 20 años, y por lo que veo parece que se decanta por una de las cosas más valiosas y escasas que nos rodena hoy en día, y no sólo en el mundo de la moda. La naturalidad. Habrá mujeres de cuerpos esbeltos, cintura de avispa y piernas largas, y otras de anchas caderas y senos prominentes, y miles de combinaciones variadas, y en esa variedad, en ese matiz es donde está gran parte de la belleza verdadera. Créanme, no hagan el tonto mirando imágenes falsas. Mirémonos en el espejo, veamos nuestra realidad, y luchemos contra esa corriente de photoshop que trata de amargarnos la vida.
Y es que este no es el primer caso que se conoce de imágenes manipuladas. Fue muy sonado en España el de la felicitación navideña de los reyes de hace algunos años que consistía en pegar niños ausentes todos a una, en posturas inverosímiles, y cada vez que se habla de estos asuntos me pregunto cuantas de las imágenes que vemos diariamente son reales y cuantas son retocadas. Doy por supuesto que todas las correspondientes a vallas publicitarias, anuncios y cartelería promocional NO son reales, y la modelo o grupo de personas que allí aparecen han sido falseadas. Mi duda entra al ver fotos en periódicos y, sobre todo, revistas. Los sábados compro El País y el ABC y con este último regalan una revista del corazón que llevo a mi madre cuando subo a Elorrio. Suelo echarle un ojo y en ella hay montones de fotos de modelos, señoritas preciosas, bellas y apuestas a cualquier hora del día. ¿Son reales esas imágenes? ¿Están trucadas? La verdad es que no me extrañaría que así fuera, y sería de agradecer que en cada imagen se indicase, con estrellas o el símbolo que se quiera, hasta que punto la cosa es falsa o no. Algo así como una estrella a las imágenes reales y seis estrellas a las “falsas” de solemnidad. Todo esto tiene su parte divertida, pero también oscura, y es que muchos adolescentes, al ver esa imágenes desean ser así, y cuesta mucho, a veces la vida, descubrir que lo que hace el ratón sobre las curvas no o puede hacer dieta ni ejercicio alguno. En una sociedad de culto a la imagen como la nuestra admirar esos rostros y cuerpos retocados es tan falso como insultante. Y lo malo es que la obsesión por el cuerpo, la imagen y al estética cada vez se adentra más en el mundo de la infancia. Cuerpo perfecto a los 10 años.... pero qué tontería es esta!!!! Si uno tiene curvas, poco pelo y no es muy agraciado, y conste que no me estoy autorretratando... o sí, lo que debe hacer ante todo es llevarse bien consigo mismo. Las curvas femeninas son preciosas, bellas y, ante todo, femeninas. Sí, sí, la mayor parte de las modelos que aparecen en las pasarelas me resultan directamente feas, aunque se que mi gusto por las féminas no va a revolucionar la vida de ninguna de ellas. Enclenques, pálidas.... el tener que hacer un pesado como antes de una carrera de caballos para ver si alcanzan el handicap me parece un síntoma del grado de estupidez y “fealdad” al que estamos llegando entre todos.
Me alegra por tanto ver que hay una modelo de veinte años que ha salido en una portada con un michelín al aire y dice que es real, y la imagen no está retocada. La modelo, norteamericana, se llama Lizzi Millar, tiene 20 años, y por lo que veo parece que se decanta por una de las cosas más valiosas y escasas que nos rodena hoy en día, y no sólo en el mundo de la moda. La naturalidad. Habrá mujeres de cuerpos esbeltos, cintura de avispa y piernas largas, y otras de anchas caderas y senos prominentes, y miles de combinaciones variadas, y en esa variedad, en ese matiz es donde está gran parte de la belleza verdadera. Créanme, no hagan el tonto mirando imágenes falsas. Mirémonos en el espejo, veamos nuestra realidad, y luchemos contra esa corriente de photoshop que trata de amargarnos la vida.
miércoles, agosto 26, 2009
Tu caja amiga
El pasado sábado, tras una vuelta mirando edificios interesantes del PAU de Vallecas, acabé en el IKEA que está junto al centro comercial La Gavia. Con el calor que hacía ese día tenía su cierta lógica que la gente se refugie en los pasillos del centro comercial, amparados bajo el chorro del aire acondicionado. A mi no me gustan esos lugares, normalmente voy a ellos muy pocas veces al año, y lo de pasar una tarde en una de esas galerías me produce urticaria. Eso sí, si esos edificios son las catedrales de nuestro tiempo, el IKEA es el ábside de las mismas.
Poca cosa compré en mi paseo entre muebles, aunque comí allí. Cuando llegué a las cajas para pagar me encontré con una de las cosas que más rabia me dan hoy en día en las tiendas, centros comerciales y demás. Se trata de eso que los del Alcampo denominan “caja amiga” y otros llaman autoservicio o de otras maneras. Tras haber cogido tú los productos de la tienda resulta que te ofrecen la posibilidad de que tú mismo te los factures, pasando los códigos de barras, metas la tarjeta de crédito, pagues, firmes y te vayas. Es decir, que el cliente haga el trabajo de la cajera. Eso, adornado de sonrisas impresas, mensajes alentadores y llenos de retos y estímulos a tu creatividad se vende como un avance para el consumidor cuando es una estafa monumental, y no sólo porque la tienda consigue así ahorrarse algunos puestos de trabajo, sino porque uno mismo se ve forzado a trabajar para la tienda a coste 0. Porque yo me pregunto, si uno va a la gasolinera y se autosirve y se autopaga y se la “autotodo” porqué tiene que pagar lo mismo que si un empleado le sirve, le cobra y le “todo”? Lo lógico es que si tú te lo haces y no recibes el servicio del establecimiento, los productos te cuesten un porcentaje menos. Pero no, cuestan lo mismo. La cosa es que en el IKEA a la hora en al que yo pagaba había casi tantas cajas de “hágalo usted mismo” como de las normales. Yo estaba en una cola normal, y una señorita que por allí trabajaba nos indicó que podíamos pasar a alguna de las cajas “amigas” que estaban vacías. El señor que esperaba detrás de mí allá fue, y yo me quedé en mi cola, que no era muy grande, por cierto. La señorita me preguntó si prefería guardar la cola de mi caja o irme a las otras, y yo amablemente le indiqué que prefería la cola y que posteriormente me atendieran a no hacer cola y trabajar por ellos, a lo que me miró con una cara rara, el típico pensamiento de “de donde ha salido este tío” y se fue a otras colas clásicas para captar incautos para destinarlos a que se “alegrasen” jugando con la pistola de códigos de barras a encontrar las rayitas de marras entre los bultos que portaban. Al poco me llegó mi turno en caja, el empleado empezó a pasar los pocos productos que llevaba y, debido a que había cogido dos unidades de uno de ellos que estaban envueltas conjuntamente pero cada una poseía su etiqueta, el empleado no sabía si debía cobrar uno o dos.
Costo unas cinco llamadas de teléfono y algunos minutos saberlo, mientras en mi caja se estaba organizando una cola que, con astucia, era dirigida a las cajas “fraternales”. Al final el doble envoltorio era un error y cada artículo iba por separado. Pagué, recogí mis trastos, saludé al empleado, que se lo había currado con el teléfono, y me marche, no sin antes ver como unos niños en dos de las cajas “deliciosas” jugaban a dispararse con la pistola de códigos de barras. “Nos han ganado” pensaba para mis adentros. Cualquier día pagaremos por no llevarnos nada a cambio, y les lavaremos y fregaremos el local, y les daremos las gracias....
Poca cosa compré en mi paseo entre muebles, aunque comí allí. Cuando llegué a las cajas para pagar me encontré con una de las cosas que más rabia me dan hoy en día en las tiendas, centros comerciales y demás. Se trata de eso que los del Alcampo denominan “caja amiga” y otros llaman autoservicio o de otras maneras. Tras haber cogido tú los productos de la tienda resulta que te ofrecen la posibilidad de que tú mismo te los factures, pasando los códigos de barras, metas la tarjeta de crédito, pagues, firmes y te vayas. Es decir, que el cliente haga el trabajo de la cajera. Eso, adornado de sonrisas impresas, mensajes alentadores y llenos de retos y estímulos a tu creatividad se vende como un avance para el consumidor cuando es una estafa monumental, y no sólo porque la tienda consigue así ahorrarse algunos puestos de trabajo, sino porque uno mismo se ve forzado a trabajar para la tienda a coste 0. Porque yo me pregunto, si uno va a la gasolinera y se autosirve y se autopaga y se la “autotodo” porqué tiene que pagar lo mismo que si un empleado le sirve, le cobra y le “todo”? Lo lógico es que si tú te lo haces y no recibes el servicio del establecimiento, los productos te cuesten un porcentaje menos. Pero no, cuestan lo mismo. La cosa es que en el IKEA a la hora en al que yo pagaba había casi tantas cajas de “hágalo usted mismo” como de las normales. Yo estaba en una cola normal, y una señorita que por allí trabajaba nos indicó que podíamos pasar a alguna de las cajas “amigas” que estaban vacías. El señor que esperaba detrás de mí allá fue, y yo me quedé en mi cola, que no era muy grande, por cierto. La señorita me preguntó si prefería guardar la cola de mi caja o irme a las otras, y yo amablemente le indiqué que prefería la cola y que posteriormente me atendieran a no hacer cola y trabajar por ellos, a lo que me miró con una cara rara, el típico pensamiento de “de donde ha salido este tío” y se fue a otras colas clásicas para captar incautos para destinarlos a que se “alegrasen” jugando con la pistola de códigos de barras a encontrar las rayitas de marras entre los bultos que portaban. Al poco me llegó mi turno en caja, el empleado empezó a pasar los pocos productos que llevaba y, debido a que había cogido dos unidades de uno de ellos que estaban envueltas conjuntamente pero cada una poseía su etiqueta, el empleado no sabía si debía cobrar uno o dos.
Costo unas cinco llamadas de teléfono y algunos minutos saberlo, mientras en mi caja se estaba organizando una cola que, con astucia, era dirigida a las cajas “fraternales”. Al final el doble envoltorio era un error y cada artículo iba por separado. Pagué, recogí mis trastos, saludé al empleado, que se lo había currado con el teléfono, y me marche, no sin antes ver como unos niños en dos de las cajas “deliciosas” jugaban a dispararse con la pistola de códigos de barras. “Nos han ganado” pensaba para mis adentros. Cualquier día pagaremos por no llevarnos nada a cambio, y les lavaremos y fregaremos el local, y les daremos las gracias....
martes, agosto 25, 2009
Las vacaciones de los políticos
Hay un cierto revuelo en Estados Unidos por las vacaciones que ha empezado a disfrutar Obama y su familia. Se cogen una semana, pero la duración no es el problema, sino el destino elegido, la isla de Martha’s Vineyard, un lugar exclusivo en al costa este del país, asociado a lo que allí llaman la nobleza patricia del este. Ricos, adinerados, cultos y poderosos, ese islote ha sido residencia de veraneo de los Kennedy y de muchos magnates de la zona, y no gusta que en medio de la crisis Obama descanse en un lugar que huele a dinero y rancio poder.
Es una polémica curiosa, porque afecta a una de las cuestiones que siempre me ha llamado la atención, que es el asunto de las vacaciones de los dirigentes. Dejé escrito hace unos meses que en situaciones de crisis como las que vivimos los gobernantes no tenían derecho a irse de vacaciones, porque la coyuntura es grave, y grave seguirá durante bastante tiempo, pero compruebo que nadie me ha hecho caso, y quienes menos, los gobernantes españoles. A lo largo de este mes de agosto, ¿quién ha gobernado el país? Pues el mismo que se ha encargado de controlar a ese gobierno: Nadie. Políticos del partido gobernante y el opositor se han dedicado en este caluroso mes a lanzarse insultos, pullazos, descalificaciones, vídeos atacantes y demás basura mientras el número de desempleados sigue creciendo y la temporada turística no va como debiera. Alguno sin embargo ha tenido que estar de guardia. Ha sido el caso de Pérez Rubalcaba. Debido a los atentados etarras de verano y a las detenciones de activistas y descubrimientos de zulos en Francia, Rubalcaba ha aparecido mucho en los medios, y se ha cogido vacaciones de trabajo, en este caso forzadas. Quién parece que ha estado al pie del timón este mes ha sido Pepiño Blanco, Ministro de Fomento, y ahora también de Economía y Hacienda. Suyas han sido declaraciones que han generado mucha polémica, como esa de subir los impuestos a los ricos para financiar al ampliación de la desastrosa medida de los 420 euros a los parados que hayan agotado su prestación hace tres semanas, pero no hace tres meses. Di por descontado que Pepino se incluía en el grupo de los llamados “ricos” pero no lo concretó en ningún momento. También él ha sido el que ha respondido a la noticia de la probable (segura) congelación del sueldo de los funcionarios para el año que viene, noticia avanzada por El País este fin de semana en otro ejercicio de recuerdo que la aprobación de la TDT de pago a los amigos de ZP no le ha sentado nada bien a PRISA. Los sindicatos han protestado, y nuevamente salió Pepiño a la palestra para tranquilizarles, aunque en este caso no dijo que, como lo de los ricos, era una ocurrencia personal, dado que sabe que es una medida ya decidida a la hora de hacer el presupuesto del año que viene.
Subidas de impuestos, ayudas a los parados, congelación salarial.... ¿dónde está la Ministra de Economía y Hacienda? ¿Dónde se ha escondido Elena Salgado? Cuando fue nombrada su designación resultó toda una sorpresa, y muchos nos preguntábamos que iba a hacer esta mujer en el Ministerio en una de los momentos más difíciles de la historia económica de España. La respuesta ya la tenemos. Nada. Ni está ni se la espera. Lo mejor que puede hacer es juntarse con el resto de Elenas Salgados de ese original anuncio de Campofrío y hacer oficial su renuncia. Y luego los americanos se quejan de las “obamavacaciones”.......
Es una polémica curiosa, porque afecta a una de las cuestiones que siempre me ha llamado la atención, que es el asunto de las vacaciones de los dirigentes. Dejé escrito hace unos meses que en situaciones de crisis como las que vivimos los gobernantes no tenían derecho a irse de vacaciones, porque la coyuntura es grave, y grave seguirá durante bastante tiempo, pero compruebo que nadie me ha hecho caso, y quienes menos, los gobernantes españoles. A lo largo de este mes de agosto, ¿quién ha gobernado el país? Pues el mismo que se ha encargado de controlar a ese gobierno: Nadie. Políticos del partido gobernante y el opositor se han dedicado en este caluroso mes a lanzarse insultos, pullazos, descalificaciones, vídeos atacantes y demás basura mientras el número de desempleados sigue creciendo y la temporada turística no va como debiera. Alguno sin embargo ha tenido que estar de guardia. Ha sido el caso de Pérez Rubalcaba. Debido a los atentados etarras de verano y a las detenciones de activistas y descubrimientos de zulos en Francia, Rubalcaba ha aparecido mucho en los medios, y se ha cogido vacaciones de trabajo, en este caso forzadas. Quién parece que ha estado al pie del timón este mes ha sido Pepiño Blanco, Ministro de Fomento, y ahora también de Economía y Hacienda. Suyas han sido declaraciones que han generado mucha polémica, como esa de subir los impuestos a los ricos para financiar al ampliación de la desastrosa medida de los 420 euros a los parados que hayan agotado su prestación hace tres semanas, pero no hace tres meses. Di por descontado que Pepino se incluía en el grupo de los llamados “ricos” pero no lo concretó en ningún momento. También él ha sido el que ha respondido a la noticia de la probable (segura) congelación del sueldo de los funcionarios para el año que viene, noticia avanzada por El País este fin de semana en otro ejercicio de recuerdo que la aprobación de la TDT de pago a los amigos de ZP no le ha sentado nada bien a PRISA. Los sindicatos han protestado, y nuevamente salió Pepiño a la palestra para tranquilizarles, aunque en este caso no dijo que, como lo de los ricos, era una ocurrencia personal, dado que sabe que es una medida ya decidida a la hora de hacer el presupuesto del año que viene.
Subidas de impuestos, ayudas a los parados, congelación salarial.... ¿dónde está la Ministra de Economía y Hacienda? ¿Dónde se ha escondido Elena Salgado? Cuando fue nombrada su designación resultó toda una sorpresa, y muchos nos preguntábamos que iba a hacer esta mujer en el Ministerio en una de los momentos más difíciles de la historia económica de España. La respuesta ya la tenemos. Nada. Ni está ni se la espera. Lo mejor que puede hacer es juntarse con el resto de Elenas Salgados de ese original anuncio de Campofrío y hacer oficial su renuncia. Y luego los americanos se quejan de las “obamavacaciones”.......
lunes, agosto 24, 2009
El fuego no cesa
Hace unos día ya escribí aquí sobre los incendios forestales y sus desastrosa consecuencias. Llevamos unos días sin fuego en el monte, si exceptuamos el desatado en Aragón por la incompetencia de los militares del campo de tiro de San Gregorio, y que la poca diligencia del Ministerio de Defensa a la hora de permitir el apoyo de los civiles en la extinción contribuyó a que se quemasen cerca de 6.000 hectáreas. Pero poco más, y es milagrosos, dado el calor que hace, que no cesa, y no deja no descansar, ni dormir ni soñar, y de poder hacerlo sólo genera pesadillas.
Y lo de Grecia es de pesadilla. El fuego parece que está ya en el extrarradio de Atenas. Bosques y campos de al región de Ática han sido arrasados y ya son varias las casas de ciudadanos residentes en esas zonas que han sido destruidas. Las imágenes en estos casos siempre muestran lo mismo. Vecinos impotentes pero desesperados, que se niegan a acatar las órdenes de evacuación y tratan de extinguir con modestos cubos, mantas y ramas unas lenguas de fuego contra las que no tienen nada que hacer. Es la viva imagen de la impotencia. Hasta ahora hemos asociado estas escenas a los entornos rurales, a caseríos y pequeños pueblos que, como ha sucedido en algunos de los incendios españoles de este año como el de Teruel y Las Palmas, son destruidos parcialmente por el fuego. Sin embargo Atenas es ya otra historia, y que el incendio se aproxime a los barrios residenciales le da un carácter de gravedad máxima. ¿Qué sucedería si el fuego entra en al ciudad? Hasta que punto la cantidad de material combustible que hay en las casas, el gas de las calefacciones, y el arbolado urbano serían un estorbo de cara a la extinción? En todo caso me imagino que el panorama sobre la Acrópolis ya debe ser desolador, rodeada de humo, suciedad y cenizas. Los residente sen al capital no podrán respirar muy bien, y el destrozo en el medio ambiente local ya está hecho, y Atenas, pase lo que pase, ya no volverá a ser lo mismo. Sin embargo lo que está sucediendo en la capital griega pudiera pasar perfectamente en otras partes, como por ejemplo en Madrid. Una tarde de estas, en las que paseaba sin rumbo ni destino, acabé en Pozuelo de Alarcón, municipio residencial sito en las afueras de Madrid, entre la A6 y la A1 para entendernos, y volví a Madrid ciudad a través de la línea de cercanías de RENFE que desemboca en Chamartín. Bien, esta línea traza una enorme curva y, en vez de acceder a la capital de manera directa, bordea el Monte del Pardo, una gran extensión de monte bajo y encinares que se sitúa al noroeste de la ciudad. Pasando entre los árboles con el tren, y viendo la sequedad del suelo, y el cauce de arroyos que ahora están secos, y las nubes de polvo que se levantaban por doquier, pensaba no sólo en el desastre que supondría que se prendiera fuego a ese monte, sino el propio riesgo que podría ser para Madrid, o Pozuelo, u otros municipios colindantes, que el viento arrastrase las llamas hasta ellos. ¿Cómo pararlas? Cómo y a donde evacuar a tanta población? ¿cómo afrontar los daños y las pérdidas?
Lamentablemente algunas de estas preguntas están siendo contestadas en la práctica en Atenas. Las cifras que hablan de 20.000 evacuados y el corte de las carreteras de acceso a la ciudad muestran una imagen de colapso urbano que puede convertirse en grave. Confiemos en que la movilización de medios de toda Europa pueda contener el monstruo y, ya que no recudir el destrozo causado, que no crezca, pero como no disminuya el viento y el maldito sol no se oculte tras nubes de lluvia complicado lo tienen. Mala noticia para empezar la última semana de Agosto.
Y lo de Grecia es de pesadilla. El fuego parece que está ya en el extrarradio de Atenas. Bosques y campos de al región de Ática han sido arrasados y ya son varias las casas de ciudadanos residentes en esas zonas que han sido destruidas. Las imágenes en estos casos siempre muestran lo mismo. Vecinos impotentes pero desesperados, que se niegan a acatar las órdenes de evacuación y tratan de extinguir con modestos cubos, mantas y ramas unas lenguas de fuego contra las que no tienen nada que hacer. Es la viva imagen de la impotencia. Hasta ahora hemos asociado estas escenas a los entornos rurales, a caseríos y pequeños pueblos que, como ha sucedido en algunos de los incendios españoles de este año como el de Teruel y Las Palmas, son destruidos parcialmente por el fuego. Sin embargo Atenas es ya otra historia, y que el incendio se aproxime a los barrios residenciales le da un carácter de gravedad máxima. ¿Qué sucedería si el fuego entra en al ciudad? Hasta que punto la cantidad de material combustible que hay en las casas, el gas de las calefacciones, y el arbolado urbano serían un estorbo de cara a la extinción? En todo caso me imagino que el panorama sobre la Acrópolis ya debe ser desolador, rodeada de humo, suciedad y cenizas. Los residente sen al capital no podrán respirar muy bien, y el destrozo en el medio ambiente local ya está hecho, y Atenas, pase lo que pase, ya no volverá a ser lo mismo. Sin embargo lo que está sucediendo en la capital griega pudiera pasar perfectamente en otras partes, como por ejemplo en Madrid. Una tarde de estas, en las que paseaba sin rumbo ni destino, acabé en Pozuelo de Alarcón, municipio residencial sito en las afueras de Madrid, entre la A6 y la A1 para entendernos, y volví a Madrid ciudad a través de la línea de cercanías de RENFE que desemboca en Chamartín. Bien, esta línea traza una enorme curva y, en vez de acceder a la capital de manera directa, bordea el Monte del Pardo, una gran extensión de monte bajo y encinares que se sitúa al noroeste de la ciudad. Pasando entre los árboles con el tren, y viendo la sequedad del suelo, y el cauce de arroyos que ahora están secos, y las nubes de polvo que se levantaban por doquier, pensaba no sólo en el desastre que supondría que se prendiera fuego a ese monte, sino el propio riesgo que podría ser para Madrid, o Pozuelo, u otros municipios colindantes, que el viento arrastrase las llamas hasta ellos. ¿Cómo pararlas? Cómo y a donde evacuar a tanta población? ¿cómo afrontar los daños y las pérdidas?
Lamentablemente algunas de estas preguntas están siendo contestadas en la práctica en Atenas. Las cifras que hablan de 20.000 evacuados y el corte de las carreteras de acceso a la ciudad muestran una imagen de colapso urbano que puede convertirse en grave. Confiemos en que la movilización de medios de toda Europa pueda contener el monstruo y, ya que no recudir el destrozo causado, que no crezca, pero como no disminuya el viento y el maldito sol no se oculte tras nubes de lluvia complicado lo tienen. Mala noticia para empezar la última semana de Agosto.
viernes, agosto 21, 2009
Jugando a destruir el mundo
Es muy curioso el artículo que publicaba El País hace algunos días sobre como en épocas de crisis aumenta el gusto por las historias de catástrofe y Apocalipsis. Algo parecido pasó en los setenta, cuando el cine se plagó de terremotos, incendios en rascacielos y aviones estrellados. Como muestra actual, a parte de la invasión zombie, se tiene que estrenar antes de final de año “La carretera”, película basada en la corta pero impactante novela de Cormac McCarthy, dura como pocas y que les aconsejo que lean, en la que no hay zombies, pero si humanos, los pocos que quedan tras una aparente guerra nuclear, que saben que van a morir.
Con toda la lógica del mundo es la guerra nuclear la mayor pesadilla que podemos imaginarnos, y de desatarse estaríamos ante el final de verdad de nuestro mundo, tal y como lo conocemos. Sin llegar a ese punto, el peligro de las bombas atómicas en manos de terroristas, o que Irán haga uso de ella contra sus vecinos vuelve a poner en primera página peguntas del tipo de qué efectos tiene una guerra, o una bomba atómica aislada en una ciudad. En Internet hay un artículo ya clásico que relata las consecuencias para el caso de Madrid, con una graduación de colores en función de la destrucción alcanzada a partir del punto de la explosión, pero siempre se puede ir más allá, y es que la combinación de ingenio, googlemaps, java y tiempo libre puede ser fantástica. Hay una web, llamada Grounz Zero, zona cero en inglés, en la que uno puede escoger cualquier lugar del mundo a través de googlemaps y simular en él la explosión de una bomba nuclear. Sí, sí, uno escoge la localización que desee, que bien puede ser la casa de la suegra, la del jefe, o la del vecino que tanto molesta por las noches, o al delegación de Hacienda. Luego escoge la bomba a hacer estallar, cuya potencia explosiva oscila entre los 15 kilotones de la bomba de Hiroshima y los 50 megatones que puede llegar a alcanzar un misil intercontinental de cabezas múltiples, le da al botoncito y y booooom!!! Un gráfico de colores se genera alrededor del punto seleccionado indicando el grado de destrucción que se alcanza, graduado por colores. Tremendo. Se le puede objetar a esta pequeña aplicación que supone que el mundo es plano, y que los efectos de una explosión serían similares en una ciudad como , pongamos, Madrid, que es completamente plana, frente a otra como, digamos, Barcelona, en la que uno de los lados de la urbe lo forma una montaña, lo que generaría un gráfico de curvas de nivel destructivas bastante distinto. Asimismo, intuyo que el programa parte del supuesto de una explosión a ras de suelo, supuesto en el que la bomba la lleva un terrorista en una furgoneta o similar, cuando en las bombas lanzadas contra objetivos la explosión siempre se produce en altura, mayor cuanto más potente es la bomba, con el objeto de que la potencia que la bomba usa para generar un cráter de estar sito en el suelo se aproveche de manera destructiva contra el objetivo, de ahí que probablemente los radios de afectación marcados por el modelo, en lugares planos sin obstáculos, puedan ser incluso mayores de los señalados. Tampoco se dice nada de la nube radiactiva asociada a la bomba, pero desde luego en al zona donde se produzca la explosión esa nube no tiene importancia alguna, así que puede ser obviada con facilidad.
Desde luego el modelito es adictivo. Coja uno la localidad que desee, por ejemplo Elorrio (se lo imaginaban, jejeje) y resulta que con 1,5 kilotones explotados en el cruce del Inter bastan para destruir la plataforma de Eroski, sita en San Agustín. Con 400 kilotones la destrucción total llega hasta Atxondo, y con 50 megatones es casi todo el País Vasco lo que queda arrasado por completo. Si el Doctor Strangelove hubiese tenido en sus manos algo así lo que hubiera hecho, cómo se lo habría pasado....
Con toda la lógica del mundo es la guerra nuclear la mayor pesadilla que podemos imaginarnos, y de desatarse estaríamos ante el final de verdad de nuestro mundo, tal y como lo conocemos. Sin llegar a ese punto, el peligro de las bombas atómicas en manos de terroristas, o que Irán haga uso de ella contra sus vecinos vuelve a poner en primera página peguntas del tipo de qué efectos tiene una guerra, o una bomba atómica aislada en una ciudad. En Internet hay un artículo ya clásico que relata las consecuencias para el caso de Madrid, con una graduación de colores en función de la destrucción alcanzada a partir del punto de la explosión, pero siempre se puede ir más allá, y es que la combinación de ingenio, googlemaps, java y tiempo libre puede ser fantástica. Hay una web, llamada Grounz Zero, zona cero en inglés, en la que uno puede escoger cualquier lugar del mundo a través de googlemaps y simular en él la explosión de una bomba nuclear. Sí, sí, uno escoge la localización que desee, que bien puede ser la casa de la suegra, la del jefe, o la del vecino que tanto molesta por las noches, o al delegación de Hacienda. Luego escoge la bomba a hacer estallar, cuya potencia explosiva oscila entre los 15 kilotones de la bomba de Hiroshima y los 50 megatones que puede llegar a alcanzar un misil intercontinental de cabezas múltiples, le da al botoncito y y booooom!!! Un gráfico de colores se genera alrededor del punto seleccionado indicando el grado de destrucción que se alcanza, graduado por colores. Tremendo. Se le puede objetar a esta pequeña aplicación que supone que el mundo es plano, y que los efectos de una explosión serían similares en una ciudad como , pongamos, Madrid, que es completamente plana, frente a otra como, digamos, Barcelona, en la que uno de los lados de la urbe lo forma una montaña, lo que generaría un gráfico de curvas de nivel destructivas bastante distinto. Asimismo, intuyo que el programa parte del supuesto de una explosión a ras de suelo, supuesto en el que la bomba la lleva un terrorista en una furgoneta o similar, cuando en las bombas lanzadas contra objetivos la explosión siempre se produce en altura, mayor cuanto más potente es la bomba, con el objeto de que la potencia que la bomba usa para generar un cráter de estar sito en el suelo se aproveche de manera destructiva contra el objetivo, de ahí que probablemente los radios de afectación marcados por el modelo, en lugares planos sin obstáculos, puedan ser incluso mayores de los señalados. Tampoco se dice nada de la nube radiactiva asociada a la bomba, pero desde luego en al zona donde se produzca la explosión esa nube no tiene importancia alguna, así que puede ser obviada con facilidad.
Desde luego el modelito es adictivo. Coja uno la localidad que desee, por ejemplo Elorrio (se lo imaginaban, jejeje) y resulta que con 1,5 kilotones explotados en el cruce del Inter bastan para destruir la plataforma de Eroski, sita en San Agustín. Con 400 kilotones la destrucción total llega hasta Atxondo, y con 50 megatones es casi todo el País Vasco lo que queda arrasado por completo. Si el Doctor Strangelove hubiese tenido en sus manos algo así lo que hubiera hecho, cómo se lo habría pasado....
jueves, agosto 20, 2009
Botar a los talibanes
Hoy se celebran elecciones en Afganistán. Este titular, así, sólo, es lo suficientemente poderoso como para que nos paremos un instante y reflexionemos sobre lo que sucede en ese convulso país, aunque no sea este el mejor término para definirlo. En medio de atentados, miseria y los talibanes, que no dejan de hostigar a las fuerzas internacionales y a todo aquel que se les oponga, algunos afganos hoy se convertirán en héroes al acudir a votar, y tratarán de ganar la guerra de la ignorancia con papeletas. Parece un sueño, y es probable que acabe finalmente en pesadilla.
Estamos en la guerra de Afganistán, que no misión de paz, desde finales de 2001. Con mayor o menor intensidad batallamos durante los últimos ocho años, una duración que excede a la de las dos guerras mundiales, o a la mayoría de conflictos modernos. ¿Y cuál es el balance que podemos mostrar tras tanto tiempo? No nos engañemos, es lamentable. Las tropas internacionales han conseguido mantener un gobierno leal, encabezado por Hamid Karzai, que junto a algunos leales convenientemente pagados a duras penas es capaz de controlar Kabul, la capital, y sus alrededores. El resto del país es un difuso campo de batalla en el que se mezclan trivalismos locales, deseos de venganza entre grupos étnicos, y la mancha de los talibanes, esa odiosa y cruel ideología, que año tras año se refuerza y se convierte en la amenaza que puede hundir ese país aún más en el desastre. Siendo sinceros, llevamos ocho años perdiendo la guerra de Afganistán. Tendrán que ser los expertos militares y de inteligencia occidental, si es que alguna vez se han molestado en estudiar la zona, los que logren explicarnos porqué tanto dinero, esfuerzo y vidas no han servido para desmantelar los campamentos talibanes que, fronterizos con Pakistán, reverdecen a la par que el polvo del desierto cae sobre las túnicas de los milicianos. No ya el “simple” hecho de que no se haya capturado a Bin Laden, es que los atentados se recrudecen, las imágenes de mujeres cubiertas de burkas, esa cárcel portátil, vuelven a ser habituales, y pase lo que pase en las elecciones de hoy puede que sean esos odiosos talibanes los futuros ganadores del país. Al menos ellos no muestran la flaqueza de determinación y moral que los occidentales exhibimos diariamente. ¿Nos estamos tomando en serio Afganistán? ¿Somos conscientes del riesgo que corre la zona, y el mundo en su conjunto, si los talibanes se hacen con el poder? Es aterrador comprobar como Afganistán se sitúa en medio de Irán, a su izquierda, y Pakistán, a su derecha. Si el primer país aspira conseguir al bomba atómica en breve, y la tendrá si no hacemos algo al respecto, el segundo la tiene desde hace ya algunos años. Con un territorio como Afganistán dominado por el radicalismo de los talibanes me imagino que nada bueno puede salir de allí, y podría convertirse en foco impulsor no sólo del Yihadismo internacional, que también, sino de un terrorismo internacional sin fronteras, límites ni el más mínimo sentido del escrúpulo.
La semana pasada tuvo lugar un duro combaten Gaza entre los radicales de Hamas y un grupúsculo encabezado por un jeque llamado Musa, finalmente abatido, que como seguidor de Al Queda en la zona, se enfrentó a Hamas acusándoles de tibieza. Los radicales contra los ultrarradicales. Terrorífico. Pues aún más horroroso sería saber que Al Queda volvería a contar con un país, un territorio donde protegerse, abastecerse, y poder establecer su base de operaciones. Perder la guerra de Afganistán nos puede salir muy caro, y mientras que algunos de los valientes votantes de hoy parecen ser conscientes de ello, nosotros no lo tenemos muy claro.. Y créanme, eso es malo, muy malo.
Estamos en la guerra de Afganistán, que no misión de paz, desde finales de 2001. Con mayor o menor intensidad batallamos durante los últimos ocho años, una duración que excede a la de las dos guerras mundiales, o a la mayoría de conflictos modernos. ¿Y cuál es el balance que podemos mostrar tras tanto tiempo? No nos engañemos, es lamentable. Las tropas internacionales han conseguido mantener un gobierno leal, encabezado por Hamid Karzai, que junto a algunos leales convenientemente pagados a duras penas es capaz de controlar Kabul, la capital, y sus alrededores. El resto del país es un difuso campo de batalla en el que se mezclan trivalismos locales, deseos de venganza entre grupos étnicos, y la mancha de los talibanes, esa odiosa y cruel ideología, que año tras año se refuerza y se convierte en la amenaza que puede hundir ese país aún más en el desastre. Siendo sinceros, llevamos ocho años perdiendo la guerra de Afganistán. Tendrán que ser los expertos militares y de inteligencia occidental, si es que alguna vez se han molestado en estudiar la zona, los que logren explicarnos porqué tanto dinero, esfuerzo y vidas no han servido para desmantelar los campamentos talibanes que, fronterizos con Pakistán, reverdecen a la par que el polvo del desierto cae sobre las túnicas de los milicianos. No ya el “simple” hecho de que no se haya capturado a Bin Laden, es que los atentados se recrudecen, las imágenes de mujeres cubiertas de burkas, esa cárcel portátil, vuelven a ser habituales, y pase lo que pase en las elecciones de hoy puede que sean esos odiosos talibanes los futuros ganadores del país. Al menos ellos no muestran la flaqueza de determinación y moral que los occidentales exhibimos diariamente. ¿Nos estamos tomando en serio Afganistán? ¿Somos conscientes del riesgo que corre la zona, y el mundo en su conjunto, si los talibanes se hacen con el poder? Es aterrador comprobar como Afganistán se sitúa en medio de Irán, a su izquierda, y Pakistán, a su derecha. Si el primer país aspira conseguir al bomba atómica en breve, y la tendrá si no hacemos algo al respecto, el segundo la tiene desde hace ya algunos años. Con un territorio como Afganistán dominado por el radicalismo de los talibanes me imagino que nada bueno puede salir de allí, y podría convertirse en foco impulsor no sólo del Yihadismo internacional, que también, sino de un terrorismo internacional sin fronteras, límites ni el más mínimo sentido del escrúpulo.
La semana pasada tuvo lugar un duro combaten Gaza entre los radicales de Hamas y un grupúsculo encabezado por un jeque llamado Musa, finalmente abatido, que como seguidor de Al Queda en la zona, se enfrentó a Hamas acusándoles de tibieza. Los radicales contra los ultrarradicales. Terrorífico. Pues aún más horroroso sería saber que Al Queda volvería a contar con un país, un territorio donde protegerse, abastecerse, y poder establecer su base de operaciones. Perder la guerra de Afganistán nos puede salir muy caro, y mientras que algunos de los valientes votantes de hoy parecen ser conscientes de ello, nosotros no lo tenemos muy claro.. Y créanme, eso es malo, muy malo.
miércoles, agosto 19, 2009
Zombies, jacobianos.....
..... y ecuaciones diferenciales. Si alguien tiene curiosidad sobre el tema de los zombies y hasta que punto se puede complicar ese asunto si le metemos matemáticas de por medio, se puede bajar el PDF que está en este enlace y pasárselo en grande. Si no entiende nada al menos se sentirá tan zombie como un estudiante de doctorado de economía, y créanme que se de lo que hablo............
Guerra Mundial Z
Convertido en un lector compulsivo, busco de todo en las estanterías. Novelas que me distraigan, ensayos variados donde aprender y divertirme y, en general, ocio y disfrute impreso en letras negras sobre el bello papel más o menos blanco. Muchas veces uno se encuentra con decepciones, obras que pensaba que le iban a gustar mucho pero que no han conseguido lograrlo, pero en otras ocasiones salta la chipa y bajo un título y volumen sugerente puede encontrarse una joya difícil de describir, como es la novela de la que hoy les escribo.
Guerra Mundial Z, editada por Almuzara, y ya disponible en bolsillo, es una historia oral que, a base de numerosas y variadas entrevistas a los protagonistas, elabora un relato coherente desde que el virus que convierte a los humanos en zombies aparece en distintos puntos del mundo (India, Brasil, Sudáfrica) y cómo su rápida propagación lleva a la civilización y a la misma especie humana al borde del colapso. Científicos y médicos ocupan los primeros bloques de entrevistas, pero poco a poco empiezan a aparecer relatos de militares, analistas estratégicos y personas con cargo en distintas instituciones gubernamentales que cuentan cómo se paso de la incredulidad inicial al puro terror cuando se logró atisbar las dimensiones de a lo que la humanidad se enfrentaba. El relato de cómo Israel trata de crear una cuarentena nacional para eludir la pandemia y la guerra civil que se desata en el país al acogerse dentro de sus fronteras a los refugiados palestinos, contado todo ello por uno de dichos refugiados es estremecedor. Resulta así mismo conmovedor el desarrollo, contado en primera persona por uno de los soldados americanos que lo vivió en sus carnes, de la batalla de Yonkers, primer gran enfrentamiento militar en suelo norteamericano entre el ejército de las barras y estrellas y la horda de zombies. En esta batalla se mostró claramente la incapacidad de los ejércitos regulares tal y como se entendían hasta el momento para hacer frente al enemigo. La ciega creencia de los mandos en la superioridad tecnológica y en los medios técnicos de los soldados arrinconó la estrategia, logística y táctica necesaria para poder desarrollar una batalla urbana en condiciones de poder ser ganada. Ordenadores, redes de comunicaciones, bombas de diseño, nada de eso estaba pensado para detener a los zombies, y la masacre entre las tropas norteamericanas fue considerable, y a partir de ahí el pánico mundial se desató. La táctica de sálvese quien pueda se consideró como la más acertada, y se llegó a un punto en el que los humanos no infectados vivían hacinados en reservas de sus propios países, gastando al mayor parte de sus recursos en su autodefensa, y en un estado de postración ante la avalancha zombie que abocaba al fin de lo que conocemos como civilización humana. Finalmente, nuevas ideas de combate y supervivencia de las tropas, implantadas por primera vez en Sudáfrica en lo que se llamó la doctrina “Redeker” y un esfuerzo colosal por parte de los supervivientes para rediseñar por completo el armamento y las estrategias de batalla permitieron contrarrestar el avance zombie y a día de hoy gran parte del planeta se ha liberado de esa plaga. Aún así, hay zonas donde todavía se combate con fuerza, y los destrozos sociales, humanos y ambientales han sido tan graves que la humanidad se enfrenta a enormes retos para lograr su supervivencia tras haber ganado una guerra total.
Todo esto es fantasía, y de la muy buena..... claro, pero el libro posee una verosimilitud y realismo sólo comparable a los artículos de prensa que hoy podemos leer sobre Afganistán (adelanto que toca mañana) y uno llega a creer metiéndose en su páginas que la guerra es real. Lo más curioso de todo es que algunos se lo han tomado muy en serio, y se han hecho estudios científicos que tratan de averiguar como se desarrollaría un enfrentamiento total entre una población sana y una infectada por un virus similar al de los zombies, y los resultados son casi tan oscuros y terroríficos como los que relata el libro. En serio, léanlo, es tremendo.
Guerra Mundial Z, editada por Almuzara, y ya disponible en bolsillo, es una historia oral que, a base de numerosas y variadas entrevistas a los protagonistas, elabora un relato coherente desde que el virus que convierte a los humanos en zombies aparece en distintos puntos del mundo (India, Brasil, Sudáfrica) y cómo su rápida propagación lleva a la civilización y a la misma especie humana al borde del colapso. Científicos y médicos ocupan los primeros bloques de entrevistas, pero poco a poco empiezan a aparecer relatos de militares, analistas estratégicos y personas con cargo en distintas instituciones gubernamentales que cuentan cómo se paso de la incredulidad inicial al puro terror cuando se logró atisbar las dimensiones de a lo que la humanidad se enfrentaba. El relato de cómo Israel trata de crear una cuarentena nacional para eludir la pandemia y la guerra civil que se desata en el país al acogerse dentro de sus fronteras a los refugiados palestinos, contado todo ello por uno de dichos refugiados es estremecedor. Resulta así mismo conmovedor el desarrollo, contado en primera persona por uno de los soldados americanos que lo vivió en sus carnes, de la batalla de Yonkers, primer gran enfrentamiento militar en suelo norteamericano entre el ejército de las barras y estrellas y la horda de zombies. En esta batalla se mostró claramente la incapacidad de los ejércitos regulares tal y como se entendían hasta el momento para hacer frente al enemigo. La ciega creencia de los mandos en la superioridad tecnológica y en los medios técnicos de los soldados arrinconó la estrategia, logística y táctica necesaria para poder desarrollar una batalla urbana en condiciones de poder ser ganada. Ordenadores, redes de comunicaciones, bombas de diseño, nada de eso estaba pensado para detener a los zombies, y la masacre entre las tropas norteamericanas fue considerable, y a partir de ahí el pánico mundial se desató. La táctica de sálvese quien pueda se consideró como la más acertada, y se llegó a un punto en el que los humanos no infectados vivían hacinados en reservas de sus propios países, gastando al mayor parte de sus recursos en su autodefensa, y en un estado de postración ante la avalancha zombie que abocaba al fin de lo que conocemos como civilización humana. Finalmente, nuevas ideas de combate y supervivencia de las tropas, implantadas por primera vez en Sudáfrica en lo que se llamó la doctrina “Redeker” y un esfuerzo colosal por parte de los supervivientes para rediseñar por completo el armamento y las estrategias de batalla permitieron contrarrestar el avance zombie y a día de hoy gran parte del planeta se ha liberado de esa plaga. Aún así, hay zonas donde todavía se combate con fuerza, y los destrozos sociales, humanos y ambientales han sido tan graves que la humanidad se enfrenta a enormes retos para lograr su supervivencia tras haber ganado una guerra total.
Todo esto es fantasía, y de la muy buena..... claro, pero el libro posee una verosimilitud y realismo sólo comparable a los artículos de prensa que hoy podemos leer sobre Afganistán (adelanto que toca mañana) y uno llega a creer metiéndose en su páginas que la guerra es real. Lo más curioso de todo es que algunos se lo han tomado muy en serio, y se han hecho estudios científicos que tratan de averiguar como se desarrollaría un enfrentamiento total entre una población sana y una infectada por un virus similar al de los zombies, y los resultados son casi tan oscuros y terroríficos como los que relata el libro. En serio, léanlo, es tremendo.
martes, agosto 18, 2009
Noches tropicales
Técnicamente se definen como noches tropicales aquellas en las que el termómetro no baja de los 20 grados, y recordemos que la temperatura mínima, en condiciones normales, se da justo al amanecer. Este fenómeno es poco habitual en el norte, y de producirse suele estar ligado a los temporales de viento sur de septiembre y octubre, que caldean el ambiente y llevan el termómetro a lo alto de sus valores y, si no está sujeto, a lo alto del cielo. En Madrid es un fenómeno más dentro del verano típico, aunque este año se está convirtiendo en una costumbre que amenaza con desquiciar al personal.
Es muy difícil dormir por encima de los 20 grados, no sólo porque el cuerpo no se relaja, sino porque a poco que uno se mueva en la cama puede sudar, y la sensación de las sábanas húmedas y el saber que uno mismo es el causante de dicha mojadura, no la inexistente compañera de lecho y los amoríos que con ella se pudiesen disfrutar, generan una incomodidad palpable. Habitualmente yo duermo poco, pero creo que estas semanas muchos de mis vecinos se están convirtiendo al sueño “davidiano”. Desvelado tota esta semana desde las 4:20 más o menos, oigo a mi vecino de arriba levantarse de vez en cuando, y por el ruido del grifo del lavabo me da que se pega una friega cada vez que entra en el baño para intentar aliviarse el calor. En el bloque de enfrente de vez en cuando se encienden las luces del cuarto que da hacia mi casa, y pese a que no lo veo, sospecho que hay una excursión similar al baño, y al poco las luces se apagan, y vuelve la tranquilidad, pero no por mucho tiempo, y me imagino la cara del vecino, cada vez más dura y enfadada, consciente de que pasan las horas, no duerme, no descansa, se agobia, eso le genera más calor, y no duerme, y vuelta a empezar. Los aires acondicionados de mi bloque pasan toda la noche despiertos, las cajas emiten esa pequeña vibración asociada al giro de las aspas que tratan de absorber aire del exterior para enfriarlo y meterlo en el hogar de sus propietarios. El criar de los grillos y el ronroneo del aire acondicionado es la banda sonora de una noche sofocante de agosto. Afortunadamente no me consta que a ninguno de mis vecinos insomnes a la fuerza le ha dado pro ponerse a disfrutar en su DVD de las mejores películas de acción a eso de las 5 de al mañana, y si alguien lo ha hecho usa auriculares, pero algún salón si veo iluminado a esas horas durante bastante tiempo, así que puede que los haya pasando el rato con el mando a distancia, saltando de canal en canal y logrando resolver una de esas preguntas que asolan a la humanidad, ¿Qué narices echan las cadenas de televisión a las cuatro de la mañana? Quizás la respuesta sea de pesadilla, pero resulta ser una pesadilla consciente, despierta. Seguro que el pobre vecino que está pagado al mando a esa horas desearía estar sufriendo una pesadilla de verdad, de esas en las que uno duerme y siente que se muere perseguido por el monstruo. Pero no, esta despierto, y lo único que le persigue es ele calor.
Oí al principio de verano una de esas predicciones generales que decía que este año el verano sería algo más cálido en el Levante, pero normal o un poco más fresco en el resto del país. Seguro que los más viejos del lugar no recuerdan un verano tan caluroso, lo que muchas veces no es sino síntoma de la mala memoria de los viejos preguntado, pero creo yo, a falta de datos que me lo confirmen, que este es el verano más seco y caluroso en Madrid desde el de 2003. Y todavía nos quedan algunos días, con sus santas y maravillosas noches, para disfrutarlos plenamente. Ánimo, nos hará falta.
Es muy difícil dormir por encima de los 20 grados, no sólo porque el cuerpo no se relaja, sino porque a poco que uno se mueva en la cama puede sudar, y la sensación de las sábanas húmedas y el saber que uno mismo es el causante de dicha mojadura, no la inexistente compañera de lecho y los amoríos que con ella se pudiesen disfrutar, generan una incomodidad palpable. Habitualmente yo duermo poco, pero creo que estas semanas muchos de mis vecinos se están convirtiendo al sueño “davidiano”. Desvelado tota esta semana desde las 4:20 más o menos, oigo a mi vecino de arriba levantarse de vez en cuando, y por el ruido del grifo del lavabo me da que se pega una friega cada vez que entra en el baño para intentar aliviarse el calor. En el bloque de enfrente de vez en cuando se encienden las luces del cuarto que da hacia mi casa, y pese a que no lo veo, sospecho que hay una excursión similar al baño, y al poco las luces se apagan, y vuelve la tranquilidad, pero no por mucho tiempo, y me imagino la cara del vecino, cada vez más dura y enfadada, consciente de que pasan las horas, no duerme, no descansa, se agobia, eso le genera más calor, y no duerme, y vuelta a empezar. Los aires acondicionados de mi bloque pasan toda la noche despiertos, las cajas emiten esa pequeña vibración asociada al giro de las aspas que tratan de absorber aire del exterior para enfriarlo y meterlo en el hogar de sus propietarios. El criar de los grillos y el ronroneo del aire acondicionado es la banda sonora de una noche sofocante de agosto. Afortunadamente no me consta que a ninguno de mis vecinos insomnes a la fuerza le ha dado pro ponerse a disfrutar en su DVD de las mejores películas de acción a eso de las 5 de al mañana, y si alguien lo ha hecho usa auriculares, pero algún salón si veo iluminado a esas horas durante bastante tiempo, así que puede que los haya pasando el rato con el mando a distancia, saltando de canal en canal y logrando resolver una de esas preguntas que asolan a la humanidad, ¿Qué narices echan las cadenas de televisión a las cuatro de la mañana? Quizás la respuesta sea de pesadilla, pero resulta ser una pesadilla consciente, despierta. Seguro que el pobre vecino que está pagado al mando a esa horas desearía estar sufriendo una pesadilla de verdad, de esas en las que uno duerme y siente que se muere perseguido por el monstruo. Pero no, esta despierto, y lo único que le persigue es ele calor.
Oí al principio de verano una de esas predicciones generales que decía que este año el verano sería algo más cálido en el Levante, pero normal o un poco más fresco en el resto del país. Seguro que los más viejos del lugar no recuerdan un verano tan caluroso, lo que muchas veces no es sino síntoma de la mala memoria de los viejos preguntado, pero creo yo, a falta de datos que me lo confirmen, que este es el verano más seco y caluroso en Madrid desde el de 2003. Y todavía nos quedan algunos días, con sus santas y maravillosas noches, para disfrutarlos plenamente. Ánimo, nos hará falta.
lunes, agosto 17, 2009
Un Madrid que no se ve
Este pasado Sábado 15 me di uno de esos largos paseos que he cogido como costumbre para los fines de semana. Suelo acabar hecho polvo, y cada vez que llego a casa reventado me pregunto porqué lo hago, pero si antes tenía alguna respuesta, no muy lúcida, ahora ya ni eso. La cuestión es que planeé para este Sábado ir a Arganda del Rey, saliendo desde Puerta de Arganda, final de al línea 9 de metro e inicio del tren a Arganda. Son menos de 20 kilómetros y, pertrechado con unas hojas impresas de googleearth, lo veía fácil.
La idea era ir por unos caminos rurales hasta Rivas y luego atravesar todo el municipio hasta llegar al menos a La Poveda, donde hay unas lagunas que ahora estarán resecas como todo lo demás. Llegar hasta el borde de la M45 fue sencillo, y allí cogí un camino que paralelo a esa autovía, salvaba la vía del tren y me llevaba a una pista paralela a la misma, pero al llegar a ese punto me encontré con que la pista era inaccesible por estar vallada con alambradas. Ajjj, pensé. Me di media vuelta y volvía al cruce de la M45, y avancé hacia fuera de Madrid hasta llegar a otra carretera, paralela a la del primer intento, que apuntaba a otro camino de tierra, pensado a ver si esta vez iba a tener más suerte. Cogí esa carretera y paseé nuevamente las vías del TFM por encima. Al llegar al cruce del camino encontré un coche y dos putas negras desnudas de cintura para arriba que, en medio del desierto que era aquello, ofrecían sus servicios. Les dije que no, con un cierto asombro ante la escena surrealista que estaba viendo, y me desvié por el camino de tierra. A los pocos metros me encontré con otra alambrada, y ya me cabreé. Esta estaba mal unida entre sí, así que solté los cables, moví la valla y seguí avanzando, y en 500 metros me topé con una cerca de verdad, con puerta candada y llena de alambres que impedían el paso por completo. Pegué dos patadas a la valla de rabia y me di la media vuelta, alcancé la cerca que había violado antes y volvía al cruce, donde para mi sorpresa un todoterreno había parado junto a las negras y una de ellas debía estar “trabajando” en él, mientras que la otra se volvía a ofrecerme. Eran pasadas las 11 de la mañana, en medio de algo similar al desierto afgano, y con un calor de mil demonios. Me largué de allí y volvía al carretera sin saber muy bien que hacer. Mirando las hojas del googelearth decidí avanzar camino a Mejorada del Campo, hasta que en un cruce apareció una señal que marcaba hacia Rivas. Cogí esa carretera y al rato acabé, como sospechaba viendo la forma que se apreciaba en las fotos de satélite, en medio de la Cañada Real, el mayor poblado ilegal de Europa que se asienta a lo largo de una vái pecuaria entre Coslada y Rivas. Cogí la “calle” que forma el asentamiento y seguí por ella hasta que, efectivamente, llegué a Rivas. Atravesar la Cañada es una experiencia distinta, se lo aseguro. Todo es ilegal. Las casas, las tuberías, los cables de la luz... todo es robado, tomado sin permiso y sin licencia alguna. Hay allí cientos de casas, se calcula que viven en torno a las 15.000 personas, y gente sí que se veía. Niños en bañador y sin nada en los pies correteando sobre un sucio hormigón lleno de tierra, mujeres y hombres en los porches de sus viviendas, algunas meras chabolas, otras remedos de chalets, coches en mejor o peor estado tirados por ahí, montones de electrodomésticos, escombros y chatarra por allá.... nada de eso sale en la tele cuando se habla de Madrid y, contrastes de la vida, está pegado a la vía del AVE.
El resto del paseo no tiene mucha historia. Llegué a Rivas, pero agotado como estaba no pude alcanzar La Poveda, aunque atravesé todo el municipio de Rivas, una especie de macrourbanización de cientos (¿miles?) de adosados todos llenos de vallas, setos y florecitas. Frente a La Cañada el contraste no podía ser mayor. Ruinas, chabolas y niños deambulantes frente a chalets, calles urbanizadas y alguna cría paseando bajo el sol con el Ipod Shuffle enganchado en su escote. Volví a casa en el TFM, cansado sí, pero no sólo en el cuerpo. No me gustó lo que ví el Sábado, ni la miseria de unos ni la vacía y desierta ostentación de otros.
La idea era ir por unos caminos rurales hasta Rivas y luego atravesar todo el municipio hasta llegar al menos a La Poveda, donde hay unas lagunas que ahora estarán resecas como todo lo demás. Llegar hasta el borde de la M45 fue sencillo, y allí cogí un camino que paralelo a esa autovía, salvaba la vía del tren y me llevaba a una pista paralela a la misma, pero al llegar a ese punto me encontré con que la pista era inaccesible por estar vallada con alambradas. Ajjj, pensé. Me di media vuelta y volvía al cruce de la M45, y avancé hacia fuera de Madrid hasta llegar a otra carretera, paralela a la del primer intento, que apuntaba a otro camino de tierra, pensado a ver si esta vez iba a tener más suerte. Cogí esa carretera y paseé nuevamente las vías del TFM por encima. Al llegar al cruce del camino encontré un coche y dos putas negras desnudas de cintura para arriba que, en medio del desierto que era aquello, ofrecían sus servicios. Les dije que no, con un cierto asombro ante la escena surrealista que estaba viendo, y me desvié por el camino de tierra. A los pocos metros me encontré con otra alambrada, y ya me cabreé. Esta estaba mal unida entre sí, así que solté los cables, moví la valla y seguí avanzando, y en 500 metros me topé con una cerca de verdad, con puerta candada y llena de alambres que impedían el paso por completo. Pegué dos patadas a la valla de rabia y me di la media vuelta, alcancé la cerca que había violado antes y volvía al cruce, donde para mi sorpresa un todoterreno había parado junto a las negras y una de ellas debía estar “trabajando” en él, mientras que la otra se volvía a ofrecerme. Eran pasadas las 11 de la mañana, en medio de algo similar al desierto afgano, y con un calor de mil demonios. Me largué de allí y volvía al carretera sin saber muy bien que hacer. Mirando las hojas del googelearth decidí avanzar camino a Mejorada del Campo, hasta que en un cruce apareció una señal que marcaba hacia Rivas. Cogí esa carretera y al rato acabé, como sospechaba viendo la forma que se apreciaba en las fotos de satélite, en medio de la Cañada Real, el mayor poblado ilegal de Europa que se asienta a lo largo de una vái pecuaria entre Coslada y Rivas. Cogí la “calle” que forma el asentamiento y seguí por ella hasta que, efectivamente, llegué a Rivas. Atravesar la Cañada es una experiencia distinta, se lo aseguro. Todo es ilegal. Las casas, las tuberías, los cables de la luz... todo es robado, tomado sin permiso y sin licencia alguna. Hay allí cientos de casas, se calcula que viven en torno a las 15.000 personas, y gente sí que se veía. Niños en bañador y sin nada en los pies correteando sobre un sucio hormigón lleno de tierra, mujeres y hombres en los porches de sus viviendas, algunas meras chabolas, otras remedos de chalets, coches en mejor o peor estado tirados por ahí, montones de electrodomésticos, escombros y chatarra por allá.... nada de eso sale en la tele cuando se habla de Madrid y, contrastes de la vida, está pegado a la vía del AVE.
El resto del paseo no tiene mucha historia. Llegué a Rivas, pero agotado como estaba no pude alcanzar La Poveda, aunque atravesé todo el municipio de Rivas, una especie de macrourbanización de cientos (¿miles?) de adosados todos llenos de vallas, setos y florecitas. Frente a La Cañada el contraste no podía ser mayor. Ruinas, chabolas y niños deambulantes frente a chalets, calles urbanizadas y alguna cría paseando bajo el sol con el Ipod Shuffle enganchado en su escote. Volví a casa en el TFM, cansado sí, pero no sólo en el cuerpo. No me gustó lo que ví el Sábado, ni la miseria de unos ni la vacía y desierta ostentación de otros.
viernes, agosto 14, 2009
La TDT que no se ve
Como se esperaba, ayer, 13 de Agosto, con prisas y mediante un Decreto Ley de Urgencia, el gobierno aprobó la creación de la TDT de pago, lo que demuestra claramente que si hay ganas e interés este gobierno, y los demás, gobiernan, legislan y toman decisiones. Parece por deducción lógica que afrontar la crisis, el cierre de PYMEs y al creación de empleo no está entre las prioridades del ejecutivo de ZP; como sí lo está la regulación de la señal de pago digital, y si uno escarba un poco en la noticia tiene toda su lógica, aunque no deja de ser vergonzoso.
Lo que significa la aprobación de la TDT de pago es que desde hoy, 14 de Agosto, los operadores que lo deseen pueden cobrar contenidos emitidos en TDT, como hasta hora sucedía en las emisiones analógicas. Hay un problema técnico de fondo, que es que ninguno de los decodificadores de TDT vendidos en España permite el acceso a la versión de pago, por lo que el que quiera ver y pagar deberá comprarse otro artilugio, y eso, en medio de un proceso de implantación de la TDT universal no deja de ser una tomadura de pelo para el consumidor. Una pregunta inmediata es la de a quién le beneficia el que se cree esta modalidad de pago por visión. El gran ganador de la batalla es Mediapro, poseedora de la mayor parte de los derechos de explotación televisiva del fútbol, y de otros deportes como la Fórmula 1. Mediapro pertenece entre otros a Jaume Roures, un señor que se autocalifica como rojo, marxista y ateo, pero que como buen hipócrita no le importa forrarse en al economía liberal de mercado, con contactos en Esquerra Republicana de Cataluña y el tripartito catalán, y a José Miguel Barrosos, ex Secretario de Estado de Comunicación de ZP y marido de Carmen Chacón, Ministra de Defensa (¿empiezan a unir cabos?). Al conglomerado Mediarlo pertenecen La Sexta y Público, medios que son tan partidarios de ZP y su gobiernos que algunos los califican de casi socios del mismo. Así, es fácil deducir que lo que hizo ayer el gobierno es un acto de amiguismo y enfuchismo a sus medios asociados, convenientemente disfrazado, eso sí, de libertad de prensa, transparencia y pluralidad en la oferta mediática. La otra pregunta obvia es quién sale directamente perjudicado por la decisión de ayer, y una respuesta rápida sería el que emite ahora mismo de pago contenidos que no son suyos.... bingo!!!!. El gran perjudicado es el grupo PRISA, propiedad de Digital Plus, que va a ver como sus abonados dejan de verle sentido a pagar por ver un fútbol que Digital Plus ya no va a emitir. La situación financiera actual de PRISA no es muy buen (realmente es horrible) y sus medios, Digital Plus, Cuatro, La SER y El País, tienen serios problemas financieros, que desde ayer se ven claramente agravados. Obviamente esos medios no están muy contentos con la decisión del gobierno de ayer y amparados en la famosa libertad de prensa y el pluralismo mediático, lanzan hoy artículos, duras editoriales y quejas que no hacen sino mostrar su impotencia y el destrozo que el gobierno les ha causado.
Pero, se preguntará alguno, no era PRISA amiga del PSOE??? Pues sí, sí que lo era y lo es, pero desde hace algún tiempo ZP y su núcleo en el PSOE han visto con mejores ojos la creación de un grupo que sea de ellos directamente y no sólo un socio leal como ha sido el grupo de los Polanco, y así La Sexta y Público están siendo mimados desde Moncloa a la vez que a PRISA cada vez se le da menos favoritismo, aunque se le pasen algunas grabaciones “gürtel” para tenerla contenta, eso sí. Tendría gracia que la destrucción del imperio PRISA, que no lograron el PP y Aznar creando un grupo propio, la llevase a cabo el PSOE, su aliado de toda la vida. Esto es pura vendetta familiar, la crueldad en su máximo grado.
Lo que significa la aprobación de la TDT de pago es que desde hoy, 14 de Agosto, los operadores que lo deseen pueden cobrar contenidos emitidos en TDT, como hasta hora sucedía en las emisiones analógicas. Hay un problema técnico de fondo, que es que ninguno de los decodificadores de TDT vendidos en España permite el acceso a la versión de pago, por lo que el que quiera ver y pagar deberá comprarse otro artilugio, y eso, en medio de un proceso de implantación de la TDT universal no deja de ser una tomadura de pelo para el consumidor. Una pregunta inmediata es la de a quién le beneficia el que se cree esta modalidad de pago por visión. El gran ganador de la batalla es Mediapro, poseedora de la mayor parte de los derechos de explotación televisiva del fútbol, y de otros deportes como la Fórmula 1. Mediapro pertenece entre otros a Jaume Roures, un señor que se autocalifica como rojo, marxista y ateo, pero que como buen hipócrita no le importa forrarse en al economía liberal de mercado, con contactos en Esquerra Republicana de Cataluña y el tripartito catalán, y a José Miguel Barrosos, ex Secretario de Estado de Comunicación de ZP y marido de Carmen Chacón, Ministra de Defensa (¿empiezan a unir cabos?). Al conglomerado Mediarlo pertenecen La Sexta y Público, medios que son tan partidarios de ZP y su gobiernos que algunos los califican de casi socios del mismo. Así, es fácil deducir que lo que hizo ayer el gobierno es un acto de amiguismo y enfuchismo a sus medios asociados, convenientemente disfrazado, eso sí, de libertad de prensa, transparencia y pluralidad en la oferta mediática. La otra pregunta obvia es quién sale directamente perjudicado por la decisión de ayer, y una respuesta rápida sería el que emite ahora mismo de pago contenidos que no son suyos.... bingo!!!!. El gran perjudicado es el grupo PRISA, propiedad de Digital Plus, que va a ver como sus abonados dejan de verle sentido a pagar por ver un fútbol que Digital Plus ya no va a emitir. La situación financiera actual de PRISA no es muy buen (realmente es horrible) y sus medios, Digital Plus, Cuatro, La SER y El País, tienen serios problemas financieros, que desde ayer se ven claramente agravados. Obviamente esos medios no están muy contentos con la decisión del gobierno de ayer y amparados en la famosa libertad de prensa y el pluralismo mediático, lanzan hoy artículos, duras editoriales y quejas que no hacen sino mostrar su impotencia y el destrozo que el gobierno les ha causado.
Pero, se preguntará alguno, no era PRISA amiga del PSOE??? Pues sí, sí que lo era y lo es, pero desde hace algún tiempo ZP y su núcleo en el PSOE han visto con mejores ojos la creación de un grupo que sea de ellos directamente y no sólo un socio leal como ha sido el grupo de los Polanco, y así La Sexta y Público están siendo mimados desde Moncloa a la vez que a PRISA cada vez se le da menos favoritismo, aunque se le pasen algunas grabaciones “gürtel” para tenerla contenta, eso sí. Tendría gracia que la destrucción del imperio PRISA, que no lograron el PP y Aznar creando un grupo propio, la llevase a cabo el PSOE, su aliado de toda la vida. Esto es pura vendetta familiar, la crueldad en su máximo grado.
jueves, agosto 13, 2009
Todo por la audiencia
Esta sí que es una buena historia. Han detenido en Brasil al famoso presentador Wallace Souza, famoso allí, claro, acusado de organizar los asesinatos que luego él descubría como primicia en su programa de televisión, centrado evidentemente en el mundo de los sucesos. Wallace era el primero en llegar al escenario del crimen con las cámaras, aunque hasta ahora nadie sabía que días antes llegaba al mismo escenario con los sicarios, y planificaba lo que iba a ser el programa de dentro de unas semanas. Un tipo listo y cruel este Wallace.
Con el olfato que demostraba en su programa, Wallace se aseguraba el liderazgo de la audiencia y es de suponer que unos jugosos beneficios que, convenientemente reinvertidos en asesinos, pistolas y munición, le permitían seguir en la cresta de la ola. Ahora es de suponer que el presentador se enfrenta a un juicio legal y mediático, del que seguro que saca algún rendimiento, y puede que sea condenado a pasar unos años entre rejas, donde es muy probable que encuentre las personas necesarias para, cuando salga, volver a montar un negocio similar, esta vez con profesionales más curtidos, y con los que habrá tenido un trato personal durante sus años de encierro. Sospecho que algunos de los insignes comunicadores que a diario muestran su profesionalidad en España se habrán quedado con una cara de envidia insana al conocer la peripecia de Wallace. Ya me imagino este viernes un debate en “Donde estas úlcera gastroduodenal” conocido ahora como DEUG, en el que sesudos analistas como María La del Corpiño o Jesús Abrazaniñas puedan llegar incluso a las manos discutiendo, pero teniendo ambos claro que para ellos Wallace es un innovador, un artista incomprendido, un genio del medio comparable al recientemente fallecido Valerio Lazarov, un monstruo, etc. Supongo que escenas de compañerismo y de solidaridad profesional semejante se vivirán la noche del Sábado, en “El gusano loco”, al que nadie llama EGL, donde sesudos comentaristas políticos como Miguel Ángel Perdídez, Maria Antonia Ermitas o Enric Medaspena se volverán a enzarzar y, como en el programa del Viernes, a punto llegarán a las manos discutiendo sobre si Rajoy o Zapatero serían capaces de hacer lo que ha hecho Wallace por conseguir algunos votos, aunque es probable que nuevamente hubiese unanimidad a la hora de calificar a Wallace como genio multimedia de dimensiones históricas. El presentador del programa, un serio y competente profesional donde los haya, de nombre Jordi Quémalez, se ruborizará ante el tono que alcance el debate sobre el amigo Souza, y pedirá mantener las formas por respeto a la audiencia y al legado que ha dejado Wallace en los medios, pero no podrá contener la ira que puede que surja entre algunos de sus contertulios, que ya en ocasiones anteriores se golpearon, a un ritmo similar al que marcaba la subida de la audiencia.
De hecho, puede que el Jordi, el presentador, se esté preguntando porqué no fue él mismo el que llevó a la práctica la idea desarrollada por Wallace. Frente a la seriedad, rigor y fuerza que poseen los asesinatos y la sangre que el brasileño organizaba y mostraba, él, que es otro genio incomprendido, debe conformarse relatando las peleas y vomitonas que se lanzan colaboradores suyos, como es el caso del último combate habido a la salida de una frutería de Albérchigos del Camino protagonizado por Pepón Nosoydeprada y Jimmy Jiménez Abandonau. Yo con estos inútiles y Wallace creando arte, debe pensar el bueno de Jordi en la soledad de su despacho....
Con el olfato que demostraba en su programa, Wallace se aseguraba el liderazgo de la audiencia y es de suponer que unos jugosos beneficios que, convenientemente reinvertidos en asesinos, pistolas y munición, le permitían seguir en la cresta de la ola. Ahora es de suponer que el presentador se enfrenta a un juicio legal y mediático, del que seguro que saca algún rendimiento, y puede que sea condenado a pasar unos años entre rejas, donde es muy probable que encuentre las personas necesarias para, cuando salga, volver a montar un negocio similar, esta vez con profesionales más curtidos, y con los que habrá tenido un trato personal durante sus años de encierro. Sospecho que algunos de los insignes comunicadores que a diario muestran su profesionalidad en España se habrán quedado con una cara de envidia insana al conocer la peripecia de Wallace. Ya me imagino este viernes un debate en “Donde estas úlcera gastroduodenal” conocido ahora como DEUG, en el que sesudos analistas como María La del Corpiño o Jesús Abrazaniñas puedan llegar incluso a las manos discutiendo, pero teniendo ambos claro que para ellos Wallace es un innovador, un artista incomprendido, un genio del medio comparable al recientemente fallecido Valerio Lazarov, un monstruo, etc. Supongo que escenas de compañerismo y de solidaridad profesional semejante se vivirán la noche del Sábado, en “El gusano loco”, al que nadie llama EGL, donde sesudos comentaristas políticos como Miguel Ángel Perdídez, Maria Antonia Ermitas o Enric Medaspena se volverán a enzarzar y, como en el programa del Viernes, a punto llegarán a las manos discutiendo sobre si Rajoy o Zapatero serían capaces de hacer lo que ha hecho Wallace por conseguir algunos votos, aunque es probable que nuevamente hubiese unanimidad a la hora de calificar a Wallace como genio multimedia de dimensiones históricas. El presentador del programa, un serio y competente profesional donde los haya, de nombre Jordi Quémalez, se ruborizará ante el tono que alcance el debate sobre el amigo Souza, y pedirá mantener las formas por respeto a la audiencia y al legado que ha dejado Wallace en los medios, pero no podrá contener la ira que puede que surja entre algunos de sus contertulios, que ya en ocasiones anteriores se golpearon, a un ritmo similar al que marcaba la subida de la audiencia.
De hecho, puede que el Jordi, el presentador, se esté preguntando porqué no fue él mismo el que llevó a la práctica la idea desarrollada por Wallace. Frente a la seriedad, rigor y fuerza que poseen los asesinatos y la sangre que el brasileño organizaba y mostraba, él, que es otro genio incomprendido, debe conformarse relatando las peleas y vomitonas que se lanzan colaboradores suyos, como es el caso del último combate habido a la salida de una frutería de Albérchigos del Camino protagonizado por Pepón Nosoydeprada y Jimmy Jiménez Abandonau. Yo con estos inútiles y Wallace creando arte, debe pensar el bueno de Jordi en la soledad de su despacho....
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